Lógicas
perversas, transgénicos y servicios ambientales
por Silvia
Ribeiro* - La Jornada, México D.F. Martes 29 de junio de
2004
Según Camila Montecinos,
de GRAIN en Chile, una de las cosas más necesarias en la época
que vivimos es mantener la noción de lo absurdo, la capacidad
de seguir asombrándonos y no dejar que los embates de la colonización
neoliberal también nos colonicen la mente.
Es bueno recordarlo tras
leer en La Jornada del 26 de junio que el titular de la Secretaría
del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), Alberto Cárdenas,
propone una "apertura gradual a los transgénicos" con
"zonas de protección para las razas de maíz mexicano",
bajo la lógica de "trabajar adecuadamente con la biotecnología,
para convertir el cultivo de maíz en un emporio en el país
donde se originó el grano".
Sólo que México
no ha tenido ni va a tener una "apertura gradual" a los transgénicos:
ha sido violentamente invadido, contaminando muchas
de las razas que dice que habría que proteger, y no sólo
en Oaxaca, sino en muchos otros estados, por ejemplo en Puebla, donde
el Instituto de Ecología de la Semarnat encontró contaminación
desde 2001. Posteriormente, muestreos de comunidades campesinas e indígenas
junto con organizaciones de la sociedad civil encontraron contaminación
de maíces nativos en un mínimo de nueve estados "al
centro, norte y sur del país". Posiblemente también
existe en otros estados, pero no lo sabemos porque no se han hecho pruebas
o porque intencionalmente no se han dado a conocer los resultados. No
se reconocen las cifras que existen, pero sin ningún dato de
la realidad que lo sustente se alega que los transgénicos serían
necesarios para aumentar la producción, porque "si bien
queremos que (los campesinos) sigan cultivando maíz, como los
tenemos ahora nunca van a salir de la pobreza", afirma Cárdenas.
Sin embargo, los campesinos
tienen otra opinión: saben que su maíz está contaminado,
por eso en todos los foros donde se reúnen a analizar esta problemática
demandan que se paren las importaciones de maíz subsidiado de
Estados Unidos, competencia desleal y contaminante
que los lleva a la pobreza y ataca el corazón de la economías
y culturas campesinas e indígenas.
Promover y presentar los
transgénicos como alternativa en lugar de lo que es, un grave
problema, no hace sino un favor a las pocas multinacionales que los
controlan, aceptando en la práctica la privatización de
los cultivos campesinos mediante las patentes y el
control monopólico del mercado.
En el mismo artículo
e idéntica tónica se cita a Cárdenas informando
que Semarnat dedicará 400 millones de pesos al "pago de
servicios
ambientales" en el área forestal y espera cubrir hasta fin
de 2004 más de 300 mil hectáreas con este sistema.
Los pagos de servicios
ambientales se presentan como un reconocimiento o estímulo a
las comunidades para el manejo "sustentable". Es muy cierto
que las comunidades indígenas, campesinas, forestales, pesqueras,
aportan una cantidad enorme de beneficios ambientales, sociales y económicos,
cuidando sustentablemente cuencas de agua, bosques, semillas, plantas,
y muchos otros elementos de la biodiversidad, para bien de todos.
Asimismo es cierto que muchas veces no pueden seguir haciéndolo,
erosionadas por los impactos de políticas adversas. Pero, en
lugar de
reconocer estos hechos históricos y presentes, y como consecuencia
reconocer, fortalecer y respetar los derechos integrales de esas
comunidades a la tierra, recursos, la cultura propia y la autonomía,
se introduce un sistema de "pagos" a las comunidades -o más
bien a
sectores dentro de ellas-, pero no a todas, sino a las que sean "sustentables",
según criterios externos, definidos por agencias tan sustentables
como el Banco Mundial, organizaciones no gubernamentales "conservacionistas"
que les piratean sus recursos y los propios gobiernos que les niegan
sus derechos y provocan el vaciamiento de las comunidades con sus políticas
económicas.
Consiguen así que
las comunidades o grupos dentro de ellas compitan entre sí, abandonando
muchas veces sus propios cultivos y formas de
manejo histórico y bajo su control. Lejos
de ser un tema solamente del medio rural, se introduce otro elemento
más general y nocivo: la biodiversidad, el agua, los bosques,
el aire, pasan a ser "servicios" que se compran y se venden.
Inicialmente "pagados" a través de aparentes "premios",
pero cuando éstos se cortan, alguien tiene que seguir pagando.
Se introduce así subrepticiamente la mercantilización
y privatización de recursos colectivos a los que todos deberíamos
tener derecho, respetando y fortaleciendo a sus custodios históricos
y sus formas de vida, para entregarlos a los que los puedan pagar por
ellos.
Para la mayoría
de la población, éste es un tema menos obvio que la contaminación
transgénica del maíz. Sin embargo, integran la misma
lógica perversa: legitimar el asalto a los bienes comunes y su
privatización.
*Investigadora del Grupo
ETC