Transgénicos
y seguridad alimentaria: NO, NO, NO y NO
Por
Mariano Cereijo Gelo (Consultor ambiental y ecologista español)
Lo
que hay.
La industria y políticos vendepatrias, advierten que los alimentos
transgénicos son inocuos y “sustancialmente equivalentes”
a los alimentos convencionales.
Nos
tendrían que explicar cómo pueden ser “equivalentes”
aquellos alimentos sometidos a millones de años de evolución,
con aquellos que se crean en laboratorios a base de insertar genes de
bacterias, ratas y otros organismos políticamente indeseables.
Nos tendrían que explicar como son de “equivalentes”
aquellos alimentos que creó Dios en el Génesis, de aquellos
que crea el “Profesor Bacterio” en su laboratorio. Vamos,
que a este paso, igual de “equivalentes” somos Robocop y
yo.
No
obstante y a pesar de la disensión, estos apólogos omiten
otros razonamientos que convendría tener en cuenta:
1-No
existen suficientes estudios, sobre los supuestos efectos negativos
en la salud humana de los alimentos transgénicos. Por lo tanto,
no sería adecuado calificar dichos alimentos de dañinos.
Pero también es cierto, que más arriesgado e irresponsable
es asumir la “equivalencia sustancial”, para rasgarse las
vestiduras por la inocencia de estos alimentos y acabar tolerando lo
intolerable: la invasión en nuestros campos y platos, de los
cultivos y alimentos transgénicos.
2-Si
no existen estudios, es de suponer, que aún menos exista un método
normalizado y aprobado por la comunidad científica, para evaluar
la potencial peligrosidad de un alimento transgénico.
3-La
no existencia de evidencias de efectos perjudiciales, debidos a la modificación
genética, no significa que los efectos nocivos puedan ser categóricamente
descartados (Royal Society of Sciences del Reino Unido).
4-Se
desconoce la función exacta de los genes y éstos pueden
originar resultados no previstos en los organismos modificados. Además,
las características que proporcionan los genes a un determinado
ser vivo, no dependen solo de ellos. “Muchas características
de las células y de los organismos son el resultado de la intrincada
interacción de toda una batería de genes, proteínas
(que son los productos de la expresión de estos genes) y del
medio ambiente que rodea a la célula o al organismo. La manera
en que los genes se traducen en características de los organismos
se comprende muy poco.” .
5-“No
existe la seguridad de que un gen que cumple una determinada función
en una especie, lo haga de la misma manera en otra” .
6-Las
propiedades de un determinado cultivo transgénico, vienen condicionadas
por las características del país, zona o municipio donde
se cultiva. Factores como el clima, microorganismos, suelo, etc... influirán
inexorablemente en la vida de dicho cultivo.
En
resumen, parece que la ingeniería genética no es tan precisa
y exacta como nos quieren hacer ver. Primero en la fase de creación
y después en la convivencia con otros seres vivos, sus criaturas
están sometidas a infinidad de complicados factores, circunstancias
y procesos, que sus científicos no dominan ni conocen, y menos
aún, controlan y manipulan con un mínimo de seguridad
y garantía. Aún así, los alimentos transgénicos
-brillantes y relucientes hijos de la ingeniería genética-
son cultivados y degustados por la humanidad porque así lo quieren
empresarios, científicos y políticos corruptos; sin que
existan estudios fehacientes sobre los efectos dañinos de un
alimento transgénico para la vida.
Y
es así, como algunos de los pocos estudios existentes hasta el
momento, empiezan a confirmar lo que muchos nos tememos. Pruebas realizadas
con ciertos alimentos transgénicos, han provocado anomalías
en animales de laboratorio . Aún así seguimos siendo cobayas,
ya que a pesar de todas las dudas, temores y sospechas existentes, en
el año 2002, 58,7 millones de hectáreas en el mundo se
utilizaron para sembrar cultivos transgénicos.
Lo
que hay (II).
Actualmente,
uno de los principales riesgos directos derivados del consumo de alimentos
transgénicos para la salud humana, son las alergias que “...pueden
ser leves como un dolor de estomago o severas como un “shock anafiláctico”,
por el cual se para la respiración y puede causar la muerte (...)
Además, los alimentos trangénicos podrían originar
afectaciones en el sistema digestivo y sistema inmunológico...
(Dr. Arpad Puztai, Balague, 1998)”
La
resistencia a los antibióticos por parte de bacterias situadas
en el intestino, es otro riesgo que preocupa a la comunidad médica.
Empieza a suscitar también interrogantes, la ingestión
de alimentos transgénicos que poseen la toxina natural Bacillus
Thuringiensis, introducida a través de la amplia gama de cultivos
transgénicos Bt. Aparte quedan las pruebas realizadas en animales
de laboratorio, que abren un nuevo abanico de interrogantes en este
debate.
Numerosas
investigaciones llevadas a cabo en los últimos años ,
han estado advirtiéndonos de un fenómeno denominado “Contaminación
genética”, por el cual, los transgenes pasan a formar parte
de plantas y alimentos no transgénicos. Este fenómeno
es un riesgo potencial para el medio ambiente y la salud de las personas
y los procesos que pueden ocasionarlo son variados.
De
especial preocupación resulta cuando los genes contaminantes
acaban en nuestros alimentos y son consumidos sin ningún tipo
de conocimiento. Voy a denominar a este fenómeno FILTRACIÓN
GENÉTICA (A partir de ahora FG), para distinguirlo de otros procesos
de contaminación genética.
Se producirá FG, cuando transgenes que NO deberían formar
parte de nuestra dieta (porque no han sido autorizados, están
en fase experimental, no son aptos para el consumo humano, etc...),
acaban apareciendo en nuestros platos en forma de alimento y son consumidos
sin el menor conocimiento. Los procesos que permiten la FG son los siguientes:
-Mediante
transferencia de genes a otros cultivos. Existen numerosos casos ya,
donde los transgenes han sido encontrados en especies no transgénicas.
Ese fenómeno ocurre cuando el polen transgénico fecunda
una variedad que no lo es.
Este
proceso indeseable, ocurre bajo el desconocimiento del agricultor que
vende su cosecha sin saber que posee transgenes, llegando a los mercados
Y filtrándose en nuestros platos ante la ignominia generalizada.
-Mediante
la no segregación de las variedades transgénicas y no
transgénicas. En los lugares de acopio, cosechas transgénicas
y no transgénicas son mezcladas para facilitar la venta e intromisión
de las transgénicas.
Estas
variedades transgénicas camufladas entre variedades no transgénicas,
pueden eludir más fácilmente los escasos y mediocres controles,
penetrando en países donde pueden estar prohibidas.
-Mediante
la diferencia legal de los cultivos y alimentos transgénicos
según países. El mayor riesgo de FG, deriva de la excesiva
tolerancia en la legislación norteamericana hacia los cultivos
transgénicos, que permite el cultivo y procesamiento de variedades
que están prohibidas en muchos países del mundo, pero
que se acaban introduciendo camufladamente en dichos países debido
a la falta de un etiquetado, ausencia de controles seguros, permisividad
de una clase política lamebotas y de las presiones y chantajes
comerciales a través de la OMC, FMI, ajustes estructurales y
agendas neoliberales (etcétera).
Además
de los cultivos, cualquier alimento procesado proveniente de Estados
Unidos, compuesto por uno o más ingredientes transgénicos
prohibidos por ejemplo en Europa, puede contaminar la alimentación
de un europeo y filtrarse en su dieta sin que se entere.
Hay
que tener en cuenta, que por ejemplo Estados Unidos ocupa el primer
lugar mundial en exportaciones de maíz, con un 76% del mercado.
La permisividad transgénica y tal monopolio, garantizan la invasión
camuflada y enmascarada de semillas de maíz transgénicas
en muchos países; así como la dispersión de sus
genes en todos aquellos productos que precisen en su composición,
del maíz o de sus derivados. Habría que suponer lo mismo
con otro tipo de cultivos.
-Mediante
la introducción voluntaria de genes transgénicos. Consistiría
en introducir cultivos y alimentos transgénicos de una forma
consciente, con el objetivo de llenar el mercado de productos transgénicos
transformando en inoperante e imposible de llevar a término,
cualquier ley o mecanismo para prohibir dichas variedades.
-Mediante
el consumo de animales alimentados con transgénicos. La mayoría
de los alimentos transgénicos que se cultivan hoy en día,
forman parte de las dietas de animales que después nos comemos.
Científicamente no hay nada claro, ahora bien ¿Pueden
haber consecuencias sobre el humano que coma de un animal alimentado
con transgénicos?
Conclusiones. Demasiados interrogantes.
-La
FG ya es un hecho. La cantidad de genes transgénicos y la variedad
de los procesos de contaminación y filtración, suponen
una vía de entrada de dichos genes en nuestra dieta, haciéndonos
partícipes directos de los riesgos que ello implica.
-La
contaminación genética es una realidad indiscutible. A
las peligrosas e inadmisibles consecuencias ambientales, hay que añadir
ahora, una segunda amenaza derivada de la filtración en nuestra
dieta de los genes contaminantes. La contaminación genética
es difícil de descubrir y parece ser prácticamente imposible
de eliminar. Se extiende, se extiende y se extiende.
-Los
casos conocidos de filtración y contaminación genética,
expuestos en el libro “Contaminación Genética”
y recogidos resumidamente en el presente trabajo, fueron descubiertos
por organizaciones ambientalistas y de consumidores. Todas ellas son
ONG’s con escasos recursos económicos, técnicos
y humanos. Por lo tanto, si se investigaran con mayores recursos los
alimentos que consumimos, estoy casi seguro que los casos de FG se desbordarían.
-Teniendo
en cuenta los puntos explicados hasta ahora, existen argumentos suficientes
para tomar medidas urgentes y determinantes, ante la invasión
y filtración de genes transgénicos en nuestros platos,
cuyas consecuencias sobre nuestra salud son como mínimo desconocidas.
-Los
políticos –ante todo el Partido Popular de España-
no pueden seguir siendo cómplices de las multinacionales y deben
decretar medidas con urgencia, a fin de proteger a la sociedad civil
ante este riesgo. Estas medidas incluirían nuevas y férreas
moratorias, etiquetado correcto, más y mejores controles, más
y mejor información y prohibición de la venta, cultivo
y comercio de transgénicos. Ante la duda, prevención.
-Desde
un punto de vista cualitativo, la imposición a la ciudadanía
mundial de los alimentos transgénicos, no es menos grave que
la reciente guerra ilegal, terrorista e imperialista sobre el pueblo
de Irak. Los alimentos transgénicos suponen una amenaza a la
vida y la imposición de nuevo orden (alimentario) mundial, que
modificará las relaciones comerciales, económicas, culturales
y sociales, en detrimento de los consumidores y de millones de pequeños
agricultores, que acabarán sucumbiendo en la pobreza y en toda
la retahíla de adjetivos y situaciones que la acompañan.
Cambia y mucho la forma, pero el contenido y los objetivos de dominación,
control, enriquecimiento y poder, son idénticos.
Fuente: http://www.agrisustentavel.com/trans/nonono.htm