El
saqueo que patenta la diversidad andina del tomate
En 2011,
TWN informó acerca de cómo las nuevas tecnologías
genéticas y las subvenciones estatales para la investigación
en los países del Norte habían incentivado las solicitudes
de patentes sobre genes de tomates originarios de América del
Sur. Hoy, las solicitudes continúan en aumento.
En noviembre
de 2011, la Red del Tercer Mundo informó acerca de cómo
las nuevas tecnologías genéticas y las subvenciones
estatales para la investigación en los países del Norte
habían incentivado un alto número de nuevas solicitudes
de patentes sobre valiosos genes de tomates originarios de América
del Sur.[1] Ahora, más de tres años después,
la ola de nuevas solicitudes de patente sobre tomates continúa
en aumento, mientras que todavía no existen señales
de que se haga algún tipo de distribución sustancial
de los beneficios con los países de origen de estos valiosos
genes.
En esta
actualización del informe de 2011, se brinda información
y un análisis de nuevas reivindicaciones de propiedad intelectual
presentadas sobre genes del tomate y su uso.
El tomate
figura entre los cultivos más rentables de frutas y vegetales[2]
en varias partes del mundo, pero los recursos genéticos que
confieren los rasgos clave de muchas de las nuevas variedades comerciales
provienen principalmente de solo dos países, Perú y
Ecuador, que son centros de diversidad del género tomate. Recientemente,
algunos tomates de estos países, entre ellos especies únicas
de las famosas Islas Galápagos de Ecuador, han sido objeto
de nuevas solicitudes de patente sobre genes con resistencia a enfermedades,
tolerancia a la sequía y el salitre, así como para aumento
de la dulzura de la fruta.
Y en un
giro interesante de la biopiratería de las variedades campesinas,
investigadores de la Universidad de Florida, Estados Unidos, han escudriñado
variedades “autóctonas” del tomate, muchas de ellas
desarrolladas por agricultores y pueblos indígenas, para averiguar
por qué esos tomates con frecuencia saben mejor que las variedades
industriales cultivadas de manera intensiva. Los compuestos aromáticos
y sabrosos (llamados “volátiles”) de estos tomates
pueden ser usados de múltiples maneras. La Universidad de Florida
ha solicitado patentes sobre su uso como aditivo alimentario; al usarse
combinados con azúcar o edulcorantes artificiales, aportan
mayor dulzura a los alimentos. También ha reclamado variedades
de tomate y métodos de fitomejoramiento diseñados para
aumentar la dulzura mediante el incremento de la producción
de componentes del sabor identificados en tomates autóctonos.
Con la
reciente secuenciación y publicación del genoma completo
de Solanumpennellii,[3] una especie andina silvestre pariente del
tomate doméstico, las reivindicaciones de patentes probablemente
seguirán acelerándose. Los genes de S. pennellii y de
otros parientes silvestres pueden ser introducidos (mediante ingeniería
genética o con ayuda de marcadores) en los tomates cultivados,
con resultados beneficiosos. Las empresas y otros interesados continúan
reivindicando esas inserciones como “invenciones”, pero
sin distribuir los beneficios a los países de origen o a sus
comunidades locales.
1.
Rasgo de firmeza de tomates silvestres peruanos (WO2013153237) Syngenta
(Suiza)
Syngenta,
de Suiza, ha solicitado una patente[4] sobre tomates más duros
(más firmes), un rasgo útil para evitar el daño
de la fruta en la producción industrial del tomate, en la que
suelen ser tratados bruscamente por las máquinas y al ser cargados
en los camiones. La solicitud de patente reivindica audazmente cualquier
tomate con una dureza especificada -cuatro veces más duro que
los tomates típicos- cuando tiene incorporado un “elemento
genético” (locus de un carácter cuantitativo –
QTL) que fue identificado en Solanumpennellii, un pariente silvestre
del tomate, nativo de Perú.
El rasgo
que Syngenta pretende patentar fue identificado mediante el uso de
líneas de introgresión[5] que cruzaron un tomate cultivado
con LA0716, una planta S. pennellii recolectada cerca del pueblo de
Ático,Provincia de Arequipa, costa sur de Perú. LA0716
es parte de la colección del Centro de Recursos para la Genética
del Tomate C.M. Rick (Rick Tomato Genetics Resource Center) en la
Universidad de California, en Davis.[6]
En 2012
se publicó información sobre el rasgo[7], poco después
de que se presentara la solicitud de patente por parte de investigadores
de Syngenta que trabajan con científicos de las universidades
de Gran Bretaña y Australia y del INRA, la agencia francesa
de investigación agrícola. El trabajo que desembocó
en la solicitud de patente sobre el recurso genético andino
fue financiado por Syngenta, el Consejo de Investigación en
Biotecnología y Ciencias Biológicas (BBSRC) del Reino
Unido y la Unión Europea.
Además
de los científicos de Syngenta, la solicitud de patente menciona
a dos investigadores británicos del sector público,
Graham Seymour y Natalie Chapman, como “inventores” del
rasgo peruano. Además de la publicación internacional
de la patente, en octubre de 2014 apareció una solicitud de
patente europea (EP2013728382), y en marzo de 2015 se publicó
una solicitud de patente estadounidense. Es probable que la solicitud
de patente también se publicara en otras jurisdicciones.
2.
Nuevas reivindicaciones sobre tomates ecuatorianos de las Galápagos
(WO2014153032)
Evolutionary
Genomics (EEUU)
También
mediante el uso de técnicas genéticas, la empresa estadounidense
Evolutionary Genomics ha reivindicado dos genes identificados en una
especie de tomate silvestre ecuatoriano, endémico de las Islas
Galápagos. Uno de los genes está relacionado con la
tolerancia a la salinidad y la sequía, mientras que el otro
está relacionado con la dulzura. La expectativa es poder utilizar
los genes para crear variedades de tomate con mayor resistencia ambiental
y / o tipos que tengan la fruta más dulce. El gobierno de Estados
Unidos proporcionó financiación inicial para la investigación.[8]
Los tomates
de las Galápagos (Solanum cheesmaniae) habían
manifestado previamente rasgos de resistencia al procesamiento y a
las enfermedades, los cuales fueron utilizados en la industria del
tomate. Las especies ecuatorianas son especialmente interesantes para
Evolutionary Genomics porque la compañía se
enfoca en identificar genes valiosos mediante la comparación
de la genética de plantas emparentadas y la identificación
de los genes que son seleccionados positivamente con el tiempo, una
indicación potencial de su utilidad. La compañía
se interesa, además, -y ha buscado la protección de
patentes- en las técnicas de investigación genética
para identificar genes útiles evaluando los efectos de históricos
“cuellos de botella” genéticos, casos en que una
población de una especie queda aislada o gravemente reducida.
Debido
al famoso aislamiento biológico de las Islas Galápagos,
los tomates de las Galápagos son especialmente ideales para
su análisis con los métodos de la compañía,
y son una prometedora fuente de información genética
y rasgos interesantes para Evolutionary Genomics.
Evolutionary
Genomics es una pequeña empresa con grandes ambiciones
de alcance internacional. Con fondos de la Fundación Bill y
Melinda Gates, ha trabajado en la enfermedad de la yuca y la roya
del trigo, y tiene licencia para el desarrollo de genes que mejoran
el rendimiento del arroz para las variedades híbridas que se
venden en las Américas.[9] La empresa tiene un claro interés
en el desarrollo agrícola internacional, pero no hay que confundirse
y creer que sus motivos son filantrópicos. Evolutionary
Genomics hace un uso agresivo de la propiedad intelectual y ha
presentado numerosas reivindicaciones de patente, tanto para su técnica
de investigación como para sus resultados.
Las reivindicaciones
de Evolutionary Genomics sobre los genes ecuatorianos han
sido publicadas hasta ahora en una publicación internacional
de patentes (WO2014153032), y la compañía presentó
una solicitud de patente en Estados Unidos. Es probable que sigan
más solicitudes en otros países. La compañía
no ha reivindicado el uso de los genes en el mejoramiento convencional
(los tomates de las Galápagos pueden cruzarse con tomates cultivados),
pero ha reivindicado construcciones genéticas con los genes
ecuatorianos, su uso para hacer plantas de tomate genéticamente
modificadas, las plantas transgénicas resultantes propiamente
dichas, su uso en el fitomejoramiento y su cultivo.
Walter
Messier, destacado científico y principal de la compañía,
declinó responder a una pregunta sobre la perspectiva y los
planes de acceso y distribución de beneficios de Evolutionary
Genomics.
3.
Virus de resistencia de parientes silvestres peruanos del tomate (WO2014045206)
Gobierno
de Israel
Investigadores
del gobierno israelí han solicitado una patente sobre un gen
de tomate que codifica la resistencia al TYLCV, o virus del rizado
amarillo del tomate, una enfermedad importante de los tomates cultivados
en gran parte del mundo. Transmitido por la mosca blanca, el diminuto
virus puede causar la pérdida de cosechas enteras a pesar de
que se le apliquen grandes cantidades de plaguicidas para controlar
su insecto vector.[10]
El gen
fue aislado después de un cruzamiento entre un tomate estándar
cultivado y cuatro parientes silvestres. Tres son tipos de Solanum
peruvianum: PI 126926 fue recolectado en 1936, en Pacasmayo,
un pueblo de la costa del Perú al norte de Trujillo; PI 126930,
o tomate de culebra, fue recolectado por el mismo investigador estadounidense
en 1937, en Chancay, al norte de Lima; PI 390681, o lomas de Camaná,
fue recolectado por los científicos peruanos en 1974, en el
distrito del mismo nombre, en la costa sur de Perú.
La cuarta
accesión pertenece a una especie diferente de pariente silvestre
del tomate, Solanum arcanum. LA0441, o Cerro Campana, fue recolectado
en 1956, al norte de la ciudad de Trujillo.
El cruzamiento de la resistencia al TYLCV entre cuatro tomates peruanos
y el tomate cultivado estándar se hizo en la década
de 1990, pero fue recién después que los científicos
israelíes identificaron la fuente genética exacta del
rasgo que detenía el virus, y solicitaron la patente.
La solicitud
internacional de patente, publicada en marzo de 2014, reivindica la
secuencia de ADN del gen de resistencia, sus variaciones, la identificación
-con el gen (o variantes)- de plantas resistentes y el uso del gen
en el mejoramiento, así como su utilización para crear
tomates transgénicos cultivados u otras plantas. Se presentó
una solicitud de patente en Estados Unidos, la cual, así como
otras más, seguramente salgan publicada en los próximos
meses.
4.
Variedades campesinas de tomate explotadas por sus componentes y genes
del sabor (WO2013163272)
Universidad
de Florida (Estados Unidos)
El tomate
ha sido calificado como “símbolo icónico del deterioro
de la calidad de las frutas y verduras frescas”, porque las
variedades industriales que dominan los supermercados en las zonas
urbanas carecen del sabor que solían tener. Se cree que este
problema se debe a una combinación del métodos de cultivo
industrial y el fitomejoramiento intensivo, que ha hecho hincapié
en otros rasgos de las plantas, aparte del sabor.[11]
El sabor
del tomate está determinado por una compleja interacción
de azúcares, ácidos y una mezcla de compuestos aromáticos
a los que se les denomina “volátiles”. En varios
tomates recientemente mejorados, el equilibrio de estos factores,
agradable al paladar, ha disminuido claramente en comparación
con numerosas variedades más antiguas. Tratando de recuperar
el terreno perdido, científicos de la Universidad de Florida
(Estados Unidos) han estado investigando variedades antiguas del tomate
con el fin de identificar y comprender mejor los compuestos volátiles
que participan en su sabor.
El programa
de investigación de la Universidad de Florida reúne
a biólogos moleculares e investigadores del sabor. El biólogo
cabeza del grupo es Harry Klee, quien trabajó en Monsanto durante
una década en la manipulación genética de tomates.
La obra de Klee para el gigante de las semillas incluía un
proyecto para lograr que los tomates transgénicos no maduraran
de forma natural y así pudieran conservarse durante más
tiempo en las estanterías.[12]
En el mundo
académico, Klee ha desestimado ahora su identidad previa de
ingeniero genético que perseguía rasgos industriales
de mal sabor y, cambiando radicalmente su imagen, se presenta como
alguien que apoya el sabor tradicional, los métodos de fitomejoramiento
y el cultivo a pequeña escala del tomate.[13]
Sin embargo,
Monsanto no ha dejado de financiar la investigación de Klee
en la Universidad de Florida.
Con financiamiento
del gobierno -y una donación de Monsanto-, los investigadores
de la Universidad de Florida compraron semillas de decenas de variedades
campesinas y de otros tomates “autóctonos” de empresas
que producen y venden semillas de tipos de tomate más antiguos.
Estos tomates de polinización abierta están libres de
reivindicaciones de propiedad intelectual y, en algunos casos, fueron
mejorados hace más de cien años. Entre las variedades
de semillas figuran la Zapoteca y la Cherokee, nombres que identifican
a los pueblos indígenas de México y Estados Unidos que
las cultivaron originalmente. También tomates tradicionales
de Tailandia, Malasia, Perú, México, Líbano,
Italia, Moldavia, Rusia y otros, en su mayoría creados por
generaciones de agricultores o, en otros casos, liberados por programas
públicos de fitomejoramiento (la mayoría de los cuales
ya no existen, o han dejado de liberar variedades sobre las que no
existan reivindicaciones de propiedad intelectual).
Los investigadores
de la Universidad de Florida cultivaron las variedades autóctonas
de tomate y midieron los niveles (muy variables) de los diferentes
volátiles en cada uno. Luego dieron a degustar los tomates
autóctonos a investigadores que clasificaron el sabor. Después
de medir varias temporadas de cultivo, los investigadores identificaron
un conjunto de los volátiles más importantes para el
sabor de tomate y su forma de interactuar con los azúcares
en la percepción del sabor dulce.[14]
Hasta ahora,
la Universidad de Florida ha reivindicado dos variedades de tomate
que surgieron de la investigación, y promete más. Presumiblemente,
estas variedades incluyen material genético de variedades campesinas
que obtuvieron buen nivel en sus pruebas. Sin embargo, todavía
está pendiente la solicitud de derechos de obtentor, por lo
que hay escasa información disponible acerca de su composición
genética. Y debido a que a menudo se conceden derechos de obtentor
sin que se describa del todo bien el pedigrí de las variedades,
o incluso sin describirlo en absoluto, es posible que la Universidad
de Florida nunca tenga que divulgar cuáles han sido las variedades
campesinas que utilizó y cómo lo hizo. Klee también
está desarrollando variedades híbridas de tomate que
incorporan perfiles de sabor obtenidos a partir del trabajo de agricultores
y pueblos indígenas.
La Universidad
de Florida también ha solicitado la patente tanto para métodos
de reproducción convencionales para mejorar la expresión
de volátiles en frutos del tomate, como para el uso de un cierto
número de compuestos volátiles en combinación
con azúcar y edulcorantes artificiales con el objetivo de mejorar
el sabor dulce de otros alimentos. En un caso ha identificado, además,
un gen específico del tomate que es responsable de la producción
de un volátil aromático, y ha solicitado una patente
sobre ese gen y su reglamentación. Las reivindicaciones incluyen
también la forma del gen que se encuentra en las accesiones
silvestres peruanas S. pennellii, y la introducción
del gen S. pennellii en tomates cultivados. Con el trabajo
en curso para identificar más elementos de los genes que están
vinculados a los compuestos volátiles del sabor, es de esperar
que se presenten más solicitudes de patentes.[15]
Pero los
tomates que saben bien no son nuevos, y definitivamente no son invento
de la Universidad de Florida. La Universidad de Florida ha minado
la química y los recursos genéticos de variedades tradicionales
del tomate, cuyos sabores fueron desarrollados por pueblos indígenas,
agricultores y obtentores, no por científicos universitarios
estadounidenses del siglo XXI.
Si bien
no hay nada malo per se con que la Universidad de Florida
vuelva a las variedades campesinas del tomate para recuperar el buen
gusto erradicado por el fitomejoramiento industrial, reivindicarlo
como una invención suya está muy mal. No se puede decir
que la manipulación de los compuestos aromáticos de
variedades tradicionales en el fitomejoramiento, ni su uso para mejorar
el sabor, fuera un descubrimiento de los investigadores universitarios.
Por el contrario, básicamente la Universidad de Florida no
ha inventado nada en absoluto. Simplemente ha vuelto a variedades
más antiguas para aprovecharse de la capacidad de selección
y mejoramiento de generaciones anteriores de agricultores y otros.
Los investigadores
de la Universidad de Florida podrían estar orgullosos del logro
científico que significa tener una comprensión químicamente
detallada del sabor del tomate que han desarrollado, pero deberían
avergonzarse de haber reivindicado el uso y la manipulación
de los sabores volátiles del tomate -para el mejoramiento y
en alimentos- como algo que inventaron y que es suyo.
Las solicitudes
de derechos de obtentor de la Universidad de Florida para “Garden
Gem” (gema de la huerta) y “Garden Treasure”
(tesoro de la huerta) están pendientes en la Oficina de Protección
de Variedades Vegetales de Estados Unidos y pueden presentarse en
otros lugares.[16] Las solicitudes de patente, una de las cuales reivindica
tanto los métodos de mejoramiento como la utilización
de volátiles para incrementar el sabor dulce, y la otra un
gen relacionado con un volátil y su uso, fueron presentadas
en Estados Unidos; recientemente se han publicado las solicitudes
internacionales.[17] La Universidad de Florida está actualmente
tratando de vender licencias por los compuestos volátiles del
tomate que identificó en variedades autóctonas, y por
las cuales presentó reivindicaciones de patente.[18]
No se sabe
qué derechos y datos obtuvo Monsanto como financiador parcial
de la investigación y, por falta de divulgación o del
requisito de origen en las leyes de los derechos del obtentor, tal
vez nunca se sepa.
Conclusión
Estas reivindicaciones,
sumadas a las que destacamos en nuestro informe de 2011, una de las
cuales está siendo impugnada actualmente en Europa por organizaciones
no gubernamentales,[19] revelan que está en marcha un claro
intento de privatizar el genoma del tomate. Este robo a Perú,
Ecuador y los países vecinos ha sido propiciado por la financiación
pública de los gobiernos de Estados Unidos y Europa, que han
subvencionado la investigación que indirectamente -y en algunos
casos directamente- ha desembocado en reivindicaciones de patentes
por parte de empresas y universidades.
Las colecciones
ex situ han sido la principal fuente de abastecimiento de los tomates
y parientes silvestres del tomate que quedan abarcados por la reivindicación
de la patente. Muchos de los genes y rasgos reivindicados fueron encontrados
en accesiones de bancos de germoplasma recolectadas antes de la entrada
en vigor de la Convención sobre la Diversidad Biológica,
pero esos genes y rasgos pueden ser destinados a nuevos usos y ser
reivindicados en patentes y solicitudes de patentes. Las reivindicaciones
de patente del nuevo estilo, como la apropiación de una firmeza
QTL del fruto del tomate por parte de Syngenta, se extienden mucho
más allá de las afirmaciones de propiedad sobre materiales
encontrados en bancos de semillas. Pueden extenderse, por ejemplo,
al uso de cualquier planta de tomate con un rasgo reivindicado en
el mejoramiento.[20]
Es muy
irónico que la Universidad de Florida reivindique derechos
de patente sobre los compuestos del sabor del tomate. No sólo
refleja el saqueo a la polinización abierta tradicional y las
variedades no patentadas para “nuevas invenciones” -que
no son ni nuevas ni invenciones- sino que también implica admitir
que décadas de un sistema de propiedad privada del fitomejoramiento
para la obtención de rasgos útiles para el procesamiento
han dañado cualidades esenciales para el disfrute humano de
una de las especies de fruta más importantes.
Lamentablemente,
los tomates son quizás una señal de lo que está
por ocurrir con otros cultivos de frutas y verduras de no poner freno
a la biopiratería. En la medida que los tomates se utilizan
como una planta modelo y su genoma fue secuenciado bastante temprano,
la relativa abundancia de conocimiento sobre los tomates y la existencia
de importantes colecciones ex situ de parientes silvestres del tomate
han estimulado la investigación y -algo que es menos positivo-
las patentes. Como también están disponibles otras herramientas
genéticas similares (genomas, líneas de introgresión,
etc.) y conjuntos de datos (por ejemplo, marcas de accesiones de bancos
de germoplasma) para otras frutas y verduras y sus parientes silvestres,
todo indica que es posible esperar una similar avalancha de solicitudes
de patente.
La ola
de patentes sobre los tomates es un llamado de atención a la
necesidad de que existan leyes sobre el acceso nacional y la distribución
de beneficios que protejan a los cultivos agrícolas no cubiertos
por el Tratado Internacional sobre los Recursos Fitogenéticos
para la Alimentación y la Agricultura (ITPGRFA, por su sigla
en inglés). El sistema multilateral de este Tratado para el
acceso y distribución de los beneficios solo se aplica a los
cultivos enumerados en el Anexo 1 del mismo. Los cultivos que no están
en el Anexo 1 caen dentro de los términos de la Convención
sobre la Diversidad Biológica y, en particular, del Protocolo
de Nagoya sobre el acceso y la participación en los beneficios
(para los países que lo ratificaron).
Si bien
hay conversaciones en curso que podrían dar como resultado
la expansión del Anexo del Tratado, no está claro si
tendrán éxito o si a los países en desarrollo
les serviría unirse a un acuerdo resultante.[21] Incluso las
proyecciones más optimistas en materia financiera para la distribución
de beneficios en virtud del Tratado, en caso de que se ampliara el
Anexo, indican que la distribución de beneficios para frutas
y hortalizas y otros cultivos no incluidos en el Anexo, como los tomates,
sería bastante modesta. Por lo tanto, los países en
desarrollo deberían ser prudentes y colocar cultivos como los
tomates en regímenes fortalecidos de acceso y participación
en los beneficios, de acuerdo con el Protocolo de Nagoya, especialmente
cuando un país es fuente importante de diversidad natural o
de diversidad de cultivos mejorados por los agricultores o de parientes
silvestres de cultivos. Actualmente, si los países no garantizan
que la protección que ofrece el acceso y la participación
en los beneficios del tipo de Nagoya se extiendan a la diversidad
de cultivos que no integran el Anexo 1, lo que harán será
facilitar la biopiratería de su biodiversidad agrícola.
Por Edward
Hammond
Publicado por Red del Tercer Mundo
15 de mayo de 2015 - No. 209 - Año 2015
Notas:
[1] Hammond E (2011). Marker-assisted Biopiracy. Third World Network.
November. URL: aquí
[2] Si bien el tomate desde el punto de vista botánico es una
fruta, para fines culinarios es considerado un vegetal (así
como para las reglamentaciones aduaneras de Estados Unidos).
[3] Bolger A et al (2014). The genome of the stress-tolerant wild
tomato species Solanum pennellii. Nature Genetics 46(9):1034-1039
(September).
[4] Ver publicación de patente PCT WO2013153237
[5] Ver Hammond 2011 para una introducción a las líneas
de introversión del tomate. URL: aquí
[6] University of California at Davis (2014). TGRC Entry for LA0716
(web page). URL: aquí
[7] Chapman NH et al (2012). High-Resolution Mapping of a Fruit Firmness-Related
Quantitative Trait Locus in Tomato Reveals Epistatic Interactions
Associated with a Complex Combinatorial Locus. Plant Physiology 159(4):1644-1657
(August). URL: aquí
[8] SBIR.gov (2014). SBIR Phase I:Identification of salt and drought
tolerance genes for crop plant improvement (web page). URL: aquí
[9] Ver Evolutionary Genetics website, URL: aquí
[10] Polston JE and M Lapidot (2007). Management of Tomato yellow
leaf curl virus: US and Israel Perspectives. p. 251. Chapter in Czosneck
H (Ed). Tomato Yellow Leaf Curl Virus Disease. Springer.
[11] Bennett A (2012). Taste: Unraveling Tomato Flavor. Current Biology
22(11):443-444.
[12] Ver publicación internacional de patente WO1992012249,
Control of fruit ripening and senescence in plants.
[13] Chang K (2013). Building a better mass-market tomato. New York
Times (26 August). URL: aquí
[14] Tieman D et al (2012). The chemical interactions underlying tomato
flavor preferences. Curr Biol. 2012 Jun 5;22(11):1035-9.
[15] Ver, por ejemplo, J Exp Bot. Feb 2014; 65(2): 419–428 y
Mol Plant. 2014 Oct 29. pii: ssu124. [Epub].
[16] Ver: Garden Gem: URL: aquí
[17] Ver publicaciones internacionales de patente WO2013163272, Compositions
and Methods for Modifying Perception of Sweet Taste and WO2013043666,
Tomato catechol O-methyltransferase sequences and methods of use (publicado
el 28 de marzo de 2013)
[18] University of Florida Technology Licensing Office (2014). Natural
Compounds that Enhance the Perception of Sweetness (web page). URL:
aquí
[19] No Patents on Seeds (2014). Opposition against European Patent
on tomatoes (news release). 30 May. URL: aquí
[20] Para una discusión más amplia del mejoramiento
asistido por marcadores y las tecnologías genéticas,
y cómo dan lugar a reivindicaciones de patente más amplias
sobre los tomates, ver el documento anterior de la Red del Tercer
Mundo (Hammond 2011).
[21] Si las conversaciones en la FAO desembocan en una propuesta para
expandir el Anexo 1 del ITPGRFA, hacerlo requerirá una nueva
ronda de ratificaciones por los Estados Miembros del Tratado. Por
más información sobre esas conversaciones, ver Hammond
E (2015). A report of the 2nd meeting of the Ad Hoc Technical Committee
on Sustainable Use of Plant Genetic Resources for Food and Agriculture.Third
World Network. 5 de enero. URL: aquí
Fuente:
Agenda
Global