La
Agricultura Orgánica
Por Dr. Héctor E. Solórzano del Río *
Mientras que la agricultura
orgánica trabaja con la naturaleza, conservando la biodiversidad,
la agricultura industrial busca controlar a la naturaleza promoviendo
siembras uniformes.
Practicar la agricultura orgánica
es cada vez más difícil ya que los conglomerados agroquímicos
buscan poseer y alterar los genes de todas las semillas que producen
el alimento de los pueblos.
Sus medios para un control total
incluyen acabar con la producción tradicional de semillas a
favor de las semillas transgénicas o genéticamente modificadas,
las cuales son patentables.
Para acelerar esto, algunas compañías
están promoviendo nuevas regulaciones.
Los campesinos orgánicos
también están teniendo cada vez más dificultad
para proteger a las siembras genéticamente naturales que cultivan
de la polinización cruzada al estar cerca de siembras transgénicas.
Estas alteraciones en nuestro
sistema alimenticio ignoran los principios fundamentales de la agricultura
y la alimentación ecológicas y esto puede causar estragos
impredecibles.
Muchos científicos concuerdan
en que a largo plazo, el incremento en los monocultivos, por ejemplo
de variedades de frijol de soya provenientes de sólo unas pocas
cepas genéticas aumentará la vulnerabilidad de las siembras
a las enfermedades.
Además de enfocarse en
una sola inmensa siembra, la agricultura industrial elimina los elementos
indeseables en un sistema de producción (como una plaga) al
ejercer una fuerza externa (como un pesticida) sin tomar en cuenta
el costo ecológico, tal como el envenenamiento de los polinizadores.
Según el entomólogo
Prof. Edward Wilson, debemos de considerar el hecho, por ejemplo,
que uno de cada de tres bocados de alimento que comemos depende de
los polinizadores. Si nuestros sistemas de agricultura continúan
dañando a los polinizadores la productividad de las siembras
sufrirá.
Cuando fue introducida la agricultura
orgánica a principios de 1900, los proponentes como Rudolph
Steiner y otros estaban preocupados por el rompimiento de conexiones
ecológicas vitales que estaban siendo ignoradas por la entonces
emergente agricultura industrial. Ellos sabían que si no manteníamos
la salud del ecosistema completo, entonces la agricultura no podría
mantenerse productiva a la larga.
La agricultura orgánica
reconoce que la naturaleza es un ecosistema uniforme, sin embargo,
consiste en muchas diferentes áreas ecológicas, cada
una hecha de redes de especies de animales y plantas interdependientes,
numerosas y locales. Así que cada granja orgánica necesita
encajar en su vecindad ecológica local. Cuando encajamos las
prácticas de siembra en un sistema natural diverso, el sistema
mismo cuida de los problemas de producción. En la agricultura
orgánica, el terreno se ve como un organismo, no como una fábrica.
La historia nos demuestra que
los sistemas donde los terrenos agrícolas están diseñados
para encajar en las inmediaciones ecológicas locales, para
alimentar gentes locales, son los mas sustentables y productivos.
Tal vez la actividad de agricultura
y alimentos más esperanzadora hoy es aquella que la industria
orgánica ha ignorado enormemente - un movimiento de raíces
-- que dramáticamente reduce la distancia entre los agricultores
y los consumidores. Este nuevo sistema alimenticio incluye la agricultura
por subscripción o la agricultura apoyada por la comunidad,
en la cual los ciudadanos locales contratan directamente con los agricultores
para que cultiven ciertos alimentos orgánicos para ellos. El
objetivo es asegurar un suministro adecuado de semillas genéticamente
naturales.
La mayoría de los cambios
dramáticos en las sociedades, como el movimiento de los derechos
civiles, fueron iniciados por gente local. Se necesita iniciar conversaciones
acerca de los sistemas alimenticios sustentables en las comunidades
locales.
Según la organización
RAFI, los agricultores que usen semillas genéticamente modificadas
serán atrapados en sistemas de control biológico que
inevitablemente llevarán a la bioservidumbre. La capacidad
de insertar y manipular externamente secuencias vitales de ADN en
los cultivos (y posiblemente en insectos y ganado) amenaza la soberanía
nacional sobre los recursos agrícolas y otros recursos biológicos.
En su página de internet,
la organización RAFI afirma que la particularidad más
obvia de esta biotecnología es la secuencia suicida de los
genes exóticos, la cual es activada por un antibiótico
y hace que la semilla se vuelva infértil en la siguiente generación.
Agronómicamente, Terminator no ofrece ni la más mínima
ventaja. Asimismo dicen que la realidad biológica de esta estrategia
monopólica oculta facetas aún más oscuras de
esta tecnología. Las dos patentes originales de Terminator
-USDA/Monsanto (U.S. Patent #5,723,765 concedida el 3 de marzo de
1998) y AstraZeneca (U.S. Patent # 5,808,034 concedida el 15 de septiembre
de 1998) - prueban que es posible activar y desactivar genes específicos
o, posiblemente, característcas multigenéticas -mediante
la aplicación del catalizador externo que la compañía
prefiera. A pesar de que el uso de la tecnología para crear
esterilidad parece ser la posibilidad más lucrativa, RAFI piensa
que la misma estrategia podría también promover otros
carácteres con nuevas consecuencias negativas.
Hay un rechazo Europeo al maíz
y a la soya transgénicos americanos debido a la resistencia
de los consumidores. Dentro de los últimos 3 meses, grandes
procesadores multinacionales de alimentos y proveedores de productos
de primera necesidad, tales como Nestle, Cadbury, Unliever, Cargil
y ConAgra han decidido dejar de vender alimentos genéticamente
modificados en Europa. Sin embargo, siguen distribuyéndolos
en el mercado de los EE.UU. (The Green Guide, p. 3, August 1999).
Los Europeos no sólo evitan los alimentos hechos a partir de
semillas transgénicas sino también están luchando
contra las exportaciones americanas de otros organismos genéticamente
modificados, particularmente la leche y las reses de ganado que ha
sido tratado con hormonas. Debido a que esto podría dañar
los agro negocios, aparentemente el gobierno americano está
preocupado por la aceptación pública de estos productos
(Herbs for Health, p. 76, Nov/Dec 1999).
Un nuevo reporte de la Asociación
Médica Británica, "la biotecnología, las
armas y la humanidad" advierte que la tecnología para
habilitar a los científicos a hacer armas biológicas,
las cuales solamente afectarían poblaciones específicas,
podría estar lista dentro de 5 años. Se está
incitando a los biólogos Británicos a tomar mayor responsabilidad
por los riesgos potenciales de su trabajo.
El proyecto del genoma y el proyecto
de diversidad del genoma no están mapeando solamente los genes
de la humanidad, sino también están revelando las diferencias
genéticas entre grupos de gente. Por ejemplo, un artículo
en el American Journal of Human Genetics, Vol. 60, página 957
muestra cómo es posible desarrollar juegos de marcadores genéticos
que distinguen entre Africanos, Americanos, Europeos o Hispánicos.
Esto sería suficiente para que los diseñadores de armas
biológicas, crearan bacterias, las cuales solamente infectarían
a las personas que pertenezcan a uno de estos grupos (New Scientist
Enero 30, 1999, p. 45).
Los debates sobre la biotecnología
se han concentrado en la posibilidad de riesgos dietéticos
imprevistos por los cambios genéticos en los alimentos y por
lo tanto en los productos alimenticios (Matutation Research, 1999;443:223).
*Profesor de Farmacología
del CUCS de la Universidad de Guadalajara y Presidente de la Sociedad
Médica de Investigaciones Enzimáticas, A.C - hector@solorzano.comhttp://www.hector.solorzano.com