Taller sobre
transgénicos: la inexplicable exclusión de ONGs relevantes
El 3 de agosto de 2005
se llevó acabo en Montevideo el “Taller de evaluación
de la gestión institucional en el análisis, liberación
y seguimiento de transgénicos en Uruguay”.
De acuerdo con sus
organizadores, el objetivo central de este Taller sería la obtención
de una valoración crítica del proceso de gestión
institucional, liberación y seguimiento de la utilización
de eventos transgénicos en nuestro país, en el marco del
funcionamiento de la Comisión de Evaluación de Riesgo
Vegetal (CERV).
Era de suponer y de
esperar que en este primer y único taller único realizado
en el país desde la introducción de los cultivos transgénicos
en el año 1999, estuvieran presentes todas las organizaciones
que han participado y trabajado arduamente en este tema de tanta importancia
para el país y su gente.
Lamentablemente no
fue así y varias de las organizaciones más involucradas
en el tema no fueron invitadas al taller. En el caso de RAPAL (Red de
Acción en Plaguicidas y sus Alternativas para América
Latina), tal omisión ocurrió pese a que en dos oportunidades
representantes del gobierno prometieron darle participación en
los temas relacionados a las actividades de la red, entre los que se
cuentan los cultivos transgénicos.
La exclusión
de RAPAL y otras organizaciones de este proceso debe ser además
vista en el marco de uno de los objetivos centrales del taller, que
era la identificación de prioridades y componentes potenciales
para la elaboración de una propuesta de Marco Nacional de Bioseguridad.
Para que el proceso
de ese Marco Nacional de Bioseguridad se pueda llevar cabo en forma
transparente, resulta evidente que se debe facilitar –y no obstaculizar-
la participación de todas las organizaciones de la sociedad civil
que realizan tareas en este tema.
Comprendemos que no
es fácil discutir desde posiciones encontradas, pero es igualmente
claro que no es éste un tema de unanimidades y que abarca mucho
más que lo estrictamente ambiental: es un tema de soberanía
y seguridad alimentaria y donde por ende debe haber la más amplia
participación de todos los actores involucrados.
Durante años
las organizaciones sociales hemos sido quienes hemos informado a la
sociedad de lo que está ocurriendo con los cultivos transgénicos
y esto no ha sido fácil, ya que la información hasta ahora
ha estado guardada y muchas veces nos hemos enterado por casualidad
y por fuentes extraoficiales de lo que ya ocurrió o de lo está
por suceder.
Instamos a las autoridades
a que este tipo de exclusión no se vuelva a repetir, ya que además
de impedir la participación plena de la sociedad civil, estaría
violando los principios del Proyecto del Marco Nacional de Bioseguridad,
que –de acuerdo con los propios organizadores del taller- “se
plantea la incorporación de representantes de partes interesadas
en lo que refiere a bioseguridad (asociaciones, instituciones, ONGs,
etc.) a fin de acceder a sus puntos de vista sobre el tratamiento dado
al tema hasta el momento”.
María
Isabel Cárcamo
Coordinadora de RAP-AL Uruguay
4 de agosto 2005 Uruguay