Caña
de Azúcar genéticamente modificada
FUENTE: San Antonio
News, EEUU http://www.woai.com/news/state/story.aspx?content_id=A754C66B-BB6A
12 Marzo 2005
SANTA ROSA, Texas (AP) – En cualquier día de marzo varios
camiones llenos de tallos de caña quemados salpican las vías
solitarias hacia los molinos de azúcar y el olor de la melaza
se esparce con el viento.
Varias excavadoras transportan parte de la cosecha procesada de este
año – una montaña de 70,000 toneladas de azúcar
– hacia las barcazas que irán a las refinerías de
Lousiana.
La mitad de la montaña reposará en los depósitos,
menospreciada por los competidores extranjeros y pospuesta por las cuotas
federales.
Es un panorama desolador para los agricultores, pero un biólogo
molecular de Texas A&M ofrece una esperanza.
Erik Mirkov modificó genéticamente la caña azúcar
con un gen humano para producir una proteína terapéutica
humana. Dicha proteína podría reemplazar la necesidad
de cultivar cadáveres para colágeno y proveer una alternativa
más satisfactoria a la fermentación de células
de hámsteres para tratamientos de cáncer.
También podría convertir a algunas variedades del azúcar
de Texas en cultivos rentables. Actualmente algunas proteínas
utilizadas por las compañías farmacéuticas se están
vendiendo a más de un millón de dólares el gramo.
Pero las investigaciones preocupan a los ambientalistas, quienes temen
que las proteínas de dichas “plantas farmacológicas”
puedan perderse y contaminar los cultivos convencionalmente sembrados.
Un número de científicos están sembrando cultivos
que tienen insertos genes humanos, que estimulan a las plantas a producir
proteínas que luego soy extraídas para ser convertidas
en medicamentos conocidos como biológicos, lo que según
Mirkov es más fácil producir y es menos costoso que los
medicamentes convencionales.
Una medicamento para el cáncer que está siendo probado
por la Universidad de Stanford se deriva de la planta de tabaco, al
igual que de otros cultivos apropiados como el maíz y el arroz.
Pero Mirkov dijo que la configuración genética simple
de la caña de azúcar, comparada con la de otros cultivos,
hace que sea más fácil insertar genes humanos y es menos
costoso.
En comparación, él cita el tratamiento exitoso de su esposa
Kaye del linfoma no-Hodgkins con un medicamento basado en una proteína,
llamado Rituxan, cuyo tratamiento cuesta al momento $8.000. Su esposa
necesitaba ocho tratamientos.
Rituxan, producido por Genentech Inc., actúa sobre las células
cancerígenas de manera que el cuerpo las destruye. Los mismos
principios están detrás de cientos de medicamentos utilizados
contra otras enfermedades incluyendo el cáncer de mama, la artritis
reumatoide y el síndrome de Crohn.
En el momento que su esposa estaba siendo tratada con Rituxan, Mirkov
ya estaba investigando y confiaba en que las plantas podían ser
utilizadas para realizar tratamientos más amplios y menos costosos.
Mientras que las proteínas necesitan un costoso proceso de purificación,
Mirkov digo que la configuración simple de la caña de
azúcar comparada con la de otros cultivos, facilita el proceso.
La mayoría de medicamentos basados en proteínas se hacen
a partir de células animales, las cuales son reproducidas por
fermentación en tinas de 10,000 litros, costosas de construir.
Las tinas actualmente disponibles, están trabajando cerca de
su capacidad máxima, afirmó Mirkov. El único costo
capital de la producción de medicamentos derivados del azúcar
es el costo de plantar el campo.
“La gente está viendo a las plantas como una biofábrica,”
señaló, a pesar de que podría tomar años
antes de que las proteínas puedan ser utilizadas.
Se está haciendo una investigación similar en Hawai. Pero
las preocupaciones ambientales globales persisten. Prodigene Inc., de
la Estación College, Texas, fabricó proteínas exitosamente
a partir del maíz que cultivaban en Nebraska. Pero cuando el
campo fue limpiado para cultivar soya, una parte del maíz transgénico
se introdujo y causó un pánico biogenético generalizado.
Más de 3 millones de cargamentos de soya cosechada tuvieron que
ser incinerados. La ingestión de un cultivo genéticamente
alterado podría ser fatal, señaló Mirkov.
Neil Carman, conjuntamente con el comité nacional de ingeniería
genética del Club Sierra, advirtió que toda Europa y otros
mercados – como también algunos manufactureros estadounidenses
– podían rechazar el azúcar tejana.
“Algún comprador podría decir 'nosotros no queremos
ningún tipo de colágeno en el azúcar que estamos
comprando ...no queremos ningún tipo de caña si es que
está siendo cultivada en un área con algún cultivo
transgénico', señaló Carman.
“Existen todavía muchas preguntas sin respuesta. La ciencia
todavía es nueva y nosotros necesitamos más ensayos, investigaciones
y estudios antes de poner este material en los campos.”
Pero la caña de azúcar se propaga sin semillas y debido
a que el azúcar cultivada en EEUU son “robustas como 4
en 2” según las mismas palabras de Mirkov, es improbable
que la caña sea masticada como es lo común en otros países.
Por el momento, la súper caña de azúcar está
siendo cultivada en invernaderos en Texas A&M. Una variedad de caña
de azúcar transgénica resistente a insectos, virus y herbicidas
ha sido sembrada en campos experimentales alrededor del Valle de Río
Grande. Mientras que Mirkov está tratando de aumentar la cantidad
de proteína por cada planta que produce, en este momento se necesitaría
sembrar 9,000 acres de caña de azúcar para obtener una
tonelada de proteína que pueda ser utilizada por las compañías
farmacéuticas para algunos tratamientos existentes contra el
cáncer suficiente para tratar a 150,000 personas.
El tener un mercado de esa envergadura para la caña de azúcar
podría ser bien recibido por los cultivadores de azúcar.
Este alimento fue traído del Valle de Río Grande a finales
del siglo 19 y se extendió rápidamente. Por la altura
de la caña de Texas, el valle tuvo que implementar cinco extractoras.
Pero antes, el azúcar estaba siendo producida a un menor costo
en el Caribe y otros lugares, y en 1921 se cerró la última
extractora.
A principios de la década de 1970, cuando el consumo de azúcar
en EEUU se disparó, este cultivo retornó al Valle. A pesar
de que algunos sostienen que el cultivo requiere de mucha inversión
en la región, es más rentable que el algodón y
es menos frágil que los cítricos.
Los agricultores formaron una cooperativa para construir y operar el
único molino de caña que ahora está operando en
Texas.
“La materia era para producir caramelos, tortas, bebidas gaseosas
– luego, esto no era suficiente,” dijo Humberto Vela, el
director de la extractora.
Esta extractora había producido 1,5 millones de toneladas de
azúcar desde la década de 1970 – una fracción
de lo que se produce en Florida, Louisiana o Hawai.
Los agricultores obtuvieron las órdenes al inicio de un ciclo
de cinco años, que es la manera en cómo ellos terminaron
produciendo más de lo que el gobierno les ha permitido.
Cinco años atrás la región padeció una sequía
severa y los campesinos no pudieron realizar el tonelaje. El año
pasado la cooperativa no pudo vender 36,000 toneladas.
La respuesta parece consistir en vender las tierras o cambiarse de cultivos,
pero los azucareros mantienen esperanzas en la investigación
de Mirkov.
Los agricultores solo quieren vender su caña de azúcar,
señaló Vela, sean para medicinas o para cereales. De manera
que si la ciencia es el nuevo mercado de la caña de azúcar
para ellos va a estar bien.
“En términos de producción nuestros agricultores
pueden competir con cualquiera en el mundo”, señaló
Vela. “Pero voy a asumir que hasta que la investigación
demuestre los beneficios existentes, ellos seguirán temerosos
de involucrarse en este proyecto debido a las múltiples pérdidas
que han sufrido.”