PAPA TRANSGÉNICA
EN EL CENTRO DE ORIGEN: RIESGOS E IMPLICACIONES
Georgina Catacora, Tierra Viva - Bolivia, RALLT
INTRODUCCIÓN
En algunos países de la Región
Andina, se están promoviendo y llevando a cabo distintas investigaciones
sobre papa genéticamente modificada.
La Red por una América Latina Libre de Transgénicos, considera
que cualquier liberación al ambiente de papa genéticamente
modificadas, o papas transgénicas, constituyen un atentado a
la diversidad genética de la papa y a las comunidades andinas
que dependen de ella para su sobrevivencia y reproducción cultural.
La importancia de la diversidad de variedades nativas de papa en sus
centros de origen que representan una fuente importante de material
genético, que puede ser usado más allá de las fronteras
de la región andina.
Pero además, tiene una importancia socio-económica muy
relevante ya que influye en la dinámica económica, en
relaciones sociales, en la seguridad y soberanía alimentaria
(autoconsumo) y en la participación de la mujer en la producción
y en la organización comunitaria.
Las prácticas socio-económicas y culturales relacionadas
con las variedades de papa nativa, tiene una influencia muy grande en
su conservación genética.
En este documento, hacemos una revisión de aspectos biológicos
y culturales que demuestran que la introducción de papa transgénica
en la región andina, producirá impactos muy graves en
el tejido social de las comunidades andinas, y en la biodiversidad regional.
ORÍGENES Y DIVERSIDAD
DE LA PAPA
Los orígenes de la papa se localizan
en la Región Andina. Su domesticación inició hace
aproximadamente 10.000 años y su cultivo hace 7.000 años.
En esta región, es aún posible encontrar parientes silvestres
de la papa. El cultivo en épocas precolombinas cubrió
amplia área geográfica que se extiende desde Venezuela
hasta Chile.
La papa posee una enorme diversidad genética compuesta por especies
cultivadas y silvestres. La mayoría de estas especies pueden
polinizarse entre sí (Estrada et al., 1994). La Región
Andina alberga alrededor de 4.400 cultivares de papas nativas de las
cuales 182 son especies domesticadas (Brack, 2003). La mayoría
de los cultivares nativos son originarios de Perú, Bolivia, Ecuador,
Chile, Colombia y Argentina; y a pesar que muchas de ellas se encuentran
custodiadas por el Centro Internacional de la Papa (más del 80%),
la mayor diversidad en la Región Andina es mantenida en los campos
de los agricultores (Huamán, 1994).
IMPORTANCIA ECONÓMICA Y CULTURAL EN LA REGIÓN
ANDINA
La Región de los Andes acoge, a nivel
mundial, la mayor diversidad genética vegetal debido a la gran
diversidad de ecosistemas. Las comunidades nativas y locales se han
adaptado a esta diversidad genética y de ecosistemas, y han desarrollado
estrategias alimenticias y de agricultura tradicional para asegurar
la provisión de sus alimentos (Iriarte et al., 1999).
La papa en la Región Andina es un ejemplo de sinergia entre la
riqueza biológica y dinámica socio-cultural. La papa y
sus diferentes variedades cumplen importantes funciones socio- económicas
y culturales en la vida cotidiana de las familias campesinas andinas.
A nivel socio-económico, la papa es uno de los cultivos que más
dinamiza el empleo rural (producción y comercialización).
Además de ello, es la base de la alimentación de las comunidades
andinas. La importancia que la papa tiene en la alimentación,
ha permitido la conservación de variedades nativas como estrategia
de provisión de estabilidad a la producción y equilibrio
a la dieta familiar.
En esta relación diversidad-alimentación, la participación
de la mujer es muy importante. Ella influye en el tipo de variedades
nativas que se deben sembrar, en busca de la seguridad alimentaria y
el balance nutricional provisto por diferentes variedades (Iriarte et
al., 1999).
La mayoría de papas nativas producidas en la Región Andina
son destinadas para el autoconsumo. Por ejemplo, en un estudio realizado
en una comunidad de Bolivia, se encontró que de un total de 19
variedades de papa sembradas, todas son destinadas al autoconsumo, 5
son para el mercado y 1 para labores culturales (descanso) (Iriarte
et al., 1999). Otro ejemplo es del Ayllu Majasaya Mujlli, también
de Bolivia, donde se cultivan 82 variedades de papas amargas, semi-amargas
y dulces; de las cuales 10% son variedades comerciales y el restante
90% para consumo familiar (Saravia et al., 2002).
Es por eso que la papa en la región andina no sólo sirve
para la alimentación, sino también que es utilizada para
el trueque y la venta, complementando la provisión de otros alimentos.
El intercambio entre diferentes pisos ecológicos de variedades
de papa también ha influido en la conservación, renovación
del material genético y movimiento de la semilla (Iriarte et
al., 1999; Saravia et al., 2002).
Hay una dinámica en el flujo de la semilla de papa especialmente
nativa, entre las familias, comunidades y regiones. Los flujos intercomunales
tienen como vehículo los matrimonios de cónyuges de diferentes
orígenes, con el fin de intercambiar productos y principalmente
variedades nativas (García, 1994). Por otro lado, la migración
temporal de las familias campesinas constituye una estrategia de seguridad
alimentaria, para diversificación la alimenticia y económica.
Estas migraciones son también el vehículo de diferentes
variedades de papa (Iriarte et al., 1999).
Esto ha resultado en el desarrollo y aplicación de diferentes
estrategias de uso, selección, adaptación y conservación
de la biodiversidad local, especialmente de las variedades de papa nativa.
La conservación de la papa nativa en las comunidades andinas
se hace a través de la herencia, intercambio y comercialización
en ferias campesinas, intercambios entre familias, obsequios, cosecha
comunitaria de papa (mink´a o minga), siembra “en compañía”.
Sin embargo, el flujo genético también se da a través
de la “mezcla” involuntaria de una variedad de papa con
otras, durante la compra o intercambio; y también a través
de los remanentes de cosecha que quedan en las parcelas (Saravia et
al., 2002).
La conservación de la papa está también relacionada
con su adaptación al espacio y al tiempo; a su comportamiento
en los almacenes y a su respuesta a indicadores tradicionales. Por ejemplo,
se realizan distintas combinaciones de papa nativa para alcanzar una
mejor digestibilidad, absorción de nutrientes, calorías
y energía. Es así que las papas runas (alargadas) son
catalogadas como “frescas” y las papas imillas (redondeadas)
como “cálidas” (Iriarte et al., 1999; García,
1994).
El manejo de las papas nativas es hecho bajo una lógica espacial,
pues se siembran distintas variedades en los diversos piso ecológicos.
El manejo de la papa nativa obedece también a necesidades específicas
de las comunidades. Por ejemplo, se siembra en terrenos sin riego para
el autoconsumo, debido a que en estos suelos la cáscara se engrosa
y la papa no se deshidrata fácilmente, lo que permite que el
tiempo de almacenaje sea mayor. Por otro lado, se siembra en terrenos
con riego, papas destinadas al mercado (Iriarte et al., 1999).
Finalmente, las variedades de papa nativa son elementos importantes
en la ritualidad a la Pachamama (Iriarte et al., 1999).
PAPA TRANSGÉNICA EN SU CENTRO DE ORIGEN
Los organismos genéticamente modificados
(OGMs) o transgénicos son aquellos cuyo material genético
ha sido modificado artificialmente por medio de técnicas y métodos
de la biotecnología moderna, especialmente de la ingeniería
genética, dando origen a organismos que no ocurrirían
de manera natural en la naturaleza (Riechmann, 2004; Manzur, 2001).
En el desarrollo de los organismos transgénicos, se inserta genes
en un organismo, en el genoma de otros organismos, con los que jamás
intercambiarían información genética. Por ejemplo,
se ha insertado genes de resistencia a heladas provenientes de un pez
lenguado del Ártico en la papa, para producir una papa transgénica
resistente a heladas. Dado que este es un proceso que no es natural,
la transgénesis entraña una serie de impactos inherentes
a la tecnología, que han sido estudiados por varios científicos
alrededor del mundo (ISP, 2003).
La presencia de papa transgénica en la Región Andina puede
constituir una fuente de contaminación genética de los
transgenes, los mismos que pueden entrar en la cadena productiva de
la papa nativas, a través de polinización abierta o de
las prácticas culturales descritas antes, que se basan fundamentalmente
en el intercambio de diversidad genética.
Una vez que se libera una variedad transgénica en un país,
es imposible frenar la contaminación genética. En un estudio
hecho por Union of Concern Scientist (2004), se reportó contaminación
genética en semillas convencionales de maíz, soya y canola
con transgenes procedentes de variedades manipuladas genéticamente
en Estados Unidos.
Existe suficiente literatura que demuestra que hay introgresión
(intercambio de genes entre poblaciones) desde variedades cultivadas
y sus parientes silvestres en especies como maíz, yuca, papa,
entre otros cultivos (Jarvis y Hodgkin. 1999). Lo mismo puede ocurrir
con variedades transgénicas.
Implicaciones ecológicas
Los cultivos transgénicos son esencialmente
inestables, y tienen la capacidad de interferir en los procesos ecológicos,
evolutivos y biológicos de las variedades no transgénicas,
especialmente cuando se trata de un cultivo de tan alta difusión
para la producción y consumo, como es la papa en la Región
Andina.
Los cultivos transgénicos, una vez liberado en el ambiente, no
pueden ser controlados, generando impactos en toda cadena alimenticia
de los ecosistemas naturales y en los agroecosistemas, con impactos
a corto y largo plazo (Vélez, 2000).
Lovei & Arpaia (2005) hicieron una revisión de los impactos
de los organismos transgénicos en los enemigos naturales de plagas
que afectan a cultivos agrícolas, (por ejemplo de predadores
y parasitoides). Estos son organismos que revisten mucha importante
en sistemas agroecológicos, porque han sido utilizados tradicionalmente
por los agricultores para combatir la presencia de plagas en los cultivos
de manera natural y encontraron los cultivos transgénicos constituyen
un importante elemento de riesgo para los enemigos naturales de las
plagas y por lo mismo para la agricultura.
Por otro lado, el ingreso de cultivos trangénicos han producido
cambios en las poblaciones que son plagas de cultivos, como el algodón
en Estados Unidos, introduciendo plagas que ya estaban erradicadas de
algunas regiones (Nancy, 2005).
En el Departamento de Ecología y Manejo de Recursos Naturales
de la Universidad de Agricultura de Noruega, se llevó a cabo
unos estudios sobre los posibles efectos de las plantas genéticamente
modificadas en la cadena alimentaria de poblaciones de insectos. Los
investigadores identificaron los siguientes efectos ambientales en el
medio ambiente y las poblaciones de insectos:
Ø En las plantas genéticamente modificadas: hibridación
con parientes silvestres o variedades convencionales
Ø En insectos que son plagas: desarrollo de resistencia a las
características introducidas en los cultivos transgénicos,
por ejemplo, al gen Bt.
Ø La tecnología puede conducir al desarrollo de nuevas
plagas secundaria
Ø Alteraciones en la química de las plantas transgénicas,
lo que puede crear nuevas pestes
Ø Reducción de la biodiversidad
Ø Las poblaciones de polinizadores son afectadas
Ø Los enemigos naturales de las plagas, que pueden actuar como
agentes de control biológico, son afectados
Ø Los organismos que viven en el suelo, incluyendo los descomponedores,
son afectados
Se han registrado además una gran cantidad de malezas resistentes
a herbicidas, asociadas con la introducción de cultivos transgénicos
con resistencia a herbicidas en Estados Unidos y Argentina (Benbrok,
2004)
A estos debe añadirse el riesgo de transferencia genética
horizontal, es decir el intercambio de material transgénico entre
variedades de papa con otras plantas, animales y microorganismos, facilitados
ante la existencia de transgénicos en el medio natural (Traavik,1999).
IMPACTOS ESPECÍFICOS EN LA PAPA
Como menciona Estrada et al. (1994), la mayoría
de las variedades nativas de papa pueden entrecruzarse entre sí.
A esto deben añadirse los siguientes factores que favorecen al
flujo de genes en papa:
- Coincidencia de floración
- Presencia de polinizadores
- Sobrevivencia de semilla sexual en los campos de cultivos
- Habilidad de propagación mediante cruces naturales entre especies
silvestres y cultivadas dando lugar a semilla fértil
- La germinación y sobrevivencia espontánea que da lugar
a variaciones en especies silvestres y cultivadas e introgresión
(Scurrah et al., 2005).
A pesar que algunas pruebas de
campo bajo condiciones controladas pretenden demostrar la ausencia del
riesgo de contaminación genética de las variedades nativas
de papa (cultivadas o silvestres) con material transgénico, el
riesgo de contaminación es muy amplio por los factores de flujo
de genes mencionados, los cuales se exacerban en la complejidad ecológica
y social existentes en la Región Andina (Huamán, 2005).
La liberación de variedades mejoradas o genéticamente
modificadas estériles para evitar el flujo y contaminación
genético sugerido por algunos científicos (Celis et al.,
2004) no representan una solución; al contrario, implican una
mayor probabilidad de erosión genética por la liberación
de polen y óvulos estériles que pueden ocasionar la inviabilidad
de variedades nativas de papa. Se debe considerar además, el
efecto negativo del material reproductivo estéril en la dinámica
de las especies de fauna silvestre que dependen del néctar, polen
y semillas, fauna que a su vez influyen en la dinámica de la
flora silvestre (Huamán, 2005).
Por ello, la introducción y expansión de la papa transgénica
en el centro de origen representa una amenaza de contaminación
y erosión genética para la biodiversidad local y específicamente
para las diversas variedades nativas de papa y sus parientes silvestres
y semi-domesticados.
El potencial de contaminación genética en países
megadiversos como Bolivia, Perú, Chile, Colombia y Ecuador es
particularmente preocupante por ser centros de origen y distribución
de la papa, debido a la capacidad incontrolada de reproducción,
mutación, evolución y colonización de los transgénicos.
A nivel socio-económico
El incremento de la productividad es uno
de los argumentos más populares para la promoción de transgénicos.
Sin embargo, ellos han protagonizado fracasos agrícolas debido
a la inestabilidad del genoma modificado (Riechmann, 2004). Este el
es caso de la papa transgénica “New Leaf” desarrollada
por la compañía estadounidense Monsanto, modificada con
los genes que codifican la toxina insecticida de la bacteria Bacillus
thuringiensis (conocida como Bt) resistente a insectos Lepidópteros
(al que pertenecen las mariposas y polillas que en su estadio larvario,
pueden constituirse en plagas agrícolas).
Esta papa fue plantada en Georgia (ex URSS) en 1996 y causó la
pérdida de hasta dos tercios de la cosecha y endeudamiento de
los productores debido a su inadaptación al medio y vulnerabilidad
ante el hongo Phytophtora, agente causal de la enfermedad del tizón
tardío de la papa. Pérdidas similares se registraron con
otros cultivos transgénicos como el tomate FlavrSavr, el algodón
Bt en la India e Indonesia, entre otros (Anderson, 2002).
La reducción de la biodiversidad agrícola que implica
la producción de transgénicos en general, reduce las posibilidades
productivas y alimenticias, es decir, la soberanía alimentaria
debido a los cambios en las relaciones de propiedad de la tierra y poder
de decisión en la producción que implican (Riechmann,
2004). La producción de transgénicos genera ganancias
a corto plazo para los sectores con capacidad de inversión, pero
no es sustentable a mediano y largo plazo para los sectores productivos
pequeños y medianos (Rissler, 1991).
En un estudio hecho por Benbrook en Argentina, para evaluar los 10 años
de cultivos transgénicos en ese país, encontró
que la productividad promedio bajó en un 6%, y que además
los cultivos transgénicos favorecieron la presencia de la roya
de la soya en el Cono Sur (Benbrook, 2005).
Sin embargo, los problemas socio-económicos generados por los
cultivos transgénicos, no sólo se relacionan con la inadaptación
al medio y a su fracaso productivo; sino con el debilitamiento de la
soberanía alimentaria.
Las tecnologías relacionadas a la producción de transgénicos
son muy costosas por los insumos que requiere, incluyendo semillas,
mayor cantidad de agroquímicos y maquinaria pesada, haciendo
que sea accesible a productores con alta capacidad de inversión,
producción a gran escala. Esto provoca el desplazamiento y exclusión
de los pequeños productores, que desarrollan una agricultura
basada en la exportación, en menoscabo de la soberanía
alimentaria local. Todo ello es incompatible con el entorno socio-económico
y productivo de los países de la Región Andina (Vélez,
2000).
Por otro lado, todas las semilla transgénicas
son patentadas o tienen otras formas de derechos de propiedad intelectual,
lo que crea mayor dependencia de los productores a los dueños
de las patentes, e implican pagos muy grandes por conceptos de regalías.
Con la introducción de cultivos transgénicos, países
como Estados Unidos obliga a otros a reconocer además patentes
sobre genes, lo que tiene una serie de implicaciones en el caso de cultivos
transgénicos en su centro de origen, si ocurren casos de contaminación
genética, como ya se ha comprobado en México (Quist y
Chapela, 2001). La presencia de genes patentados en variedades tradicionales
contaminadas genéticamente, implica que estas variedades pasan
a ser propiedad de la empresa que patentó los genes (porque la
patente se extiende al material que la contiene, en este caso la planta
contaminada), y los campesinos estarían violando las leyes de
propiedad intelectual si usan semillas, a menos que paguen regalías.
Este fue el argumento por el cual el agricultor canadiense Percy Schmeiser
fue enjuiciado por Monsanto cuando sus “espías genéticos”
identificaron que sus cultivos de colza tenían el transgen de
Monsanto, aunque se demostró que se trataba de un caso de contaminación
genética. Monsanto quería cobrar hasta por el producto
de la cosecha (Clark, 2005).
El Centre for Food Safety hizo un estudio del comportamiento de la empresa
Monsanto con los productores estadounidenses que han adoptado la tecnología
transgénica. Ellos encontraron que un creciente números
de agricultores son sujeto de acoso, de investigación y prosecución
por parte de Monsanto debido a una supuesta infracción de sus
derechos de propiedad intelectual y de sus acuerdos tecnológicos
(Centre for Food Safety, 2005).
Efectos en la salud
Entre los genes usados en la ingeniería
genética, están los llamados marcadores genéticos,
o genes de resistencia a antibióticos, los que pueden entrar
en contacto con bacterias patógenas, mediante un proceso conocido
como "transferencia horizontal de genes", aumentando el creciente
problema de salud pública de resistencia a antibióticos
(ISIS, 2001).
Otro peligro constituye el uso del promotor CaMV, que está presente
en la mayoría de los cultivos transgénicos comerciales.
El CaMV puede generar impactos inesperados en la salud humana y el ambiente,
pues tiene la capacidad de activar genes en cualquier lugar del genoma
de una gran cantidad de seres vivos (Ho, 1998).
Por otro lado, la inclusión de proteínas que nunca fueron
parte de la dieta humana, produce propensión a desórdenes
fisiológicos e inmunológicos, especialmente alergias (Freese,
2006). Para mostrar sólo un ejemplo, en un estudio reciente con
ratas de laboratorio alimentadas con el maíz transgénico
MON863 se encontró varios resultados significativos como una
mayor cantidad de basófilos, lo que indica una reacción
alérgica; aumento en el número de linfocitos y células
blancas, los cuales usualmente aumentan ante la presencia de infecciones,
cáncer, varias toxinas y enfermedades; menor número de
reticulocitos, lo que es un indicio de anemia; disminución en
el peso de los riñones, relacionado con problemas de presión
arterial; y una elevación de los niveles de azúcar en
la sangre, lo que no puede ser catalogado como biológicamente
insignificante, dada la epidemia de diabetes. También se encontró
niveles elevados de inflamación de riñones, necrosis de
hígado (Puztai, 2003). A pesar de ello, este maíz ha sido
aprobado en varios países.
A pesar de todas las implicancias negativas de los organismos genéticamente
modificados y particularmente de los riesgos de introducir papa transgénica
en el centro de origen, desde la década de los noventa se han
realizado diversas pruebas con papas modificadas, de las cuales se posee
información incompleta sobre sus resultados y estado actual de
investigación (Anexo 2).
CONCLUSIÓN
La biodiversidad nativa de la papa en el
centro de origen es un elemento biológico, social y cultural
fundamental en la dinámica productiva y socio-económica
de la región. La introducción de variedades de papa genéticamente
modificadas conlleva serios riesgos en el bienestar social y estabilidad
biológica.
Por tanto, la introducción de papa transgénica en el centro
de origen no es social ni ecológicamente justificable, y además
puede tener efectos potencialmente negativos en la salud, la biodiversidad
y medio ambiente.
Por lo tanto, la Red por una América Latina Libre de Transgénicos
demanda que se declare a la Región Andina Libre de Papa Transgénica,
en base al Principio de Precaución que ha sido consagrado en
varios instrumentos internacionales como el Convenio sobre Diversidad
Biológica, el Protocolo de Cartagena sobre Bioseguridad, la Decisión
Andina 391, entre otros.
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