Cultivos
transgénicos: más allá de las promesas incumplidas
por Jaime E. García
G., Dr.sc.agr. (*)
La introducción de la ingeniería
genética en la agricultura está confrontando, a desafíos
inimaginables, tanto al movimiento orgánico como al convencional.
La reciente visita a los países de América Central del
agricultor canadiense Percy Schmeiser, explicando los alcances de su
caso y el de muchos otros agricultores en Canadá y los EE. UU.,
nos pone en preaviso en torno a las implicaciones políticas,
económicas, ambientales y de dependencia, relacionadas con el
uso de las semillas de los cultivos transgénicos.
En su disertación el Sr. Schmeiser,
explicó claramente los alcances, a nuestro parecer, inauditos,
de los poseedores de las patentes de las semillas transgénicas,
quienes con patentar un solo gen se abogan el derecho de ser los dueños
de los organismos donde este gen se encuentre, sin importar la forma
en que estos genes alcancen otros organismos. Así, en su caso
particular, la Corte Federal que acogió la demanda de la empresa
multinacional Monsanto contra este agricultor de 71 años dictaminó,
por medio del juez Andrew MacKay, que no importaba cómo la colza
transgénica de la empresa llegó allí, fuera por
polinización cruzada, a través del agua de lluvia, o transportada
por los pájaros y abejas. El hecho es que en sus campos había
algunas plantas transgénicas y eso significaba ser culpable (decisions.fct-cf.gc.ca/fct/2001/2001fct256.html).
Básicamente, lo que este "razonamiento"
expone es que el contaminador, en estos casos, no paga, sino más
bien las personas que sufren la contaminación. Lo anterior es
como afirmar que la tecnología de Monsanto está contagiando
una enfermedad de transmisión sexual, pero que son todos los
demás los que tienen que usar condón (www.biodiversidadla.org/noticias/noticias179.htm).
Con esto se les está negando a los agricultores su derecho de
continuar sembrando sus propias semillas cuando estas llegan a contaminarse,
al tiempo que podrían estar perdiendo algunas de las características
deseables, seleccionadas por ellos y sus generaciones anteriores (www.percyschmeiser.com,
www.agrisustentavel.com/trans/percy.htm).
Por otra parte, las promesas ofrecidas
por estas empresas: de mayores rendimientos y menor uso de agroquímicos
con sus semillas (www.isaaa.org), no se están cumpliendo en todos
los casos, tal y como lo comprueba la reciente publicación Seeds
of doubt, de G. Meziani y H. Warwick, 2002 (www.madge.net.nz/doclibrary/pdfs/seeds_doubt2002.pdf),
donde se exponen casos concretos al respecto que demuestran, entre otros
problemas, las bajas en los rendimientos, el mayor uso de plaguicidas,
la aparición de las denominadas "supermalezas transgénicas",
la pérdida de mercados importantes (como el de los países
de la Unión Europea, quienes están aplicando el Principio
de Precaución al no autorizar la entrada de productos transgénicos),
los problemas de la contaminación (tanto de los cultivos convencionales
como orgánicos, sin excluir a la vida silvestre expuesta).
Lo anterior hace necesario una revisión
cuidadosa, tanto de nuestra legislación actual, como de las implicaciones
que esta tecnología podría tener para nuestros países,
basadas en las experiencias y las consecuencias precitadas que ya se
están viviendo en otras naciones. No dejemos que la realidad
virtual, presentada alegremente por las compañías de semillas
transgénicas, nos lleve por delante.
Las evidencias actuales sobre este particular
refuerzan la idea de la aplicación inmediata e impostergable
del Principio de Precaución, por parte de la autoridades pertinentes
(El principio de precaución en medio ambiente y salud pública:
de las definiciones a la práctica, 2002, de J. Riechmann y J.
Tickner coord., Icaria: Barcelona), tanto por los problemas expuestos
como por las eventuales repercusiones que estos productos pudieran tener
o estar teniendo sobre la salud humana y animal (Riesgos transgénicos
para la salud humana, de Jorge Kaczewer, MAPO: Argentina. Fallos fatales
en la evaluación de seguridad de los alimentos transgénicos,
de M.W. Ho y R.A. Steinbrecher, ecologistesenaccio-cat.pangea.org/temes/genetica/transdocuments/mae.doc).
Por último, deseo terminar mis apreciaciones
al respecto con un pensamiento de Daniel Yankelovitch, sobre la necesidad
de aplicación del Principio de Precaución en una materia
como la que nos ocupa: "El primer paso consiste en medir todo lo
que se puede medir fácilmente. Eso es correcto. El segundo paso
estriba en ignorar lo que no puede medirse, o darle un valor cuantitativo
arbitrario. Eso es artificial y engañoso. El tercer paso consiste
en suponer que lo que no se puede medir fácilmente en realidad
no importa mucho. Eso es ceguera. El cuarto paso estriba en decir que
lo que no puede medirse fácilmente no existe. Eso es suicidio."
Nota: al lector interesado en este temática
se le remite también a la lectura de la obra "Cultivos y
alimentos transgénicos. Una guía crítica",
de Jorge Riechmann (2000. Los Libros de la Catarata: Madrid. 221 pp.)
(*) por Jaime E. García G.,
Dr.sc.agr.
Profesor Catedrático de la Escuela de Biología de la Universidad
de Costa Rica y
Extensionista-Investigador del Área de Agricultura y Ambiente
(AAA)
del Centro de Educación Ambiental (CEA) de la Universidad Estatal
a Distancia (UNED).
C.e.: jgarcia@uned.ac.cr