Producción
agroecológica familiar ¡Sí, se puede!
En
el departamento de Canelones, a poco menos de 80 kilómetros
de Montevideo, entre Migues y Tala, vive una de las tantas familias
canarias que conservan sus tierras, sus animales, y que siguen optando
por relacionarse con la tierra, vivir y disfrutar de ella. Uno de
sus dueños, Arnaldo, no conoce otro hogar; nació allí
hace 75 años, se crió y formó su familia con
Nelia. Tiempo suficiente para conocer muy bien qué es lo que
puede producir, cuando, donde y como rotar los cultivos para no agotar
el suelo. De los cinco hijos, solo una de ellos ha quedado en el campo;
el resto han caminado por otros rumbos. Sin embargo, la vida en la
chacra continúa con la fertilidad de siempre.
El
predio es de 15 hectáreas, manejadas de manera agroecológica,
sin utilizar agrotóxicos ni fertilizantes sintéticos,
todas destinadas al autoconsumo, con una variedad enorme de cultivos.
Una de las hectáreas está cubierta por viña,
con uva comúnmente llamada “chinche o frutilla”,
caracterizada por tener un aroma dulce y perfumado, y un sabor muy
peculiar. Es uva de mesa pero principalmente es destinada para hacer
vino. La elección del cultivo de esta uva, no ha sido al azar.
Se trata de una uva rústica, que no es atacada por hongos,
razón por la que es muy fácil cultivarla y los cuidados
requeridos son mínimos. Una buena cosecha permite a su dueño
hacer vino para el consumo familiar de todo un año.
Aparte
de la viña, en la chacra hay árboles frutales que producen
peras, duraznos, ciruelas, mandarinas, naranjas entre otros, frutas
que les permiten tener una variedad de alimentos durante todo el año.
En la época de abundancia, con la fruta que no se consume fresca,
se hace mermeladas y dulces.
En
la chacra se cultiva maíz, poroto, zapallo, sandía,
melón, maní, boniato, cebolla, acelga, ajo, lechuga,
zanahorias y tomates. Con lo que queda de este último cultivo
se hace conserva para los meses cuando no es posible disfrutar de
su exquisito aroma, color y sabor.
Al
preguntarle como lo hace con el riego, su respuesta es: “no
se riega, se espera la lluvia, y la naturaleza hace su trabajo”.
El
maíz que se cultiva está destinado para consumo humano
tanto fresco como seco; el grano seco es tostado y molido para hacer
gofio, alimento conocido ampliamente por los pobladores canarios.
El maíz cumple un papel fundamental en la alimentación
de los animales. Después de ser cortado, es guardado en parvas,
técnicas que permite conservarlo en perfectas condiciones,
no solo la mazorca sino también la chala para alimentar las
vacas y los bueyes. Se termina de deschalar el maíz generalmente
a fines del invierno, donde se selecciona la semilla que posteriormente
se sembrará, y un nuevo ciclo comienza.
Arnaldo
comenta que si su predio fuese en este momento trabajado a otro nivel
podría alimentar a veinte personas fácilmente, y sin
perder el estándar de agroecológico. Recuerda que sus
padres alimentaron a sus 17 hermanos y hermanas solamente con lo que
producía la chacra. En la actualidad permite alimentar a la
familia, compuesta por cinco personas y a los animales que viven en
la chacra: dos bueyes y tres vacas. La leche es consumida por los
integrantes que habitan la chacra, y con lo que queda se hace queso,
que es repartido entre el resto de la familia, vecinos y amigos.
Siempre
hay algo que se puede cosechar y sembrar. Arnaldo enfatiza que conservar
las semillas es una práctica que siempre ha hecho, y en caso
de perder alguna, algún vecino le saca de apuro, práctica
desarrollada desde toda su vida. Comenta que cada vez que su nieto
de apenas 4 años come una fruta, le da las semillas para que
las guarde.
La
tarea en la chacra es acompañada por dos “tractorcitos”,
expresión utilizada por Arnaldo para describir a sus dos enormes
bueyes, que acompañan el trabajo diario. Lo conocen tan bien,
que de mañana le balan avisando que es la hora de comer. Aparte
de ayudar en la tarea, los bueyes abonan la tierra. Nada se pierde,
todo vuelve de donde salió.
Al
ser consultado sobre uso de ración para los animales, tanto
Arnaldo como Nelia comentan que solo ha sido necesario durante el
verano del 2009, como resultado de la gran sequía que impactó
negativamente en todo el país.
Producción
de hierbas aromáticas
En
el predio no solo se cultiva para consumo familiar, sino que también
se producen hierbas aromáticas para la venta. Nelia forma parte
del grupo Gardel, que junto con otros grupos de la zona integran la
cooperativa llamada C.A.L. Mañana (Cooperativa Agraria Limitada
Mañana), desde el 1994. Los miembros de la cooperativa producen
hierbas aromáticas que son vendidas en supermercados, tanto
frescas como secas. Desde hace un par de años un porcentaje
pequeño de la producción se comercializa en el exterior.
La
diversidad de la producción de hierbas aromáticas en
el predio es amplia. Se cultiva perejil, cilantro, ciboulette, eneldo,
estragón, salvia, romero, orégano, tomillo, albahaca
y azafrán del país. Nelia comenta que cada integrante
de la cooperativa se encarga de guardar las semillas y en caso necesario
éstas se comparten; lo importante es asegurar la producción
de las hierbas como grupo.
La
producción y venta de las hierbas a la cooperativa, le permite
a la familia complementar la jubilación, y los alimentos producidos
en la chacra aseguran una alimentación variada todo el año.
La
descripción de este predio no apunta a volver al pasado; muy
por el contrario, intenta mostrar que la producción y alimentación
familiar es posible. Realidad que no solo existe en el departamento
de Canelones, sino en muchos otros departamentos del país.
Y es deber de nuestras autoridades apoyar e impedir que se pierda
este modelo productivo, como contraposición a un modelo agroexportador
que no apunta a la producción de alimentos, sino a producir
commodities y que resulta en graves impactos sociales y ambientales.
El
conocimiento y la capacidad de pequeños productores, unidos
a la fertilidad de nuestros suelos agrícolas, muestran claramente
que producir alimentos sanos, es posible. Y como muy bien lo dice
uno de los integrantes de la familia que habita esta chacra: ¡por
supuesto que se puede, como no se va a poder!
María
Isabel Cárcamo
RAPAL Uruguay
Junio 2010