Tecnologías:
manipulando la vida, el clima y el planeta
Las fusiones extremas entre las corporaciones de la cadena agroindustrial
y el avance vertiginoso de la digitalización de los procesos
agrícolas están afectando la agricultura y la alimentación
en todo el mundo. A este fenómeno le apodamos Agricultura 4.0.
El control mediante plataformas de datos masivos y automatización
se extiende sobre los factores más importantes de la seguridad
alimentaria mundial. Por supuesto, la soberanía alimentaria no
es prioritaria en este esquema.
Reseñamos
el texto de Pat Mooney y el Grupo ETC “BlockingtheChain”,
que puede leerse completo en castellano en la página del Grupo
ETC.
1. El hardware – La maquinaria
La Agricultura 4.0 usa robots, drones aéreos y acuáticos,
tractores auto-pilotados, inteligencia artificial, miles de sensores
eléctricos, biológicos, acústicos, visuales, olfativos
e imágenes hiper-espectrales. Quien posea estos datos encabezará
las tendencias en la producción agrícola. En la convergencia
para el control horizontal y vertical de la producción agrícola
John Deere es un paradigma, pues desde 2001 compra información
de semillas y agrotóxicos. Hoy puede combinar la información
de los sistemas de posicionamiento geográfico y la robotización
de sus máquinas con la información genética y química
que adquirió de quienes dominaron el mercado de insumos los últimos
18 años. (1)
Ya se diseñan drones aéreos que detectarán cultivos
y malezas, distribuirán nutrientes o plaguicidas, ahorrarán
combustible y reducirán despilfarros. Hay máquinas que
pastorean, vigilan plantaciones de palma (y a sus jornaleros), y monitorean
plagas. Hay ciber-insectos que vigilan cultivos y se supone sustituirán
los polinizadores naturales. Drones sumergibles pueden controlar cercas
eléctricas y jaulas móviles y desplazarlas a mejores condiciones
climáticas y alimentarias para maximizar los rendimientos de
la cría y captura de peces. La invasión de maquinaria
inteligente en las cuencas y océanos puede terminar cercando
uno de los últimos ámbitos comunes del mundo, el mar abierto,
dejando en vulnerabilidad total a más de 10% de la humanidad,
los pescadores no industriales.
2. El software - Interfaz entre datos masivos y biociencias
El software más importante en la Agricultura 4.0 son los datos
masivos de genética vegetal y animal. La más grande inversión
es en el desarrollo de interfaces entre plataformas de datos masivos
y biociencias, como la biología sintética.
Hoy es posible codificar, almacenar, transferir y descargar información
genética. Se dice “edición genética”
como si se tratara de textos. La inteligencia artificial (IA) y la robotización
en laboratorios abaratan y agilizan la secuenciación genética
a tal punto que el virus de la influenza puede escribirse en pocas horas,
incorporarse a una base de datos o enviarse por correo electrónico
para recrearlo vivo, en menos de tres días, en cualquier parte
del mundo. En teoría ya no es necesario que las muestras físicas
viajen o que haya acuerdos de transferencia de material. Fitomejoradores
interesados en producir tomates tolerantes a la sequía, podrían
reconstruir la secuencia genética de resistencia a la sequía
de variedades de Ecuador, Perú y Chile, y mediante edición
genética introducirla en sus cultivos para venderlos en América
del Norte o Europa. Si el empresario no cuenta con el laboratorio adecuado,
puede dirigirse a las más grandes biofundidoras del
mundo en Singapur, Boston o Londres. Estas técnicas de manipulación
de la vida avanzan pese a que existe una discusión global sobre
la necesidad de prohibir la liberación de todas las formas de
vida alteradas con edición genética.
La biología sintética afirma que las partes que componen
el ADN pueden ensamblarse cual si fueran redes eléctricas. Siguiendo
esta teoría, el ADN con distintas “funciones” puede
insertarse en diversos organismos, supuestamente con resultados predecibles.
Uno de sus procedimientos más lucrativos es producir ingredientes
activos de valor comercial con levaduras, algas y bacterias “reprogramadas”
genéticamente para ello. Las empresas aseguran que pronto producirán
los 250 ingredientes más buscados por los procesadores de alimentos,
cosméticos y medicinas. Hay más de 300 iniciativas para
reemplazar productos como vainilla, azafrán, vetiver, estevia,
aceite de oliva y cacao. Argumentan que así se estabilizan rendimientos
y costos y se asegura la calidad, se eliminan vicisitudes de la naturaleza
y del trabajo, y se reduce la emisión de gases con efecto invernadero
de la agricultura. Pero también eliminarán mercados e
ingresos de millones de familias campesinas que cultivan artesanalmente,
en condiciones geográficas y políticas sumamente arduas.
3. Fintech - Tecnologías financieras
Un tercer ámbito son las plataformas digitales que brindan servicios
financieros. Las fintech más conocidas son las cadenas
de bloques (blockchains), que funcionan como libros de contabilidad
donde se registran los pasos de cada transacción de valor, y
las criptomonedas.
Los blockchains son enormes bases de datos, conectadas en redes de nodos,
que registran desde operaciones fabriles de gran escala hasta genomas
digitalizados, música, títulos de tierra, patentes, créditos
de carbono, incluso votos. Cada nodo verifica la autenticidad del registro
lo que supuestamente hace difícil falsificar las transacciones.
Cada verificación se agrega al final de la cadena, como un “bloque”
más. El valor de este sistema radica en que asegura que puede
rastrear cada operación, confirmar que todos los pasos se cumplan
y que los pagos encriptados se hagan. Permite a las partes navegar las
complejidades del comercio mundial sin papeles ni intermediarios. Los
mayores comerciantes y procesadores de materias primas creen que pueden
reducir los costos de transacción entre 20% y 40% utilizando
blockchains. Como los registros matemáticos son anónimos,
banqueros y cárteles de la droga por igual pueden usarlos para
cortar sus costos administrativos. Las criptomonedas operan mediante
los blockchains, son su medio de traslado. Para poseer una moneda electrónica
hay que comprarla previamente con dinero real, y el valor actual de
un solo bitcoin (agosto de 2019) es de 12 mil dólares.
En 2018, el blockchainEasy Trading Connect concretó la venta
de un cargamento de soya de Estados Unidos a China, negociando con las
megaprocesadoras de materias primas Louis Dreyfus, Shandong BohiIndustry
y las aseguradoras y financiadoras ING, Société Générale
y ABN-AMRO. Pero las fintech se proponen también para agriculturas
en pequeña escala, como en el caso de Andra Pradesh en India,
que busca promover la agroecología mediante transacciones en
blockchain con la empresa suiza ChromaWay, registrando como “activos
de información” la tenencia de la tierra, los procesos
agroecológicos, y rastreando los subsidios. En Perú, en
el Parque de la Papa (un espacio para proteger la diversidad de las
papas manejado por organizaciones campesinas), empresarios de Silicon
Valley diseñan junto con economistas locales un blockchain para
registrar las tierras y los títulos de propiedad.
En 2018, el Foro Económico Mundial propuso crear el Banco de
Códigos de la Tierra (EBC, por sus siglas en inglés),
para colocar toda la información genómica de los seres
vivos en ese blockchain y asegurar “que los activos biológicos
de la naturaleza sean accesibles a los innovadores del mundo, al tiempo
que se vigila la biopiratería y se garantiza el reparto de beneficios”.
El EBC concentraría y distribuiría información
de interés comercial sobre secuencias genéticas, redactaría
contratos inteligentes entre compradores y vendedores de los códigos
genéticos y aplicaría a los contratos las cláusulas
de la legalidad propia emanada desde ese blockchain.
Impactos de la Agricultura 4.0 en la subsistencia, la naturaleza
y la justicia
Las tecnologías digitales no pueden analizarse aisladamente,
pues el contexto de sus aplicaciones determinará sus alcances.
Una sola transacción de blockchain usa la misma energía
que un hogar estadunidense durante una semana. La información
de las transacciones tal vez se transmita de forma invisible, pero la
infraestructura que requiere está perturbando la vida de cientos
de comunidades en el mundo como cualquier otro megaproyecto. La historia
comprueba que una tecnología de punta, utilizada en ámbitos
de corrupción y guerra, exacerba las diferencias y la injusticia.
Solamente donde ya existe una infraestructura poderosa pueden aprovecharse
las conexiones inalámbricas y se podría aspirar a que
sirvan a la transparencia y transacciones comerciales justas. Lo más
seguro es que las fintech serán centralizadas por los oligopolios
que ya monopolizan el poder monetario y político para imponerlas.
La velocidad con que ocurren las innovaciones técnicas y las
fusiones entre sectores de la agroindustria rebasa la capacidad de los
agricultores para comprender sus impactos, y la de los reguladores para
normar algo tan vital y delicado como los sistemas alimentarios. La
integración vertical y horizontal que ocurre en la Agricultura
4.0 puede darle el control total de los sistemas alimentarios globales
a un puñado de corporaciones cuyos razonamientos empresariales
nada tienen que ver con lo que necesita la gente o con las dificultades
socioeconómicas de los pueblos y sus territorios. Las nubes saturadas
de datos masivos no apuntalan el bienestar de las comunidades rurales,
que pese al desprecio que el sistema económico les dispensa,
hoy contribuyen con 70% de la alimentación mundial.
La soberanía alimentaria debe ser la base para crear políticas
alimentarias nacionales. Las tecnologías en la Agricultura 4.0
son adoptadas y promovidas por los actuales monopolios de la agroindustria,
y es difícil pensar que esas mismas corporaciones estén
promoviendo descentralizar, democratizar y cooperar en vez de competir.
Si esas tecnologías se instalan, debe haber un control público
de sus procedimientos y deben crearse instrumentos internacionales que
eviten que la digitalización y el poder corporativo controlen
los sistemas alimentarios.
- Verónica Villa Arias, responsable de proyectos del Grupo ETC
en México.
1 Conocidos como “gigantes genéticos” Syngenta, BASF,
Dow, Monsanto, DuPont, BAYER dominaron el mercado de semillas y agroquímicos
entre 2000 y 2018.
Artículo
publicado en la Revista América Latina en Movimiento No. 543:
Tecnologías: manipulando la vida, el clima y el planeta