Seis
organizaciones se oponen a llegada de trigo transgénico a Uruguay
“Introduce
nuevos factores de riesgo al ambiente y la salud de la población”,
dicen las ONG’s. Los únicos interesados son “los
que se beneficiarán económicamente”
La
Comisión para la Gestión del Riesgo (CGR) del Gabinete
Nacional de Bioseguridad abrió un período de consulta
pública para introducir el evento transgénico trigo HB4-PAT
para ensayos a campo y del Instituto Nacional de Semillas (INASE).
La Red Nacional
de Semillas Nativas y Criollas, la Red de Agroecología del Uruguay,
la Red de Huertas Comunitarias del Uruguay, la Sociedad Científica
Latinoamericana de Agroecología (SOCLA) de Uruguay, SlowFood
Uruguay y Redes - Amigos de la Tierra Uruguay manifestaron, a través
de un comunicado, que “nos oponemos a la autorización
del cultivo de este trigo transgénico para cualquiera de los
usos propuestos”.Estas organizaciones defensoras del ambiente
señalan que “la liberación de este trigo no
responde a la demanda de ningún sector de nuestra población,
los únicos interesados son los que han desarrollado y se beneficiarán
económicamente con el uso de esta tecnología”.
“Además
de los dudosos beneficios que traería a la solución de
un problema que no es importante para el cultivo de trigo en nuestro
país (la sequía), este trigo no tendrá mercado
dado el rechazo que provoca en los consumidores y la poca utilidad que
le asignan los productores. Lo que el mundo demanda es una forma de
producir respetuosa del ambiente y que brinde alimentos sanos de alta
calidad. Este trigo no aporta a ninguna de estas cualidades”,
sostienen estas ONG’s.
La variedad
HB4-PAT fue desarrollada por la empresa argentina de biotecnología
Bioceres, a través de TrigallGenetics, una alianza comercial
con el grupo empresarial francés Florimond Desprez que se instaló
en América del Sur con la finalidad de desarrollar y comercializar
variedades de trigo con biotecnología.
Con la tecnología
HB4 las plantas tienen una tolerancia superior en períodos de
sequía y un rendimiento mucho mayor. Como diferencial, este gen
mejora la capacidad de adaptación de las plantas a situaciones
de estrés, sin afectar su productividad, asegura la empresa Bioceres.
La organizaciones
ambientalistas también sostienen que este trigo transgénico,
a estudio del gobierno, “introduce nuevos factores de riesgo
al ambiente y la salud de nuestra población”, debido
a que “más de 20 años de historia en el uso
de cultivos transgénicos tolerantes a herbicidas (una de las
características que porta este trigo) han mostrado los efectos
negativos que acarrean”.
“Entre
sus consecuencias se encuentran la erosión de suelos, degradación
de los ecosistemas pastoriles, contaminación de cursos de aguas,
aumento de la exposición de la población (productores
y consumidores) a sustancias potencialmente tóxicas”, señala
el comunicado.
“Este
trigo porta modificaciones genéticas que abren fundadas interrogantes
acerca de su bioseguridad. Además de una serie de rearreglos
genéticos con dudosas consecuencias en la expresión de
nuevos factores de riesgo, la modificación genética introducida
incluye varias copias de un gen de resistencia a antibióticos
beta-lactámicos (penicilina y ampicilina entre otros). La posibilidad
de que esta característica se exprese o se transfiera a microrganismos,
aunque baja, existe y no hay ninguna necesidad de correr este riesgo”,
agrega el documento elaborado por estas seis organizaciones.
Los ambientalistas
afirman que este trigo “es resistente al herbicida de amplio
espectro glufosinato de amonio (más tóxico que el glifosato)
y sus residuos quedarán remanentes en el grano, harinas y preparados
alimentarios a partir de éstas”. Además, estas
semillas “favorecen el uso de paquetes tecnológicos
que promueven la privatización de los recursos genéticos
y el desarrollo de una agricultura insustentable que atenta contra nuestra
soberanía alimentaria”.
“Los
cultivos transgénicos han colaborado en el desarrollo de una
agricultura concentrada en pocos actores, homogénea desde el
punto de vista del manejo y privatizada en cuanto al acceso a las tecnologías.
Este tipo de agricultura no beneficia a los pequeños y mediados
productores que son los responsables de producir más del 70%
de lo que comemos”,argumentan estas organizaciones que aseguran
que “necesitamos desarrollar una agricultura sustentable,
respetuosa de nuestra salud y el ambiente y que promueva nuestra soberanía
alimentaria”.
“A
pocos días de la reglamentación del Plan Nacional de Agroecología,
la aprobación de este trigo transgénico, contravendría
el espíritu de la ley votada por unanimidad de nuestros legisladores
el día 11 de diciembre del 2018. Nuestro país no puede
seguir dando señales tan contradictorias, debemos definir con
claridad cuál es el modelo productivo que queremos desarrollar”,
afirman en el comunicado.
Estas
críticas se suman a las realizadas por el Espacio 567 y Casa
Grande, dos sectores del Frente Amplio, que alertaron sobre el anuncio
del gobierno de introducir trigo transgénico.
Ambos sectores le solicitaron al Poder Ejecutivo y al Parlamento poner
“la salud de la población y la conservación del
ambiente por sobre intereses de grupos económicos”.
VictorBacchetta
16 agosto2019