El
Mirex: el gobierno al servicio de las empresas forestales
El 26 de mayo de este
año, el Poder Ejecutivo envió al Parlamento un proyecto
de Ley para aprobar el Convenio de Estocolmo sobre Contaminantes orgánicos
persistentes, suscrito en esa ciudad el 22 de mayo de 2001. Este convenio
identifica un grupo de sustancias altamente contaminantes con el objetivo
de llegar a su eliminación a escala mundial.
Sin embargo, si bien
el gobierno por un lado pretende que se ratifique el convenio, por otro
lado, a solicitud del Ministerio de Ganadería Agricultura y Pesca,
solicita una exención para la eliminación del Mirex, el
único plaguicida de los que figuran en el Convenio aún
autorizado en nuestro país. De ser esto aceptado, ello permitiría
el uso por cinco años más de este peligroso contaminante,
utilizado para el control de hormigas cortadoras.
Es evidente que esta
solicitud de exención tiene nombre y apellido: el sector forestal.
Es sabido que unas de las pocas especies de la fauna nativa capaces
de alimentarse de las hojas de estos árboles son las hormigas
cortadoras y para defenderse de ellas el sector forestal ha liberado
al ambiente grandes cantidades de Mirex. Es por ello que viene al caso
citar un informe de mayo de 1999 realizado por el investigador estadounidense
Thomas F. Geary (1), que analiza los impactos ambientales de la forestación
con eucaliptos y pinos exóticos. El informe del estudio está
en inglés, lo que explica en parte su escasa difusión
en el país, pero otra explicación es que el autor identifica
una serie de impactos ambientales importantes del modelo forestal, seguramente
no del agrado de sus promotores y beneficiarios.
En el resumen de su
trabajo, Geary sostiene que "a nivel local, donde las plantaciones
están concentradas, pueden estar teniendo lugar impactos no deseables.
De preocupación inmediata es el uso de pesticidas a base de dodecacloro
para el control de hormigas cortadoras. Estos productos químicos
persistentes dañan a especies distintas a aquellas contra las
que se aplica y se acumulan en los tejidos humanos".
En su capítulo
sobre pesticidas desarrolla más el tema y señala que el
"Mirex, un hidrocarburo clorado como el DDT --el ingrediente activo
es un dodecacloro-- es un pesticida comunmente utilizado en Uruguay
para el control de las hormigas cortadoras. Este producto químico
fue empleado extensamente en el sudeste de los Estados Unidos para controlar
a la "hormiga de fuego" importada (Solenopsis sp.) hasta el
año 1977, cuando la Agencia de Protección Ambiental de
los Estados Unidos prohibió su uso. Además del peligro
que representa para la fauna silvestre y otros organismos, el Mirex
se acumula en los tejidos humanos y se sospecha que sea cancerígeno
(Grosman; U.S. National Institute of Environmental Health). El uso del
Mirex ha sido recientemente prohibido en Brasil. Uruguay debería
adoptar la misma medida. El Mirenex, también utilizado en Uruguay
para el control de hormigas, es un dodecacloro y tampoco debería
ser usado".
Es decir, que desde
1977 se sabe de los peligros de este hormiguicida, que llevó
a su prohibición total en los EEUU. Se sabe que en Brasil (donde
también se plantan eucaliptos masivamente) fue prohibido a fines
de la década de los 90. Sin embargo, en el año 2003 no
sólo se lo sigue usando a gran escala en Uruguay (en particular
por el sector forestal), sino que se pretende que se autorice al país
a seguir utilizándolo.
Más absurdo
aún resulta el hecho si se tiene en cuenta que existen alternativas,
tanto en Uruguay como en el exterior. Al respecto, el informe de Geary
dice que "Algunos plantadores usan pesticidas menos nocivos. Aquellos
basados en el ingrediente activo sulfluramida, tales como el Mirex-S,
presentan riesgos mucho menores para los organismos a los que no se
apunta a controlar. Fipronil, el ingrediente activo en Blitz, es también
mucho menos peligroso que el Mirex. Los pesticidas basados en piretroides,
tales como Fastac y Renegade, que están siendo actualmente ensayados
en Uruguay, son los que probablemente presentan el menor riesgo".
Es interesante señalar
que el estudio analiza una serie de impactos ambientales de la forestación
(suelos, agua, biodiversidad, etc.) y no sólo el tema de los
agroquímicos. Sin embargo, cuando llega a las recomendaciones,
lo primero que dice, como "acción inmediata", es que
se "dejen de usar pesticidas basados en el dodecacloro". Asimismo,
su primera recomendación en materia de investigación es
que "se debe dar alta prioridad al desarrollo de medidas para el
control de plagas que no sean nocivas para el ambiente y la salud humana",
puesto que "mientras los pesticidas pueden ser esenciales para
una plantación exitosa, existe el potencial de que su uso puede
producir un costo ambiental y social demasiado alto como para que se
justifique su uso".
El estudio y las recomendaciones
de este investigador no son en realidad una novedad para el movimiento
ambientalista en general ni para RAP-AL en particular, que vienen luchando
desde hace años por lograr la prohibición del Mirex y
otros agroquímicos nocivos. Sin embargo, entendemos que constituye
un aporte importante a tener en cuenta en momentos en que el Parlamento
debe discutir su prohibición definitiva en el marco de un convenio
internacional.
RAP-AL urge al Parlamento
a no aceptar la exclusión del Mirex en la ratificación
del Convenio de Estocolmo y que su uso sea prohibido de inmediato en
todo el territorio nacional.
(1) Thomas F. Geary,
Environmental Impact of Afforestation in Uruguay, May 10-24, 1999 http://www.partners.net/old/English/programs/descriptions/Farmer/Trip_Reports/Geary_1999.htm