Discurso del Presidente
Ermes Peyronel en el cierre de la sesión del Consejo Directivo
Ampliado y Taller Nacional de Dirigentes de la Comisión Nacional
de Fomento Rural
San Antonio, Salto, Julio 2008
Una vez más, y al igual
que en La Paloma, es con entera satisfacción que cerramos esta
nueva sesión de Consejo Directivo de CNFR ampliado con referentes
de entidades de base de la región.
Los resultados de estos tres días
de trabajo constituyen un fortalecimiento de nuestra CNFR, no sólo
en su representatividad, sino también en el enriquecimiento
de su capacidad de propuesta.
Hemos continuado con nuestra estrategia
de acompañamiento constructivo del proceso de Descentralización
y hemos comprometido a las autoridades del MGAP y de los CADs a recorrer
juntos ese camino hacia una verdadera DESCENTRALIZACIÓN PARTICIPATIVA,
a la que todos debemos apostar, como camino idóneo para que
los productores familiares hagamos llegar nuestras propuestas y exijamos
que las mismas se contemplen por parte de las autoridades nacionales.
Una vez más, hemos prestado
una especial atención a un tema tan sentido para CNFR como
lo es la Función Social de la Tierra, a partir de un racconto
de lo que hemos venido pregonando insistentemente en todos y en cada
uno de nuestros eventos y de la invalorable información que
nos brindaron los investigadores de RAPAL.
Lamentablemente, aún no
hemos logrado sensibilizar a nuestras autoridades sobre la realidad
que se está constatando con este irracional modelo productivo,
que sólo favorece a la gran empresa concentradora en desmedro
de los más débiles.
El país sigue contemplando
y hasta fomentando este modelo que solamente genera una gran renta
para los grandes empresarios del monocultivo, que no sólo se
están llevando los dólares que les genera esa brutal
renta, sino que también se están llevando la capacidad
productiva de nuestro suelo sin dejarnos nada a cambio.
Como si esto fuera poco, nos hemos
transformado en reducto protector de los grandes pooles de siembra
argentinos, que hoy debaten con su gobierno ya que no quieren compartir
su renta con la sociedad.
Nos cuesta creer, que también
los economistas de este gobierno sigan poniendo alfombra roja a este
tipo de capitales, mientras no encuentran salidas para nuestros productores,
que continúan compitiendo en condiciones absolutamente desiguales.
Nuestros gobernantes no pueden
seguir manejándose con las cifras frías de las toneladas
exportadas sin tener en cuenta el costo social de las mismas.
¿Cómo se reparte
y dónde se gasta esa brutal renta que están obteniendo
esos capitales oportunistas que hoy esquilman nuestro suelo a cambio
de nada y que cuando aparezcan otras oportunidades no tenemos dudas
irán tras ellas y nos dejarán la tierra desgastada y
sin gente?
Hoy estamos ante un mundo ávido
de alimentos. Desde la escuela nos enseñaron que nuestro país
era esencialmente un productor de alimentos y cual triste paradoja,
resulta que en los últimos tiempos no producimos ni siquiera
lo suficiente para abastecer a nuestra población y tenemos
que importar hasta los alimentos básicos.
¿Ese es el modelo de Uruguay
Productivo que tanto pregonamos?
¿No habrá llegado
la hora de que ante la gran oportunidad que ofrece la demanda insatisfecha
de alimentos a nivel mundial, nuestras autoridades generen las condiciones
adecuadas para poner en marcha con todo su potencial, esa máquina
constituida por miles de familias rurales que aún permanecen
en el campo dispuestas a salir adelante con ese objetivo?
Hace unas décadas, el país
identificó a la forestación como alternativa de futuro
y no vaciló en subsidiar a empresas, -en muchos casos extranjeras-,
en cifras que superan los 400 millones de dólares. Hoy ese
subsidio se acrecienta con el esfuerzo que toda nuestra sociedad sigue
haciendo, para mantener las rutas y caminos que día a día
destrozan estos grandes capitales con el traslado de su producción.
Hoy tenemos más que identificada
la alternativa de la producción de alimentos en una coyuntura
de gran demanda insatisfecha y a miles de familias en nuestro medio
rural a la espera del impulso imprescindible para poner manos a la
obra.
¿No será el momento
de que generemos los recursos necesarios para darle ese impulso a
ese tipo de empresas, que además de familiares son uruguayas
y que están ansiosas por volver a producir esos alimentos,
ya que es esa la única alternativa válida para sus integrantes?
¿No será el momento
oportuno para que se exija a esas multinacionales que se nos llevan
los dólares y la riqueza de nuestro suelo, que entreguen parte
de esa monumental renta para crear un fondo, con la finalidad de apoyar
a nuestra familia rural?
Todos los días escuchamos
hablar a las autoridades nacionales de “QUE PAGUEN MAS LOS QUE
TIENEN MAS PARA AYUDAR A LOS QUE TIENEN MENOS”.
¿No será esta una
buena forma de ser coherentes con esa consigna y además de
poner en práctica de una buena vez las tan mentadas POLITICAS
DIFERENCIADAS PARA LA AGRICULTURA FAMILIAR?
¿Habrá algún
oriental que se oponga a que esos grandes capitales golondrinas y
extranjeros, aporten parte de su colosal lucro para apoyar a nuestra
familia rural que hoy sufre y sobrevive en el campo, con el objetivo
de que ésta logre las condiciones requeridas de competitividad
como para producir esos alimentos?
Estamos seguros que la gran mayoría
de nuestra sociedad encuentra como absolutamente lógico, justo
y equitativo un planteo de esta naturaleza.
Por lo tanto, señores gobernantes:
¿QUÉ
ESTAMOS ESPERANDO?
¡¡¡POR
FAVOR REACCIONEN!!!
LAMENTABLEMENTE
HOY YA ES TARDE PARA MUCHAS DE NUESTRAS FAMILIAS RURALES…