Los
goles del agronegocio contra Brasil
Estamos
llegando a finales de junio y seguimos con esa aparente falta de entusiasmo
de la población para con la Copa del Mundo y con la selección
brasileña. Es muy cierto que todo esto puede cambiar si el equipo
comandado por Tite mejora su rendimiento y avance a las nuevas etapas
de la competencia. Sin embargo, el clima general sugerido por los grandes
medios de comunicación es de anticipación de las vacaciones
de mediados del año.
Aprovechando
ese período de anestesia generalizada, casi pasó desapercibido
por la mayoría de la población uno de los raros momentos
de deliberación del legislativo federal. En un pleno lunes, la
comisión especial de la Cámara de Diputados encargada
de discutir y votar proyectos relacionados con el uso de agrotóxicos
se reunió con quórum y aprobó un dictamen del ponente
para liberar el uso de varios tipos de agroquímicos en nuestro
país. ¡Una más de las innumerables locuras perpetradas
en ese asunto!
Es
verdad que el asunto aún necesita ser votado en el plenario de
la Cámara y luego ser apreciado nuevamente por el Senado Federal.
Así, habría mayor espacio para que se divulguen más
ampliamente todos los absurdos y las atrocidades contenidas en el texto,
que fue consolidado por el diputado Luiz Nishimori (PR / PR). En realidad,
se trata de un proyecto que inició su tramitación en el
Senado Federal, de autoría del Senador Blairo Maggi, conocido
defensor de los intereses del agronegocio. El Proyecto de Ley nº
6299 fue presentado en 2002 por el entonces mayor plantador de soja
del mundo, antes de que el mismo fuera elegido gobernador por 2 mandatos,
para dirigir el estado de Mato Grosso.
De
la UDR a la bancada ruralista
El
éxito obtenido en el interior del legislativo en esta etapa,
debe ser acreditado al poder ejercido por la llamada bancada del agronegocio.
La articulación de los ruralistas en el interior del Congreso
Nacional nos remite a la formación de la Unión Democrática
Ruralista (UDR), en la década de 1980. La iniciativa pretendía
defender los intereses de los hacendados en especial teniendo como perspectivas
a la Asamblea Nacional Constituyente, que inició sus actividades
en el año 1986. En aquella época, su principal foco fue
evitar que el tema de la reforma agraria progresara en ese espacio,
además de apoyar a la clase de los terratenientes en su endurecimiento
frente al movimiento de los sin tierra. El mayor líder de la
UDR, Ronaldo Caiado, ganó notoriedad a partir de entonces, y
se convirtió en una referencia de la violencia patronal contra
los agricultores en nuestro país. Fue elegido diputado federal
en 1991 que los ejerció durante 5 mandatos consecutivos, antes
de convertirse en senador en 2015.
La
fuerte presencia de los lobbistas en favor de la categoría fue
evidente en los corredores del Poder Legislativo y también del
Poder Ejecutivo. En función de su capacidad de articulación
y del número expresivo de integrantes con poder de voto en los
plenarios de las dos casas del Congreso Nacional, los sucesivos gobiernos
terminaron por ceder a sus demandas. Así fue la votación
del Código Forestal, con unas concesiones hechas para ampliar
el acceso de extranjeros a la tierra. Lo mismo pasó con la liberación
sistemática de agroquímicos /transgénicos, un tratamiento
flexible para el trabajo esclavo, las renegociaciones periódicas
de las deudas tributarias del sector, la concesión de crédito
subsidiado para las actividades agrícolas por el Banco de Brasil,
entre otras prebendas.
Además
de operar por la aprobación de temas que satisfagan los intereses
del agronegocio, el trabajo de "lobby" también incluye
la tarea de evitar que sean apreciadas o votadas medidas que puedan
contrarrestar las ganancias de ese sector. Para ello, cuentan con el
florecimiento de la imagen de una rama de la economía que ha
contribuido a evitar que la recesión económica fuera aún
más desastrosa, en razón de la opción que el mando
económico tomó por la estrategia del austerísimo.
Agropecuaria:
bendiciones y exención
Así,
es cierto que la caída del PIB en Brasil no fue más fuerte
sólo en función de la presencia de la agricultura y la
ganadería, ya que el foco de sus actividades está centrado
en las exportaciones. Como los mercados extranjeros no se ven afectados
por la crisis interna brasileña, el flujo de ventas de commodities
en el mercado internacional sigue fuerte y fuerte. Sin embargo, esa
visión de “salvadores de la patria” como ellos mismos
intentan autodenominarse, no puede significar la exención en
relación al enorme sacrificio que se está imponiendo al
conjunto de los demás sectores de nuestra sociedad.
Además
de todos los aspectos alarmantes de las medidas anacrónicas e
injustas arriba señaladas, salta a la vista también la
enorme facilidad con que los intereses del agronegocio escapan de la
tributación. Como parte de una estructura de impuestos marcada
por una profunda regresividad, la clase de los propietarios agrícolas
mantiene los mismos privilegios de sus socios de las demás fracciones
del capital. Como las altas rentas y el patrimonio permanecen intocables
“vis-à-vis” los instrumentos de recaudación
tributaria, el agronegocio no contribuye en nada en ese aspecto para
nuestro presupuesto.
La
ausencia de regulación del Impuesto sobre Grandes Fortunas, tal
como se prevé en la Constitución Federal, mantiene al
sector intocable al respecto. El carácter irrisorio y poco utilizado
de la legislación sobre herencias también lo beneficia
y contribuye a reforzar el carácter de injusticia de la tributación
tupiniquim (1). La absurda exención concedida a beneficios y
dividendos de las empresas hace que los rendimientos obtenidos por cada
uno de los empresarios del agronegocio sigan siendo ignorados por el
sistema de impuestos, a diferencia de lo que sucede con la mayoría
de la población.
Por
otro lado, los tributos específicos del sector tampoco se hacen
presentes. El Impuesto Territorial Rural (ITR) es muy poco utilizado
y Brasil está muy atrasado en términos de sistemas de
geo-referenciación para mapear y gravar la inmensidad de las
propiedades agrícolas conocidas por todo el territorio nacional.
La Unión prácticamente ha renunciado a tributar la propiedad
rural y se propuso realizar convenios con las alcaldías para
ese fin. Sabemos muy bien cuál será el resultado de esa
aventura de liquidar, ya que la capacidad de presión de los terratenientes,
junto a los alcaldes es mucho mayor.
Finalmente,
el gobierno federal siempre tuvo a su disposición el Impuesto
sobre Exportaciones. Tributar las ventas de commodities al exterior
no exige ni siquiera la aprobación de una nueva ley. Basta una
ordenanza del Ministerio de Hacienda, estableciendo el valor de la alícuota
que deberá incidir sobre la tonelada de soja, el litro de jugo
de naranja, la tonelada de carne y así sucesivamente.
La
gravedad de la crisis fiscal y la discusión sobre las perspectivas
de recaudación tributaria para 2019 debe ser uno de los pilares
del debate electoral. No se puede seguir exigiendo sacrificio de la
absoluta mayoría de la población y mantener los privilegios
para una minoría. Ya pasó de la hora para que el agronegocio
pase a dar su cuota de contribución en lo que se refiere a la
recuperación de la capacidad de recaudación del Estado
brasileño.
Notas:
(1) Tupiniquim es sinónomo de brasileño
Traducido por la RALLT
Paulo
Kliass
27/06/18