Paraguay: La destrución
de la vida campesina a manos de la soja
11/06 - Fuente: Ecoportal
Problemas medioambientales (destrucción
de biodiversidad), de salud para quien los consume (por la manipulación
genética y por el aumento de uso de pesticidas en muchos casos),
de desigualdad social y hambre (las repercusiones sobre el campesinado
son enormes), de irreversibilidad (la contaminación genética
se reproduce a sí misma). Estos son algunos de los impactos negativos
de la invasión de la soja en tierras paraguayas. El sociólogo
y profesor de la Universidad Nacional de Asunción, Tomás
Palau, afirma en un estudio que las ventajas del monocultivo de soja
son nulas excepto para un sector social: los millonarios que dirigen
las multinacionales agroindustriales.
El experto afirma que la situación actual de agricultura en Paraguay,
planteada por la nueva ofensiva de la agricultura capitalista, está
compuesta por un serie de elementos nocivos. Hay la conversión
de la soja convencional a transgénica; la indolencia y complicidad
en la acción gubernamental; el avance de la frontera del cultivo;
intoxicación humana y contaminación de flora y fauna;
la reacción campesina; creciente dependencia de importaciones
a costa de las exportaciones; pérdida de soberanía; incremento
del precio de las tierras; y pensión externa para lograr crecimiento
del PIB.
"Se trata de un problema complejo, que tiene como efecto social
final más importante el desalojo campesino de las áreas
rurales del país", senãla Palau. Se expande el área
de siembra del cultivo de soja en Paraguay. Esta superficie pasa de
1.176.460 hectáreas. Son 720.000 más en sólo cuatro
años, lo que da un promedio de 180 mil has por año.
La soja plantada es casi toda transgénica (90%) traída
de contrabando. Con esto se pierde soberanía genética
sobre semillas convencionales que se habían desarrollado exitosamente
en el país. Se introduce un factor de riesgo sanitario, ya que
no está comprobado que los transgénicos no afecten la
salud humana. Además se produce un efecto de contaminación
genética a otros cultivos. Paralelamente, la Monsanto exige el
pago de regalías.
Los cultivos con semillas transgénicas, que son resistentes a
herbicidas, son profusamente fumigados con esos biocidas, muchos de
los cuales son de uso prohibido. Estos biocidas producen en los humanos
casos de muerte y de intoxicación, ya que las fumigaciones se
hacen - muchas de ellas - mecanizadamente o incluso desde avionetas.
Además de esto destruyen cultivos de autoconsumo y mortandad
en la fauna doméstica, ictícola y microfauna del suelo.
El gobierno no actúa, ya que en el fondo, les conviene que aumente
el área de siembra de la soja. La policía (y en no pocos
casos, el ejército), la mayoría de los jueces y fiscales
actúan a favor de los grandes propietarios. La legislación
ambiental sobre tierras, migratoria, etc., no se cumple.
Se produce así, gradual pero rápidamente, una triple pérdida
de soberanía. Por un lado, se continúa perdiendo soberanía
económica, ya que se depende de las exportaciones de un solo
producto (soja) cuyas semillas serán proveídas por una
sola empresa (Monsanto), el aumento de esas exportaciones a su vez,
hace depender al país de importaciones cada vez más importantes.
Por otro lado, hay pérdida de soberanía territorial, ya
que inmensas extensiones de tierras son adquiridas por propietarios
(privados o corporativos) extranjeros. Finalmente, hay pérdida
de soberanía alimentaria, ya que el monocultivo desplaza la diversificación
y con ello a los cultivos de subsistencia, además los campesinos
expulsados de sus tierras migran a las ciudades en las que - para comer
- deben pasarse al bando de los consumidores, habiendo sido antes productores
de parte de su comida.
Los afectados, principalmente campesinos, actúan de tres maneras:
conformándose con lo que les pasa, venden sus tierras, se van
a los pueblos o ciudades y terminan empobreciéndose rápidamente,
quedan fuera, excluidos; se organizan en coordinadoras departamentales
por la defensa de la vida y el medioambiente. Esta respuesta "institucional"
hasta ahora no dio muchos resultados por la insensibilidad del gobierno;
u ocupan tierra, queman sojales, bloquean el ingreso de maquinarias
y personal para fumigación. Esta reacción directa es reprimida
por el gobierno.
Palau afirma que si continúa esta tendencia que venimos observando
desde hace algunos años se forma el siguiente escenario para
el futuro próximo: un país con una gran cantidad de pobres
(probablemente el 70% en no más de 20 años); casi completa
desaparición de las clases medias urbanas; un pequeño
grupo de familias tremendamente ricas; aumento de la delincuencia, del
trabajo y explotación infantil, de la prostitución, consumo
de drogas y alcohol; y creciente analfabetismo de la población,
por falta de acceso a la educación y por su pésima calidad.
Además habrá el aumento de las enfermedades en general
y de las de transmisión sexual, respiratorias agudas y las derivadas
de la parasitosis en particular; aumento dramático de la desertificación
del país por uso intensivo e irresponsable del suelo y por la
deforestación; y aumento de la represión policial y militar
para frenar el descontento social.
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Adital