DBCP: UN ARTEFACTO
QUIMICO QUE SIGUE ESTALLANDO
Por Vicente Boix Bornay
Pasado
No es casualidad, que la revolución
verde tuviera su época dorada tras la segunda guerra mundial.
Algunos investigadores, aseguran, que muchos químicos creados
para acabar con la vida humana en épocas hostiles, fueron rediseñados
y reformulados para sepultar bichitos y malezas impertinentes. De peligrosas
y detestables armas, se transformaron en imprescindibles y milagrosas
herramientas para el agricultor moderno. La tecnología militar
se filtraba a campos mucho más pacíficos, alterando los
patrones productivos y perifoneando las ventajas de un modelo agrícola
que pretendía subsanar en un plis plas, los graves problemas
estructurales que envolvían el mundo.
Además, las banalidades del
mercado exigieron siempre una fruta grande y sin manchas. Cosméticamente
perfecta. Que se comiera por los ojos. Desechando las que no alcanzaban
unos estándares estéticos mínimos. Vamos, como
una especie de Enrique Iglesias, pero en forma de plátano, papaya,
etc... Es así como los cultivos se han sometido a una especie
de cirugía estética, a base de una dosis extra de agroquímicos.
Ahora, varias décadas después,
la sartén ya se destapó. Se descubrió la doble
cámara en la chistera. La paloma no aparecía por arte
de magia. Se hallaba escondida. Hábilmente, el mago le abría
la puerta para que pudiera escapar, perdón, el ilusionista. Todo
era un truco. Una falacia sin milagro que amarró al agricultor
a la tecnología, mientras ocasionaba numerosos y monstruosos
impactos en el humano y el medio.
El 1,2-dibromo-3-cloropropano (DBCP),
es uno de esos hijos bastardos del milagro de los panes y los peces
químicos. De la mente inquieta de científicos reconocidos,
que querían abrirse paso entre la historia, sin importarles las
esquelas, los velatorios y las camas de los hospitales.
Aunque se había sintetizado
anteriormente; en la década de los cincuenta, los laboratorios
de Shell Oil Company y Dow Chemical Company, observaron la efectividad
del DBCP para combatir a los nemátodos ; de la misma forma que
también detectaron la efectividad para causar diferentes patologías
en animales de laboratorio. Sin embargo, el silencio se volvió
sepulcral y algunas pruebas se omitieron y obviaron.
En 1955, Shell inició su
producción y en 1964 fue registrado el producto, tras unos controles
médicos a los trabajadores en la planta de Denver. No obstante,
nadie advirtió al médico que analizara el blanco más
vulnerable para el DBCP: el aparato reproductor masculino. Así,
Shell bautizó su engendro con el nombre de nemagón y Dow
con el de fumazone. Iniciaba la tragedia.
En 1969, el DBCP desembarcaba en
Centroamérica a través de la transnacional agroexporadora
Standard Fruit Company , que aplicaría el producto en sus feudos
y fincas bananeras. Otras empresas como Del Monte y Chiquita Brands,
repitieron los pasos en varios países del sur. Nadie advertiría
a los trabajadores a que se exponían y aún menos les proporcionaron
equipos de protección individual, que los aislara del químico
y sus efectos.
Los países que utilizaron
el DBCP fueron: Guatemala, Costa de Marfil, Honduras, Nicaragua, Costa
Rica, Panamá, Perú, Ecuador, Filipinas, Santa Lucía,
Francia, Israel, República Dominicana, España, Brasil,
Estados Unidos, San Vicente y Burkina Faso.
A principios de los setenta, más
estudios médicos alertaron sobre los efectos del DBCP. En 1977,
en una planta de Occidental -otro productor del químico gracias
a un acuerdo con Dow Chemical- se detectó un elevado índice
de infertilidad masculina. Las alarmas saltaron. En Estados Unidos,
el químico se prohibió para muchas aplicaciones ese mismo
año. En 1979, el DBCP sólo se autorizaba para el cultivo
de piñas en Hawai y en 1985 se canceló definitivamente.
A pesar de la inquietud reinante
en Estados Unidos, el químico se siguió empleando en otros
países como Honduras o Nicaragua, durante la década de
los ochenta. En Filipinas fue detectado en 1986 y 1991 . En Panamá
en 1997 .
Hoy se calcula que podría
haber cerca de 65.000 afectados. En humanos, la ciencia sólo
le atribuye al DBCP la infertilidad masculina y la toxicidad genética.
Los afectados denuncian que hay más efectos negativos. Sobretodo,
porque las pruebas efectuadas en animales, si demuestran un poder devastador
escalofriante, con afectaciones en hígado, riñón,
sistema respiratorio, aparato digestivo, piel, cáncer de varios
tipos, disruptor endocrino, etc…
Presente
Nicolasa Caballero es nicaragüense. Trabajó en el banano
desde 1973 hasta 1988. Tiene problemas con unas manchas negras en los
pies, en las piernas y en los brazos. Sufre dolores en los huesos y
en la cabeza. Comenta que tuvo dos hijos que nacieron con deficiencias
físicas y que murieron con 6 meses y con un año de edad.
Trabajaba de 6 de la mañana a 12 de la noche. Pesaba el banano
y realizaba otras labores del proceso productivo. En su trabajo tuvo
contacto con el veneno, sin ningún tipo de protección
y a veces acababa su jornada empapada. Asegura que el DBCP es la fuente
de sus desgracias.
Ahora, sus gastos médicos
mensuales rondan los 500 córdobas . En su humilde casa viven
hacinados hijos y nietos. Unos trabajan en lo que hay y otros estudian
en busca de un futuro mejor. A pesar de su enfermedad y de su edad,
tiene que salir por las calles y los mercados a vender elotes y tamales
. Todos los días de la semana, a las doce del mediodía,
Nicolasa acude puntualmente a su esquina en el Mercado “Los Bisnes”
de Chinandega. Allí, en un modesto banco de madera, instala su
pana llena de elotes y espera a los clientes hambrientos. A las seis
de la tarde regresa a casa. En su bolsa, 40 córdobas (3 euros
aproximadamente) para comer, vivir, medicarse y poco más.
Antes de esto, Nicolasa se ha levantado
a las cinco de la mañana, para comprar el maíz que posteriormente
cocina y condimenta. También lava la ropa, barre la casa y prepara
la comida. Su familia le ayuda, a pesar de que son pobres como ella.
La enfermedad no solo ha limitado
físicamente a sus víctimas. También las mantiene
discriminadas. A pocas les conceden trabajo. Ven en ellas a personas
deterioradas, incapaces de desenvolverse como el resto. Nicolasa confiesa
que cuando le observan sus piernas cancerosas, ciertas personas sienten
asco por ella.
Moisés de Jesús Maradiaga
y Teresa Espinales viven El Viejo (Nicaragua). Cumplieron hace poco
sus bodas de plata, pero no tuvieron hijos con quién celebrarlas.
Además, la efeméride se ve envuelta de frustración
y enfermedad. El pierde peso, ha pasado de 77 kg. a 53 en poco tiempo
y la cosa empeora. Tiene problemas en los riñones y en la vista.
Padece de gastritis crónica, le cuesta caminar y sufre cambios
bruscos en la temperatura corporal. Todo eso a sus 47 años.
Inició en el banano en la década de los 70 y lo hizo durante
21 años. Trabajaba en el tratamiento de las fincas con el químico.
No les advirtieron del riesgo que corrían y no les dieron en
ningún momento equipos de protección. El contacto lo sufría
al manipular el DBCP en los barriles.
El gran sueño de Moisés
y de su esposa es tener un hijo. Es su única y permanente obsesión.
Desde el prisma médico y científico eso es imposible.
El DBCP lo castró, lo dejó infértil. Por eso, no
tiene más remedio que recurrir a la espiritualidad y al poder
de Dios.
En su casa viven dos sobrinas jóvenes
que estudian en Chinandega. Así suple temporalmente la algarabía
y el cariño de los hijos que no puede tener. Durante dos veces
intentó adoptar a dos niños, pero vinieron sus padres
biológicos y se los volvieron a llevar. Confía en su “compadre”
(un vecino que vive junto a su casa), para que deje a su hija pequeña
a cargo de su esposa y de él. Hecho bastante habitual por estas
tierras.
Biológicamente hablando,
Moisés está vivo. Sus células aún funcionan.
Pero el ser humano que hay dentro de ese amasijo de huesos y carne,
agoniza y se tortura por las circunstancias. No es el único.
La sensación general con los otros afectados es la misma. Algunos
no tienen esperanzas ni en la victoria en el juicio, que les permitiría
holgadamente visitar mejores médicos, comprarse nuevas casas
y dar a sus hijos el mejor de los futuros.
Moisés recibe una pensión
de 1.035 córdobas al mes (menos de 60 euros). Además de
las enfermedades descritas anteriormente, perdió dos dedos en
sendos accidentes laborales cuando trabajaba en la bananera. Junto a
su esposa, tiene una especie de tienda en casa donde venden leña
y aperitivos.
Al preguntarle por aquello que siente
cuando se entera de la muerte de algún compañero, la respuesta
es contundente: “Seguro que vamos para allá nosotros también.
Después de ellos vamos nosotros”. Se sienten acorralados,
atrapados, agobiados, presos. También aludidos. Perciben la muerte
por las calles de sus barrios. Buscando frívolamente al azar,
al siguiente compañero de viaje.
Siente odio hacia aquellas personas
que propiciaron toda esta tragedia. “Los nicaragüenses están
muriendo. Ellos vinieron a matar a nuestra gente, a nuestros hermanos.
Por las empresas que vinieron a nuestro país, se está
muriendo la gente”, exclama enfurecido.
Se siente feliz con su esposa. Es
su revulsivo, su vitamina para poder seguir. De vez en cuando salen
a pasear por el parque. Si ganan la batalla del DBCP, visitarán
a los mejores médicos. Lucharán por cumplir su único
gran sueño: Tener un hijo.
Futuro.
Los afectados siguen buscando justicia.
Llevan 22 años. En Estados Unidos lo han intentado 26.000 trabajadores,
de varios países, en cerca de 470 procesos. Las leyes y las cortes
de sus países son incapaces de juzgar casos tan complejos. Si
alguna vez ocurriera e incluso ganaran el juicio, las indemnizaciones
podrían ser irrisorias. Por estos motivos, los grupos de afectados
y sus bufetes de abogados, han iniciado una especie de “invasión”
en los juzgados norteamericanos.
Espléndidamente cubiertas
por eficientes departamentos legales, las multinacionales han podido
repeler las causas archivadas por los trabajadores, mediante la aplicación
de un recurso legal denominado “foro no conveniente” (FNC),
por el cual, se debe trasladar el caso al foro (juzgado) más
apropiado o al país donde ocurrieron los casos. Dicho de otra
manera más sencilla, es la mejor forma para que un tribunal norteamericano
no pueda juzgar un caso acaecido en otra nación, aunque tenga
jurisdicción y posibilidad sobre el mismo.
En el fondo, esta doctrina guarda
otros objetivos. El Doctor José Antonio Tomás Ortiz de
la Torre (Universidad Complutense de Madrid) y el Profesor Francisco
Javier Zamora Cabot (Catedrático de Derecho Internacional Privado,
de la Universidad Jaume I de Castellón – España),
apuntan sobre la misma que “…tal vez el propio FNC funciona
en la práctica como un mecanismo para inhibir en los EEUU las
demandas allí planteadas a causa de los múltiples desmanes
que sus corporaciones multinacionales vienen perpetrando a lo largo
y ancho del mundo.”
En los países de origen por
la falta de legislación y en Estados Unidos mediante la aplicación
del FNC, tradicionalmente, las empresas ni tan siquiera han desenvainado
la espada, pues han podido repeler los juicios empleando diferentes
argucias.
Sin embargo, la suerte les está
cambiando. En abril de 2004, un grupo nicaragüense logra rápidamente
el primer juicio en una corte de California, gracias a que en su país,
desde el año 2000, existe una ley para emprender estos casos.
Lógicamente las empresas no recurren al FNC, pues en Nicaragua
hay texto legal para acusarlas y condenarlas.
En marzo de 2005, un tribunal de
Dallas acepta un juicio para 5 trabajadores costarricenses. Esta demanda
fue archivada en una corte de Texas en el año 1993. Las multinacionales
recurrieron al FNC, que fue aceptado por el juez bajo una condición:
si las cortes de Costa Rica rechazaban la jurisdicción, las empresas
se someterían al litigio en Estados Unidos. Así ha sucedido
y ahora, estos trabajadores son los 5 primeros, de los 375 que componen
la causa, aparte de aproximadamente 6.000 englobados en procesos introducidos
en cortes de Texas y Louisiana.
Absorbidos por las circunstancias
de pobreza extrema y enfermedad, los trabajadores de varios países
han recurrido a las protestas, huelgas y acciones. Algunas de ellas
contundentes. En Costa Rica, las reivindicaciones provocaron un acuerdo
entre el gobierno y los afectados para negociar unas compensaciones.
En una de estas protestas, los graves enfrentamientos entre antimotines
y trabajadores provocaron que éstos últimos retuvieran
a tres policías. Ahora, la justicia quiere condenar por secuestro
extorsivo a Orlando Barrantes, secretario del Consejo Nacional de Trabajadores
Bananeros, en lo que ha sido calificado como un juicio político.
Precisamente este grupo, recientemente, también ha archivado
una demanda en Estados Unidos para 1.700 trabajadores más. En
Honduras, el acercamiento es entre los afectados y la empresa Standard
Fruit Company, aunque en este mismo país, otros afectados han
iniciado recientemente un proceso judicial y se ha introducido en la
Asamblea Nacional una ley para tramitar este tipo de casos. No se conocen
más noticias sobre este texto legal, lo que hace pensar que pueda
estar engavetado o perdido en algún armario.
En Nicaragua, de momento, la suerte
ha sido mejor. En el año 2000 se aprueba una ley para tramitar
casos de afectados por el DBCP (ley 364). En diciembre de 2002, la justicia
sentencia a Shell Oil Company, Dow Chemical Company y Dole Food Company,
a pagar 489 millones de dólares a 583 trabajadores, de uno de
los grupos de afectados denominado OGESA . Las empresas que no se habían
presentado al juicio, no aceptan el veredicto y tildan la ley de inconstitucional
porque no las deja defenderse. Al no estar afincadas en el país
desde la Revolución Popular Sandinista, no se puede proceder
a ningún tipo de embargo, por lo que la impunidad sigue indemne.
Desde entonces hasta ahora, se habrían producido varias sentencias
más a favor de los trabajadores de este grupo, aunque ninguna
tan suculenta como la primera.
Para percibir el cobro de la primera
sentencia, los abogados inician los trámites burocráticos
para trasladar el veredicto a las cortes norteamericanas. Sin embargo,
en octubre de 2003, una juez de la Corte del Distrito Central de California
desestima la petición de los bananeros, alegando que existen
errores de forma y se han violado los procedimientos jurídicos
estadounidenses .
En abril de 2004, el otro grupo
de afectados conocido como ASOTRAEXDAN , obtiene el juicio anteriormente
mencionado. En abril de 2005, OGESA da un vital paso adelante cuando
el Tribunal Supremo de Venezuela admite las sentencias que emite la
justicia de Nicaragua. Esto es posible gracias a la figura legal denominada
exequátur, por la cual, las sentencias de un país pueden
ser aplicadas en otro. En Venezuela, dos de las tres empresas acusadas
si disponen de bienes y de hecho, el juez ha anunciado que próximamente
se les podrían embargar los bienes, congelar cuentas, etc…
. Esto no es todo. Hay al menos una demanda en Estados Unidos de trabajadores
hondureños, costarricenses y filipinos, que ha esquivado hábil
e ingeniosamente el FNC. A otras dos les fue aplicado, archivaron causa
en sus países de origen y el tribunal se declaró incapaz
de resolver los casos. Ahora, las cortes estadounidenses deberían
aceptar realizar el juicio, pues el foro alternativo denegó la
jurisdicción.
En los últimos días,
en Nicaragua, otra demanda presentada por un tercer grupo perteneciente
a la Federación de Trabajadores Bananeros de Chinandega (FETRABACH),
ha logrado llegar a buen puerto. La juez ha sentenciado a Standard,
Shell, Dow y Occidental, a 97 millones de dólares para 150 afectados.
Esta resolución -ampliamente
divulgada en La Jornada- gana importancia por otros motivos al meramente
condenatorio. Por una parte, los abogados nicaragüenses asociados
al bufete norteamericano Provost & Umprey, han logrado esquivar
aquellos artículos de la Ley 364 que eran utilizados por las
multinacionales para alegar la inconstitucionalidad de la misma.
La otra razón de especial
relevancia, pasa por las pruebas presentadas a juicio, y sobretodo,
por la contundencia de las conclusiones que en base a ellas asevera
Socorro Toruño, juez encargada de dirimir el caso. La periodista
nicaragüense Valeria Imhof, ha publicado en Nuevo Diario numerosos
párrafos de la sentencia que demuestran el dolo con el que actuaron
las empresas. Hoy yo quiero resaltar el siguiente por la información
vital que proporciona:
“Ninguna de las demandadas
sugiere que no sabía que el DBCP fuera tóxico (…)
ninguna argumenta que se advertía a los trabajadores claramente
sobre los peligros del nematicida, o que el nemagón y fumazone
traían explícitas instrucciones en español, ni
tampoco manifiestan estas demandadas que a los trabajadores se les entregaba
equipo protector. Acusaciones gravísimas, como que los conductos
y las fuentes de agua para consumo humano se usaban también para
el DBCP, no han sido atacadas con especificidad por estas demandadas.
Estas empresas también eluden negar frontalmente la afirmación
de que luego de restringirse el DBCP en los Estados Unidos de América
entraban en contratos para su venta o su uso “en el extranjero”
(…) Ante acusaciones tan graves y claramente documentadas la estrategia
de defenderse con formalidades y negativas generales, sin entrar en
el fondo de la cuestión es evadir la verdad de los hechos.”
Sin el laberinto del FNC, con leyes
nacionales y sentencias favorables, ahora, se abre un nuevo campo de
batalla resumido por el abogado Henry Saint Dahl en las siguientes palabras:
“Durante la época del
FNC la gran batalla es sobre la competencia internacional. Si se promulgan
las leyes aludidas la línea de combate se desplazará hacia
el tema de la ejecución de sentencias extranjeras, o sea, sentencias
latinoamericanas condenando al pago a empresas multinacionales con sede
en USA. Antes esto no ocurría dado lo arcaico del derecho procesal
latinoamericano. Los cambios pueden verse si se quiere como uno de los
efectos de la globalización económica, a la que le sigue
la globalización jurídica.”
Por lo tanto, tras muchos años de estrellarse con la justicia,
la suerte podría estar sonriendo a miles de afectados por el
DBCP. Sin embargo, en Nicaragua, los trabajadores no agachan los brazos
y siguen con sus reivindicaciones.
A estas alturas, la ley 364 se ha
transformado en la mejor arma para los trabajadores ya que permite tramitar
las causas en Nicaragua, y consecuentemente, inutiliza y desactiva la
opción del FNC. Los trabajadores creen y temen que el gobierno
podría invalidarla gracias a las presiones de alguna empresa
y de políticos norteamericanos de alto nivel como Colin Powell
y Otto Reich. . Lo que si parece claro fue el intento de abolición
en septiembre de 2002, que se inició en la embajada estadounidense,
para recorrer diversos estamentos del gobierno nicaragüense, entre
los que se hallaba la propia presidencia .
La lucha del DBCP en Nicaragua se
ha mantenido en dos escenarios primordialmente. Por una parte los despachos
y los juzgados con los abogados de protagonistas. Por otra parte la
calles, las casas de los enfermos, los medios y hasta la propia Asamblea
Nacional, con la constancia y la energía de los trabajadores.
Los de ASOTRAEXDAN, han sido los que han protagonizado las acciones
más enérgicas. Varias marchas a Managua con acampadas
frente a la Asamblea Nacional que, en algunos casos, se alargaron por
varias semanas ante el pasotismo y valeverguismo de la clase política.
Huelgas de hambre como la última, iniciada y acabada hace pocos
días, que apuntaba claramente al legislativo y muy especialmente
al Frente Sandinista de Liberación Nacional, romanticismo del
pasado que se sigue autoerigiendo como el partido de los pobres, revolucionario
y antiimperialista.
Todas estas manifestaciones proletarias,
han perseguido diferentes objetivos fácilmente resumidos en dos
palabras: justicia y dignidad. Se ha luchado por atención médica
adecuada y gratuita, pensiones para los afectados o la defensa de la
perseguida ley 364, la gran ladilla en los testículos de las
multinacionales.
Precisamente todos estos hechos
han sido denunciados por Omar Cabezas, Procurador de Derechos Humanos,
en la 61 sesión de la Comisión de Derechos Humanos de
Naciones Unidas, celebrada en Ginebra el 13 de abril de 2005; lo cual
demuestra una vez más, la trascendencia y gravedad de la historia
del DBCP.
A pesar del pundonor de los trabajadores
enfermos, algunos de los grandes obstáculos que tienen que salvar
para llegar a la victoria final, son precisamente las grandes desavenencias
internas del colectivo, que han fraguado su fisión en diversos
grupúsculos comandados por abogados. Divididos, enfrentados,
sin conciencia de clase, carentes de principios políticos e ingenuos
ante la responsabilidad histórica que deben asumir, los trabajadores,
otrora compañeros en las fincas, mantienen una disputa entre
ellos azuzados por unos líderes que por momentos parecen representantes
de los abogados en busca de potenciales clientes.
A pesar de la crítica anterior,
es indudable la generosidad que ofrecen estos obreros enfermos. Tal
vez tengan que pasar varios años, hasta llegar a la ansiada victoria
final en los juzgados de cualquier lugar del sistema solar. Podría
no darse el caso. Si así fuese, no duden que está lección
de constancia, optimismo, sacrificio y dignidad, habrá valido
sobradamente la pena, sentando cátedra en la historia de las
luchas sociales.
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La mayor parte de
información de este apartado ha sido obtenida de: Massachusetts
Toxics Use Reduction Institute: “Unintended consequences: Impacts
of Pesticide Bans on Industry, Workers, The Public, and The Environment”,
Methods and Policy Report No. 13, abril 1997, en http://es.epa.gov/techinfo/research/turapest.html
CONATRAB: “DBCP en la producción bananera: Historia y actualidad”,
marzo de 1999, Costa Rica, http://www.members.tripod.com/foro_emaus/dbcp.htm
y Documentación incluida en el sumario del caso Miguel Sánchez
Osorio y Otros v. Standard Fruit Company y Otros. Tramitada en el Juzgado
Segundo Civil y Laboral del Distrito de Chinandega, Nicaragua, en mayo
de 2005. También se han recogido datos de la Sentencia del caso
Miguel Sánchez Osorio y Otros v. Standard Fruit Company y Otros.
Chinandega, 8 de agosto de 2005
La aplicación de químicos en los cultivos y su mecanización,
supuso un cambio radical en las formas de producción agrícolas.
Este hecho denominado “Revolución Verde”, alcanzó
su esplendor en la década de los sesenta del siglo pasado, aunque
se había iniciado con anterioridad.
Especie de gusanos parásitos que se alimentan de las raíces
de ciertas plantas.
Desde mediados de los 60 entro a formar parte en Castle & Cooke.
Esta empresa cambió de nombre a principios de los 90, pasando
a deneminarse Dole Food Company
Infertilidad: Incapacidad biológica e involuntaria de concebir
un hijo en un momento dado de la vida. Si la infertilidad es permanente
e invariable durante la vida del individuo se denomina esterilidad.
En muchos datos bibliográficos sobre el caso del DBCP, incluidos
algunos reportajes elaborados por quién escribe el presente trabajo,
se indica ampliamente la esterilidad como posible consecuencia del contacto
con el químico. En este trabajo se utilizará el termino
infertilidad al considerarse más acertado. Incluso en algunos
datos obtenidos de otras fuentes, se ha cambiado el término esterilidad
por infertilidad a fin de evitar confusiones.
KENNEDY, R.: “Fruit of the Poison Tree”, en Dallas Observer,
10 de marzo de 2005, en http://www.dallasobserver.com/issues/2005-03-10/news/feature_print.html
Correo electrónico de la Defensoría del Pueblo de Panamá,
el 20 de junio de 2005.
http://www.mtas.es/insht/ipcsnspn/nspn0002.htm y OEHHA (Office of Environmental
Health Hazard Assessment, California Environmental Protection Agency):
“Public Health Goal for 1,2-Dibromo-3-chloropropane (DBCP) In
Drinking Water”, en www.oehha.ca.gov/water/phg/pdf/dbcp_f.pdf
, febrero de 1999.
1 euro = 20 córdobas aprox.
Mazorca tierna de maíz.
Especie de empanada tierna de harina de maíz envuelta en hojas
de plátano o de mazorca de maíz. Según países
varía, en algunos se añaden frijoles.
La información contenida en este capítulo, está
basada fundamentalmente en los casos de afectados en Costa Rica, Nicaragua
y Honduras; porque no se halló bibliografía considerable
de otros países a excepción de Estados Unidos. Obtenida
también de SABLE K. y MAYER D.: “Yes! we have no bananas:
forum non conveniens and corporate evasión”, en International
Business Law Review (Academy of Legal Studies in Business), Vol 4, Agosto
de 2004, http://www.wsu.edu/~legal/ijrnl/mayer/mayer2004.pdf
TOMAS, J.A. y ZAMORA, F.J.: “Comentario a la Ley Modelo Latinoamericana
para Juicios Internacionales del Prof. Henry Dahl”, comentario
al artículo 15 de dicha ley, que rechaza el foro no conveniente.
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KENNEDY, R.: “Fruit of the Poison Tree”, en Dallas Observer,
10 de marzo de 2005, en http://www.dallasobserver.com/issues/2005-03-10/news/feature_print.html
COLLADO R.: “Víctimas del nemagón ganan gran demanda”,
en Nuevo Diario, Managua, Nicaragua, 14 de diciembre de 2002, http://www-ni.elnuevodiario.com.ni/archivo/2002/diciembre/14-diciembre-2002/nacional/nacional18.html
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y NAVAS, L.: “Batalla del nemagón aún no se ha perdido”,
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http://www.elnuevodiario.com.ni/archivo/2003/octubre
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Asociación de Trabajadores y Ex-trabajadores Bananeros Demandantes
del Nemagón – Fumazone.
http://www.tsj.gov.ve/decisiones/consulta.asp?Sala=011&Nombre=
Juzgado+de+Sustanciaci%26%23243%3Bn+%2D+Sala+de
+Casaci%26%23243%3Bn+Civil&Desde=4/25/2005&Hasta=4/25/2005&Fecha=25/04/2005
y NUEVA RADIO YA: “Embargo a empresas de EEUU en Venezuela por
nemagón”, Managua, Nicaragua, 29 de abril de 2005, en http://www.nuevaya.com.ni/especial.php?subaction=showfull&id=1114695774&archive=&start_from=&ucat=21&
IMHOF, V.: “Sentencia favorece a víctimas del Nemagón”,
en Nuevo Diario, Managua, Nicaragua, 12 de agosto de 2005, en http://www.elnuevodiario.com.ni/archivo/2005/agosto/12-agosto-2005/nacional/nacional-20050812-13.html
Sentencia del caso Miguel Sánchez Osorio y Otros v. Standard
Fruit Company y Otros. Chinandega, 8 de agosto de 2005, pag. 89, 90
y 91.
Ha trabajado en el caso con los bufetes Fred Misko y Provost & Umphrey,
Correo electrónico de Henry Saint Dahl, el 21 de junio de 2005.
BBCMUNDO.COM: “Dole se defiende”, 28 de marzo de 2005, en
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NAVAS, L.: “Batalla del nemagón aún no se ha perdido”,
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Noticias aparecidas en los ejemplares de los días 8, 9 y 10 de
octubre de 2002. http://www.elnuevoduario.com.ni
http://www.unog.ch/unog/website/news_media.nsf/
(httpNewsByYear_en)/A6E79F40D44D7653C1256FE20046458C?OpenDocument