El
roundup, un posible agente cancerígeno
Por Combat Monsanto,
Marzo 2009
Las agencias reglamentarias
siguen clasificando los herbicidas a base de glifosato como “no
cancerígeno para el hombre”, pero esta afirmación
ha sido recientemente puesta en entredicho por una serie de estudios
epidemiológicos. Un estudio canadiense, publicado en 2001, mostraba
que unos hombres expuestos al glifosato más de dos veces al año
tienen 50% más de posibilidad de desarrollar un linfoma no hodgkinien
más que unos hombres nunca expuestos [1].
Resultados similares
han sido observados por el equipo sueco de Lennart Hardell, especialista
de la dioxina, en un estudio publicado en 2002, que comparaba el estado
de salud de 442 utilizadores de herbicidas a base de glifosato con un
grupo controlado de 741 no utilizadores [2].
Una hipótesis
que se confirma a través de una investigación epidemiológica
llevada con unos campesinos del Medio Oeste de Norte América
por el Instituto Nacional del Cáncer [3]. Por otra parte, una
investigación epidemiológica llevada en los Estados de
Iowa y de Carolina del Norte, en los Estados Unidos, sobre más
de 54, 315 utilizadores privados y profesionales de pesticidas, sugiere
una liga entre la utilización del glifosato y el mieloma múltiple
[4].
En Francia, en 2000,
el Profesor Robert Bellé, decide estudiar los efectos sanitarios
de los pesticidas, y más especialmente los efectos del glifosato
en el ciclo celular utilizando el método protocolario llamado
“modelo del erizo de mar”.
El descubrimiento
del “modelo del erizo de mar”, capital para la comprensión
de las fases precoces dela cancero génesis, le valió en
2001 el premio Nobel de Fisiología y de Medicina a los Británicos
T. Hunt y P. Nurse y al Norteamericano L. Hartwell, por demostrar que
los efectos medidos en una célula del erizo de mar son perfectamente
equivalentes por el hombre.
El profesor Bellé
descubre entonces que el Roundup afecta la división celular,
no los mecanismos de la división misma, pero los que la controlan.
Para resumir, las células en presencia de una solución
de Roundup proseguían su división, pero el mecanismo afectado
era el proceso natural que quiere controlar destruir las células
que contenienen una aberración del ADN, lo que pasa seguido en
su reproducción. Por estas razones, el Roundup podría
inducir las primeras etapas de un cáncer, porque escapando a
los mecanismos de reparación, la célula afectada de una
aberración va a poder perpetuarse y ser el origen de un cáncer
treinta o cuarenta años después.
En fin, sobre estas conclusiones, el Profesor Bellé, agrega:
“hemos igualmente conducido el experimento con glifosato puro,
o sea sin los coadyuvantes que constituyen el Roundup, y no hemos constatado
efectos: es entonces el Roundup que es toxico y no su principio activo.
Ahora bien, cuando hemos examinado las pruebas que han servido a la
homologación del roundup, hemos descubierto con sorpresa que
habían sido conducidos con el glifosato solo. En realidad, el
glifosato puro no tiene ninguna función, ni de herbicida, puesto
que solo no llega a penetrar en las células y por tanto a afectarlas.
Es por eso que pienso que hay un verdadero problema con el proceso de
homologación del Roundup y que se tendría que interesarse
más en los numerosos coadyuvantes que lo componen así
como a su interacción [5].”
El Roundup
podría implicar desordenes de la reproducción
Porque es el herbicida
más utilizado en el mundo y presente hasta en nuestros platos,
el Roundup se volvió el objeto de numerosos estudios científicos
para detectar eventuales efectos nocivos en la salud humana a largo
plazo.
Uno de los primeros
descubrimientos es la posibilidad de un lazo entre la utilización,
o la exposición, al Roundup y los desordenes de la reproducción,
como los abortos espontáneos, las malformaciones o los desordenes
hormonales. De hecho, un estudio publicado por la Universidad de Carleton,
sobre familias de campesinos de Ontario, reveló que el uso de
glifosato durante los tres meses precedentes a la concepción
de un hijo estaba asociada a un riesgo importante de abortos espontáneos
(entre la docena y la décimo novena semana) [6]. Asimismo, un
laboratorio de la Universidad Tecnológica de Texas ha establecido
que la exposición al Roundup de las células de Leydig,
colocadas en los testículos y que juegan un papel importante
en el funcionamiento del aparato genital masculino, reduce en 94% su
producción de hormonas sexuales [7].
En fin, unos investigadores
brasileños, han constatado que las hembras ratas preñadas
al momento de la exposición al Roundup daban más a menudo
nacimientos de bebes con malformación del esqueleto [8].
Un estudio francés
realizado por el Profesor Seralini [9], tiende también a concluir
que el Roundup sería un perturbador endócrino, provocando
una perturbación sobre la “respiración de las células”
embrionarias las cuales condicionan la producción de hormonas
sexuales, lo que perturba el buen desarrollo del feto. El Profesor Seralini
ha buscado alertar las autoridades, pero éstos avisos quedaron
en letra muerta, lo que lo lleva a concluir que: “en Francia,
como en la mayoría de los países industrializados, no
hay interés y por tanto dinero para que los laboratorios conduzcan
estudios epidemiólogos o contra peritajes científicos
sobre la toxicidad de los productos químicos que han invadido
nuestra cotidianidad. Sin embargo, me parece que desde el punto de vista
de la salud pública hay una verdadera urgencia, porque nuestros
organismos se volvieron verdaderas esponjas para los contaminantes [10].”
www.ecoportal.net
Fuente: Combat Monsanto
www.combat-monsanto.es
Notas
[1] Helen H. MCDUFFIE et alii, « Non-Hodgkin’s lymphoma
and specific pesticide exposures in men : cross-Canada study of pesticides
and health », Cancer Epidemiology Biomarkers and Prevention, vol.
10, novembre 2001, p. 1155-1163
[2] Lennart HARDELL, Michael ERIKSSON et Marie NORDSTRÖM, «
Exposure to pesticides as risk factor for non-Hodgkin’s lymphoma
and hairy cell leukaemia : pooled analysis of two Swedish case-control
studies », Leukaemia and Lymphoma, vol. 43, 2002, p. 1043-1049
[3] Anneclaire J. DE ROOS et alii, « Integrative assessment of
multiple pesticides as risk factors for non-Hodgkin’s lymphoma
among men », Occupational Environmental Medecine, vol. 60, n°
9, 2005
[4] Anneclaire J. DE ROOS et alii, « Cancer incidence among glyphosate-exposed
pesticide applicators in the agricultural health study », Environmental
Health Perspectives, vol. 113, 2005, p. 49-54
[5] Le monde selon Monsanto, coédition La Découverte/Arte
(2008) p103
[6] Tye E. ARBUCKLE, Zhiqiu LIN et Leslie S. MERY, « An exploratory
analysis of the effect of pesticide exposure on the risk of spontaneous
abortion in an Ontario farm population », Environmental Health
Perspectives, vol. 109, 1er août 2001, p. 851-857
[7] Lance P. WALSH, « Roundup inhibits steroidogen-esis by disrupting
steroidogenic acute regula tory (StAR) protein expression », Environmental
Health Perspectives, vol. 108, 2004, p. 769-776
[8] Eliane DALLEGRAVE et alii, « The teratogenic potential of
the herbicide glyphosate Roundup® in Wistar rats », Toxicology
Letters, vol. 142, 2003, p. 45-52
[9] Gilles-Éric SÉRALINI et alii, « Differential
effects of glyphosate and Roundup on human placental cells and aromatase
», Environmental Health Perspectives, vol. 113, n° 6, 25 février
2005
[10] Le Monde selon Monsanto, Coéditions La Découverte/Arte
(2008)
Fuente: http://www.ecoportal.net/content/view/full/84548