Documento
de posición
LOS
TRANSGÉNICOS NO SON LA SOLUCIÓN AL CAMBIO CLIMÁTICO
Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático
y los Derechos de la Madre Tierra
Cochabamba - Bolivia
El cambio climático
producirá fuertes impactos en la agricultura. Aunque algunos
problemas climáticos como las sequías e inundaciones no
son nuevos, no hay duda que el calentamiento global aumentará
su frecuencia y magnitud. Ciertas partes del mundo sufrirán efectos
más graves que otras, especialmente las zonas semiáridas.
En las regiones tropicales y con sequía estacional, podría
haber reducción en la productividad de los cultivos. El incremento
en la frecuencia de las sequías e inundaciones afectará
la producción local negativamente, especialmente entre las poblaciones
que viven en modelos productivos de subsistencia.
Frente a esto,
las empresas biotecnológicas, se aprestan ha hacer propuestas
que, lejos de enfrentar el cambio climático, lo que harán
es incrementar sus ganancias y sus áreas de acción.
Las empresas transnacionales
se preparan para lucrar del cambio climático
El cambio climático
ha servido de pretexto para retomar el discurso que en el mundo hay
mil millones de personas que padecen hambre por lo que es urgente producir
más, y para ello es vital adoptar de manera masiva semillas transgénicas.
Este planteamiento sin duda
será acogido por varios gobiernos, pero en el se ignoran varios
elementos, como los siguientes:
Que el problema no radica
en la producción de alimentos, sino en su distribución,
pues desde el año 1986 había suficiente comida para alimentar
a 6000 millones de personas y desde hace años la producción
de alimentos supera a las necesidades mundiales, por eso en algunas
regiones del mundo se bota la comida para mantener estables los precios
en el mercado mundial.
Que hasta el momento, los
cultivos transgénicos que se comercializan de manera masiva,
han sido desarrollados solo para ser tolerantes al uso de herbicidas
y para producir plantas insecticidas, resistentes a ciertas plagas,
no para producir más. De hecho estudios realizados por científicos
en universidades y centros de investigación de varias partes
del mundo demuestran que los transgénicos son menos productivos
que los cultivos convencionales.
Que sólo cuatro cultivos
transgénicos han logrado ser comercializados y principalmente
están destinados para la alimentación animal. Esto es
fatal desde el punto de vista energético, pues en promedio se
necesita 700 calorías de grano para producir 100 calorías
de carne. Por lo tanto, producir maíz o soya para alimentación
animal acelera el cambio climático.
Que los cultivos transgénicos
están diseñados para una agricultura industrial a gran
escala, altamente demandante de insumos en base de petróleo (como
fertilizantes, plaguicidas y mecanización), y por lo tanto es
un modelo que genera gases de efecto invernadero, acelerando el calentamiento
global.
Que en los países
de América Latina este tipo de agricultura está destinada
a la exportación. Una de las principales fuentes de generación
de gases de efecto invernadero es el transporte mundial de alimentos.
Los cultivos
transgénicos no solucionan ni calentamiento global ni el problema
alimenticio
global y local.
Nuevos transgénicos
con resistencia a sequías
De cara al cambio climático
las empresas biotecnológicas están trabajando en una nueva
generación de cultivos transgénicos con tolerancia a cantidades
mínimas de agua o con capacidad de desarrollarse en suelos donde
antes era imposible implementar cultivos a gran escala.
Esto permitirá la
introducción de la agricultura industrial, y a las empresas que
las promueven, en áreas que tradicionalmente han sido ocupadas
por poblaciones muy tradicionales, como son recolectores de productos
del bosque o pastores nómadas.
Estos programas son promovidos
con mucha agresividad en el continente africano, pero no se descarta
que sean aplicados a las zonas áridas y semi-áridas de
América Latina. Entre ellos se incluye un maíz resistente
a las sequías –WEMA- (por sus siglas en inglés),
llevado a cabo por Monsanto, el CIMMYT y otras organizaciones con fondos
de la Fundación Gates. El proyecto viene acompañado con
un paquete químico que incluye fertilizantes inorgánicos
y agrotóxicos.
Este abordaje ignora que
la tolerancia a las sequías un fenómeno complejo, que
está controlado por varios genes que trabajan en sinergia con
factores ambientales y culturales.
Pero la adopción
de este maíz o de otros cultivos transgénicos que podrían
desarrollarse, permitirá el ingreso de las empresas biotecnológicas
a nuevas zonas, lo que irá de la mano de la pérdida de
derechos territoriales de las comunidades que han ocupado tradicionalmente
estos territorios.
Este puede ser un primer paso de ocupación del territorio que
luego puede ser usado en proyecto inmobiliarios o para la extracción
de otros recursos, como el agua subterránea.
Dentro de esta estrategia
se incluyen también los proyectos de plantar especies como la
Jatropha y la higuerilla para la producción de agrocombustibles,
que son implementados de la mano del acaparamiento de vastos territorios
en África, Asia y América Latina.
Cuáles son
nuestras propuestas
América Latina es
la región con mayor agrobiodiversidad del Planeta. En muchas
zonas perduran grupos humanos que han domesticado plantas y seleccionado
variedades con una gran capacidad de adaptación a las fluctuaciones
climáticas, las mismas que forman parte de sistemas productivos
que son parte de la sobrevivencia material y cultural de estos pueblos.
Hay muchos pueblos que a
lo largo del proceso de la conquista fueron empujados a las zonas más
vulnerables, y fueron adaptándose a estas condiciones extremas,
produciendo alimentos con mucha esfuerzo.
Por otro lado está
la agricultura campesina basada en una rica agrobiodiversidad y en modelos
productivos con mucha capacidad de adaptación a las variaciones
climáticas. Una forma de producir dirigida a mercados locales
o regionales, para la consecución de la soberanía alimentaria.
Mucho podemos aprender de
estos pueblos para enfrentar el cambio climático. Es en estas
formas de trabajar la tierra y cultivar la biodiversidad donde posiblemente
se encuentre la respuestas que pueden no sólo ayudarnos a adaptar
al cambio climático, sino a frenar su crecimiento acelerado.
Por lo tanto hacemos un
llamado a la Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático
y los Derechos de la Madre Tierra:
- Declarar al sistema en
el que se sustenta y promociona la agricultura transgénica
como una causa importante del cambio climático
- Por ello es necesario
hacer una reversión programada de los territorios ocupados
por cultivos transgénicos hacia una agricultura más
compatible con el ambiente y el clima global
- Prohibir la expansión
de los cultivos transgénicos a zonas donde aun no han sido
introducidos
Abril de 2010
Red por una América Latina Libre de Transgénicos (RALLT)