Argentina: ¿expulsados
del paraíso (de los transgénicos)?
Por Carlos A. Vicente
Responsable de información
para América Latina ˜GRAIN
www.grain.org
Correo electrónico:carlos@grain.org
Argentina está pagando el precio de haber mordido
la manzana de la tecnología transgénica y sufre los embates
de los dioses Monsanto y Syngenta que amenazan con expulsarla del paraíso
del "progreso" y los agronegocios. Si bien estas peleas no
pasan de ser tironeos muy sobreactuados en los que se dirimen luchas
de poder, en realidad dejan al desnudo el único objetivo que
persigue la creación de la tecnología transgénica:
el control corporativo absoluto de la agricultura a través de
los mecanismos combinados de la tecnología, los derechos de propiedad
intelectual y el capital.
Los conflictos de Argentina con las multinacionales
Monsanto y Syngenta, demuestran que no todas son rosas en el paraíso
de la soya, emblemático para todos los que pretenden demostrar
el "éxito" de los transgénicos en el mundo (1).
Argentina conforma el grupo de los países que
han tenido el "privilegio" de abrir el camino, junto con Canadá
y Estados Unidos, a la invasión planetaria de los transgénicos
y fue la punta de lanza a través de la cual se constituyó
"la República Unida de la Soja" en el Cono Sur (2).
Fue justamente una de las multinacionales hoy en conflicto
con Argentina la que bautizó con este nombre a los territorios
que hoy barren con la agricultura tradicional, los campesinos y las
áreas naturales de Paraguay, Bolivia, Brasil, Uruguay y Argentina.
A la debacle ambiental y social que están creando
los transgénicos ˜liderados por los 16 millones de hectáreas
de soya rr que se cultivan en Argentina en el presente (3,4)˜ ahora
se suman los conflictos con Monsanto y Syngenta.
En ambos casos, los Derechos de Propiedad Intelectual
son la herramienta a través de la cual las grandes corporaciones
pretenden mantener el control del nuevo modelo de agricultura industrial
que promueven, aun cuando no poseen las patentes sobre la tecnología
rr en el país.
En todo caso, lo que queda absolutamente claro es que
estas empresas no piensan soltar la presa de uno de los pocos "éxitos"
comerciales que han logrado en 20 años de desarrollo de transgénicos.
O por lo menos que van a cobrar caro a aquellos que
piensen resistirse a sus planes. Obviamente, poco les importa que su
éxito ocurra a costa del ambiente, la salud, la alimentación
y el bienestar de los pueblos sobre los que imponen sus proyectos.
Monsanto: esto es un aviso
Ya en un documento anterior (5) analizábamos
el conflicto que Argentina sostiene con Monsanto. En este caso, Monsanto
reclama a los productores argentinos por el pago del uso de la "tecnología"
de eventos transgénicos en semillas autógamas, principalmente
la soya resistente al glifosato.
Monsanto no posee la patente del gen rr (tecnología
de resistencia al glifosato) en Argentina pues "no presentó
una solicitud de protección en tiempo útil" y por
lo tanto la tecnología quedó en el dominio público
(6).
Mientras Monsanto veía extenderse el cultivo
de la soya transgénica por todo el Cono Sur, ningún reclamo
se escuchó desde sus oficinas en relación al cobro de
las regalías por el uso de la tecnología rr. Al contrario,
su inactividad fue parte de la estrategia que usó para que los
transgénicos se extendieran como reguero de pólvora de
la mano de su éxito comercial.
De hecho, a finales de la década del 90 otras
semilleras inscribieron cientos de variedades de soya rr sin que Monsanto
realizara ningún reclamo sobre los derechos de propiedad intelectual
del gen rr (6).
Fue exactamente en el momento en que el cultivo de la
soya alcanza la cúspide de su crecimiento geométrico,
y cuando Monsanto logra quebrar la resistencia de los movimientos sociales
en Brasil logrando la aprobación del cultivo de la soya rr, la
trasnacional inicia sus reclamos en todo el Cono Sur.
En Paraguay y Brasil logra rápidos acuerdos con
los productores. Sin embargo, en Argentina, los mismos productores que
diseminaron la soya a lo largo y a la ancho del Cono Sur se negaron
a firmar un acuerdo para el pago de regalías.
El gobierno argentino, que obtiene suculentos ingresos
de la exportación de soya a través de las retenciones
agrícolas, salió en defensa de estos productores y a partir
de allí es que comienza la guerra entre Monsanto y Argentina.
Desde hace tres años Monsanto reclama al gobierno
argentino el pago de regalías por parte de los productores por
el uso de la tecnología rr.
La falta de acuerdo hizo que en el año 2003 Monsanto
Argentina anunciara que discontinuaba su programa de mejoramiento en
soya en el país "debido a la baja rentabilidad del negocio
de semillas en soya, que imposibilita mantener los niveles adecuados
de investigación en Argentina".
En el año 2005 Monsanto amplió su ofensiva
bloqueando judicialmente el desembarco de soya argentina en la Unión
Europea, donde sí tiene la patente de la tecnología con
un claro y único objetivo: lograr cobrarle a los productores
argentinos las regalías por el uso se la tecnología de
resistencia al glifosato (7) y seguir teniendo el control de las semillas
de este ˜por ahora˜ suculento negocio.
Syngenta: ¡defendiendo
el ambiente y la seguridad jurídica!
Argentina nunca se caracterizó
por crear un sistema regulatorio riguroso para el control de los transgénicos.
Desde sus comienzos, la Secretaría de Agricultura de la Nación
manejó a su antojo (y el de las corporaciones) la creación
del marco regulatorio, la creación de las instituciones asesoras
y el otorgamiento del permiso definitivo para la liberación de
los organismos genéticamente modificados (OGM) al ambiente.
Así fue que, a través de simples resoluciones
de la Secretaría de Agricultura, se fijaron las condiciones que
se debían cumplir para permitir la liberación al medio
del material genéticamente modificado (Resolución nº
656 de la SAGyP del 30 de julio de 1992, Resolución nº 837
de la SAGyP del 9 de septiembre de 1993, donde se sustituyen los Anexos
I y II de la anterior por el Anexo I) (8).
Así es que Argentina llega al presente año
con 17 millones de hectáreas sembradas con OGM (soya rr, maíz
bt y rr, algodón bt y rr) sin ninguna ley que regule la bioseguridad
y mucho menos que aplique el principio precautorio.
Ninguno de los grandes beneficiarios del negocio de
los transgénicos se preocuparon por esto y tanto las corporaciones
como las asociaciones ligadas al agronegocio (Asociación Argentina
de Productores en Siembra Directa, Asociación Semilleros Argentinos)
aprovecharon de los beneficios que este modelo les traía.
Sin embargo, en los primeros meses de este año,
la misma Secretaría de Agricultura emite una resolución
(71/06) por la que exime de presentar la documentación necesaria
a las empresas que quieran inscribir maíces con la tecnología
rr (evento GA21).
El maíz rr había sido autorizado meses
atrás para la empresa Syngenta (Resolución SAGPyA N°
640 del 22-08-05) y como no está patentado en Argentina, existe
la posibilidad de que otras empresas registren otros maíces rr.
Pero estas empresas deben realizar la correspondiente presentación
a tal efecto cumpliendo la Resolución 39 de liberación
al Medio de Organismos Vegetales Genéticamente Modificados (OVGM).
La Resolución 71/2006 tiene como objetivo exceptuar
por un plazo de 90 días la aplicación del sistema previsto
˜y hasta ahora vigente˜ para la aprobación de nuevos
eventos biotecnológicos, a todos aquellos que produzcan y/o comercialicen
los materiales correspondientes a variedades de híbridos que
tengan el gen GA21 de Syngenta.
Esta resolución, hecha a la medida de algunas
empresas, demuestra una vez más lo arbitrario del sistema regulatorio
argentino y la forma en que el mismo está al servicio de los
intereses empresariales.
El principal beneficiario de esta medida es Atar, una
empresa perteneciente al grupo Atanor, empresa de capitales nacionales
con un largo historial de contaminación y, no casualmente, una
de las principales fabricantes nacionales de glifosato.
Pero como esta vez los intereses tocados fueron muy
grandes, Syngenta echó mano de la Asociación de Semilleros
Argentinos, ASA, de la que es miembro, para realizar un fuerte reclamo
que aparentemente está haciendo peligrar el asiento del secretario
de Agricultura, Miguel Campos.
La ASA denunció que a través de esta resolución
se hacía peligrar la seguridad jurídica y ambiental del
país (9, 10).
Por supuesto que las corporaciones van por más.
Pero esta vez, de la mano de su vocero no oficial en los medios masivos
de comunicación (H. Huergo, director del suplemento rural del
principal diario argentino, Clarín) piden la aprobación
del maíz bt-rr que está en trámite desde hace meses
y que, según el autor de la nota, la Secretaría no aprueba
como un "castigo" a Monsanto (11).
Ninguna preocupación mostraron en los años
90 los semilleros por la seguridad jurídica y el ambiente en
la Argentina. En cambio, hoy ocupan las primeras planas de los medios
dedicados al agro para denunciar lo que hace una década aplaudían.
Como vemos, es ésta una guerra de poderosos en la que sin duda
los únicos derrotados serán la agricultura, la alimentación,
la salud y el ambiente.
Hacia la soberanía
alimentaria
Hace apenas dos meses, en el foro "Tierra, Territorio
y Dignidad" realizado en Porto Alegre, Brasil, cientos de campesinos
decían: "La soberanía alimentaria se basa en el derecho
humano a la alimentación, a la libre determinación; en
los derechos indígenas al territorio, y en los derechos de los
pueblos a producir alimentos para su subsistencia y para mercados locales
y nacionales. La soberanía alimentaria defiende una agricultura
con campesinos y campesinas, una pesca con familias pescadoras artesanales,
unos bosques con comunidades forestales, unas estepas con familias pastoras
nómadas?" (12).
Frente a tanto enredo legal y tanta batalla defendiendo
intereses corporativos, vale la pena volver a las fuentes y reencontrarnos
con el sentido básico, no mercantil, de la agricultura que, irremediablemente,
deberemos recuperar para seguir transitando dignamente este planeta.
Referencias:
1) Informe
ISAAA
2)
La república unida de la soja -Crónica de un desastre
anunciado , 22-10-04.
3) La
soja transgénica en América Latina - Una maquinaria
de hambre, deforestación y devastación socioecológica,
por Miguel A. Altieri y Walter A. Pengue, enero 2006.
4) Argentina
- Estudio de Caso sobre la Soja RR, 15-4-04.
5) Monsanto
y las regalías semilleras en Argentina, 30-9-04.
6) Monsanto vs. Argentina, Carlos M. Correa, Le Monde
Diplomatique, abril 1006.
7) Detienen
en España otro cargamento con harina de soja, 18-3-06.
8) Biotecnología,
Conabia, Reglamentaciones
9)
Problemas para los transgénicos: los semilleros apuntan a derogar
una resolución de la SAGPYA , 12-4-06.
10) Algo
huele mal en Agricultura, Diario Clarín , 15-4-06.
11) ¿Porqué
no el maíz Bt-RR? , 22-4-06.
12) Foro
"Tierra, Territorio y Dignidad" , 9-3-06.