Argentina:
Con la soja al cuello. Respeto y defensa de pueblos, cultura y naturaleza
Vecinal Santa Rita
/ El Litoral, Agosto 2006
La necesidad de organizarnos se
basa en la experiencia y la reflexión sobre las condiciones de
“vida” que se nos impone desde un puñado de empresas
multinacionales Cargill, Bunge, Louis Dreyfus, Molinos Río de
la Plata, Nidera, Toepfer, etc. en connivencia con los gobiernos. Cáncer,
alergias, infecciones respiratorias, aumento de nacimientos con malformaciones
congénitas, casos de abortos espontáneos, problemas en
el sistema nervioso central, disminución del promedio de vida
en la zona, etc. son el presente y el futuro incierto que padecemos
los miles de habitantes del Cordón Industrial del Gran Rosario
como consecuencia del modelo económico y ruta sojera
Vecinos, organizaciones intermedias, vecinales, sociales,
derechos humanos y políticas nos reunimos con el objetivo de
defender el medio ambiente, por una vida digna y en armonía con
el ecosistema.
¿Por qué organizarse?
La necesidad de organizarnos se basa en la experiencia
y la reflexión sobre las condiciones de “vida” que
se nos impone desde un puñado de empresas multinacionales Cargill,
Bunge, Louis Dreyfus, Molinos Río de la Plata, Nidera, Toepfer,
etc. en connivencia con los gobiernos (nacional, provincial y municipal).
Cáncer, alergias, infecciones respiratorias, aumento de nacimientos
con malformaciones congénitas, casos de abortos espontáneos,
problemas en el sistema nervioso central, disminución del promedio
de vida en la zona, etc., etc. son el presente y el futuro incierto
que padecemos los miles de habitantes del Cordón Industrial del
Gran Rosario como consecuencia del modelo económico y ruta sojera.
La ruta sojera tiene como objetivo abaratar costos para
exportar esta oleaginosa ya sea en harinas o aceites, para ello se han
instalado silos, moliendas, refinerías y destilerías,
puertos sojeros en el ejido urbano. Además del paso permanente
de miles de camiones por las calles de la ciudad que contaminan el medio
ambiente: emanación de gases y presencia de partículas
suspendidas en el aire que contienen entre otros productos DDT.
Construir una Coordinadora
de Asambleas Populares por la Vida
Este folleto tiene como intención informar sobre
las consecuencias de este modelo, pero principalmente convocar a la
acción de todos para defender condiciones de vida que contemplen
trabajo con tecnología que priorice la preservación de
la biodiversidad de nuestro país, salud, educación. Para
este objetivo nuestra Vecinal se apoya en los valiosos trabajos realizado
desde el año ’85 por el Taller Ecologista, al que agradecemos
profundamente por su colaboración en el esclarecimiento y divulgación
de sus materiales.
Monocultivo de soja
Según declaraciones radiales del Director del
INTA de continuar el monocultivo de la soja y la creciente deforestación,
en 10 años el 70% del suelo en Argentina quedará desértico.
En general, nuestro país se caracterizó por la diversidad
de cultivos combinado con grandes extensiones de tierra para la cría
de ganado, como así también de la cuenca lechera. Para
la explotación intensiva y extensiva del monocultivo de la soja
se transfirieron más de 1.300.000 hectáreas de explotación
ganadera hacia este cultivo. “El país ya perdió
17.000 tambos lecheros porque sus tierras fueron destinadas al cultivo
de la soja. Como consecuencia de la expansión y concentración
de grandes establecimientos se estima que al menos 300.000 pequeños
productores fueron expulsados de sus tierras y hoy son parte de los
bolsones de miseria.” (Los dueños del río * Taller
Ecologista * abril 2005)
“Sólo en el período 2004-2005 se
desmontaron 1,2 millones hectáreas de selva amazónica
para cultivar soja. [...] Según un estudio de organizaciones
ambientalistas, la soja es actualmente la principal fuerza de presión
desmontadora junto con las pasturas sin monte y la tala ilegal. [...]
En el monte argentino se vive una situación similar, ya que los
desmontes por el avance de la soja aumentan día a día,
y con ello aumenta la conflictivad con campesinos e indígenas”
(La Capital, 26/07/06)
En Argentina se pretende expandir la superficie sojera
hasta alcanzar 16 millones de hectáreas para el 2008 (hoy hay
sembradas 12.300.000). ¿Qué significa esto? Por lo menos,
que habrá más tráfico de camiones, trenes y barcos;
que los campos sembrados con soja estarán cada vez más
cerca del ejido urbano. ¿Sabía Ud. que un avión
fumigador esparce su veneno a 1 km. a la redonda del campo sembrado?
Entre los principales impactos del actual modelo de agroexportación,
la pérdida de biodiversidad resulta alarmante en los 5 países
de la Cuenca del Plata (Argentina, Bolivia, Brasil, Paraguay y Uruguay).
Como dijimos, los ecosistemas nativos se eliminan incentivados por una
política de expansión de la frontera agropecuaria. Cuando
se elimina el bosque, la retención del agua de lluvia se reduce
en forma notable y aumentan la evaporación y los procesos erosivos
(hídricos y eólicos), se acentúa la amplitud térmica
del ambiente, disminuye drásticamente la biodiversidad nativa,
se suspenden el aporte de materia orgánica y de nitrógeno
y se interrumpe el desarrollo de suelos. A estos impactos debe sumarse
el envenenamiento de las aguas superficiales y subterráneas,
de los suelos y del aire, provocado por el uso a gran escala de tóxicos
agrícolas -plaguicidas y fertilizantes químicos- por los
sistemas de monocultivos a gran escala.
Pensemos por un momento la hipótesis de que el
boom de la soja trae mejoras a la población en general, es decir,
más trabajo, mejores salarios, etc.; que algunos llaman “progreso”.
En octubre de 2004, un periódico de Rosario, calculaba que las
8 empresas más importantes del comercio de soja (Cargill, Bunge,
Aceitera Gral. Deheza, Louis Dreyfus, Molinos Río de la Plata,
Nidera, Toepfer y Vicentín), habían sumado en sus ventas
de un año más de U$S 10.000 millones, casi 8 veces el
presupuesto anual de la provincia de Santa Fe. Por los puertos privados
de Santa Fe se despacha hoy el 78% de la cosecha nacional exportada,
aunque están exentas del pago del impuesto a los Ingresos Brutos.
A pesar del fervor con el que los sectores dominantes
y políticos defienden las inversiones extranjeras, el supuesto
“efecto derrame” que éstas provocan es más
un imperativo ideológico que una verdad ajustada a un análisis
real de la situación. La experiencia real de las inversiones
en Santa Fe -que contiene hoy el principal complejo mundial de producción
de aceite de soja- llega a debilitar incluso estos escasos argumentos
de beneficio. La industria aceitera es una de las que menos puestos
de trabajo generan por cada dólar de facturación, ya que
si bien requiere de un importante encadenamiento de servicios (empresas
de transporte fluvial y marítimo, flete por camiones), no desarrolla
en torno suyo un gran encadenamiento productivo, tal como sucede con
otras industrias. Por otro lado, a las exenciones otorgadas directamente
por las políticas tributarias provinciales, se suman las denuncias
contra estas empresas por maniobras para evadir retenciones e impuestos
a las ganancias. Las mismas fuentes del gobierno, “advierten que
el hecho de tener puertos propios de embarque, les permite a todas estas
empresas manejar un alto nivel de evasión”.
Un trabajo del Sindicato de Aceiteros de Pto. Gral.
San Martín calculaba en 2004 que en las inversiones de las grandes
traders de cereales, “por cada 500.000 dólares invertidos
se va a generar tan sólo un puesto de trabajo”.
Entonces, no sólo nos están dañando
la salud y el medio ambiente, si no que también se llevan todas
nuestras riquezas a cambio de migajas, de unos pocos puestos de trabajo
que tampoco cumplen con normas de seguridad para sus propios obreros.
Este “progreso” no lo queremos. La humanidad ha desarrollado
la ciencia y la tecnología como para brindar a la sociedad condiciones
de vida que sean armónicas con la naturaleza y con el desarrollo
individual de cada ser humano, ese es el progreso que queremos.
Plan Circunvalar
El 05/02/04, el Concejo Deliberante de la ciudad de
San Lorenzo aprobó la venta de 3 calles públicas a la
empresa Molinos Río de la Plata, uno de los grupos económicos
más poderosos del país, que había decidido invertir
U$S 80 millones para construir un puerto propio y ampliar su planta
de molienda de cereales.
El 17/12/04 el Concejo Deliberante de Villa Gdor. Galvez,
aprobó el proyecto de extensión de la “zona industrial”
del pueblo para permitir la venta de calles públicas a la corporación
Cargill, que había decidido invertir U$S 200 millones para construir
una planta y un puerto sobre la costa de Paraná. Para ello, los
concejales primero tuvieron que transformar la zona residencial en zona
industrial a la medida de la multinacional (06/11/03), y el gobierno
provincial se comprometió a invertir $8 millones (unos U$S 2,6
millones) para acondicionar un tramo vial a las necesidades de la empresa
(12/11/04), a pesar de que el mismo gobierno había emitido un
dictamen sobre el proyecto de la multinacional resolviendo que no se
haría “responsable de ningún tipo de erogación
dineraria que demande la construcción de las obras previstas”.
Obviamente estas imposiciones de las multinacionales
se enfrentaron a la oposición de los vecinos que entendían
perfectamente las consecuencias de estos proyectos. Pero las multinacionales
cuentan con “invalorables” aliados en las huestes de los
políticos y los medios de comunicación.
En Granadero Baigorria, los Concejales pretendieron modificar el uso
del suelo para facilitar la instalación de dos puertos sojeros
en nuestras costas. Aquí tuvimos “más suerte”
que nuestros vecinos de las ciudades aledañas y logramos que
se declarara zona residencial la franja que ocupa desde calle Los Plátanos
hasta el límite con Cap. Bermúdez y desde la ruta hacia
el río. Pero todas las rosas vienen con espinas: las empresas
contaminantes que existían en esos barrios seguirán instaladas
allí y peor aún, hacia el oeste de nuestra ciudad se declaró
zona industrial, sin especificar qué tipo de industrias se podrán
instalar en esos terrenos, y también se aprobó la siembra
de cosecha gruesa, es decir de soja. Así que los vecinos del
Oeste podrán estar afectados tanto por la contaminación
de las empresas como de la fumigación de los campos.
Pero ¿son sólo los vecinos de la Zona
Oeste los afectados? Por supuesto que no. Es todo Granadero Baigorria
que se sumerge -por no tener un Plan Estratégico discutido y
definido por todos los vecinos- en la lógica de la contaminación
en pos de una mayor recaudación a cómo de lugar. Es decir,
a costa de todos nosotros.
Pero ¿es que los vecinos no queremos el “progreso”
y “trabajo” para Granadero Baigorria? Justamente porque
queremos trabajo digno, queremos empresas con tecnología limpia,
con salarios acordes a la canasta familiar, con seguridad para sus trabajadores.
Porque queremos “progreso” queremos la mejor tecnología
que no se enfrente a la naturaleza.
Pero ¿será posible esto? Sí, siempre
y cuando todos los trabajadores nos involucremos en diseñar y
definir qué ciudad queremos. Si lo dejamos en manos de las empresas
y sus políticos, ya sabemos que no les interesan nuestras condiciones
de vida. Y no nos referimos sólo a la contaminación. Hubo
un ejemplo muy importante hace pocos años en el Hospital Eva
Perón. El Ministro de Salud Bondesio pretendía colocar
un horno pirolitico con tecnología obsoleta en ese establecimiento.
Obviamente era un negocio para la empresa que con tecnología
barata nos sumergía en la contaminación y en las dioxinas.
Los vecinos nos opusimos firmemente y planteamos que aceptaríamos
un horno con tecnología limpia, microonda y autoclave. Eso significaba
menor ganancia para la empresa. Obviamente la empresa buscó otra
ciudad para llevar su contaminación.
Transporte y almacenamiento
de soja
Las transnacionales ligadas a los agronegocios anunciaron
inversiones por un monto de U$S 900 millones en Argentina, casi todas
en la zona del Gran Rosario para aumentar su capacidad de almacenamiento,
transporte y trituración del poroto de soja. Para el 2007, la
producción argentina de granos no bastará para alimentar
la capacidad instalada por los inversores, que necesitarán “bajar”
soja desde Paraguay, Bolivia y el sur de Brasil, usando mayores embarcaciones
para abaratar los costos de transporte. (Este punto lo retomamos en
“Hidrovía Paraná/Paraguay”)
El mayor transporte de soja lleva a que se construyan
rutas y calles que cortan el ejido urbano para llevar la oleaginosa
a puerto. El Plan Circunvalar sólo rodea a la ciudad de Rosario
pero se mete en todas las ciudades del Cordón Industrial. Así
vemos cómo la frecuencia del ferrocarril que se estima en convoyes
de 120 vagones, partirán a las ciudades en dos y tres partes,
por lo menos 8 horas diarias.
En Granadero Baigorria, otra vez es la Zona Oeste la
más afectada. Pero ¿qué problema trae que pasen
infinitos vagones? Por lo menos tres: 1) si sucede una emergencia en
los barrios más cercano a la autopista, éstos quedan encerrados
sin tener una salida hacia el Hospital o que los Bomberos puedan acceder
a esos barrios, o salir a otros; 2) obviamente, al estar cortado el
paso 8 horas, el tránsito normal de los barrios se ve impedido
(pensemos en los horarios de los chicos para la escuela o los del trabajo
para los padres); 3) por más que los vagones sean cerrados, muchos
no lo son y tanto unos como otros contaminaran el aire.
¿Cómo sucede eso? Simplemente. Tanto los
camiones (que llevan en sus pipetas agrotóxicos porque son utilizados
como “silo”) como los trenes van perdiendo granos fumigados
con pesticidas y los van triturando por el incesante paso de las ruedas.
Ese grano se volatiliza y es el polvillo “tóxico”
que aspiramos. Así, simplemente se aloja en nuestros cuerpos.
Por eso, entendemos como URGENTE definir el Plan Circunvalar
que no afecte a nuestra ciudad. Lamentablemente, en Granadero Baigorria
ni el Poder Ejecutivo ni el Legislativo han informado a los vecinos
de la traza ferroviaria y vial ni de las consecuencias que estas acarrean.
Menos aún nos han convocado para decidir el diseño de
nuestra ciudad. Otra vez el Plan Estratégico se hace imprescindible.
Hidrovía Paraná/Paraguay
La salud y el bienestar de las personas y de los ecosistemas
dependen de su acceso al agua sana y, en consecuencia, de que se mantengan
sanos los territorios productores de agua.
“El proyecto de la hidrovía Paraguay/Paraná, es
una megaobra ideada para aumentar la capacidad de tráfico de
productos -principalmente agrícolas (soja), minerales (hierro
y manganeso) y combustibles-, haciendo viable el transporte de grandes
cargas a través de los ríos Paraguay y Paraná:
un plan para garantizar la navegación continua de convoyes de
barcazas del largo de hasta 3 estadios de fútbol, día
y noche, los 365 días del año, en un trayecto que se extiende
por 3.400 km. de río entre Puerto Cáceres (Brasil) y el
Puerto de Nueva Palmira (Uruguay) en una región de magnífica
riqueza hídrica, que contiene algunas de las tierras más
fértiles del planeta, ecosistemas únicos, reservas de
biodiversidad y recursos naturales de valor incalculable, que despiertan
el interés de los inversionistas privados” (Taller Ecologista
abril 2005)
Contaminación ambiental:
costos socioambientales
La Cuenca del Plata cuenta con la tercera parte de las
reservas mundiales de bosques, recursos hídricos y energéticos,
potencial piscícola, agrícola, pecuario y forestal, riquezas
bioecológicas y socioculturales únicas.
Para adecuar el sistema fluvial Paraguay-Paraná
a los colosales objetivos de los inversionistas, es necesario someter
a los ríos al riesgo de un desastre ambiental; es necesario intervenir
en los ecosistemas con grandes obras de ingeniería; es necesario
permitir la saturación de las aguas con pesticidas y metales
pesados, Tanto las variaciones de flujo como las de velocidad de sus
corrientes, se alteran con obras hidráulicas como las grandes
represas y también con modificaciones estructurales como el dragado
intensivo, en nuestra zona se quiere llegar a 36 pies, la extracción
de rocas del río Paraguay de su lecho y los transvases o interconexiones
de cuencas.
También es necesario aumentar la deforestación,
presionar la producción agrícola hasta agotar las tierras
y desplazar pequeñas y medianas cadenas productivas y comunidades
dependientes de la vida de los ríos. También es necesario
contaminar a través de camiones, trenes, aviones fumigantes a
las poblaciones que se interpongan con el río, a fin de que estos
monstruos internacionales puedan seguir ganando dinero y más
dinero a costa de nuestras vidas.
Conclusión: Se puede
torcer el rumbo
“Concebido el futuro como un presente continuo,
como si el mundo pudiese mantenerse inmutable frente a las acciones
que ejercen las personas sobre él, la voracidad económica
más violenta sostiene todavía la ficción de un
porvenir sin consecuencias”.(Taller Ecologista * Mayo 2006)
Acordamos con el Taller Ecologista cuando sostiene que
cuando un país remesa una cantidad determinada de dólares
para el pago de los intereses de la deuda externa, lo que está
enviando también al exterior es una cierta cantidad de recursos
naturales y trabajo humano incorporado. Dado que, en general, la exportación
de manufacturas y de servicios es muy pequeña, los países
se ven obligados a enviar una creciente cantidad de recursos naturales
con el objeto de recaudar divisas que servirán para pagar en
parte estas deudas y para sostener el modelo productivo vigente. Degradación,
erosión, envenenamiento y desertificación tienen una consecuencia
ambiental directa, escasamente perceptible hasta que se materializa
en la imposibilidad productiva, lo que se manifiesta en algo aún
más terrible: el aumento de la pobreza, la devaluación
económica de los recursos y el aumento del costo social.
Desde Granadero Baigorria junto a organizaciones vecinales
de otras localidades del Cordón, vecinos y asambleas nos reunimos
para poder definir acciones en común.
Particularmente en Baigorria, hemos podido detener una serie de componentes
contaminantes, como el intento de instalación del horno pirolítico,
la instalación de dos puertos sojeros en la ciudad. Sin lugar
a dudas, estos son antecedentes muy importantes ya que sectores de la
ciudadanía dijeron no a claros proyectos incompatibles con una
vida sana.
Se hace más que evidente la necesidad de organizarse
para detener la continua agresión hacia el medio ambiente y los
habitantes del Cordón Industrial. Desde nuestra Vecinal entendemos
como saludables las discusiones que se han dado en San Lorenzo, en el
ámbito de la Asamblea por la Vida de esa localidad.
En primer lugar resulta esencial entender que esta lucha
no es de un barrio o de una ciudad sino que es de toda una región.
Estudiar y comprender el Plan Circunvalar es concebir cómo se
debe ubicar la lucha que nos toca. En segundo lugar, el diálogo
con otro tipo de organizaciones sociales, como son los sindicatos y
fundamentalmente sus trabajadores aparece como una prioridad, ya que
no son sujetos pasivos ante las agresiones al medio ambiente, la salud,
el trabajo, etc.
Te convocamos a participar, sumarte a organizaciones vecinales y/o asambleas
de tu zona, para que juntos construyamos un futuro diferente.
Agosto 2006
Vecinal Santa Rita / El Litoral
Correo electrónico:
vecinalsantarita_gb@yahoo.com.ar
Chaco 406
Fuente: El Militante