El
avance de las malezas complicando la zafra de soja
Se hicieron
resistentes a glifosato y resulta difícil combatirlas.
Las sojas están con buenos desarrollos, especialmente en el norte
del país, donde el régimen de lluvias fue mejor que en
otras zonas, pero las malezas no dan tregua y hoy son la gran preocupación
de los productores, según confirmó a El País el
técnico de Agrocentro Paysandú, Miguel Pastorini. En algunas
zonas, ya están faltando nuevas lluvias.
“El
enmalezamiento que se está viendo en las chacras es insostenible”,
afirmó el técnico de Agrocentro Paysandú. El capín,
conjuntamente con el yuyo colorado (Amaranthus Palmeri) no están
dando tregua, porque se hicieron resistentes al glifosato, el principal
herbicida utilizado en la siembra directa.
Pastorini
reconoció que la problemática de malezas cambia todos
los años en la agricultura uruguaya, pero en el caso de Paysandú
y otras zonas del litoral agrícola, “lo que antes se veía
en las chacras argentinas, ahora es moneda corriente en Uruguay”.
El técnico sanducero contó que “es impresionante
el avance que están teniendo el yuyo colorado y el capín.
Hoy están en todas las chacras y con una agresividad impresionante.
No hay con qué darles”.
Años
atrás, el capín era una maleza problemática en
la zona arrocera, hoy se extendió. En cuanto al yuyo colorado,
según dijo Pastorini, “entró en la maquinaria usada”
y fue ganando chacras.
El AmaranthusQuitensis
que ya estaba en Uruguay se cruzó con el Palmeri y formaron el
Hybridus que es resistente al glifosato y hoy le complica la vida a
los agricultores. “Las sojas están bien, pero se incrementan
cada vez más los problemas de malezas”, afirmó el
técnico de Agrocentro.
Previsión.
Se estima que el área de soja a nivel país está
cercana al millón de hectáreas, mostrando un crecimiento
respecto a la zafra 2018/19. Si el área se concreta y pensando
en rendimientos estimados de 2,3 toneladas por hectárea -muy
similar al promedio de los últimos años- , la producción
local podría llegar a 2,3 millones de toneladas.
En el ciclo
2018/19 la oleaginosa ocupó un área por debajo del millón
de hectáreas, hecho sin precedentes en los últimos 10
años. Se plantaron 966.000 hectáreas que representaron
una baja de 12% en la superficie plantada respecto al año anterior.
La productividad promedio del cultivo creció fuerte a 2.928 kilos
por hectárea (datos de Opypa), cifra cercana al récord
histórico. Hay que recordar que en 2018, como consecuencia de
la sequía, el rendimiento promedio de la oleaginosa fue 1.937
kilos por hectárea.A su vez, los maíces también
presentan un buen estado y en Paysandú, “todavía
hay algunos productores que están sembrando”, ya que no
habían podido hacerlo por el exceso hídrico, señaló
Pastorini. En estos días se está cerrando la siembra y
los cultivos ya implantados “están lindos”, contó
el técnico de Agrocentro Paysandú.
Invierno.
Respecto a las áreas de cultivos invierno, las que ya fueron
levantadas, Pastorini aseguró que el productor quedó con
un “retrogusto feo”, porque “lograron los kilos que
precisaban a nivel de chacra, pero las calidades no acompañaron
ese mayor volumen de grano”.
La gran mayoría
de las cebadas, así como del trigo, fueron rechazadas por los
molinos por su alto grado de las toxinas causadas por el fusarium (hongo),
esas toxinas se conocen como DOM y se acumulan durante la etapa de crecimiento
de los cultivos. “Tras que la ecuación de invierno es muy
ajustada, con los rechazos quedaron con números en rojo”,
contó el experto de Agrocentro Paysandú.
Lo que anduvo
mejor fue la colza, oleaginosa de invierno que sigue ganando terreno
cada año dentro de la agricultura uruguaya, tanto por sus precios,
como por sus rendimientos. Se prevé más crecimiento.
Pablo
Antúnez
08/01/2020