El Uruguay
natural no es verde: es blanquicolorado
Enildo Iglesias - Siete sobre siete
/ Rel-Uita. Uruguay, septiembre del 2003.
El pasado martes 19 el diputado
Gustavo Guarino (EP/FA) interpeló al ministro de Ganadería,
Agricultura y Pesca (MGAP) Martín Aguirrezabala, por la autorización
gubernamental para introducir al país el maíz transgénico
Bt (también conocido como Mon 810) producido por la transnacional
Monsanto. En las barras, colmadas por representantes de numerosas organizaciones
sociales y de productores agropecuarios se destacaba, por lo insólita
(aunque a buen entendedor...) la presencia de funcionarios de la embajada
de EE.UU. en Montevideo. La exposición del Diputado interpelante
se basó en argumentos contundes y documentados, mientras las
justificaciones del Ministro, pese a su título de ingeniero agrónomo,
resultaron un resumen de los argumentos a los que ya nos tiene acostumbrados
Monsanto.
Finalmente se presentó una moción de rechazar la autorización
el ingreso del Mon 810 al país, manteniendo el status de Uruguay
Natural y recomendando crear ámbitos de discusión sobre
la materia que incluyan a representantes de la sociedad civil. La votación
arrojó 48 votos a favor y 48 votos en contra, por lo tanto la
moción no fue aprobada.
Aquí están...
estos son
Votaron a favor de la moción
los 40 diputados del EP/FA, Felipe Michelini (NE), Roberto Arrarte,
Julio Cardozo, Daniel Peña, Alberto Perdomo (Alianza Nacional),
Beatriz Argimón, Raúl Argencio (Correntada Wilsonista)
y Carlos González Alvarez (Herrerismo). Votaron en contra los
diputados del Partido Colorado, del Herrerismo y del Partido Independiente
(PI). Lo insólito es que un mes atrás, el Herrerismo y
el PI habían aprobado una minuta en Diputados solicitando que
el MGAP suspendiera el ingreso del maíz transgénico. Ningún
diputado de estos dos sectores consideró necesario explicar los
motivos que los impulsaron a realizar esta pirueta y cambio de dirección.
Alerta desde la otra orilla
Dos días antes de la interpelación,
ante el comienzo de la siembra de maíz, la Asociación
de Semilleros Argentinos publicitaba las medidas que deben adoptar aquellos
que siembren maíz Bt, recomendando el establecimiento de refugios,
es decir, que una proporción del lote deberá ser sembrada
con maíz no Bt.
Dentro de la población del
barrenador del tallo (plaga que supuestamente combate el maíz
Bt) hay insectos que sobreviven y por lo tanto son resistentes a la
proteína, para ellos mortal, que contiene el maíz transgénico.
Para evitar riesgos, la Asociación recomienda tener una zona
con maíz no Bt (refugio) donde los insectos susceptibles puedan
sobrevivir. Si dos insectos resistentes se cruzan, su descendencia será
resistente. Si un insecto resistente se cruza con uno susceptible, la
descendencia será susceptible. Los refugios deben ser equivalentes
al 10% del lote. Por cada nueve hectáreas sembradas con maíz
Bt, debe sembrarse una hectárea con maíz no Bt. Calculado
de otra forma: debe prepararse una bolsa de maíz no Bt por cada
nueve bolsas de maíz Bt y sembrarse simultáneamente. Finalmente,
si el largo de la siembra supera los 1.500 metros, el refugio debe ubicarse
en el centro del lote.
Estas y otras medidas similares,
fueron oportunamente planteadas en nuestro país por el Ministerio
de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente, pero la iniciativa
fue vetada. Ninguno de los legisladores de brazos enyesados mencionó
estas características y requerimientos del maíz transgénico.
Mucho menos quien será el responsable y financiará -seguro
que no será Monsanto- la necesaria campaña de divulgación
y control que, como vimos, requiere la siembra del maíz Bt. Tampoco
consideraron los peligros que encierra la existencia y proliferación
de insectos resistentes al maíz Bt, con capacidad de generar
descendencias también resistentes. Una vez más asistimos
a la clásica forma blanquicolorada (a la que ahora se sumó
el PI) de legislar: ¡dale que va... que no pasa nada! Mientras
tanto, el recurso de amparo presentado por la Asociación de Productores
Orgánicos del Uruguay (APODU) sigue su curso. Por nuestra parte,
consideramos pertinente que el tema vuelva a ser tratado en el Senado
y que el ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, sea interpelado
en ese ámbito.