No
hay consenso ciéntifico sobre la seguridad de los transgénicos
Un artículo publicado en la Revista Europea de Ciencias Ambientales
(Environmental Sciences Europe 2015, 27: 4), el 30 de enero 2017 muestra
que hay amplio número de investigadores y académicos
científicos independientes que cuestiona las recientes afirmaciones
de que hay un consenso sobre la seguridad de los organismos transgénicos.
Ellos
produjeron una declaración conjunta, donde expresan que se
ha demostrado que dicho consenso es una construcción artificial
que se ha perpetuado falsamente en diversos foros.
Independientemente
de las contradictorias evidencias presentadas en la literatura arbitrada,
la afirmación de que existe ahora un consenso sobre la seguridad
de los transgénicos sigue siendo acrítica.
Durante
décadas, la seguridad de los transgénicos ha sido un
tema polémico y muy debatido en todo el mundo. Los resultados
publicados son contradictorios, en parte debido a la variedad de métodos
de investigación empleados, a la inadecuación de los
procedimientos disponibles y a las diferencias en el análisis
e interpretación de los datos.
Esta
falta de consenso se pone de manifiesto por el acuerdo al que han
llegado de los responsables políticos de más de 160
países signatario del Protocolo de Cartagena sobre Seguridad
de la Biotecnología y las Directrices del Codex Alimentarius.
Ellos decidieron que para autorizar un nuevo transgénico se
requiere una evaluación cuidadosa de cada uno. Las autoridades
de cada país deben analizar si un constructo transgénico
concreto, cumple con los criterios nacionales de que son «seguro».
Hay países que han ido más allá y han decretado
moratorias, prohibiciones y hasta prohibiciones constitucional (como
es le caso del Ecuador).
Una
evaluación rigurosa de la seguridad de los transgénicos
se ha visto obstaculizada por la falta de financiación independiente
de los intereses económicos que controlan esta tecnología.
Este tipo de investigación ha estado restringida aún
más por cuestiones de derechos de propiedad y porque a estos
investigadores se las ha negado acceso a materiales de investigación
hechos por investigadores que han rechazado firmar acuerdos contractuales
con empresas que han desarrollado esta tecnología, lo que significa
que hay un inaceptable control sobre las publicaciones con el fin
de beneficiar a intereses económicos privados.
La
declaración firmada por más de 300 investigadores independientes,
no afirman que los OMG son inseguros o seguros.
Más
bien, la declaración concluye que la escasez y el carácter
contradictorio de las pruebas científicas publicadas hasta
la fecha, impiden que se pueda hacer declaraciones concluyentes sobre
la seguridad o la falta de seguridad de los transgénicos. Las
alegaciones de que hay un consenso sobre la seguridad de los transgénicos,
no están respaldadas por un análisis objetivo de la
literatura arbitrada.
Refencia:
Angelika Hilbeck, Rosa Binimelis, Nicolas Defarge, Ricarda Steinbrecher,
András Székács, Fern Wickson, Michael Antoniou,
Philip L Bereano, Ethel Ann Clark, Michael Hansen, Eva Novotny, Jack
Heinemann, Hartmut Meyer, Vandana Shiva and Brian Wynne (2015)
Environmental
Sciences Europe