Durante
la semana del 9 al 16 de mayo se llevaron a cabo en Montevideo distintas
actividades con el objetivo de intercambiar opiniones sobre estrategias
a seguir en América Latina frente a la invasión y contaminación
de cultivos transgénicos. Tanto las ponencias, talleres, seminarios
e intervenciones se centraron en el tema de la oposición y
la resistencia a los mismos.
Entre de
los participantes de este encuentro se destacó Álvaro
Salgado, ingeniero agrónomo mexicano que habló sobre
la contaminación transgénica del maíz en su país.
Dio a conocer como empezó la campaña para analizar muestras
de maíz nativo. En esta campaña participaron organizaciones
indígenas y campesinas. En nueve estados el maíz nativo
ha sido contaminado en un rango del 1,5 al 33 por ciento en los últimos
tres años. La contaminación pudo ser comprobada incluso
en zonas apartadas de los centros de distribución de semillas.
La contaminación mayor se ha dado en la Sierra Juárez
cerca de Oaxaca.
Se cree
que una de las razones por las que se ha producido la contaminación
ha sido la introducción de maíz desde Estados Unidos,
ya que el 25% del maíz que se consume en México proviene
de ese país (entre cinco y seis millones de toneladas anuales),
que Diconsa (la red de distribución de productos básicos
más grande del país) distribuye, a veces como ayuda
alimentaria. Por eso, una de las principales demandas es detener de
inmediato las importaciones de maíz.
El tema
es grave, ya que en México hay 56 razas y miles de variedades
de maíz que peligran frente al descontrol del flujo genético.
Están en peligro también la riqueza biológica,
las prácticas agrícolas tradicionales y la propia cultura.
Las otras demandas que se plantean en México son: no aprobar
la iniciativa de Ley de Bioseguridad de los organismos genéticamente
manipulados que actualmente discuten los diputados; mantener la moratoria
a la siembra de maíz modificado genéticamente, y aplicar
medidas de precaución. Entre tanto, en el estado de Chiapas,
la trasnacional Monsanto acaba de publicar un folleto amenazando con
nueve años de cárcel y una abultada multa a quien esté
usando sus semillas.
Salgado
agregó que se han encontrado maíces con todo tipo de
malformaciones. Uno de ellos, de espigas momificadas, que tenía
tres tipos de transgenes diferentes, lo que significa que la contaminación
tiene por lo menos tres años. A su vez, el problema varía
de acuerdo a la región y las malformaciones que se vieron en
el sur son distintas a las del norte. Lo más preocupante es
que se tomaron muestras al azar en milpas de comunidades indígenas
y campesinas que usan su propia semilla.
La gravedad
de la contaminación del maíz en México se refleja
en el hecho de que esos datos emanan de una investigación desarrollada
en once estados, que abarcó a 138 comunidades indígenas.
Las propias comunidades participaron tanto en el diseño como
en la ejecución de la campaña.
Adjuntamos
dos entrevistas realizadas por Indymedia a Álvaro Salgado,
donde habla sobre la contaminación transgénica del maíz
en México y a Sebastião Pinheiro, brasilero que viene
luchando contra los cultivos transgénicos desde 1985. Para
Sebastião, "El transgénico es solo un instrumento
de una gran destrucción del hombre, de destrucción de
la naturaleza, de un cambio de comportamiento, de mayor lucratividad,
de mayor escala de negocios, de mayor todo".
OGM
- entrevista a Álvaro Salgado del CENAMI
(Centro Nacional de Apoyos a Misiones Indígenas) (México),
realizada el lunes 10 de mayo de 2004 -
OGM
- entrevista a Sebastião Pinheiro
realizada el 10
de mayo 2004