Entrevista
con Lorna Haynes - BBC MUNDO
31
de mayo 2004
1 .¿Qué
es un alimento transgénico?
Los transgénicos"
u organismos modificados genéticamente (OMG) son organismos nuevos
creados en laboratorio, cuyas características se han alterado
mediante la inserción de genes de otras especies, lo cual les
aporta nuevas características heredables. Los alimentos llamados
"transgénicos" son alimentos en cuya elaboración
se ha usado algún transgénico. Puede ser el organismo
en sí como en el caso de los granos de maíz, o un alimento
derivado de un transgénico, como por ejemplo: la "carne"
y el aceite de soya transgénica, los cornflakes fabricados
utilizando maíz transgénico, los productos obtenidos de
animales alimentados con productos transgénicos, entre otros.
2 ¿Podrían
producirse de forma natural esas alteraciones genéticas que provocan
los experimentos?
Se conoce de la transferencia
de materia genética espontánea entre micro-organismos
como bacterias y virus. No se conoce de ninguna manera natural en que,
por ejemplo, genes humanos se insertan en el genoma del arroz, ni genes
de salmón en él de la papa, pero, a través de la
ingeniería genética, se puede transferir genes de cualquier
especie a cualquier otra especie.
3 . ¿Cómo
influye un gen extraño en el resto del genoma?
No se sabe. Hay que recalcar
que la ciencia genética está en su infancia y no sabemos
mucho de las consecuencias de la manipulación genética.
De hecho, no se trata de
introducir un solo gen: con el estado actual de la tecnología,
en adición al gen asociado a la característica que se
desea introducir, se introduce otros genes promotores y marcadores.
No se puede controlar ni predecir cuántas de estas combinaciones
de genes se insertarán, ni donde se ubicarán en los cromosomas,
ni si serán estables. Los genes interactúan. Dependiendo
de donde "caigan" los transgenes, podrían dar lugar
al silenciamiento de otros genes, en cuyo caso no se expresarían
ciertas características normales del organismo, o su expresión
podría cambiar.
Los genes, que codifican
proteínas, constituyen una parte pequeña de nuestro ADN,
aproximadamente el 4%. Hasta hace poco, la mayoría de los científicos,
de manera poco científica, descartaba como "ADN basura"
el resto del ADN (96%) pero a la luz de nuevos descubrimientos de segmentos
compartidos por muchas especies, se cree que cumplen funciones vitales.
Queda por ver que impactos genes foráneos pudiesen ejercer sobre
esas funciones.
http://news.bbc.co.uk/go/pr/fr/-/2/hi/science/nature/3703935.stm
4 ¿Cuáles
son los riesgos reales de contaminación genética?
Cuando los cultivos transgénicos
polinizan los cultivos no transgénicos, los "contaminan
genéticamente y sus semillas devienen híbridas
transgénicas. Es generalmente aceptado que es imposible
evitar la contaminación genética y, por tanto, cultivos
transgénicos y no-transgénicos no pueden co-existir. La
contaminación genética de cultivos es irreversible,
imposible de controlar y significa que las semillas de estos cultivos
serán transgénicas y así se puede perder, para
siempre, la opción y el derecho a consumir alimentos libres de
transgénicos. En México, centro de origen y diversidad
del maíz, muchas variedades tradicionales de maíz ya están
contaminadas con maíz transgénico Bt. lo que constituye
una pérdida irreversible de este patrimonio de la humanidad,
fuente única para el desarrollo de nuevas variedades. En un estudio
piloto en los EE.UU. sobre muestras de cultivos supuestamente no-transgénicos,
se encontró contaminación genética en 50% de las
muestras de maíz y soya, y en 100% de las muestras de colza.
(www.
ucsusa.org/food_and_environment/biotechnology/seedreport_fullreport.pdf)
La contaminación
genética, con genes de tolerancia a herbicidas, de parientes
silvestres y cultivos puede dar lugar a súper-malezas difíciles
de eliminar. Se está modificando cultivos genéticamente
para que produzcan fármacos (anticonceptivos, vacunas, hormonas,
etc.) y productos de interés industrial (aceites, etc.) No se
puede descartar el riesgo de que estos cultivos contaminen genéticamente
los cultivos destinados al consumo humano, o entren en la cadena alimenticia
por error o negligencia (como sucedió en el caso de maíz
Starlink) produciendo alimentos contaminados con fármacos u otras
substancias de uso industrial.
5 ¿Cambiarán
las propiedades nutritivas de los alimentos?
Según las empresas
promotores de los transgénicos, los cultivos transgénicos
son "sustancialmente equivalentes" a los cultivos no-transgénicos
y afirman que su composición en términos de carbohidratos,
aceites y otras sustancias no difiere significativamente entre los dos
tipos de cultivos. Pero a la hora de patentar estos cultivos, las empresas
demuestran todo lo contrario: que son esencialmente diferentes, requisito
para obtener la patente, y de hecho es así. Todos los cultivos
transgénicos producen nuevas proteínas que nunca han sido
parte de la alimentación y que pueden causar alergias y otras
enfermedades. Además, debido a nuevas interacciones entre genes,
(la respuesta a su pregunta #3) se podría alterar la producción
de nutrientes y anti-nutrientes en la planta al suprimir, reducir o
aumentar la actividad de los respectivos genes asociados.
También existen
efectos específicos asociados a la característica introducida.
Hay que recordar que, en la producción comercial mundial de transgénicos,
predominan dos características: tolerancia a herbicida (77%)
y resistencia a plagas (15%) y 7% tienen ambas características.
En el primer caso se aumenta el uso de herbicida y lo aplica directamente
al cultivo a consumir. En el segundo, los transgénicos son, en
sí, plaguicidas, ya que son manipulados genéticamente
para producir toxinas insecticidas en toda la planta que luego se consumen
aunque no se ha demostrado su inocuidad a largo plazo.
6. ¿Contamos
con información suficiente para determinar los efectos de los
transgénicos sobre el organismo humano?
No, porque casi no se está
financiando, investigación independiente sobre los posibles efectos
a largo plazo y reportes de riesgos no tienen adecuado seguimiento.
Por ejemplo, los virus, bacterias y su material genético constituyen
las herramientas de la ingeniería genética. Se ha demostrado
que secuencias de ADN a veces pasan intactas por el sistema digestivo
y pueden ser asimiladas por bacterias del intestino humano por lo que
existe la posibilidad de transferencia horizontal de los
transgenes a estos virus y bacterias creando microorganismos patógenos
y nuevas enfermedades. Aunque se cree que esta posibilidad sea remota,
debe ser investigada. (Harry Gilbert et al, University of Newcastle
upon Tyne, 18 July 02 NewScientist.com news service)
No podemos desligar la
salud del ambiente. Se ha descubierto impactos que resaltan la necesidad
de indagar más sobre los efectos ecosistémicos de lanzar
billones de organismos al ambiente. Por ejemplo, el polen del maíz
transgénico (Bt) es tóxico para ciertos insectos benéficos
y los exudados de sus raíces son tóxicos para algunos
microorganismos del suelo. La presencia de toxinas Bt. en los cultivos
inhibe la descomposición de su materia orgánica que es
un eslabón del ciclo planetario del carbono. De esta manera,
se pudiese desencadenar una serie de efectos en cascada que afectan
el equilibrio ecológico.
7¿Cúal
es su opinión sobre esos posibles efectos y en qué basa
sus argumentos?
Considero que es inaceptable
que los reguladores tomen decisiones basándose en los resultados
de estudios a corto plazo diseñados y realizados por las mismas
corporaciones que solicitan autorización para producir y comercializar
sus productos transgénicos.
Es responsabilidad de los
Estados exigir y financiar estudios independientes para investigar los
impactos sobre la salud y el ambiente a largo plazo. La Asociación
Médica Británica, el Consejo Nacional de Investigación
de los Estados Unidos y otras prestigiosas instituciones han señalado
la necesidad de tales estudios. Mientras tanto, la ética científica
y la responsabilidad social nos obliga a aplicar El Principio de Precaución
y prohibir la liberación al ambiente y uso de los transgénicos
en la alimentación.
El Convenio sobre la Diversidad
Biológica y El Protocolo de Cartagena, suscritos por más
de 150 países, reconocen los riesgos potenciales inherentes a
los organismos modificados genéticamente (transgénicos)
para la biodiversidad y para la salud así como sus impactos socio-económicos
y, en la ausencia de datos científicos, establecen que se aplique
el enfoque de precaución.
8. Norman Borlaug, padre
de la revolución verde de los 50 y 60 es partidario de estos
alimentos como una alternativa a las necesidades alimentarias del mundo
y a la sobreexplotación de la ecología. Sin los transgénicos,
¿podremos alimentar al mundo en el futuro sin quemar las reservars
naturales que nos quedan?
Con el respecto que se
merece el Sr. Borlaug, no estoy de acuerdo porque su argumento se basa
en dos mitos:
1.La falsa premisa de que
el problema del hambre se resolverá con producir más alimentos.
Lo mismo se dijo para justificar
la Revolución Verde, a través de lo cual la productividad
en la agricultura aumentó 4 veces pero con el uso de 17 veces
mas agroquímicos y fertilizantes. Sin embargo, el nivel de pobreza
subió del 40% al 80% y sabemos que mal nutrición y hambre
acompañan la pobreza. Entre 1940 y 1975 el contenido de nutrientes
en los vegetales cayó en hasta 75% consecuencia de este mismo
modelo de producción agroquímica y de desarrollar variedades
sólo en función de las características exigidas
por la agricultura industrial. Actualmente, se produce más alimentos
del necesario para alimentar a todo el mundo pero, por ejemplo, 40%
del maíz producido se destina a alimento para animales, así
que no es simplemente una cuestión de producir más alimentos.
Las mismas corporaciones que utilizan estos argumentos "humanitarios"
en su propaganda, también lo saben. En las palabras de Steve
Smith, director de la compañía de biotecnología
NOVARTIS, (Tittleshall, Norfolk, Mazo 2000, reportado en The Guardian
UK 24 de agosto de 2000) Si alguien le dice que la manipulación
genética va a alimentar al mundo, dígales que no lo hará.
Para alimentar al mundo, re requiere de voluntad política
y financiera no se trata de producción y distribución.
2. El supuesto erróneo
que la agricultura transgénica aumentará la productividad.
Estudios demuestran que
los transgénicos no rinden más que los cultivos naturales,
pueden ser más contaminantes e introducen nuevos riesgos. (Altieri,
Miguel, Biotecnología Agrícola: Mitos, Riesgos y Alternativas,
PED-CLADES, Oakland, California, EE.UU. 2001.) La productividad no es
"una característica" de una planta asociada a un solo
gen cuya inserción puede darle esta característica. Por
tanto, no es objeto de desarrollo por parte de las empresas, ya que
su política es concentrarse en rasgos que son controlados
por un solo gen pues es lo que es económicamente factible ya
que se pueden desarrollar en menos tiempo (Un director de Dupont
en la reunión REDBIO, Caracas, Venezuela dic. 2003)
Resolver el problema del
hambre está sujeto a que la población no aumente más
allá de la capacidad de la producción sostenible para
alimentarla y requiere que se adopte un modelo de agricultura sostenible
de bajos insumos externos. Gran parte del problema es que el sistema
agroalimentario está en manos de unas pocas corporaciones transnacionales
que controlan el suministro de alimentos desde la semilla hasta el producto.
Por ejemplo: Monsanto produce 91% de las semillas transgénicas
y su socio Cargill procesa y comercializa la mayor parte de la soya
y los granos a nivel mundial; Syngenta, líder mundial en agroquímicos,
tercer productor mundial de semillas después de Monsanto y Dupont,
está asociada con Archer Daniels Midland, otro líder mundial
en procesar y comercializar productos agrícolas. El interés
y razón de ser de estas corporaciones no es precisamente resolver
problemas de hambre sino obtener ganancias fomentando el modelo agroindustrial
no-sostenible que es su fuente de lucro.
Se ha patentado tecnologías
de restricción en la utilización de genes (TRUGS) mediante
las cuales la expresión de ciertos rasgos de la planta requiere
de la adición de ciertos activadores químicos vendidos
por las empresas que produjeron las semillas. Terminator
es una TRUG que rinde las semillas de los cultivos estériles
y obliga al agricultor a comprar sus semillas de las corporaciones para
cada siembra. Si se llegara a utilizar estas tecnologías, significaría
que las corporaciones ejercerían un control total, virtualmente
eterno, sobre la agricultura con cultivos que, además, serian
adictos a dichos activadores químicos.
9. 52 países
del mundo tiene regulaciones específicas sobre esta materia y
en algunos casos, como en la Unión Europea, las normas son bastantes
estrictas (El Grupo Verde del Parlamento europeo ni siquiera votó
en contra del proyecto aprobado en 2001). ¿Por qué dicen
ustedes que no existe una regulación clara y estricta actualmente
en ningún país sobre los alimentos transgénicos?
En mi comunicación
a BBC Mundo sobre comentarios del especialista en genética, dije:
"Se refiere a normas estrictas cuando, en la mayoría de
los países, no existen normas ni tampoco infraestructura para
implementarlas en caso que las tuviesen."
No se trata solamente de
"regulaciones especificas." Argentina tiene regulaciones especificas
y está ahogada con soya transgénica que cumple con sus
regulaciones. Brasil había prohibido transgénicos pero
resultó que la mayor parte de la cosecha de soya 2003 estaba
contaminada de soya transgénica. En cambio, la Unión Europea
disfruta de uno de los sistemas regulatorios más exigentes del
mundo aunque tiene sus defectos.
El objetivo de regular
el uso de transgénicos debe ser prevenir riesgos pero se requiere
de un correspondiente sistema administrativo e infra-estructura para
garantizar su cumplimiento. La misma Unión Europea, con todos
sus recursos científicos, financieros, humanos y tecnológicos
impuso una moratoria durante 5 años precisamente porque se consideró
que no tenía regulaciones adecuadas, ni la infraestructura necesaria
para implementarlas.
Crear tal marco de bioseguridad
constituye un enorme costo para los países sub-desarrollados
y significa desviar recursos de proyectos nacionales urgentes. Dado
las enormes inversiones requeridas, la falta de conocimiento sobre el
tema e intereses poderosos promoviendo los OMG, se corre el riesgo de
que se crea regulaciones débiles y permisivas. Pero el problema
de la contaminación genética no se resuelve con regulaciones
y cuando no se pueda prevenir los riesgos asociados a una actividad,
el Principio de Precaución nos obliga a prohibirla.
10. En la cuestión
del consumo de alimentos transgénicos, ¿no se trata a
fin de cuentas de una decisión personal de cada individuo que
debe dejarse al margen de discusiones científicas o políticas?
No creo. En primer lugar,
para poder tomar decisiones, tiene que existir opciones, pero la contaminación
genética amenaza con eliminar la opción de consumir alimentos
no-transgénicos.
En segundo lugar, porque
estas decisiones no son personales: afectan a los demás ya que
la producción de alimentos transgénicos tiene impactos
ambientales que perjudican los derechos colectivos de las actuales y
futuras generaciones. La alimentación tiene un contexto ecológico,
social, económico y político. Tenemos la obligación
de asegurar que la agricultura y la pesca sean sostenibles para garantizar
la alimentación de las generaciones futuras. La agricultura "transgénica"
no es sostenible. Es una receta para consolidar, aún más,
el control de las transnacionales sobre el sistema agroalimentario,
socavando así la soberanía y la seguridad alimentaria;
es también una receta para agudizar la crisis ambiental, aumentar
la erosión genética de cultivos, introducir nuevos riesgos
para la salud y engendrar impactos ecosistémicos impredecibles,
todo lo cual perjudica la sociedad actual y futura. Consumir transgénicos
es contribuir a tal situación. Por tanto, su discusión
es relevante e importante para que cada uno adquiera conciencia de las
consecuencias de sus decisiones.
http://www.bbc.co.uk/
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