Documento Marco del 1º
Foro Nacional sobre Ordenamiento Territorial y Desarrollo Sustentable
El actual modelo productivo dominante
en el sector agropecuario genera una serie de impactos negativos en
materia social, ambiental y de soberanía. Con una superficie
de 18,7 millones de hectáreas y un poco más de 3 millones
de habitantes, apenas 190.000 de ellos pueblan la campaña mientras
más del 80% de la población vive en los principales
centros urbanos. El proceso de vaciamiento de la campaña continúa
y en los últimos 30 años han desaparecido más
de 20.000 establecimientos rurales y 128.000 personas se han visto
obligadas a abandonar el campo.
De las 16,5 millones de hectáreas
explotadas, más de la mitad está concentrada en un poco
más de 4.000 establecimientos dedicados a la ganadería
extensiva (80% de la producción agropecuaria). Alrededor de
1 millón de hectáreas están dedicadas al monocultivo
de eucaliptos y pinos, 450.000 de las cuales son propiedad de 3 transnacionales
extranjeras (Botnia, Ence y Weyerhaeuser). Por otro lado, crece el
área sembrada con monocultivos de soja transgénica,
que se suma al arroz y a otros cultivos de tipo industrial que degradan
el medio ambiente e impactan sobre la gente. En ese proceso, las empresas
transnacionales se convierten cada vez más en las propietarias
de nuestros territorios y recursos productivos, pasando del control
de insumos, maquinaria y comercio exterior a la propiedad directa
de la tierra.
Al ser un país ribereño,
Uruguay cuenta también con una superficie fluvial y marítima,
que abarca aproximadamente 252.000 km2, (1,5 veces la superficie terrestre),
que comprende el Río de la Plata y su Frente Marítimo.
Estos ecosistemas marítimos y fluviales albergan una gran diversidad
de especies que sustentan diversas pesquerías tanto artesanales
como industriales, recursos que son patrimonio de la sociedad en su
conjunto por ser de propiedad común y de relativo libre acceso.
Sin embargo, dichos recursos están siendo explotados sin el
necesario criterio de conservación, por lo que peligra su disponibilidad
a futuro.
En el contexto de la globalización
y liberalización a escala planetaria, el modelo de producción
y consumo de alimentos promovido por el gran capital transnacional,
y apuntalado por organismos internacionales, está generando
hambre, pobreza y exclusión en nuestro país.
Por esas razones, el objetivo
del Foro es poder sentar las bases de discusión para lograr
avanzar hacia un desarrollo sustentable que permita en todos los ámbitos
de la sociedad –individual, colectivo, nacional– volverse
más autodeterminados y más independientes en la elección
de opciones relacionadas con su propio futuro.
Para cumplir con el objetivo,
se plantean 3 ejes temáticos de discusión y elaboración
que serán transversales en todo el foro:
· Ordenamiento territorial,
en donde las cuencas hidrográficas pasen a constituirse en
las unidades territoriales de planificación. Las cuencas hidrográficas
son unidades naturales, y a través de su delimitación,
es posible organizar los tipos de usos de suelo, las unidades productivas
y de gestión del agua y de los demás recursos naturales
para lograr alcanzar un desarrollo sustentable.
· Justicia ambiental:
concebida como la distribución equitativa de los impactos ambientales
de las actividades humanas, la equidad social en la distribución
de los costos y beneficios de dichas actividades, superando las contradicciones
entre el desarrollo económico, la protección de los
ecosistemas y la justicia social.
· Soberanía alimentaria:
entendida como el derecho de cada pueblo a definir estrategias sustentables
de producción, distribución y consumo de los alimentos
que garanticen la independencia del país en materia alimentaria,
la disponibilidad de alimentos sanos para todos, con base en la pequeña
y mediana producción, respetando las diversidades culturales
y ambientales de las distintas zonas del país.