La
soja transgénica ya está en nuestra mesa
para
bajar en formato rtf
Advertencias sobre
su consumo para personas alérgicas, niños menores de dos
años, y no se recomienda su uso para menores de cinco años.
De acuerdo con el más
reciente informe del Servicio Internacional para la Adquisición
de Aplicaciones de Agrobiotecnología (ISAA) -una organización
que promueve la transferencia de métodos biotecnológicos
a las naciones del Sur-, entre 2002 y 2003 el área de cultivos
transgénicos aumentó en los países en desarrollo
un 28%, mientras que en los países industrializados del Norte
creció sólo un 11%.
El documento, emitido a
finales de enero, destaca que en 2003 un reducido grupo de seis países
- encabezado por Estados Unidos y seguido por Argentina, Canadá,
Brasil, China y República Sudafricana- aportó el 99% de
la producción mundial de transgénicos.
El principal cultivo transgénico
es la soja (41,4 millones de hectáreas sembradas, que equivalen
al 61% del área total de cultivos de plantas genéticamente
modificadas). Las estadísticas muestran también el incremento
de las variedades transgénicas: del área total plantada
de soja en 2003 (76 millones de hectáreas a nivel global) un
55% era modificada genéticamente, frente a 51% en 2002.
A pesar de las dudas e
inquietudes que generan los posibles impactos negativos de los cultivos
transgénicos sobre la salud y el medio ambiente, los alimentos
genéticamente modificados van ganando terreno en los países
en vías de desarrollo a un ritmo nunca antes imaginado, como
resultado de las agresivas campañas de comercialización
de las principales multinacionales del sector. Uruguay no escapa a esa
realidad.
En Uruguay se está
cultivando soja transgénica desde 1999. La nueva tecnología
genética se nos "vende" como la tecnología "del
futuro", pero se nos impone HOY, sin haber dado tiempo al tiempo
para evaluar sus peligros y sin opción a opinar. De hecho, como
el 60% de los alimentos procesados contienen derivados de la soja, en
los estantes de los comercios de alimentos ya están presentes
productos que contienen transgénicos. Dado que en Uruguay no
es obligatorio el etiquetado con esta información, el público
consume transgénicos sin saberlo. El caso más visible
del consumo de soja transgénica es a través de alimentos
que tienen como ingrediente la lecitina de soja, que se obtiene a partir
del contenido graso de la soja.
Si observamos a nuestro
alrededor, vemos que el 95% de la soja argentina es transgénica
y lo mismo ocurre con Brasil y nuestro país. La soja es el principal
cultivo de grano de Argentina desde mediados de la década del
'90, cuando superó la producción de trigo y maíz.
La soja transgénica también avanza aceleradamente en Brasil
y ahora en Uruguay, donde ha tenido un aumento muy importante en este
último año, duplicando el área sembrada (llegando
a unas 260.000 hectáreas) e incluso desplazando a otros cultivos.
Si bien gran parte de la
soja producida se destina a la exportación hacia países
donde se la utiliza para alimentar ganado vacuno, porcino y avícola,
no es menos cierto que ya la estamos consumiendo en nuestro país,
pese a que diversos estudios científicos concluyen que los alimentos
manipulados genéticamente pueden provocar alergias, intoxicaciones,
alteraciones nocivas del valor nutritivo, resistencia a los antibióticos
y alteraciones del sistema inmunológico.
En efecto, en nuestro país
ya se constata un uso masivo de lecitina de soja en galletas, alfajores,
budines, margarina, mayonesas, chocolates, papas fritas, jugos, helados,
postres, arroz pre preparado, pastas rellenas, etc. La lista es muy
larga y ahora se pretende modificar nuestros hábitos alimentarios,
tratando de convencernos de las supuestas bondades de la mal llamada
"leche de soja" y de las milanesas de soja, para reemplazar
a la leche de vaca y a la carne vacuna. Se pone como ejemplo el consumo
milenario de soja por algunas culturas orientales, sin mencionar que
ésta es transgénica.
En ese sentido, es necesario
enfatizar que la soja no reemplaza a la carne, que entre otras muchas
virtudes, tiene la de ser la principal fuente de hierro, elemento imprescindible
para el desarrollo infantil. Peor aún, la soja interfiere en
la absorción del hierro.
El jugo o bebible de soja
no reemplaza a la leche. La mal llamada "leche de soja " no
es leche, y no la sustituye de ninguna manera. Debe evitarse su consumo
por niños pequeños y se han documentado casos de desnutrición
y de raquitismo graves por la utilización de estos jugos como
sustitutos de la leche. Los bebibles o jugos de soja, con el añadido
de azúcar y jugos frutales y vegetales, representan un factor
de riesgo para el aumento de las caries dentales y la erosión
dentaria en niños, debido a que poseen una capacidad erosiva
del esmalte dentario. A todos estos riesgos, se agregan los elevados
residuos de agroquímicos que contiene la soja transgénica.
Algunos médicos
recomiendan a la soja como tratamiento hormonal natural de la menopausia,
aduciendo que ayuda en los síntomas climatéricos por contener
fitoestrógenos, que son compuestos derivados de determinadas
plantas que contienen isoflavonas y que han demostrado tener algún
tipo de actividad estrogénica. Sin embargo, dado que la soja
actualmente disponible en el mercado es transgénica, resulta
más razonable sustituir ésta por otras plantas que también
contienen isoflavonas, tales como garbanzos, cereales, lino, coles,
brotes de alfalfa y porotos.
Dado que la soja contiene
elevadas cantidades de isoflavonas, que tienen una actividad hormonal
comparable a los estrógenos, es importante tener en cuenta que
en caso de ser consumida por niños podría tener efectos
adversos. En efecto, se cree que los efectos estrogénicos de
las isoflavonas pueden ser perjudiciales en la salud infantil, pudiendo
ser responsables de la aparición de la menarca precoz y el adelanto
de los eventos puberales en niñas, y producir anormalidades inmunológicas
y desórdenes hormonales en los varones.
La soja no puede solucionar
la desnutrición infantil, no reemplaza los alimentos básicos
de nuestra cultura, y las orientales que la utilizan, la consumen fermentada
por largos períodos sin que sea la base de su dieta, sino sólo
condimento y complemento de la misma.
Es importante señalar
que, si bien la lecitina es importante en una dieta equilibrada, nuestro
cuerpo no necesita la soja para ello. En efecto, la lecitina está
presente de forma natural en nuestro cuerpo. Se trata de un compuesto
graso que tiene un enorme valor por su acción sobre los lípidos
del organismo, especialmente en la sangre, ya que juega un papel importante
en el metabolismo de la grasa. Está presente en todas las células
de nuestro cuerpo y es esencial para la estructura de los tejidos nerviosos
y para el correcto funcionamiento de las glándulas, incluidas
las sexuales. El cuerpo humano puede producir la lecitina cuando la
dieta contiene los componentes adecuados (cereales integrales, aceites
no refinados y prensados en frío, huevos, frutos secos, germen
de trigo, hígado...). La lecitina es producida en el hígado,
pasa al intestino y se absorbe por la sangre. Ayuda a mantener en suspensión
el colesterol presente en la sangre, impidiendo que se deposite en las
paredes arteriales y venosas. La lecitina forma también parte
de la estructura de la pared de las células y aporta un antioxidante
importante -la vitaminas E- además de fósforo.
En resumen, la promoción
de la soja nada tiene que ver ni con dietas adecuadas ni con soluciones
al hambre en el mundo y tiene mucho que ver con rentabilidades económicas.
No debemos permitir que mientras unos pocos se enriquecen, nuestra seguridad
alimentaría sea cada día más frágil y aumente
considerablemente el uso de agrotóxicos que envenenan el ambiente
y afectan nuestra salud. La invasión de los transgénicos
en nuestro país y los países de la región es una
muestra de las políticas erróneas que están desarrollando
instituciones internacionales y gobiernos locales con el supuesto objetivo
de combatir el hambre y la pobreza. Esas políticas erróneas,
que no responden a nuestros intereses tendrán consecuencias graves
en el futuro del sistema alimentario mundial, con efectos impredecibles,
incontrolables e irreversibles.
Maria Isabel Cárcamo / RAPAL - Uruguay
Maldonado 1858 Tel:+598 2 4132989
Montevideo 11200 - Uruguay Fax: + 598 2 410 0985
Web: http://www.chasque.net/rapaluy E-mail: rapaluy@chasque.net
Fuentes:
Papp, Edith.-
Los alimentos transgénicos, aumentaron un 28%, ya son imparables
en el Sur
http://www.uruguay.com/LaOnda/LaOnda/173/A6.htm
¿Come soja?
¡Cuidado!
www.politicassociales.org.ar
Lecitina de soja
http://www.consumer.es/web/es/nutricion/aprender_a_comer_bien/ complementos_dieteticos/2001/08/16/37687.php
Cáncer
de mama y terapia de reemplazo hormonal
http://www.alfinal.com/Salud/canceryhormonas.shtml
El alto valor
de los granos compensa el esfuerzo. El País 9 de febrero 2004