Cegados
por los Genes
10-02-05 Por GRAIN *
Cuando fue develado el "secreto de la vida", cincuenta años
atrás, hubo grandes expectativas acerca de que este memorable
descubrimento nos daría la clave para comprender las leyes de
la herencia... y el poder para cambiarlas. Cincuenta años después,
muchos creen que hemos alcanzado ese punto.
La comunidad científica celebró este año el 50º
aniversario del descubrimiento de Watson y Crick de la estructura y
función del ADN. Hubo gran cantidad de reuniones, conferencias
y publicaciones especiales. Cuando fue develado el "secreto de
la vida", cincuenta años atrás, hubo grandes expectativas
acerca de que este memorable descubrimento nos daría la clave
para comprender las leyes de la herencia... y el poder para cambiarlas.
Cincuenta años después, muchos creen que hemos alcanzado
ese punto. En la actualidad los científicos son capaces de trasladar
genes -y los rasgos heredados que ellos codifican- con aparente facilidad
entre especies, familias y reinos.
La interpretación de Watson y Crick sobre cómo la información
genética se traslada y transmite es simple y directa: el ADN
es la molécula maestra que contiene toda la información
genética de cualquier ser viviente -sea una bacteria, un animal
o un ser humano- y regula su expresión en el organismo y su transmisión
a la siguiente generación. La herencia es un proceso simple y
unidireccional, con el ADN como molécula maestra transmitiendo
y dirigiendo las funciones biológicas de todos los seres vivientes.
Los creadores de esta teoría acuñaron el "Dogma Central",
y este Dogma es todavía la columna vertebral de la biología
molecular actual. También es la base sobre la cual se ha construido
la multimillonaria industria de la ingeniería genética.
Si los genes forman el código universal de la vida, ellos pueden
seguramente ser insertados a través de una ranura dentro de plantas,
animales y -sí, ¿por qué no?- humanos, para producir
el efecto deseado. Los científicos comenzaron a trabajar en el
desarrollo de técnicas relativas al traslado de genes. De esta
manera, ahora tenemos cerdos con genes de vacas produciendo hormonas
de crecimiento bovino, plantas con genes de bacteria produciendo pesticidas
naturales, y bacterias con genes humanos para producir insulina. Entonces,
si el truco funciona, ¿cuál es el problema?
El problema es que el truco no funciona. O al menos no lo hace en la
forma en que debería. Como explica Barry Commoner en la página
6 del número de julio del 2003 de Seedling, lo incompleto del
Dogma Central llegó a ser aterradoramente claro cuando la decodificación
del genoma humano fue finalmente publicada en el 2001. Esta demuestra
que el genoma humano entero consiste en 30.000 genes, menos de la tercera
parte del número originalmente calculado teniendo en cuenta la
cantidad de diferentes proteínas y rasgos heredados que tenemos
los humanos. Por lo tanto, tenemos más proteínas que genes.
Si este es el caso, ¿qué da las instrucciones para la
construcción de proteínas que no se corresponden con un
gen? La única conclusión lógica es que cada gen
es responsable de un rango completo de diferentes proteínas y
rasgos y/o que existen otros mecanismos regulatorios en la producción
de proteínas.
La investigación reciente ha demostrado que ambas conclusiones
son verdaderas. Actualmente se sabe que las proteínas mismas
ayudan a definir qué otras proteínas van a fabricar influenciando
su estructura tridimensional. También se ha establecido que hay
variados tipos de interacciones genéticas en la célula,
incluyendo aquellas donde la proteína retroalimenta información
al ADN. Recientemente, también fue establecido que las partes
de ADN que aparentemente no codifican para la producción de ninguna
proteína (y por esto arrogantemente llamadas "ADN basura"
por los decodificadores del genoma humano), producen moléculas
que interfieren en la producción de proteínas y son, en
consecuencia, una parte esencial del sistema de regulación celular.
¿La muerte del Dogma?
El Dogma Central fue usado para explicar el funcionamiento básico
del ADN hace 50 años, pero a la luz de la investigación
reciente está totalmente desactualizado en las áreas de
la biología molecular, fisiología celular y otras disciplinas
científicas. Esta conclusión debería haber asestado
un golpe devastador y mortal al Dogma Central en su 50 aniversario.
Deberíamos haber presenciado una desafiante discusión
entre científicos sobre cómo movernos a partir de aquí
-cómo impulsar nuestra comprensión de las complejidades
del funcionamiento de la célula y las leyes de la herencia. Y
deberíamos haber presenciado un funeral definitivo y colectivo
del Dogma Central, que estaba atrasado desde hacía tiempo. Pero
esto no ocurrió ¿Por qué?
Porque hay una industria multimillonaria estrechamente apegada al viejo
Dogma de 50 años atrás como el principio fundamental sobre
el cual generar sus ingresos. La ingeniería genética -el
traslado de genes de un organismo a otro- sólo tiene sentido
si se cree en la exclusiva supremacía del ADN, en el dominio
de los genes. Únicamente tiene sentido si se consideran todas
las otras observaciones científicas que complican el proceso
hereditario como interesantes pero irrelevantes. Y solo tiene sentido
si se está preparado para considerar las miles de "anormalidades"
resultantes de la ingeniería genética como la consecuencia
del margen de error habitual en la investigación, antes que una
indicación de que algo puede estar fundamentalmente equivocado
en la teoría.
Los intereses privados prevalecen
Si el objetivo principal de la investigación no es promover el
conocimiento científico sino hacer dinero, las complejidades
en el funcionamiento de los genes son sólo distracciones inoportunas.
Las compañías involucradas en la ingeniería genética
necesitan ser capaces de asegurar a clientes y autoridades administrativas
que los cultivos y animales transgénicos que venden harán
exactamente aquello para lo cual fueron diseñados: tolerar herbicidas,
matar plagas de insectos o producir moléculas específicas.
Necesitan un fundamento teórico que explique en forma precisa
- y previsible - cómo se comportarán los nuevos genes
en el nuevo hospedante. Necesitan el Dogma Central. Probablemente, esta
es la razón principal por la cual la evidencia creciente que
cuestiona la lógica simplista "un gen, un rasgo" todavía
está siendo ignorada por la mayoría del establishment
científico.
En el momento que Watson y Crick publicaron su descubrimiento, la vasta
mayoría de los fitomejoradores estaba trabajando en el sector
público. Esta situación ha cambiado drásticamente
en las últimas décadas. A mediados de los 90 en los Estados
Unidos existía el doble de fitomejoradores activos en el sector
comercial que en universidades y agencias de gobierno combinadas. Este
desequilibrio está cambiando de prisa hacia el sector privado:
en el mismo período que el sector público perdió
2.5 fitomejoradores por año, el sector privado fue testigo de
un crecimiento de 32 científicos por año (1) - un proceso
que desde entonces sólo se ha acelerado.
Mientras tanto, las corporaciones detrás de la ingeniería
genética se movieron a altas revoluciones. Una tremenda ola de
concentración corporativa desde mediados de los 90 dio lugar
a que un pequeño puñado de corporaciones gigantes -Monsanto,
Syngenta, Bayer y Dupont- sea actualmente el que controla el grueso
de todas las investigaciones y el desarrollo de cultivos comerciales.
Este cambio ha tenido un impacto importante en la investigación
agrícola en general, con científicos en la investigación
pública y privada buscando los atractivos atajos ofrecidos por
la ingeniería genética, en detrimento de los fitomejoradores
convencionales.
La mayor parte de la gente del sector privado se da prisa en señalar
que la ingeniería genética necesita mejoramiento vegetal
para entregar semillas a los agricultores, y esta es sólo una
herramienta de la caja de herramientas de los fitomejoradores. Pero
la brecha entre el mundo de la ingeniería genética y el
del mejoramiento vegetal se ensancha permanentemente, y los fitomejoradores
están llegando a ser una especie en peligro. Los financiamientos
para los fitomejoradores convencionales están reduciéndose
rápidamente, especialmente en los países industrializados.
"EL mejoramiento vegetal esta logrando quedar al costado del camino
por no ser suficientemente sexy" afirma Greg Traxler, un economista
agrícola de Estados Unidos. (2) Actualmente la combinación
de un brutal proceso de privatización y una imprudente apuesta
al desactualizado Dogma Central es la que desvía el grueso de
las inversiones intelectuales y financieras en mejoramiento de cultivos
hacia la ingeniería genética.
La adopción, en forma creciente, de regímenes estrictos
de Derechos de Propiedad Intelectual (DPI) - especialmente en países
industrializados - ha sido el factor crucial que ha facilitado este
proceso. La introducción de regímenes de protección
de variedades de plantas en los años setenta y la concesión
de patentes sobre formas de vida en los noventa - tanto una causa como
una consecuencia del proceso de privatización - transformaron
a los genes en mercancías al permitir a las compañías
poseerlos y monopolizarlos. Aplaudido en un principio por muchos fitomejoradores
como un debido reconocimiento a su arduo trabajo, su estado de ánimo
está cambiando al verse las consecuencias con claridad: "La
protección para la variedades de plantas fue el toque de difuntos
para los programas públicos de mejoramiento vegetal" admite
ahora Michael Gale del John Innes Centre, del Instituto Público
de Investigación en Ciencia Vegetal de Gran Bretaña.(3)
La situación ha llegado a tal punto que incluso instituciones
conservadoras altamente respetadas como la Royal Society -la Academia
Nacional de Ciencias de Gran Bretaña- están planteando
la alarma. En la presentación de su informe sobre el impacto
de los DPI sobre el desarrollo científico, denuncian la "mentalidad
de la fiebre del oro" que domina actualmente en la investigación
genética. (4) El nuevo lema publicitario de los genetistas moleculares
parece ser "Quien llega primero, consigue el gen". En este
clima de privatización rampante, control monopólico y
apuesta a los derechos de propiedad sobre el genoma, los científicos
parecen haber perdido el interés o la capacidad para incorporar
los desarrollos científicos más recientes en su pensamiento.
Ninguno de ellos parece reconocer que el impulso hacia la agricultura
transgénica está basado en una teoría obsoleta
de las leyes de la herencia.
Resolviendo el problema del hambre
Con defectuosos fundamentos científicos de su tarea y apenas
algún resultado práctico para mostrar, los gigantes de
los genes necesitaban urgentemente una base ideológica para defender
sus inversiones en ingeniería genética. La encontraron
en los aproximadamente 800 millones de hambrientos cotidianos. Como
salidos de la nada -el rol del sector privado en la investigación
agrícola en los países en desarrollo ha sido tradicionalmente
cercana a cero (5) - están ahora luchando empeñados en
conquistar los mercados y los campos agrícolas en el Tercer Mundo
para la agricultura transgénica. El argumento empleado es que
hoy en día finalmente tenemos una gran nueva herramienta -la
ingeniería genética- para ayudar a combatir el hambre.
No pasa una semana sin que alguna conferencia deslumbrante en alguna
ciudad capital del sur reúna a diseñadores de políticas
y científicos nacionales para discutir cómo obtener beneficios
de esta nueva revolución para los pobres. Invariablemente, un
pequeño ejército de científicos de Monsanto, Syngenta
o algún centro de investigación de Estados Unidos o Europa
pinta un cuadro internacional color de rosas. Los científicos
nacionales cuentan el cuento de cómo la ingeniería genética
debe ser aplicada a nivel nacional. Como complemento de esto, una aturdidora
miríada de nuevos acrónimos, (ABSP, ABSF, BIO, ISAAA....la
lista sigue) que representan instituciones fundadas por los intereses
industriales creadas específicamente para imponer la ingeniería
genética en el Sur.
Resolver el problema del hambre nunca ha sido el negocio de las corporaciones
transnacionales que están hoy en día detrás de
la ingeniería genética, y nunca lo será. Basta
simplemente recordar dónde y cómo se están usando
los cultivos transgénicos-y quiénes están detrás
de ellos- para ver cuál es la apuesta (ver cuadro). El escenario
que emerge es el de un puñado de corporaciones extremadamente
poderosas desarrollando menos que un puñado de cultivos en unos
pocos países, en su mayor parte para alimentación animal
y mercados de exportación. Difícilmente sea éste
el escenario que enfoque la complejidad del problema alimentario mundial.
Las instituciones públicas de investigación agrícola
de todo el mundo están siendo atraídas en forma creciente
hacia estos desarrollos, lo cual se presenta como una preocupante tendencia.
Oprimidos por programas de recorte de presupuesto y ajuste estructural,
están convergiendo cada vez más hacia la ingeniería
genética. El Centro Internacional de Investigación Agrícola
- los hombres de acción y agitadores detrás de la Revolución
Verde - ahora están buscando un lugar para camuflarse en la turbulencia
genética. Su mandato enunciado es encargarse del hambre alrededor
del mundo.
Pero después de décadas de fracasos para vincularse con
las preocupaciones y necesidades de los agricultores y campesinos que
producen la mayoría de la comida en el sur, y después
de muchos años de recortes de presupuesto por parte de sus donantes,
la única posibilidad que les queda es hacer tratos con las corporaciones
para obtener una porción de la torta biotecnológica. Haciendo
esto, se arriesgan no sólo a responder incluso en forma cada
vez menos pertinente a las necesidades de los agricultores del sur,
sino también a llegar a ser parte del problema antes que de la
solución.
•La situación de los cultivos MG en 2002:
•Más del 90% de los cultivos MG comercializados está
representado solo por 4 cultivos: canola, poroto de soja, algodón
y maíz - la mayor parte de los cuales se cultiva para la exportación,
no para comida.
•Más del 90% de los cultivos MG comerciales en el mundo
se está cultivando en sólo 4 países: Estados Unidos,
Canadá, China y Argentina - utilizados en su mayor parte (con
la posible excepción de China) para la exportación y el
mercado de alimentación de ganado.
•Prácticamente todos los cultivos MG comerciales vienen
de una corporación Monsanto -que, junto con otros pocos gigantes
de los genes (Dupont, Syngenta, Bayer y Dow) domina la mayor parte de
las investigaciones de cultivos transgénicos en el mundo.•
Prácticamente todos estos cultivos están diseñados
únicamente para dos características: resistencia a herbicidas
e incorporación del gen tóxico Bt - supuestamente, para
apartar a los insectos.
Lo mismo está ocurriendo con la agencia de las Naciones Unidas
responsable de la alimentación y la agricultura en el mundo:
la FAO. Tradicionalmente un lugar donde los gobiernos de los países
en desarrollo contaban con una plataforma política para debatir
asuntos de su incumbencia, esta agencia está sucumbiendo rápidamente
a la presión de los gobiernos industrializados y, de igual manera,
a las corporaciones (ver cuadro arriba de esta página). La FAO
parece más concentrada en organizar conferencias deslumbrantes
sobre biotecnología, coorganizadas con las principales compañías
químicas, antes que en investigar alternativas sustentables.
La FAO se está transformando cada vez más en un intermediario
central para la entrada en los países en vías de desarrollo
de la ingeniería genética y las corporaciones que la impulsan.
Una tendencia similar puede observarse a nivel nacional en muchos países
del Sur, donde las instituciones de investigación agrícola
-despojadas de efectivo y de reconocimiento- están ingresando
en forma acelerada en acuerdos de asociación con corporaciones
y socios de investigación extranjeros. ¿Quién puede
culparlos por quedar atrapados en el glamoroso mundo de la ingeniería
genética donde el financiamiento es abundante y el reconocimiento
internacional está asegurado?
Aparte de soslayar las causas reales del hambre en el mundo -y desviando
la atención política y los fondos de ellos- estas iniciativas
que dan empuje a la ingeniería genética están haciendo
algo incluso más alarmante: ellas introducen en el corazón
de los centros mundiales de diversidad de cultivos una tecnología
potencialmente peligrosa basada en una teoría genética
obsoleta.
"Ninguna organización en particular es capaz de responsabilizarse
por el desafío de alimentar a un planeta de 840 millones de hambrientos.
Los sectores públicos y privados deben unir fuerzas con las organizaciones
nacionales e internacionales. Nosotros debemos estar dispuestos a compartir
responsabilidades, riesgos y recursos para lograr los objetivos compartidos.
Existe ahora tanto un imperativo moral como una obligación económica
para construir una coalición colectiva, donde las organizaciones
internacionales, los gobiernos y el sector privado trabajen codo a codo
para superar /cruzar la brecha entre ricos y pobres" Jacques Diouf,
Director General de FAO. Prensa de FAO publicado en junio 2003.
Ampliando el foco
No podemos evitar la conclusión de que el matrimonio entre un
concepto simplista y obsoleto de la genética y un poderoso capital
conducido por un conglomerado de intereses industriales está
alejándonos rápidamente de los esfuerzos necesarios para
desarrollar soluciones con comunidades agrícolas y diseñadores
de políticas para tratar el problema alimentario.
Necesitamos reenfocar. Necesitamos ir más allá de nuestra
obsesión con los genes. Un número creciente de científicos
están argumentando que es el momento de salirnos del enfoque
de mejoramiento y pedigrí mendeliano, el cual se enfoca en variedades
uniformes transmitiendo genes específicos a la generación
siguiente y eliminando otros. En lugar de eso, el punto inicial debe
ser el campo agrícola, donde los rasgos deseados están
incorporados dentro de todas las plantas de un cultivo, en toda su diversidad
genética. La población completa es examinada para elegir
una pequeña cantidad de plantas con los mejores rasgos para ser
usadas en el ciclo de mejoramiento siguiente.
Este enfoque de "mejoramiento de población" -que es
realmente algo que los agricultores han estado haciendo por milenios-
es considerado frecuentemente una pesadilla por los fitomejoradores
industriales quienes están usando para trabajar líneas
puras uniformes. Pero este es un enfoque que aporta mejoramiento genético
durable -más durable que los enfoques centrados únicamente
en los genes, sean ellos modificados genéticamente o no. Y es
un enfoque sin costos. Los agricultores no necesitan una compañía
para hacer el mejoramiento por ellos, ellos pueden hacerlo en sus propios
campos.
Uno de los pioneros en este campo fue Melaku Worede, quien en los años
ochenta guió al Centro Nacional de Recursos Genéticos
de Etiopía hacia un enfoque innovador que consistió en
dar de nuevo a los agricultores los materiales de su banco de genes
para que experimentaran con ellos.
Esto tuvo resultados espectaculares. (6) Recientemente, los científicos
han desarrollado mucho más sus argumentos contra los enfoques
de mejoramiento centrados únicamente en los genes, a causa del
rol que estos juegan en el drástico incremento del uso de pesticidas
alrededor del mundo. Los agricultores en México lograron triplicar
los rendimientos del frijol usando metodologías de mejoramiernto
de población básica en solo dos ciclos de crianza, y lograron
eliminar en el proceso el uso de pesticidas. (7). El elemento clave
en esta estrategia fue proteger la diversidad en el campo de los agricultores
y trabajar allí con ella.
Pero la cuestión que nosotros necesitamos plantearnos realmente
va más allá de qué tipo de mejoramiento vegetal
aplicar. Se trata de la dirección de la gama completa de los
temas que enfrentan los campesinos -con toda su complejidad- en sus
sistemas de producción alimentaria. En la mayoría de los
casos, los desafíos que enfrentan no tienen nada que ver con
la agronomía, sino con el acceso a la tierra, al mercado y al
crédito, o se enmarcan en cuestiones de trabajo o aspectos de
género. Pero cuando las cuestiones agronómicas entran
en juego, generalmente no es el potencial genético de los cultivos
y animales el mayor factor limitante. En lugar de ello, los agricultores
hablan acerca de fertilidad del suelo, agroecología, manejo integrado
de cultivos, o retención y suministros de agua.
Miopía genética
El fijar su atención en la genética ha impedido a muchos
científicos y diseñadores de políticas ver otros
enfoques y tecnologías para trabajar en los problemas de productividad
en el campo. Esta "fijación genética" ha dominado
el modo de ver el desarrollo agrícola desde la Revolución
Verde - y ahora está siendo fortalecida por la promoción
exagerada alrededor de la ingeniería genética. Estamos
cegados por los genes.
Probablemente una mejor descripción de esta manera de pensar
sea la expresión "trampa genética". Nos ha conducido
a una situación donde la genética molecular se ha transformado
en el Rey de la Ciencia - y la biotecnología la Madre de todas
las Tecnologías- en detrimento de muchas otras disciplinas científicas
y enfoques tecnológicos necesarios. Vaya y visite alguno de los
institutos de investigación agrícola del mundo en Kampala,
Los Baños, Lima o Wageningen.
Hable con la gente que trabaja en fertilidad del suelo, técnicas
de rotación, ecología de cultivos, multicultivos, manejo
integrado de plagas, o sistemas agrícolas. Lo más probable
es que usted los escuche lamentarse amargamente acerca de no ser capaces
de seguir adelante, no tener plantel de personal ni presupuesto para
el trabajo de campo, y ningún equipamiento para la investigación.
Si usted los presiona un poquito, oirá también que ellos
sienten que no tienen status, que su trabajo es poco valorado.
Entonces cruce el campo y visite el departamento de biología
molecular o la división de biotecnología recientemente
abierta. Será bienrecibido por personal de laboratorio completamente
abastecido, investigadores ocupados escribiendo para prestigiosas publicaciones
científicas o corriendo alrededor de conferencias internacionales.
Verá probablemente grandes logos y anuncios de alguna de las
grandes compañías biotecnológicas en reconocimiento
de un proyecto de unión o acuerdo de financiamiento.
La atmósfera bullirá de energía y nadará
en apoyo. Excepto donde están los agroecologistas, los científicos
de la fertilidad del suelo y los investigadores en el manejo integrado
de plagas quienes probablemente están generando una contribución
más relevante para hacer a los agricultores de su país.
Especialmente si ellos trabajan con agricultores que usan metodologías
participativas (ver p.3). Oculto del glamour de los genes, este es el
lugar en que alguno de los más espectaculares resultados se están
logrando (ver cuadro). Y es aquí donde, intelectual y científicamente,
se están haciendo los descubrimientos más excitantes.
La imagen que emerge es uno de los dos modos totalmente diferentes de
hacer agricultura, de producir los alimentos que comemos -uno guiado
por las corporaciones y otro guiado por los agricultores. Existen también
dos formas totalmente opuestas de apoyar esta agricultura con investigación.
La brecha entre ellas está creciendo, al punto que difícilmente
existan ya puntos de contacto. Tenemos algunas opciones importantes
para hacer antes que los cimientos de la agricultura se desmoronen más
allá de toda reparación.
Productividad creciente...sustentabilidad
Hace unos años, Jules Pretty y sus colegas de la Universidad
de Essex del Reino Unido iniciaron un proyecto ambicioso para auditorear
el progreso hacia la agricultura sustentable en el mundo. Compilaron
en una Base de Datos 208 casos de 52 países, involucrando a 9
millones de agricultores y 29 millones de hectáreas -todos implicados
en proyectos y experimentos de agricultura sustentable. La documentación
mostró que, sin ingeniería genética o instituciones
de mejoramiento vegetal, pueden alcanzarse notables éxitos en
productividad y sustentabilidad. Los ejemplos incluyen:
•Unos 223000 agricultores en el sur de Brasil que utilizan abonos
verdes y cubierta de cultivos de legumbres e integración de ganado
han duplicado los rendimientos de maíz y trigo hasta 4-5 toneladas
por hectárea.
•Unos 45000 agricultores en Guatemala y Honduras han usado tecnologías
regenerativas para triplicar el rendimiento del maíz hasta 2-2.5
toneladas por hectárea y diversificar sus fincas de altiplanicie,
lo que ha inducido a un crecimiento económico local y ha estimulado
la migración desde las ciudades;
•Más de 300000 agricultores en el sur y oeste de India
cultivando en tierras secas están ahora usando una variedad de
tecnologías de manejo de suelo y agua, y han triplicado el rendimiento
de sorgo y mijo a 2-2.5 toneladas por hectárea.
•Unos 200000 agricultores a lo largo de Kenya, como parte de varios
programas gubernamentales y no gubernamentales de conservación
de suelo y agua y agricultura sustentable, tienen el doble de rendimiento
de su maíz para alrededor de 2.5-3.3 toneladas por hectárea
y un sustancial mejoramiento de producción vegetal en las estaciones
secas.
•100000 pequeños productores de café en México
quienes han adoptado métodos completamente orgánicos de
producción e incrementado su rendimiento en gran parte.
•Un millón de agricultores de arroz de tierras húmedas
en Bangladesh, China; India, Indonesia, Malasia, Filipinas, Sri Lanka,
Tailandia y Vietnam han comenzado a practicar la agricultura sustentable,
los agricultores han aprendido en escuelas de campo agrícolas
sobre las alternativas a los pesticidas mientras aumentan sus rendimientos
cerca del 10%.
Fuente: Jules Pretty,"Alimentando el mundo" - En:"SPLICE",
Agosto/Septiembre 1998, Volumen 4, Ejemplar 6.
Para el estudio completo ver: www2.essex.ac.uk/ces/ResearchProgrammes/
CESOccasionalPapers/SAFErepSUBHEADS.htm
Referencias
[1]Steven Price, Nature Biotechnology, No. 10, p 938, Octubre 1999.
[2]Jonathan Knight, "Crop improvement: a dying breed," Nature
412, pp 568-570, 6 Febrero, 2003.
[3]ibid.
[4]The Royal Society, Keeping Science Open: the effects of intellectual
property policy on the conduct of science. London, Abril 2003. www.royalsoc.ac.uk/
[5]De acuerdo a un estudio de IFPRI, en promedio la I&D agrícola
privada equivale a menos del 6% del total de la I&D en agricultura.
Ver: PG Pardey y NM Beintema, Slow Magic - Agricultural R&D a Century
After Mendel IFPRI, Washington 2001.
[6]Melaku Worede, "Ethiopia: a genebank working with farmers."
En: David Cooper et al Growing Diversity, IT publications, Londres,
1992
[7]Raoul Robinson, Return to Resistance: Breeding Crops to Reduce Pesticide
Dependence, IDRC, Canada, 1995. Para el caso de México, ver:
www.idrc.ca/books/reports/1996/18-01e.html
* GRAIN, 2003, Blinded by the gene, Seedling, Julio 2003, GRAIN
http://www.grain.org/seedling/seed-03-07-1-en.cfm