La economía
verde y los mosquitos transgénicos
Elizabeth Bravo
En junio
de este año, en la Cumbre “Río + 20”, concluiría
el proceso -que se inició hace 20 años- que propone a
la “economía verde” como el camino para alcanzar
el desarrollo sustentable. El proceso tuvo tres momentos.
En primer
momento fue en la “Cumbre de la Tierra” o “Río
92”, cuando se logró que se institucionalice el tema ambiental.
Resultado de esta cumbre fueron la creación de ministerios del
ambiente y la promulgación de leyes ambientales; se impusieron
procedimientos como los estudios de impacto ambiental, las evaluaciones
de riesgo, como los instrumentos de toma de decisiones cuando existe
la sospecha de que una obra o política puede producir impactos
en el ambiente. En aquella ocasión también se aprobaron
tres convenios internacionales ambientales: de biodiversidad, de cambio
climático y de lucha contra la desertificación que al
cabo de estas dos décadas, se han transformado en convenios comerciales.
Diez años
más tarde, en la ciudad de Johannesburgo – África
del Sur, se volvieron a congregar los gobiernos del mundo, esta vez
en el marco de la Cumbre Mundial de Desarrollo Sustentable. El principal
resultado de aquella cumbre fue que se oficializaron las llamadas “Asociaciones
Público- Privadas”. El mecanismo consistía en que
los países del Norte, que debían destinar un porcentaje
de su PIB a la ayuda al desarrollo, lo hacían a través
de sus empresas. Los objetivos del desarrollo sustentable, como el acceso
al agua, a la salud, a la electrificación, especialmente en los
países más pobres del mundo, se alcanzarían gracias
a la ayuda que daba un país del norte a otro del sur, a través
de sus empresas. Esto abrió un inmenso mercado a las empresas
europeas y norteamericanas: el mercado de los pobres.
Desde entonces
ha pasado una década, y hay un nuevo escenario mundial, pues
el capitalismo enfrenta un nuevo ciclo de crisis; y en él, la
economía verde surge como una tabla de salvación. La propuesta
es que los objetivos planteados hace 20 años podrían conseguirse
sólo si las empresas se comprometen con la sustentabilidad, y
eso se alcanzaría si éstas adoptan los instrumentos del
de la economía verde, incluyendo la adopción de ciertas
normas voluntaria y de nuevas tecnologías.
En este artículo
se centrará en la aplicación de una nueva tecnología
aplicada al campo de la salud, específicamente de la empresa
británica Oxitec que se dedica al desarrollo de insectos transgénicos
para el control de enfermedades transmitidas por vectores. Esta es una
tecnología que encaja con los planes del gobierno británico
que tiene como estrategia económica la inversión en patentes
y la “economía biotecnológica”. El gobierno
británico se ha comprometido a facilitar el acceso a la financiación,
a la inversión interna y al acceso a los mercados mundiales,
para lo que usa una amplia gama de políticas financieras y no
financieras (UK Departmente of Health, 2010).
Oxitec plantea
enfrentar la epidemia del dengue (y otras enfermedades transmitidas
por vectores) con la introducción masiva de mosquitos transgénicos
en las zonas de incidencia de estas enfermedades. Esta es una tecnología
que está patentada por Oxitec. Su director es el portador de
varias patentes de insectos transgénicos, y es considerada como
una tecnología verde porque se promueven con el argumento de
que, a través de ella, se evita la aplicación de insecticidas
en las campañas de control de estas epidemias, y por lo mismo
se producirán menos impactos en la salud y el ambiente.
Pero este
abordaje ignora que el dengue es una enfermedad socialmente producida,
como lo señala Marcos Cueto en un análisis sobre las epidemias
del cólera y el dengue en el Perú…
En el caso
del dengue la enfermedad se debía al incremento de la miseria
y también a los pésimos sistemas de agua de uso doméstico
que obligaba a los moradores urbanos a conservarla en reservorios domésticos
precarios y contaminados. A ello se sumaban las precarias condiciones
de vivienda en lugres como Comas con dormitorios y ventanas sin la protección
de telas metálicas ni mosquiteros y en las que predominaban los
pisos de tierra. Por otra parte, el incremento de la migración
hacia Lima de campesinos y pobladores de áreas contaminadas por
el dengue, recalaba generalmente en Comas y otros distritos de la zona
norte, con débiles redes familiares que los apoyen en caso de
enfermedad. Estos campesinos llegaban del norte del país a una
estación limeña de bus, llamada Fiori, donde no existe
ningún control sanitario.
Y añade
que los largos años de políticas neoliberales en el campo
de la salud hizo que no existieran servicios de salud adecuados, lo
que facilita la dispersión de una enfermedad como el dengue.
Sin embargo, la respuesta del gobierno fue culpabilizar a las víctimas,
argumentando que ellos tenían prácticas insalubles. El
sostiene que las epidemias en Perú no fueron resueltas con el
uso de soluciones tecnológicas fáciles, y que al contrario,
se usó la emergencia de estas epidemias para instrumentalizar
el neoliberalismo en el campo de la salud.
En qué
consiste la tecnología
La estrategia
de control de la epidemia del dengue desarrollada por Oxitec consiste
en liberar en las zonas de intervención, millones de mosquitos
machos transgénico para que estos se crucen con mosquitos hembras
normales (que son las que pican y por lo tanto transmiten la enfermedad).
Dado que los mosquitos están genéticamente modificados
para que su descendencia no pueda sobrevivir (una especie de mosquito
terminator), si los machos transgénicos se cruzaran con hembras
silvestres, la mayoría de la descendencia morirá en estado
larval y consecuentemente se reduciría la incidencia de la enfermedad.
Esta es una
tecnología, que a pesar de ser promocionada como segura ambientalmente,
puede conducir a una serie de impactos negativos a distintos niveles.
Por ejemplo, los mosquitos transgénicos van a interactuar con
otras especies de mosquito, con predadores y presas; con los humanos
que son picados, con diversos virus distintos lo que puede desencadenar
consecuencias poco predecibles y posiblemente negativas.
¿Podría
el virus del dengue evolucionar para volverse más virulento por
efecto de la transgénesis?
Por otro
lado, los mosquitos hembra transgénicas, que viven solo en el
laboratorio, pueden escaparse del confinamiento y picar a animales o
seres humanos. En el laboratorio tienen que producirse tanto machos
como hembras transgénicas (los machos no pueden aparecer de la
nada, se necesita siempre las hembras). Luego los machos transgénicos
tienen que ser separados de las hembras y esto se hace en la fase de
pupa, cuando los machos son generalmente más pequeños
que las hembras, pero siempre hay hembras más grandes o machos
más pequeños, por lo que en una población de un
millón de insectos, es muy probable que se infiltren hembras,
capaces de transmitir el dengue y los genes letales. Se cree que entre
el 5 al 15% de las hembras pueden “infiltrarse” y ser liberadas
al ambiente.
Por otro
lado, los mosquitos transgénicos contienen un interruptor genético
que es activado en presencia del antibiótico tetraciclina. Si
el ambiente está contaminado con tetraciclina, las larvas de
los mosquitos transgénicos (machos y hembras) sobrevivirán,
alcanzarán la madurez y podrán reproducirse libremente.
Las hembras sobrevivientes tendrán la capacidad de picar a humanos.
Recordemos que la tetraciclina es un antibiótico usado ampliamente
en criaderos de aves y cerdos planteles, que aumentan de manera significativa
en todo el mundo.
Esta es una
tecnología con la que ya se está experimentando
La primera
liberación de mosquitos transgénicos se llevó a
cabo en las Islas Caimán, una colonia británica bajo condiciones
muy cuestionadas en términos de transparencia. Ahí se
lanzaron al ambiente tres millones de “machos estériles”.
Las siguientes liberaciones se hicieron en Malasia y Brasil.
En Brasil
el 'Proyecto Aedes transgénico' (PAT), se hizo en colaboración
con la Universidad de Sao Paulo, y la Moscamed Oxitec y fue apoyado
por el gobierno del Estado de Bahía a través de la Secretaría
de Salud, y el Secretario de Ciencia, Tecnología e Innovación.
Los ensayos se llevan a cabo en el área de Juazeiro, en el Estado
de Bahía. Ahí, el proyecto se encuentra en su tercera
fase, y se calcula que desde el comienzo de las pruebas, se han puestos
en libertad casi medio millón de mosquitos transgénicos.
Algunos expertos, creen que la medida implica muchos gastos y difícilmente
puede llegar a una solución.
Se cree que
desde Brasil la empresa espera expandirse a otros países de América
del Sur. Por otro lado, ha empezado una colaboración con el instituto
Gorgas de Panamá para llevar a cabo programas similares en ese
país centroamericano, desde donde se irradiaría a otros
países de la región.
Una estrategia
que usa la empresa es trabajar siempre en asociación con institutos
públicos en los países que opera.
Algunos intereses
ocultos
Oxitec tiene
estrechos vínculos con varias empresas, entre las que se incluye
a la gigante suiza Syngenta, con quien está desarrollando insectos
transgénicos que son plagas agrícolas y que han desarrollado
resistencia a los cultivos Bt. Es decir quieren solucionar los problemas
tecnológicos ocasionados por el uso continuo de un mismo método
de control de plagas (en este caso, los cultivos Bt), con más
tecnología.
De hecho,
una de las patentes de Oxitec incluye una llamada “Dilución
de las características” (EP1624749) y cubre el uso de insectos
GM para prevenir la expansión de resistencia a insecticida (incluyendo
resistencia a genes Bt). En la aplicación se listan 75 especies
que estarían cubiertas por la patente.
Syngenta
parece tener interés en este método para poder desarrollar
una gran variedad de insectos transgénicos, que no sólo
incluiría plagas agrícolas sino tal vez algunos insectos
benéficos como las abejas. Hay que notar que Syngenta Bioline
vende actualmente insectos (no-transgénicos) para control biológico
en agricultura, y muchos de los funcionarios de Oxitec trabajaron en
algún momento para Syngenta.
Otro de los
financistas de Oxitec es la Fundación Gates, quien hizo una subvención
de casi 20 millones dólares para un trabajo conjunto de la empresa
con la Universidad de California en Irvine, la Universidad Nacional
Autónoma de México (UNAM) y el Instituto Nacional de Salud
Pública (INSP) de México. El proyecto cuenta además
con financiamiento del gobierno mexicano. La cepa transgénica
será evaluada en el estado de Chiapas.
¿Es
esta la estrategia correcta?
Esta forma
de abordar el control de las enfermedades transmitidas por vectores,
distrae la atención de las causas estructurales por las cuales
prolifera esta enfermedad, como son los espacios urbanos en los barrios
empobrecidos y hacinados, la crisis de los servicios sanitarios, la
no disponibilidad de agua corriente que obliga a la gente tener precarios
recipientes abiertos con agua de reserva, la ausencia de sistemas de
disposición de elementos sólidos que al ser expuestos
se convierten en criaderos larvarios, los procesos de migración
del campo a los barrios depauperados urbanos, el crecimiento de formas
de vivienda precarias y el desmantelamiento de los programas de prevención
de las enfermedades transmitidas por vectores.
Por otro
lado, estas propuestas responden a un modelo biomédico, que se
centra en la enfermedad y no en la salud, que miran a la enfermedad
como un conjunto de fenómenos aislados sin mirar el conjunto,
y que convierten a la terapia en una mercancía, con fuertes conexiones
con la industria farmacéutica (en este caso con la empresa biotecnológica
Oxitec), sin indagar los procesos determinantes de la enfermedad.
El epidemiólogo
Jaime Breilh, considera que este modelo asume que hay ciertos elementos
que causan la enfermedad, como son los huésped, vector/agente
y nicho o hábitat ecosistémico, como si estuvieran despojados
de una determinación social. Mira a los “factores de riesgo”
como variables, que pueden ser evaluadas, darles una valoración
y ser modificadas (por ejemplo a través del manejo del riesgo),
sin contemplar la necesidad de que es necesario hacer transformaciones
en los modos productivos y de vida malsanos y no sustentables.
Lo que se
avizora es que Oxitec está usando la tecnología de control
de epidemias como una lámpara con bonita cara para luego aplicar
esta misma tecnología en plagas agrícolas, donde tendría
un campo inmenso de expansión. Se cree que, así como se
usó al arroz dorado, para demostrar que los cultivos transgénicos
ayudan a las poblaciones pobres del mundo que sufrían de deficiencia
de Vitamina A, pero que hasta el momento no ha salido al mercado, de
igual manera ahora se pretendería hacer uso de esta tecnología
para desarrollar plagas agrícolas transgénicas, poniendo
como pantalla el uso filántropo de los mosquitos transgénicos
para el control enfermedades que cobran muchas vidas cada año
incidencia en los países tropicales y pobres del mundo.
Fuentes:
Jaime Breilh. 2011. ¿Cuál
es el sentido, del paradigma crítico de la salud? Teleconferencia
para Universidades de México.
Jaime Breilh e Ylonka Tillería.
2010. Aceleración global y despojo en Ecuador. UASB.
Marcos Cueto. 2009 Cólera
y dengue en Lima al final del siglo XX y comienzos del XXI: salud y
la cultura de la sobrevivencia. Colección FLACSO 50 años.
UK Department of Health.
2010. Life Sciences in the UK – Economic analysis and evidence
for ‘Life Sciences 2010: Delivering the Blueprint’.
Helen Wallace. Boletín
de la Red por una América Latina Libre de Transgénicos,
en base a las notas de su presentación en la Universidad de Panamá
en marzo 2012.