La
dulce medicina de la agroecología para el amargo monocultivo
fumigado.
La
historia se repite gracias a la terca visión del monocultivo
fumigados. En diferentes medios en países tropicales de América
Latina vemos las alertas ante la llegada a nuestro continente americano
del nuevo hongo llamado“Fusarium raza 4”. Esta enfermedad
agrícola es tan agresiva que tiene la capacidad de destruir
hoy en día grandes plantaciones de banano causando daños
económicos cuantiosos para el sector agroexportador.
Para
los años de 1950 en Costa Rica una primera raza de fusarium
denominada el “Mal de Panamá” debido a que fue
detectada por primera vez en este país causó estragos
en aquel entonces sobre las plantaciones de banano. En aquel tiempo
la variedad utilizada era el banano Gros Michel la cual es muy susceptible
al Mal de Panamá. El Gros Michel es por mucho una de las
variedades más dulces y exquisitas de banano, lastimosamente
desapareció de las cadenas alimentarias transnacionales dado
que es una variedad tan susceptible a la enfermedad que en monocultivos
no es viable producirla. No es casualidad que es posible producir
esta variedad de banano en condiciones agroecológicas y ejemplo
de ello es la Asociación de Pequeños Productores de
Talamanca APPTA del Caribe Sur de Costa Rica donde se produce de
forma agroecológica la exquisita variedad de Gros Michel.
APPTA está
integrada por unas 600 familias de las cuales 80% son indígenas.
Costa Rica tiene registradas 3298.78 hectáreas de banano
orgánico frente a 50000 hectáreas en
monocultivo sobre todo concentrado en trasnacionales y grandes empresarios
nacionales.
El
modelo de “desarrollo” agroindustrial que busca producir
mercancías agrícolas para los mercados internacionales
a dejado una profunda estela de impactos ambientales, dentro de
los cuales podemos citar: la destrucción de bosques tropicales
para expandir la frontera agrícola, contaminación
de mantos acuíferos con diversos paquetes de agroquímicos
afectando los sistemas de agua potable de comunidades así
como afectación a ecosistemas acuáticos en general
donde vemos mareas enteras de peces y anfibios muertos por intoxicación
aguda entre otros fenómenos que han sido el típico
escenario del enclave de monocultivos piñeros y bananeros
en Costa Rica.
La
deuda ecológica del modelo agroindustrial del banano se ha
acumulado por los últimos 150 años por el despojo
de los valles y mejores tierras que habitaron los indígenas
que fueron expulsados a las zonas altas con escasa aptitud agrícola,
al mismo tiempo establecieron una explotación intensiva y
contaminante que también implico grandes violaciones a las
personas trabajadores: bajos salarios, malos servicios de salud,
persecución sindical, contratación de personas indocumentadas.
En materia ambiental,la agroindustria del banano es responsables
de la esterilidad de miles de personas trabajadoras que sufrieron
a finales de los años setenta por los efectos de la aplicación
de productos comonemagón o DBCP (DiBromoCloroPropano)
Desafiar
la dinámica de la biodiversidad tropical con desiertos verdes
de monocultivos y no entender las lecciones del pasado como fue
la del Mal de Panamá (historia a punto de repetirse con la
raza 4 de Fusarium)es un paso más en la dirección
equivocada. El monocultivo en nuestras regiones biodiversas solo
se puede viabilizar medianteel uso intensivo de sustancias biosidas.
Ejemplo
de lo anterior y para entender como el conocimiento agronómico
hoy en día ignora la enorme sabiduría indígena
que demuestra que sí es posible vivir y producir alimentos
en el planeta sin destruirlo podemos ver como se construyen ecosistemas
agrícolas tan diferentes y tan antagonistas en una misma
región de Costa Rica.
Frente
a los enclaves bananeros adictos al agroquímico y que sustituyeron
la dulce variedad del Gros Michel por la pazca variedad de banano
Cavendish para poder mantener el monocultivo arrasado frente al
Mal de Panamá hoy en día hay cientos de familias indígenas
produciendo banano orgánico Gros Michel sin una gota de agro
tóxicos ni de fertilizantes sintéticos. Su producción
orgánica de banano y muchos otros alimentos dentro del bosque
hoy en día desafía los “monocultivos
mentales”(como dice Vandana Shiva). Esta producción
ecológica familiar se facilita ya que siembran banano dentro
del bosque, bajo los árboles de madera, fruta y medicina;al
respetar el componente arbóreo se logra un microclima más
fresco que evita que las esporas del hongo de la sigatoka (Mycosphaerella
fijiensis)germinen agresivamente. También hay que señalar
al existir mayor distancia de siembra entre las plantas de banano
a pesar de su gran susceptibilidad al Mal de Panamá esta
enfermedad no llega a representar daños económicos
a las familias que lo producen. La señalada distancia de
siembra en el sistema agroecológico, permite establecer un
verdadero bosque de alimentos, madera, medicina, etc que permite
a las comunidades de Talamanca vivir en un verdadero paraíso
de alimentos y marcar un límite a la expansión de
la frontera del monocultivo fumigado.
Contraria
a la producción de banano Gros Michel orgánico, la
visión trasnacional con tal de producir más kilos
de bananos por área eliminan los árboles en su totalidad
y esto genera una mayor densidad de plantas de banano por área,
así como un microclima que favorece la germinación
y dispersión de las esporas del hongo de la sigatoka entre
otros problemas más. Consecuencia de eliminar todos los árboles
buscando maximizar la producción de kg de banano por área
se hace necesario rociar cientos de hectáreas completas una
vez a la semana con el famoso fungicida Mancocep que es el agroquímico
más importado en Costa Rica.
El
Programa Infantes y Salud Ambiental (ISA) de la Universidad Nacional
realizó una investigación desde hace 6 años
con niños escolares de 6 a 9 años en el cantón
de Talamanca encontrando significativas concentraciones de sustancias
tóxicas como Mancozeb en la orina. Se ha podido establecer
que los niños tienen más problemas de aprendizaje
y son más lentos o inquietos. El estudio incluyo de mujeres
embarazadas en Matina, donde las prácticas de fumigación
de las compañías bananeras son similares a las de
Talamanca encontrando un alto contenido de manganeso (uno de los
componentes del Mancozeb) en el cabello de las mujeres embarazadas
que participan en la investigación, lo que hace suponer que
también los fetos podrían estar expuestos al tóxico,
puesto que este es fácilmente absorbido por la placenta (semanariouniversidad.com).
Un
estudio realizado del 2005 al 2008 en una finca agrícola
ubicada en Pueblo Nuevo de Guácimo. En la finca y sus alrededores
hay cultivos intensivos de banano y piña, potreros. Se encontraron
que rastros de plaguicidas en pelo, lavado de los brazos y limpieza
bucal de los osos perezosos analizados. Entre los plaguicidas encontrados
están: ametrina, clorpirifos, clorotalonil, diazinón,
difeconazol, deet, etoprofos y tiabendazol. Todos estos se utilizan
en los cultivos de piña y banano. Esa contaminación
es producida “probablemente por la ingesta de alimento contaminado
y por contacto directo con los plaguicidas”. (Ver completo
en http://www.uned.ac.cr/investigacion/documents/Tesis_Margaret_Pinnock.pdf)
El
Instituto Regional de Estudios en Sustancias Tóxicas de la
Universidad Nacional (IRET-UNA) ha encontrado el fungicida clorotalonil
en un 95% de las muestras tomadas en el polvo de escuelas y casas
de habitación en comunidades del Caribe costarricense cercano
a plantaciones de piña y banano (Sáenz M y Sánchez
J, 2008).
Lo
que a todas luces es evidente para los pobladores más antiguos,
la academia trasnacionalizada de monocultivos mentales lo destruye;
A mayor diversidad es mayor la sustentabilidad no solo ecológica;
sino económica para quienes viven de los agroecosistemas.
La lógica de desiertos mentales desmantela los agroecosistemas
condenado a la dependencia de insumos externos a quienes hacen caso
del consejo agronómico a sueldo para producir mercancías
agrícolas.
Para
ejemplificar lo mencionado sigamos retomando el caso de las bananeras.
hablemos de otras diferencias en prácticas culturales de
manejo que decantan en beneficios socio ambientales o,todo lo contrario.
La
fertilidad y el suelo de dos sistemas muy diferentes. En
los sistemas agroforestales que producen bananas en territorios
indígenas se puede apreciar un constante ciclo de nutrientes
gracias a las hojas y ramas que el componente arbóreo aporta
y esto logra una casi absoluta independencia de insumos externos.
Los monocultivos del banano pazco deben de comprar todos sus nutrientes
en forma de fertilizantes sintéticos para lograr mantener
la producción. Por otra parte, el no uso de herbicidas, nematicidas,
entre otras sustancias, permite la presencia de una cobertura vegetal
que además de aportar materia orgánica al suelo favorece
la vida de múltiples organismos macro y microscópicos,
mejor dicho, la vida del suelo, que es esencial para mantener el
ciclo de los nutrientes y también para mantener en equilibrio
a organismos que podrían en ausencia de un ecosistema diverso
convertirse en plagas verdaderas. Los nemátodos se ven favorecidos
en suelos empobrecidos de materia orgánica por diversas razones
empezando porque lo único que les queda por comer son las
raíces del cultivo de banano y por la falta de competencia
en el ecosistema del suelo con otros organismos que los adversan.
Sucede entonces que los ingenieros del monocultivo recurren a bastas
aplicaciones de agroquímicos con destacados impactos “colaterales”
con contaminación de ecosistemas, aguas, fauna y personas.
Frente a esta lógica de devastar la biodiversidad para tener
que fumigar e intoxicar resulta que en los suelos llenos de materia
orgánica y de otras plantas (denominadas como malezas por
los ingenieros) los nemátodos no representan mayor problema…
A
manera de conclusión se debe de decir que las nuevas amenazas
de plagas y enfermedades que arrasan los monocultivos no deben de
sorprendernos y es un fenómeno biológico de esperarse
en cualquier sistema agrícola que imponga uniformidad genética
en donde reina la biodiversidad. El ejemplo de la producción
orgánica dentro de los bosques comestibles del dulce banano
orgánico Gros Michel susceptible al mal de panamá
debería ser el norte a seguir. La agroecología
es la dulce medicina frente a las enfermedades que acarrea el monocultivo
fumigado.
Por:
Fabián Pacheco Rodríguez. Master en Agrobiología
ambiental y agricultor ecológico.Correo: bloqueverde@gmail.com
Mauricio Alvarez Mora, Geógrafo y Master en Estudios Latinoamericanos
.correo: mauricio.alvarez_m@ucr.ac.cr