Diferentes expresiones de
la crisis: Económica y Alimentaria
Por: Paula Alvarez Roa[1]
A finales de abril de 2008 el Secretario
General de la Organización de las Naciones Unidas anunció
un Plan para combatir la crisis alimentaria y en septiembre de ese mismo
año fue citada una reunión de alto nivel para renovar
los compromisos sobre las metas del milenio, establecidos para el 2015.
Se concluyó que la crisis alimentaria era un problema central
en todo el mundo y seria atendido a través de una unidad de emergencia
pues la principal meta del milenio, erradicar el hambre, no se lograría.
A partir de eso hechos se incrementó la discusión acerca
de la crisis alimentaria.
En este artículo miraremos algunas preocupaciones de las organizaciones
ambientalistas en Colombia acerca del carácter de esta crisis
alimentaria, identificando la actual crisis económica como el
factor fundamental que la ha generado y su importancia para las discusiones
ambientalistas en el futuro.
La economía mundial atraviesa tiempos difíciles: La OIT
ha señalado recientemente que la crisis económica podrá
dejar sin empleo a finales de este año a 51 millones de personas
en el mundo, además según el Fondo Monetario Internacional
-FMI-, el crecimiento de la producción mundial será de
apenas el 0.5% en el 2009, la peor tasa en más de 6 décadas,
la discusión en ese sentido para las Instituciones Financieras
no radica en si hay o no recesión, sino en cómo hacer
para que no dure tanto tiempo.
Estamos atravesando una crisis global del capital, las bolsas del mundo
han tenido una tendencia hacia la baja, los parlamentos de Europa y
Estados Unidos aprueban múltiples operaciones de salvamento a
industrias, se buscan alternativas para resolver la crisis con más
endeudamiento, hay una oleada de despidos masivos de trabajadores, las
corporaciones adquieren en medio de la crisis un poder cada vez mayor,
la apropiación privada de los recursos y derechos sociales en
pocas manos, etc. Son estas algunas de las características que
llevan a muchos analistas económicos a señalar que esta
crisis que estamos viviendo es la más importante desde 1929 y
que se diferencia de las crisis recientes en que esta vez no se da en
países periféricos de Asia o el Cono Sur sino en el centro
del sistema capitalista.
La peor parte de esta crisis estará en los países del
norte, en donde todo comenzó, según el FMI las economías
industrializadas importantes van a registrar cifras negativas en estos
meses, comenzando por la estadounidense con una caída del 1.6%,
seguida por la británica con -2.8%, las naciones integrantes
de la zona Euro con -2% y Japón con -2.6%; las economías
emergentes irán mucho más lento con un aumento del 3.3%
de su PIB, esto significa 5 puntos porcentuales por debajo del registrado
hace un par de años, América Latina apenas llegará
al 1.1%
Estamos en un momento en el que se conjuga una crisis económica
con múltiples dimensiones: alimentaria, de materias primas, ambiental,
entre otras, pero todas ellas explicadas en decisiones productivistas
de una economía capitalista también en crisis, con recesión,
desvalorización del capital y reducción de los presupuestos
públicos. Por todo esto, los tiempos que se vienen se caracterizaran
porque se endurecerán las condiciones del crédito, se
multiplicarán las quiebras de empresas, se dispararán
los despidos y se reducirá drásticamente el consumo. Será
también la ocasión para que los grandes grupos capitalistas
reestructuren e intensifiquen la explotación de la mano de obra,
despidan y bajen aún más los salarios.
En este contexto la industria de los alimentos no fue la excepción
y vimos cómo el mercado de commodities, los cuales son mercados
a futuro que especulan con los precios, tuvieron mucho que ver con la
llamada crisis alimentaria, ya que si vemos estimaciones que se desarrollaron
en el Senado de los Estados Unidos, en mayo de 2008 plantearon que si
en el 2003 cada día existían 430 millones de dólares
de especulación, en marzo de 2008 diariamente se especulaba con
8.600 millones de dólares, en un solo día se especulaba
tanto como en 20 días del 2003. Esta actividad compradora es
lo que permite explicar en gran medida el alza a los precios, ya que
el mercado a futuro es una referencia esencial para el mercado de contado
(al ser los mercados más líquidos y que movilizan mayor
información), la transmisión a los mercados de contado
ha podido ser directa y rápida. En suma, la “migración
de la liquidez” hacia los mercados de futuros ha terminado produciendo
subida de precios en los mercados de contado. Para tener una idea, solo
en febrero de 2008 se crearon 160 fondos de inversión a nivel
mundial de commodities agrarios, de allí la especulación
en los mercados de futuro.
En el mercado de Chicago, actualmente se negocian alrededor de 25 productos
agrícolas como commodities, los Hedge Funds actúan en
el mercado de futuros (actualmente se compran 30 millones de toneladas
de soya en el mercado de futuros por día), así como la
compra de compañías especializadas en el almacenaje de
la producción agrícola. Muchos han llegado a señalar
que hoy en día resulta muy difícil cuantificar exactamente
la inversión financiera en el sector agrícola que se pueda
considerar especulativa. Estimaciones señalan que al menos un
55% de la totalidad de la inversión financiera en lo agrícola
cumple con estas características, otros señalan que el
trigo, por ejemplo, es controlado en un 50% y 60% por parte de los fondos
de inversión, siendo en consecuencia este cereal uno de los más
comercializados en el mercado de commodities.
Otro elemento adicional tiene que ver con el mercado de tierras, en
manos de empresas de esta agroindustria que las compran en muchas ocasiones
con fines especulativos, ya que la expectativa creciente de su precio
en un futuro, hace que hoy veamos lo que se conoce como titularización
de tierras.
¿Cuál es el carácter de la crisis?
Estamos ante una crisis clásica
capitalista de sobreproducción que en principio se presenta como
una crisis financiera en la que se concentran grandes inversiones institucionales
por parte de fondos de pensión, compañías de seguros,
bancos, etc., hechas sobre la base de la especulación. Hay 3
bolsas en el mundo que fijan el precio de los alimentos, en los mercados
a plazo, la bolsa de Chicago, de Kansas City y de Minneapolis. Los precios
a futuro contratados en Estados Unidos en estas bolsas se reflejan en
todo el mundo y no solo sobre el precio a futuro sino en el actual.
Las multinacionales de los alimentos se han apoderado y controlan toda
la cadena, desde la semilla hasta la producción y posterior comercialización
de lo que consumimos y son oligopolios que tienen unas enormes ganancias
y que podemos decir son las dueñas de este “negocio”,
el 82% del mercado comercial de semillas está bajo propiedad
intelectual, 10 empresas controlan el 67% de ese rubro y tal y como
lo plantea Silvia Ribeiro: “estas grandes semilleras (Monsanto,
Syngenta, Dupont, etc.) son además propiedad de fabricantes de
agrotóxicos, rubro en el cual las 10 mayores empresas controlan
el 89% del mercado global”, sin mencionar a Wal Mart que es la
empresa más grande del mundo, 85% de la producción global
de alimentos.
Sigamos viendo algunos datos, los 10 mayores procesadores de alimentos
(Unilever, Tyson Foods, Cargill, Mars, ADM, Danone, Nestlé, PepsiCo,
Coca Cola y Kraft Foods) controlan el 26% del mercado y 100 cadenas
de ventas directas al consumidor controlan 40% del mercado global. Parece
"poco" en comparación, pero son volúmenes de
venta inmensamente mayores. En 2002, las ventas globales de semillas
y agroquímicos fueron de 29 mil millones de dólares; las
de procesadores de alimentos, 259 mil millones, y las de cadenas de
ventas al consumidor, 501 mil millones. En 2007, esos tres sectores
aumentaron respectivamente a 49 mil millones; 339 mil millones y 720
mil millones de dólares[2] <#_ftn2> .
Esta concentración del poder de las empresas, lleva a que por
ejemplo, en Europa, entre los años 1987 y 2005, la cuota de mercado
de las 10 mayores multinacionales de la distribución significaba
un 45% del total y se pronosticaba que ésta podría llegar
a un 75% en los próximos 10-15 años. En países
como Suecia, 3 cadenas de supermercados controlan alrededor del 95,1%
de la cuota de mercado; y en países como Dinamarca, Bélgica,
Estado español, Francia, Holanda, Gran Bretaña y Argentina,
unas pocas empresas dominan entre el 45% y el 60% del total. De esta
manera, las grandes corporaciones, con su matriz en los países
occidentales, absorben a cadenas más pequeñas en todo
el planeta asegurándose su expansión a nivel internacional
y, especialmente, en los países del sur[3] <#_ftn3> .
En Colombia por ejemplo, controlan gran parte del mercado dos multinacionales
francesas, Carrefour y Casino, esta última dueña de los
Almacenes Éxito y Carulla. Y está entrando la multinacional
Wal Mart, a través de la compra este año del conocido
Súper Almacén Olímpica (SAO), se conoce que ya
la Superintendencia de Industria y Comercio avaló la marca de
Wal Mart en el país.
Coherente con lo anterior es la relación de la crisis alimentaria
con los agrocombustibles, veamos algunas consideraciones: efectivamente
este “boom” global de estos cultivos para la generación
de energía, desplazó cultivos alimentarios, esto se constata
entre otras cosas, en las enormes y ventajosas políticas que
los gobiernos impulsan para quienes decidan invertir en este tipo de
proyectos agroindustriales, y al mismo tiempo una ausencia de políticas
encaminadas al fomento y producción de alimentos. Esto ha contribuido
al encarecimiento en los precios de los alimentos y tal como lo plantea
el Banco Mundial, el aumento de la producción de agrocombustibles
es el responsable del 70 al 75% del aumento de precios de los alimentos
entre 2002 y 2008, principalmente porque ha conllevado una disminución
de la oferta de productos alimentarios y la substitución de cultivos
de plantas en beneficio de los cultivos para la producción de
agrocombustibles, en particular el maíz[4] <#_ftn4> . Pero
además el privilegio del estímulo a los agrocombustibles
sobre los cultivos para la alimentación ha incrementado la disputa
por los recursos: tierra y agua principalmente.
Al mismo tiempo estos monocultivos agroindustriales, vienen ocasionando
fuertes impactos de tipo ambiental, tales como la desertificación
y destrucción de los bosques, ya que el carbono retenido en los
bosques es mayor que las emisiones evitadas por uso del agrocombustible,
y han ocasionado una pérdida de hábitat reduciendo la
biodiversidad para aumentar áreas agrícolas.
La crisis en Colombia
El gobierno, en cabeza del Ministro
de Agricultura afirma que Colombia está blindada de esta crisis
de los alimentos, que aquí no sentiremos el alza en los precios
y que la tierra que posee el país es suficiente para los agrocombustibles
y que no compite con los cultivos para la alimentación. Pero
las cifras dicen todo lo contrario, el crecimiento de los precios de
los alimentos en Colombia, el año que acaba de terminar se ubico
por encima del 12%, en donde precios como por ejemplo el del arroz se
duplico. Obedeciendo esto, entre otras cosas, a decisiones del Ejecutivo,
como la de importar alimentos; junto a medidas como la de imponer un
arancel del 25% a la importación de maíz (el arancel había
sido desmontado como consecuencia del aumento de los precios internacionales:
el Sistema Andino de Franjas (SAF), contempla un arancel variable que
baja cuando los precios suben y sube cuando los precios bajan). Pero
el Gobierno decidió deponer el Sistema de Franjas y beneficiar
doblemente a los productores[5] <#_ftn5> .
El modelo agroexportador que tenemos se ha consolidado. Recientemente
se aprobó el Estatuto Rural, el cual pone al país en la
vía de productor de materias primas para la exportación,
el 63.7% de las exportaciones están concentradas en el sector
primario. Pero al mismo tiempo esto se contrasta con que Colombia es
un importador neto de alimentos, en los últimos meses las harinas
subieron un 23.26%, el pan un 16.1%, las pastas el 32.54%, esto tiene
que ver con que en el año 1990 se producían 123 kilos
de cereales por habitante y en 2007 fueron tan solo 92, estamos importando
en este momento el 33% del frijol, el 65% del maíz, el 95% del
trigo, el 99% de la cebada; toda la lenteja, todo el garbanzo, y toda
la arveja seca[6] <#_ftn6> .
En consecuencia podemos afirmar que esta crisis económica global,
trae consigo diversas expresiones, una de ellas la alimentaria, pero
ambas encuentran su explicación en el hecho de que el capital
no es capaz de resolver eficazmente sus problemas de rentabilidad. Esa
es la causa común que explica el fenómeno recurrente.
Y, efectivamente, nos señala un rasgo inherente al sistema capitalista:
para seguir “funcionando” requiere la obtención de
tasas de rentabilidad crecientes y esto lo logra en detrimento de la
mano de obra y de la naturaleza produciendo cada vez una crisis más
profunda, es decir que al “funcionar” socava los factores
de los cuales obtiene su rentabilidad.
--------------------------------------------------------------------------------
[1] <#_ftnref1> Investigadora Grupo Semillas. paula@semillas.org.co
[2] <#_ftnref2> Ribeiro, Silvia.
Los que se quieren comer el mundo. México 2008.
[3] <#_ftnref3> Vivas, Esther.
Los supermercados y la Crisis alimentaria mundial.
[4] <#_ftnref4> Donald Mitchell.
A note on Rising Food Prices. World bank Policy Research Working. Paper,
Julio 2008.
[5] <#_ftnref5> Gaviria, Alejandro.
Proteccionismo empobrecedor. Periódico El Espectador, diciembre
de 2008
[6] <#_ftnref6> Suárez,
Aurelio. El problema es la Seguridad Alimentaria Nacional. 2008.