Latinoamérica
¿El nuevo basurero de arroz transgénico?
por
RALLT, agosto 2006
Desde hace algunos
días se ha generado un gran escándalo en torno a un nuevo
caso de contaminación genética. Esta vez se trata arroz
de origen estadounidense, que ha sido contaminado con una variedad transgénica
no aprobada en los Estados Unidos (LL601). A consecuencia de esto, la
Comisión Europea y Japón han decidido suspender todas
las importaciones de arroz procedente de EE UU.
Este caso nos da
algunos elementos para la reflexión.
En primer lugar
podemos constatar una vez más, que la tecnología de la
ingeniería genética es incontrolable a pesar de todos
los argumentos que utilizan los defensores de la industria biotecnológica.
En segundo lugar
pone en evidencia el servilismo de muchos de los gobernantes latinoamericanos
a los intereses económicos de los Estados Unidos.
Richard Bell, Secretario
de Agricultura del Estado de Arkansas en Estados Unidos, reconoce que
varios países en América Latina no han objetado ninguna
importación de arroz proveniente de Estados Unidos, a pesar de
que está contaminado con el arroz transgénico LL601.
“Yo no conozco
que haya ninguna objeción de México o Haití, que
son importantes importadores de arroz de grano largo. Tampoco conozco
ninguna queja de Centro América”, dijo el en una entrevista
concedida a Farm Press.
Esto, a pesar de
que casi todas las evaluaciones que se han hecho, han resultado positivas
para LL601. “No conozco de ninguna variedad de arroz que no esté
contaminada” añadió Bell. El reconoció que
la contaminación está muy esparcida y que es muy posible
que aparezca de nuevo.
Es importante recordar
en este punto, que varios países de América Latina, incluyendo
México y Perú, se opusieron en la última reunión
del Protocolo de Cartagena (que tuvo lugar en Curitiba en marzo de este
año, que regula el movimiento transfronterizo de organismos genéticamente
modificados), a que las importaciones de granos incluyan información
que diga si esa carga contiene o no organismos genéticamente
modificados.
Esta fue una clara
sumisión a las órdenes de Estados Unidos, pues estos países
no son grandes exportadores de granos. Al contrario, son importantes
importadores de arroz, maíz y soya estadounidense, y en esa reunión
internacional, en lugar de velar por el bienestar de sus ciudadanos,
que en última instancia son los que van a consumir el arroz contaminado,
están defendiendo los intereses de los grandes cárteles
de granos, en este caso de empresas como Riceland, la más grande
productora y comercializadora de arroz en el mundo.
De hecho, México
es el principal importador de arroz de los Estados Unidos: anualmente
importa alrededor de 752 mil toneladas de arroz. Debido a los altos
subsidios agrícolas, el arroz estadounidense es más barato,
por lo que es preferido por la población de menores ingresos.
Un tercer punto
es la falta de confiabilidad al sistema regulatorio de Estados Unidos
La contaminación
fue encontrada en Riceland, en el Estado de Arkansas, de donde se produce
y comercializa una tercera parte del arroz estadounidense, y la mayora
productora y comercializadora de arroz a nivel mundial. En mayo la empresa
Riceland hizo evaluaciones genéticas y encontró contaminación
a niveles significativos, de manera dispersa y al azar.
El arroz LL601 fue
desarrollado por la empresa alemana Bayer CropScience y fue manipulado
para que sea resistente a herbicidas. La contaminación fue detectada
en el mes de enero de este año. La empresa notificó de
manera oficial al gobierno de EE UU recién el 31 de julio del
2006. Y la administración Bush se tomó otros 18 días
para informar a sus importadores, a través de una conferencia
de prensa. Pero es posible que la contaminación haya estado presente
desde hace mucho tiempo antes.
Finalmente debemos
reflexionar en el hecho de que varios países de la región
han firmado acuerdos de libre comercio que les obligará a incrementar,
entre otras, sus importaciones de arroz estadounidense. Es obvio pensar
que si los más grandes importadores de arroz lo están
rechazando, este será vendido a países como los latinoamericanos
que no oponen ninguna resistencia al hecho de que están importando
arroz contaminado, y que además tienen cuotas que cumplir a través
de los compromisos adquiridos en los TLCs.
Otra vía
de entrada del arroz contaminado pueden a través de programas
de ayuda alimentaria. Por ejemplo, dentro del Programa Food for Progress
para el 2006, Nicaragua recibió ayuda alimentaria en base a arroz
(al igual que varios países africanos y asiáticos).
Esto nos convertirá
en el basurero del arroz que los países ricos y opulentos del
mundo no quieren aceptar.