Los
cultivos transgénicos son plaguicidas
por
Elsa Nivia *
Las sustancias
inducidas por ingeniería genética en plantas transgénicas
tolerantes a herbicidas son plaguicidas, porque se ajustan a las definiciones
de plaguicidas tradicionales y de reguladores de plantas (Grain, 2001).
La definición
de plaguicida cubre sustancias destinadas a prevenir, destruir, repeler
o mitigar cualquier plaga, siendo las malezas consideradas ejemplos
de plagas.
La Agencia
de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) regula los
cultivos transgénicos o modificados genéticamente para
producir toxinas plaguicidas, como cualquier plaguicida. Por ejemplo,
el maíz Bt que produce la toxina Bt es un plaguicida aunque
sea un alimento.
Bt es la
abreviatura de bacillus thuringiensis, una bacteria que se encuentra
de manera natural en el suelo y es utilizada por los agricultores
para controlar ciertos insectos plaga, debido a la toxina que produce
cuando es ingerida por éstos. Científicos han identificado
el gen que produce la toxina en Bt y, con el uso de la ingeniería
genética lo han incorporado en el material genético
de varias plantas, principalmente de maíz, algodón y
papa, las cuales ahora sintetizan su propia proteína bacteriana
para matar insectos. Por esto, la EPA ha reconocido estas plantas
transgénicas como plantas-plaguicidas. Los cultivos Bt expresan
el gen insecticida durante toda la vida de la planta y producen la
toxina en todas sus partes (Grain, 2001).
Registro
de cultivos Bt-plaguicidas
Para estudiar
la solicitud de registros de plantas Bt-plaguicidas (denominadas también
como plantas Bt con protectantes incorporados, "Bt Plants-Incorporated
Protectans"), la EPA exige la caracterización de estos
cultivos. Los datos de caracterización deben dar información
sobre los sistemas de transformación usados para cada producto,
el ADN insertado en la planta, las características de herencia
y estabilidad en la planta, las características bioquímicas
de la proteína Bt y los niveles de expresión de la proteína
en varios tejidos del vegetal (hoja, raíz, polen, semilla y
planta completa). La información específica y los datos
para cada uno de los registros se presentan en formatos descriptivos
y tabulares. En la Tabla 1 se presenta un ejemplo con nombres de los
productos plaguicidas (proteínas) en algunos de estos cultivos
transgénicos (EPA, 2001).
Al revisar
el potencial riesgo para la salud de los cultivos Bt-plaguicidas,
la EPA y las compañías de agroquímicos que solicitan
los registros parecen darle mucho peso a la "larga historia de
uso seguro" de los plaguicidas microbiales a base de bacillus
thuringiensis, haciendo comparaciones válidas entre el uso
directo de la bacteria en aspersiones y las proteínas Bt producidas
por plantas transgénicas, para apoyar su pretensión
de seguridad de estas últimas, a pesar que hay muchas diferencias
importantes entre las proteínas Bt nativas y las versiones
modificadas producidas en cultivos. El proceso de inserción
transgénica está todavía crudo y sujeto al azar,
como resultado. Incluso a quienes desarrollan esas plantas les faltan
datos completos sobre sus productos transgénicos. Los efectos
inesperados son más comunes de lo imaginado y pueden permanecer
sin ser descubiertos por años.
| Nombre
común y proteína Cry |
Código |
Compañía |
Identificación
del plásmido |
Planta/
Nombre comercial |
| Cry1Ab-Bt11 /
Maíz Bt |
006444 |
Novartis |
PZO1502 |
Yieldgard / Attribute |
| Cry1Ab- Maíz
Bt MON810 |
006430 |
Monsanto |
pvZMCT01* / pZMBK07/pZZMGT10** |
YieldGard |
| Cry1F - Maíz
Bt |
006481 |
Mycogen-Dow |
PHI 8999 |
Herculex |
| Cry1Ac - Algodón
Bt |
006445 |
Monsanto |
pvGHBK04 |
BollGard |
| Cry3A - Papa Bt |
006432 |
Monsanto |
pvSTBT02 |
NewLeaf |
* pvZMCT01
fue una mezcla de dos plásmidos
** El plásmido contiene gene marcador
(Tomado de EPA. Bt-Incorporated Protectants. October 15, 2001. Biopesticides
Registration Action Document)
En 1995,
la EPA concedió el primer registro a una planta Bt-plaguicida
para uso en Estados Unidos. Desde entonces hasta 2002 había
concedido 11 registros. En octubre de 2001 amplió el registro
del maíz Bt por 7 años adicionales y el registro del
algodón Bt por 5 años más, mientras dejó
el registro de la papa Bt sin cambios. Científicos de Amigos
de la Tierra han planteado muchas dudas sobre el proceso regulatorio
para dar estas licencias a los cultivos transgénicos, por encontrar
muchos datos seriamente deficientes en los estudios enviados por las
compañías interesadas en los registros y flaccidez en
la EPA para exigir datos "requeridos". También se
ha comentado que en muchos casos los estudios no se han realizado
con las proteínas del cultivo Bt a registrar, sino con líneas
diferentes del cultivo; que al conceder registros a cultivos transgénicos
la EPA ha ignorado recomendaciones de sus asesores científicos,
y que no se ha considerado toda la información científica
disponible (Freese, 2001).
Evaluaciones
en salud de cultivos Bt-plaguicidas
La premisa
básica para la evaluación toxicológica de estos
cultivos es que todos los genes introducidos por ingeniería
genética en plantas se expresan en la formación de proteínas,
moléculas presentes comúnmente en la dieta pero a las
que muchas personas alérgicas sonsensibles. En la década
pasada fueron crecientes las preocupaciones de científicos
y comunidades médicas por el potencial de los cultivos transgénicos
para causar alergias. Las alergias son reacciones de sensibilización
del sistema inmunológico, que ocurren a manudo cuando una persona
susceptible se expone a un nuevo alimento (o proteína alimenticia).
Estudios
científicos han encontrado evidencia de propiedades alergénicas
en proteínas producidas por cultivos Bt. Estas propiedades
incluyen estabilidad digestiva, resistencia al calor y similaridad
estructural a alergenos conocidos o toxinas alimenticias (por homologación
en secuencia de aminoácidos). Estas pruebas deberían
realizarse en todos los cultivos transgénicos.
La EPA exige
varios estudios para evaluar la toxicidad de las proteínas
producidas en las plantas Bt-plaguicidas, para tener certeza razonable
de que estas proteínas se comportarán como se espera
de las proteínas en general en la dieta alimenticia, que no
estén estructuralmente relacionadas con alergenos alimenticios
o toxinas proteínicas y que no causarán toxicidad cuando
se ingieren. Estas pruebas consisten en un ensayo de digestión
in vitro, comparaciones de la secuencia de aminoácidos y pruebas
de toxicidad oral aguda. La prueba de toxicidad oral se hace con una
dosis máxima de proteína purificada de la planta-plaguicida.
Pero debido a limitaciones para obtener suficientes cantidades de
la proteína pura de la misma planta, a menudo se usa otra fuente
alternativa como el bacillus thuringiensis u otro microbio de fermentación
industrial.
Para evaluar
el impacto de cultivos Bt sobre la salud humana, la EPA ha establecido
una lista de criterios que considera relevantes, como la capacidad
para producir alergias y la toxicidad en animales de laboratorio.
Para evaluar la capacidad de producir alergias se exigen tres parámetros:
comportamiento digestivo, similaridad estructural con alergenos y
toxinas conocidas, y estabilidad al calor. Las pruebas de toxicidad
incluyen toxicidad aguda a mamíferos, crónica, subcrónica
y toxicidad del desarrollo; mutagénesis, carcinogénesis
y efectos sobre el sistema inmunológico (las reacciones alérgicas
sugieren que se ha afectado el sistema inmunológico). Varios
de estos criterios generalmente son evaluados aunque no publicados
por los registrantes o las firmas contratadas para este propósito
(Freese, 2001).
Estudios
enviados a la EPA demostraron que la proteína Cry1Ab del maíz
Bt presenta estabilidad digestiva y estabilidad al calor similar a
la proteína Cry9C del maíz StarLink, razones que motivaron
a la EPA a negar la aprobación del StarLink para el consumo
humano a Aventis CropScience. Las noticias difundidas a través
de los medios sobre el potencial alergénico del maíz
Bt permitieron a muchos médicos considerar la posible causa
de los incrementos de alergias inexplicables al maíz, por lo
cual los asesores científicos de la EPA recomendaron exigir
pruebas adicionales y tomar todas las medidas disponibles para determinar
si otras variedades modificadas genéticamente son alergénicas
o tóxicas a las personas, antes de tomar decisiones para el
re-registro de estos cultivos. También se ha recomendado informar
a la Food and Drug Administration (FDA) que los impactos potenciales
sobre la salud humana de estos cultivos no están caracterizados,
y exigir que las etiquetas de los alimentos que contengan maíz
modificado genéticamente adviertan que "puede causar reacciones
alérgicas u otros efectos adversos".
Además,
se ha hecho un llamado urgente a la EPA para retardar el registro
de los cultivos Bt, actualmente bajo consideración, hasta que
se envíen estudios completos y adecuados sobre los impactos
potenciales a la salud por parte de la industria biotecnológica.
(FOE, 2001).
Impactos
ambientales de cultivos transgénicos
" Resistencia
en plagas: La Agencia de Protección Ambiental (EPA) ha reconocido
el impacto potencial de las plantas-plaguicidas sobre la resistencia
de insectos. Los planes de manejo de resistencia siempre han estado
en el centro de cualquier decisión reguladora sobre plantas-plaguicidas.
Un ejemplo de resistencia a Bt reportada por la literatura científica
es la del gusano de la cápsula del algodón (Helicoverpa
armigera) en China, algunas regiones del sudeste de Estados Unidos
y en Australia (Grain, 2001).
" Determinación
del riesgo del daño a la mariposa monarca: Se han planteado
preguntas e inquietudes sobre el riesgo potencial del polen del maíz
Bt para las larvas de la mariposa monarca y otras especies de mariposas,
ya que este polen, como cualquier otro, es desplazado por el viento
y sirve de alimento a las larvas de la monarca.
" Acumulación
de toxinas activas de Bt en el suelo: Experimentos de laboratorio
realizados en la Universidad de New York mostraron que toxinas Bt
activas extraídas de cultivos transgénicos no desaparecen
cuando se añaden al suelo, sino que rápidamente se enlazan
a arcillas y partículas de suelo con ácidos húmicos.
Las toxinas Bt enlazadas, a diferencia de las toxinas libres, no son
degradadas por microorganismos del suelo ni pierden su capacidad para
matar insectos (Crecchio y Stotzky, 1998).
La acumulación
de toxinas Bt activas en suelos podría representar un riesgo
para estos ecosistemas. Típicamente, las toxinas de bacterias
Bt presentes naturalmente y las aspersiones que se hacen de ellas
no son activas, existen en formas inactivas llamadas protoxinas. Antes
de poder matar un insecto, las protoxinas deben disolverse en su intestino
y ser atacadas por enzimas que digieren proteínas, para liberar
las toxinas activas. Por contraste, la toxina en muchos cultivos Bt-plaguicidas
no necesita activación. Ya está en la forma activa.
Los investigadores
han sugerido que las toxinas Bt activas pueden ser liberadas en el
suelo cuando los agricultores incorporan residuos de estas cosechas
transgénicas. Las toxinas activas, que pueden aumentar con
el tiempo, podrían afectar un rango más amplio de insectos
y otros organismos útiles del suelo, más susceptibles
a las toxinas procedentes de ingeniería genética que
a toxinas de bacterias presentes naturalmente. Los organismos incapaces
de disolver o descomponer la protoxina, pero sensibles a la toxina
activa, no serían dañados por la toxina bacterial pero
serían vulnerables a la forma activa procedente de ingeniería
genética. Por contraste, los insectos plaga que pasan fases
en el suelo, si han estado ya expuestos a la toxina en su fase de
alimentación en planta, podrían estar bajo presión
continuada para desarrollar resistencia a Bt.
Si los resultados
de laboratorio se cumplen bajo condiciones de campo, deberían
alarmar a legisladores y otras personas preocupadas por los riesgos
de los cultivos transgénicos, porque cada vez que se siembren
los cultivos Bt con toxinas activas los organismos del suelo pueden
estar nuevamente expuestos. Los riesgos por aspersiones de bacillus
thuringiensis son de menor riesgo, porque aportan mucho menos toxina
activa a los ecosistemas del suelo, ya que existen principalmente
en su forma inactiva. Adicionalmente, a diferencia de las toxinas
manipuladas genéticamente, que están protegidas dentro
de la planta, las aspersiones de toxinas sobre la superficie de las
hojas y el suelo están sujetas a inactivación por la
luz UV antes de que tengan oportunidad de ser incorporadas en los
suelos (Crecchio y Stotzky, 1998).
" Flujo
de genes de cultivos transgénicos: El riesgo de transmitir
a malezas parientes la resistencia o tolerancia a herbicidas introducida
por ingeniería genética a los cultivos, es real. El
flujo de genes en niveles significativos de cultivos transgénicos
es inevitable. Se ha comprobado que la dispersión del polen,
por el viento de campos de cultivos grandes, ocurre a distancias mucho
mayores y en mayores concentraciones que lo que se predice a partir
de lotes experimentales (Dinham, 1998).
Plantas
tolerantes a herbicidas
Se ha sugerido
que se debe establecer un nuevo campo de acción para incluir
en la definición de plantas-plaguicidas todas aquellas modificadas
genéticamente, incluyendo las plantas tolerantes a herbicidas,
porque se ajustan a la definición de la EPA de plantas-plaguicidas,
ya que las sustancias introducidas por ingeniería genética
son producidas en las plantas vivas para uso en esas plantas, y tienen
potencial para causar daño al ambiente y a la salud.
Entre los
impactos ambientales está la posibilidad de que los genes de
tolerancia a herbicidas puedan ser transferidos a malezas o arvenses
silvestres parientes de los cultivos transgénicos, creando
potencialmente malezas resistentes a herbicidas. Adicionalmente, la
adopción amplia de cultivos transgénicos tolerantes
a herbicidas incrementará el uso de ciertos herbicidas, aumentando
la presión para el desarrollo de resistencia en malezas, fenómeno
que se presenta invariablemente por exposición de plagas a
plaguicidas, como el desarrollo de resistencia en insectos plaga expuestos
a insecticidas químicos o a cultivos Bt, o en hongos patógenos
expuestos a fungicidas.
El mayor
uso de herbicidas también incrementará los problemas
de salud humana y animal, de contaminación de alimentos e inevitablemente
tendrá impactos ambientales. Por ejemplo, el algodón
tolerante a bromoxynil incrementará el uso de este herbicida
que está relacionado con el cáncer, causa defectos de
nacimiento en mamíferos de laboratorio y es tóxico a
peces y plantas (UCS, 1998; Grain, 2001).
Otro ejemplo
es el de las variedades Roundup Ready (RR) de Monsanto cuyo ingrediente
activo es el Glifosato, las cuales han incidido en el incremento del
uso de este herbicida de amplio espectro. El Roundup está en
varios países entre los primeros plaguicidas que causan incidentes
de envenenamiento, principalmente irritaciones dérmicas, problemas
respiratorios, aumento de la presión sanguínea y reacciones
alérgicas. Se ha reportado que causa daño al ADN en
pruebas de laboratorio a tejidos y órganos de ratón.
El Glifosato es tóxico a algunos organismos benéficos
del suelo, a artrópodos benéficos predadores e incrementa
la susceptibilidad de los cultivos a enfermedades. Puede ser persistente
en suelos y sedimentos, se han encontrado residuos en alimentos y
en aguas y se han reportado malezas resistentes (Dinham, 1998). Adicionalmente
se le ha relacionado con daños genéticos en células
sanguíneas humanas.
Las sustancias
inducidas por ingeniería genética en plantas transgénicas
tolerantes a herbicidas son plaguicidas, porque se ajustan a las definiciones
de plaguicidas tradicionales y de reguladores de plantas (Grain, 2001).
La definición de plaguicida cubre sustancias destinadas a prevenir,
destruir, repeler o mitigar cualquier plaga, siendo las malezas consideradas
ejemplos de plagas. Por ejemplo, en Colombia, el Decreto 1843 de 1991
del Ministerio de Salud, hoy conocido como el Ministerio de la Protección
Social, en su Capítulo I Artículo 3 define los plaguicidas
como "todo agente de naturaleza química, física
o biológica que solo, en mezcla o en combinación, se
utilice para la prevención, represión, atracción
o control de insectos, ácaros, agentes patógenos, nemátodos,
malezas, roedores u otros organismos nocivos a los animales, o a las
plantas, a sus productos derivados, a la salud o la fauna benéfica.
La definición también incluye los productos utilizados
como defoliantes, reguladores fisiológicos, feromonas y cualquier
otro producto que a juicio de los Ministerios de Salud o de Agricultura
se consideren como tales".
Los reguladores
de plantas se definen como sustancias o mezcla de sustancias destinadas
a acelerar o retardar la tasa de crecimiento o de maduración,
o para alterar de alguna manera el comportamiento de las plantas,
a través de acción fisiológica. Asimismo, los
cultivos tolerantes a herbicidas contienen nuevas sustancias inducidas
por ingeniería genética, con la intención de
controlar malezas con el químico al cual la planta es tolerante,
o sea que intentan prevenir, destruir y repeler malezas, y actúan
por diferentes mecanismos sobre los procesos fisiológicos para
inactivar químicamente o hacer a las plantas insensibles a
los herbicidas. Por lo tanto, deben ser consideradas plaguicidas (Grain,
2001).
Cali, Colombia, febrero 2004.
* Elsa Nivia es ingeniera agrónoma licenciada en biología
y química. Es directora ejecutiva de Rapalmira, RAP-AL Colombia.
Red de Acción en Plaguicidas y Alternativas de América
Latina.
Bibliografía
-Ministerio
de Salud Pública de Colombia (hoy de Protección Social).
Decreto Nº 1843 de 1991. Reglamenta uso y manejo de plaguicidas.
268 artículos. 19 p.
-UCS, Union of Concerned Scientists. Comments on Governing Genetically
Engineered Plan Pesticides. Comments to EPA on its proposed policy
and regulations. Washington. January 23, 1995. 16 p.
Dinham,
Barbara. PAN-UK) Pesticides Trust. Resistance to glyphosate. En: Pesticides
News 41: 5, September 1998. London, UK.
-UCS,
Union of Concerned Scientists. EN: The Gene Exchange Summer 1998.
P.1, 10.
-Crecchio,
C. y Stotzky, G. Insecticidal activity and biodegradation of the toxin
from Bacillus thuringiensis subsp. Kurstaki bound to humic acids from
soil. Soil Biology and Biochemistry 30: 463-70, 1998.
-United
States Environmental Protection Agency. Office of Prevention, Pesticides
and Toxic Substances. Letter on Comercialization of Bt Plant Pesticides.
Web of Union of Concerned Scientists, UCS. Washington, December 7,
1998. 2 p.
-FOE,
Friends of the Earth. Re-registration of Bt crops should be delayed
at this time. Carta a la EPA. Septiembre 21 de 2001.
-Freese,
Bill. Concerning the Revised Risks and Benefits Sections for Bacillus
thuringiensis Plant-Pesticides. Final Comments for Submission to the
Environmental Protection Agency Docket No. OOP-00678B. Friends of
the Earth. September 21, 2001. 35 p.
-Environmental
Protection Agency. Bt Plant-Incorporated Protectants. October 15,
2001. Biopesticides Registration Action Document. Washington, U.S.
-Grain.
Revista Seedling, diciembre de 2001. Trad: Raquel Núñez.
Obtenido por Internet
-Rapal-Ve.
Transgénicos al Día #10, enero 15 de 2004. Centinela
miembro de Rapal-Ve (Rapal Venezuela).
Fuente:
Artículo publicado en revisa Enlace Nº 64 mayo 2004