Camas
Biológicas: alternativa para reducir riesgos causados por plaguicidas
Soluciones amigables con el ambiente que reduzcan el riesgo de contaminación
por plaguicidas están siendo probadas por la Facultad de Química
y la Dirección General de la Granja junto al Proyecto Plaguicidas
de la FAO, para poder ser institucionalizadas.
“Implementadas
de forma sistemática y de manera masiva, las camas biológicas
podrían tener efectos positivos: la protección de las
cuencas, particularmente sobre las más ambientalmente sensibles,
y sobre la conservación de los recursos naturales en Uruguay”,
dijo el Representante de la FAO ad ínterim, Jorge Meza.
Las
camas biológicas (también llamados Lechos Biológicos
o Biobeds), son conocidas en Europa como una buena práctica
para reducir algunos riesgos ambientales relacionados al uso de plaguicidas.
Desde
entonces, se implementaron varios diseños, para diferentes
situaciones, tipos de producción agrícola, condiciones
climáticas y disponibilidad de recursos. Son sencillos de construir
y relativamente económicos, pero es necesario adaptarlos a
cada realidad local.
Con
el uso de esta herramienta, se trata de evitar la contaminación
que puedan producir derrames accidentales de productos al momento
de llenar los tanques para las aplicaciones, cuando se diluyen los
principios activos puros, así como evitar volcar en el ambiente
los sobrantes de la aplicación y de las aguas utilizadas para
el lavado de equipos o de envases.
Estas
fuentes de contaminación, generalmente denominadas ‘contaminación
puntual’, tienen impactos importantes sobre el suelo y agua,
pero éstos pueden ser reducidos gracias al uso de camas biológicas.
Las
camas biológicas son estructuras fijas que se instalan en el
lugar donde se llena y lava la maquinaria para la aplicación
de plaguicidas. Son un espacio confinado, aislado e impermeable, que
se rellena con una mezcla biológicamente activa (llamada biomezcla),
formada por salvado de cereales (afrechillo), tierra y turba o compost.
En
esa biomezcla viven microorganismos capaces de reducir la peligrosidad
de los plaguicidas, porque degradan sus principios tóxicos
(biorremediación).
Cuando
se utilizan las camas biológicas, las aguas de lavado de los
equipos o los excedentes de aplicación se vuelcan y se dejan
por un tiempo en la biomezcla, para que pueda actuar.
La
experiencia en Uruguay
Actualmente,
se han instalado dos camas biológicas en predios productivos,
con diferentes diseños: uno adaptado a la horticultura y el
otro a la fruticultura, en función de los métodos utilizados
para aplicar los plaguicidas en cada rubro.
Esas
“camas” están en uso y mensualmente se analizan
muestras de las biomezclas, para monitorear la degradación
de los plaguicidas y la eficiencia del dispositivo. Los análisis
abarcan más de 30 principios activos, la gran mayoría
de los usados por los productores.
“Se
trata de una experiencia innovadora porque hasta el momento no se
habían realizado estudios tan completos a nivel nacional ni
regional (por la cantidad de principios activos evaluados). Además,
tampoco hay experiencias a nivel nacional instaladas en predios comerciales
bajo condiciones de producción reales”, destaca Verónica
Cesio, responsable del proyecto por la Facultad de Química
de la Universidad de la República.
El
objetivo de estas pruebas es generar la información y el conocimiento
que permitan a las instituciones promover e incentivar la adopción
de las camas biológicas en las explotaciones agrícolas.
La herramienta puede adaptarse a todos los rubros y reducir, en gran
medida, los riesgos de contaminación puntual.
Luego
del proceso de degradación, se van a realizar ensayos para
comprobar la inocuidad de la biomezcla para el suelo y para los microorganimos
que lo habitan.
Los
resultados de las experiencias que se están realizando van
a ser presentados en jornadas de demostración abiertas a productores
y técnicos del sector agropecuario, con el fin de incrementar
la difusión y la adhesión de los agricultores de Uruguay
a esta herramienta.
El
Proyecto Plaguicidas
Esta
iniciativa se lleva a cabo en el marco del Proyecto “Fortalecimiento
de las capacidades para la gestión ambientalmente adecuada
de plaguicidas incluyendo Contaminantes Orgánicos Persistentes
(COPs)”, más conocido como Proyecto Plaguicidas, financiado
por el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF por sus siglas en
inglés).
Bajo
la coordinación de la FAO, está siendo llevado a cabo
por las carteras de Salud (MSP); Ordenamiento Territorial y Medio
Ambiente (MVOTMA) y Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) desde
2016, con el objetivo de mejorar la gestión ambientalmente
adecuada de Plaguicidas.
En
2018 el proyecto comenzó a promover y adaptar el uso de las
camas biológicas y su trabajo involucra de manera conjunta
a un equipo de la Facultad de Química
(UDELAR), a la Dirección
General de la Granja , (DIGEGRA - MGAP), la Dirección
General de Desarrollo Rural (DGDR-MGAP) a través de un
proyecto “Más
Tecnologías” y al Proyecto
Plaguicidas.
La
Facultad de Química estudia este tema desde hace 10 años,
avanzando en conocer a través de análisis químicos,
cuanta cantidad de plaguicida realmente fue degradado en la biomezcla.
Esto es esencial para verificar la eficiencia del proceso de degradación
de los contaminantes que ingresan al sistema.
La
DIGEGRA quiere impulsar la adopción de la herramienta en el
sector hortifrutícola, incluyéndola en el programa
de Buenas Prácticas Agrícolas (BPA) para la producción
de frutas y hortalizas frescas que se viene desarrollando desde
el año 2015, con el fin de producir protegiendo el ambiente,
la inocuidad de los productos y la salud de las personas.
Boletines
del Proyecto Plaguicidas
Fuente
28/02/2019