Nuevos
cultivos transgénicos, espiral creciente de contaminación
A principios
de setiembre el Ministerio de Ganadería,agricultura, y Pesca
aprobó nuevos cultivos transgénicos, tanto para producción
de semillas de exportación como para ensayo.
Cuatro
eventos transgénicos de maíz, trigo y soja fueron
aprobados de forma acelerada, y la decisión no contó con
asesoramiento de instituciones científicas en el Gabinete Nacional
de Bioseguridad, tampoco se tomaron en cuenta informes adversos de expertos
científicos y en las consultas públicas, y representantes
del Ministerio de Salud Pública habían puesto reparos
por el principio de precaución.
Los nuevos
cultivos transgénicos tienen tolerancia a sequía y salinidad,
resistencia a insectos lepidópteros, y tolerancias, no solo al
glifosato, sino que,además, a los herbicidas dicamba y glufosinato
de amonio.
Bien se podría
pensar que se han autorizado “semillas perfectas”, a pesar
de ello, esto mismo se planteó cuando se permitió el cultivo
de la soja y el maíz trangénico, e incluso una de las
razones para facultar estos cultivos, estuvo basado en que habrìa
una disminución del uso de agrotóxicos.
Sin embargo,
ha ocurrido lo contrario, y en este contexto es importante resaltar
los impactos durante casi dos décadas de uso masivo del glifosato,
y la aparición de malezas rebeldes que se resisten a ser eliminadas.
Malezas
resistentes que no dan tregua
Algunos ejemplos
de estas malezas son el capín, juntamente con el yuyo colorado
(Amaranthus Palmeri) se hicieron resistentes al glifosato, principal
herbicida utilizado en la siembra directa en el cultivo de la soja transgénica.
A sí
mismo, la problemática de las malezas cambia todos los años
en la agricultura uruguaya, lo que antes se veía en las chacras
argentinas, ahora es moneda corriente en Uruguay.
Por otro
lado, hay un avance impresionante del yuyo colorado y el capín.
Se encuentra en todas las chacras y con mucha fuerza y agresividad.
Años
atrás, el capín era una maleza problemática en
la zona arrocera, hoy se extendió a otras zonas. En cuanto al
yuyo colorado, se ha ido expandiendo y ganado territorio.
A su vez
el Amaranthus Quitensis que ya estaba en Uruguay se cruzó con
el Palmeri y formaron el Hybridus que es resistente al glifosato.
Nace
una nueva necesidad
Los nuevos
cultivos transgénicos responden a una necesidad creada, el glifosato
ya no mata a las malezas que compiten con la soja transgénica
cultivada hasta ahora, razón por la que se debe de aplicar nuevos
herbicidas, más potentes, y además combinados, siendo
estos dicamba y glufosinato de amonio.
Cabe agregar
que tanto el glifosato como el glufosinato de amonio, están catalogados
como plaguicidas
altamente peligrosos, para la salud de las personas, y el medio
ambiente.
A su vez,
es interesante mencionar que en la etiqueta proporcionada
por la industria del glufosinato de amonio, se lee, prevención
de resistencia: “se recomienda rotar o combinar con otros
herbicidas de diferente modo de acción, para prevenir la ocurrencia
de biotipos resistentes”.
El glifosato no ha podido controlar unas cuantas malezas, ¿podrá
hacerlo el glufosinato de amonio?, en las recomendaciones de la etiqueta
alerta la posibilidad de la aparición de biotipos resistentes.
Los nuevos
cultivos aprobados, solo agudizan este modelo de producción que
hace décadas muestra ser destructivo, para el ambiente y la salud
de las personas.
El aumento
en el número de aplicaciones, la elevación de las dosis
y la preparación mezclando distintos tipos de agrotòxicos,
no hace sino agravar más los problemas desatando una espiral
creciente de contaminación, y sostener lo insostenible.
Marìa Isabel Càrcamo
Setiembre 2020