China evalúa
su política agrícola concerniente a los cultivos transgénicos
El
periódico francés Le Monde revela, en un artículo
de la edición del 21 de octubre 2011, que el gobierno central
de Pekín probablemente disminuirá la utilización
de transgénicos a causa de su expansión incontrolable,
su eficacia limitada, y del peligro de las firmas extranjeras para los
intereses chinos.
El
fracaso, el peligro y el nacionalismo
Las
buenas noticias no siempre vienen de donde se esperan. En este caso,
Pekín y la comunidad científica de China están
cambiando su punto de vista sobre los transgénicos. Podemos dar
tres razones que se mezclan y que probablemente influenciará
en la toma de decisiones:
1.
El algodón transgénico utilizado en China, no ha sido
muy eficaz. En efecto, el algodón Bt fue plantado en el norte
del país para protegerlo contra la larva del gusano cogollero,
pero no así, contra otros insectos como los celíferos
que son devastadoras para las plantaciones. Con la introducción
del algodón BT los agricultores creyeron que no usarían
insecticidas, sin embargo el uso de los mismos ha aumentado significativamente.
2.
Una investigación de la organización Greenpeace reveló
la presencia de transgénicos sin autorización en alimentos
de consumo frecuente: leche, tallarines y arroz. En el caso del arroz,
podría deberse a que los productores compran las semillas en
centros de investigación universitaria o empresas que tienen
poco interés en las leyes. Sin embargo la población, está
en oposición con esta tecnología, por ser considerada
peligrosa y poco clara, dice Fang Lifeng, activista que lucha contra
los transgénicos en China.
3.
Por otro lado, los grupos más nacionalistas en China quieren
parar la influencia de las empresas extranjeras en la producción
agrícola del país, por considerar que los transgénicos
fueron una arma muy eficaz, no para mejorar la producción agrícola
o disminuir el hambre, si no para el desarrollo de un sistema global
de producción, controlado por empresas multinacionales, como
Monsanto, DuPont (USA), DowAgro Science (USA), Novartis (Suiza), Zeneca
(Inglaterra), Mycogen (USA) entre otras.
Por
ahora se desconoce cuál será la decisión de las
autoridades chinas. Por el momento, no se trata de una prohibición
de los transgénicos en este país, pero el hecho de que
algunas dudas aparezcan, es muy alentador, y que no solo concierne únicamente
a la población china, si no a muchos otros países del
mundo que deben elegir entre varios caminos de evolución.
Esperemos
que elijan el camino de la sustentabilidad económica, ambiental
y social de toda la población y no el lucro de unos pocos.
RAPAL Uruguay
Octubre 2011