Árboles
transgénicos -
Por Anne Peterman
Aunque prácticamente
no se los ha estudiado, los riesgos para la salud humana asociados con
las plantaciones de árboles transgénicos son importantes
y legitiman aun más el reclamo de una prohibición mundial
de árboles producto de la ingeniería genética.
Los riesgos sanitarios pueden dividirse en las siguientes categorías:
exposición a productos químicos peligrosos (como el herbicida
RoundUp) que se aplican a las plantaciones; efectos nocivos de la inhalación
de polen de árboles que producen la toxina bacterial Bt; riesgos
asociados con el consumo de frutas de árboles transgénicos;
riesgos de la Utilización de
marcadores con resistencia a antibióticos en la producción
de árboles transgénicos.
Los dos rasgos de
los árboles producto de la ingeniería genética
que están más cerca de ser utilizados comercialmente son
también los dos rasgos cuyos efectos sobre la salud pueden resultar
más peligrosos: la tolerancia a herbicidas y la
resistencia a insectos.
Los árboles
se modifican genéticamente para que puedan resistir aplicaciones
de RoundUp, el herbicida de
Monsanto. En agricultura, el uso de los cultivos llamados "RoundUp
Ready" ("prontos para el RoundUp") ha llevado al aumento
desmedido del uso del herbicida, del orden de 300 a 600%. Mientras que
la mayoría de los estudios sobre los impactos de este herbicida
se han centrado en su ingrediente activo, el glifosato, otros estudios
científicos han demostrado que los
ingredientes adicionales del RoundUp lo convierten en un producto el
doble de tóxico que el glifosato solo.
El Instituto de
la Ciencia en la Sociedad (Institute of Science in Society) informó
en julio de este año que "un estudio epidemiológico
de las poblaciones agrícolas de Ontario demostró que la
exposición al glifosato prácticamente duplica el riesgo
de abortos espontáneos en embarazos avanzados". El informe
continúa diciendo que diversos estudios recientes
"sugieren una relación entre el uso de glifosato y el riesgo
de contraer tipos de cáncer como el linfoma no Hodgkins... y
el mieloma múltiple".
El RoundUp ha demostrado
que persiste en el medio ambiente hasta 360 días en algunos ecosistemas;
a su vez, es común encontrarlo como contaminante en los ríos.
Con todo esto surge la inquietud acerca de la salud de las personas
o animales silvestres que vivan cerca de futuras plantaciones de árboles
RoundUp Ready. Pero los riesgos planteados por la inhalación
del herbicida son incluso más graves. Numerosos estudios han
demostrado que la inhalación del RoundUp es mucho más
peligrosa que la ingestión oral. Se prevé que las plantaciones
de árboles transgénicos RoundUp Ready serían sometidas
a fumigaciones aéreas con RoundUp, el cual se esparcería
a las comunidades cercanas, que por lo tanto sufrirían graves
consecuencias sanitarias.
También se
están manipulando genéticamente árboles para que
produzcan la toxina bacterial Bt en cada una de sus células y
de ese modo puedan matar insectos. El Dr. Terje Traavik, de Noruega,
informa que en la isla de Mindanao, Filipinas, un poblado entero cercano
a maizales transgénicos presentó "reacciones respiratorias,
intestinales y dérmicas, así como
fiebre" durante el período de polinización de las
plantas de maíz. En la sangre de estas personas se encontraron
anticuerpos que indican una reacción inmunológica al polen
del maíz Bt. Cuando las personas abandonaron el lugar sus síntomas
disminuyeron, pero al regresar al poblado los problemas también
regresaron.
La modificación
genética de los árboles para que produzcan la toxina Bt
podría ser sumamente peligrosa. Los pinos, por ejemplo, se destacan
por tener una polinización muy abundante. Se sabe también
que su polen puede trasladarse cientos de kilómetros. Las plantaciones
de pinos que producen polen Bt podrían, así, provocar
brotes generalizados de enfermedades.
El Dr. Traavik informa
además que estudios científicos han identificado la toxina
Bt como "agente activador, que aumenta la susceptibilidad de la
persona a otros alergenos e inmunogenos". Traavik se pregunta si
este hecho puede tener relación con el increíble aumento
de personas con síntomas de alergia que se ha visto en los últimos
años en los países donde se consumen
alimentos transgénicos. Otra preocupación surge de estudios
en animales de los efectos de la toxina Bt, que demuestran que ésta
permanece activa en los mamíferos que la han ingerido y que de
hecho podría adherirse a los intestinos y provocar "importantes
perturbaciones estructurales y crecimiento intestinal".
Otros problemas
relativos a las reacciones alérgicas ocasionadas por los árboles
transgénicos derivan del consumo de las frutas de dichos árboles.
En Hawaii y Tailandia, por ejemplo, hay árboles transgénicos
de papaya para resistir al devastador virus de la mancha anular. Sin
embargo, según un estudio publicado en BioMed Central Structure
Biology, esas papayas transgénicas contienen una proteína
de cubierta del virus de la mancha anular que incluye una cadena de
aminoácidos idéntica a la de un alergeno conocido. En
la Isla Grande de Hawaii las papayas transgénicas han contaminado
más del 50% de los árboles de papaya silvestres y orgánicos,
por lo que la gente no tiene forma de saber si la papaya que están
comiendo está
contaminada con este alergeno potencial.El
último problema sanitario que se tratará en este artículo
es el riesgo que plantea la utilización de marcadores con resistencia
a antibióticos para identificar las plantas modificadas genéticamente.
En
ingeniería genética se introducen marcadores con resistencia
a antibióticos en el material genético que luego se insertará
en el organismo que se quiere modificar. Esto permite a los científicos
determinar fácilmente, mediante la aplicación de antibióticos,
si
el material genético se incorporó al organismo con éxito.
La supervivencia del organismo significa que contiene el material genético
con el marcador resistente al antibiótico.
La Asociación
Médica Británica (BMA, por British Medical Association)
declaró en un informe de noviembre de 2002 que "Existe un
alto riesgo de que los marcadores con resistencia a antibióticos
se incorporen a la cadena alimentaria, posiblemente
dentro de organismos patógenos causantes de enfermedades humanas".
Los médicos ya se enfrentan a las dificultades que plantea la
aparición de virus contagiosos resistentes a los antibióticos.
La utilización de marcadores con resistencia a
antibióticos en ingeniería genética amenaza con
exacerbar esta situación que ya es peligrosa. La BMA continúa
declarando que "el uso de marcadores con resistencia a antibióticos
en los alimentos genéticamente modificados es un riesgo absolutamente
inaceptable... y por lo tanto creemos que la utilización de marcadores
con resistencia a antibióticos en los OGM [Organismos Genéticamente
Modificados] debe prohibirse de inmediato".
La aplastante declaración
de la Asociación Médica Británica, que podría
aplicarse a todos los riesgos de los árboles OGM antes mencionados,
concluye diciendo: "Creemos que es esencial llevar a cabo evaluaciones
de riesgo más amplias, en las que se incluyan las interacciones
entre los transgénicos y los efectos a largo plazo sobre la salud
y el medio ambiente, antes
de que se siga avanzando con los ensayos a campo".