Preocupa
la resistencia de algunas malezas al glifosato
Productores,
investigadores y asesores agrícolas están preocupados
por la posible resistencia de algunas malezas al glifosato, el principal
herbicida utilizado en la agricultura moderna, donde prácticamente
todo se hace por siembra directa.
Si
bien la resistencia no está medida, hace rato que se sospecha
que se da en Uruguay y es un problema que sufren los grandes productores
agrícolas como Estados Unidos, Brasil o Argentina. El inconveniente
no es el glifosato en sí, sino el mal uso de este herbicida que
revolucionó la producción agrícola.
"La
resistencia (al glifosato de algunas malezas) es un fenómeno
que viene creciendo de forma sostenida en diferentes países.
En Uruguay todavía no se puede técnicamente afirmar que
existe resistencia, ya que comprobarlo implica una investigación
previa y posteriormente un protocolo", afirmó Marcos Carrera,
gerente de asuntos corporativos de la empresa Monsanto ante la consulta
de El País.
Con
el fin de buscar soluciones a esta situación, Monsanto es parte
de un proyecto de investigación regional, integrado por empresas
del sector agropecuario de distintos países y que también
cuenta con la participación de técnicos de instituciones
estatales de cada nación.
"Estamos
realizando muchos esfuerzos en el tema, liderando una organización
que intenta enfrentar este problema de la forma más efectiva.
Si bien cada país tiene características distintas en sus
malezas, buscamos seguir trabajando en capacitación adaptando
los conocimientos y resultados a la realidad de cada lugar", sostuvo
Carrera.
La
principal consecuencia de detectar raigrás y yerba carnicera
(dos tipos de malezas) resistentes a herbicidas y por tanto, más
difíciles de controlar, es un posible incremento en los costos.
Es que las otras alternativas al glifosato requieren una erogación
económica sensiblemente mayor.
"Para la producción es un alto riesgo perder el glifosato
como herramienta, ya que no sólo es más económico
que otros herbicidas sino sumamente efectivo", afirmó Carrera.
La
utilización de otros herbicidas para remplazar el glifosato genera
un incremento de hasta 50% en los costos a nivel de aplicaciones, dijo
a El País Matías Cafaro, responsable técnico y
comercial de Fadisol.
"Las
alternativas no sólo representan un gasto económico mayor,
sino que son mucho menos prácticas que el glifosato. Estos productos
pueden aplicarse sólo en momentos puntuales, dependiendo del
estado de la maleza y del cultivo", agregó el técnico.
Más
allá de eso, otro aspecto negativo es que los herbicidas que
se utilizan para suplantar al glifosato, pueden dejar residuos que afecten
al siguiente cultivo que venga tras la soja.
"En
un sistema de rotación donde en gran parte de los casos tras
la soja se planta trigo u otro cultivo de invierno, representa un problema
importante los residuos, lo que con glifosato no ocurría",
dijo Cafaro.
Aunque
científicamente no está medida, en las chacras los técnicos
ya están viendo malezas resistentes.
Investigación.
Juan
Constantin, gerente técnico de la empresa Agroterra indicó
que "lo que sí es claro que se está dando es una
tolerancia de raigrás y yerba carnicera al glifosato".
Para
buscar una solución a este problema desde dicha compañía
agrícola se están buscando formulaciones nuevas, por medio
de la rotación de herbicidas, aunque esto insume un incremento
en los costos, sostuvo Constantin.
La
preocupación creciente motiva que el Instituto Nacional de Investigación
Agropecuaria (INIA) comience a mirar más el tema y apunte a investigar
el fenómeno de resistencia.
Amalia
Belgeri técnica de la sección malezas del INIA confirmó
a El País que "hay serias sospechas sobre la existencia
de resistencia al glifosato".
"Lo
que sí está claro es que hubo casos notorios en los que
el raigrás tuvo un desarrollo enorme y las dosis de herbicida
no tuvieron los efectos que deberían haber tenido. Comenzamos
a juntar las semillas en los lugares donde mayormente se han dado los
problemas para investigar y saber qué ocurre", explicó
la funcionaria.
Las
investigaciones se llevarán a cabo, por las características
de estas malezas, una vez que bajen las temperaturas, indicó
Belgeri.
Tanto
el raigrás como la yerba carnicera tienen declarada resistencia
al glifosato en distintos países del mundo, por lo que no se
descarta que esto también se diera en Uruguay, explicó
Belgeri.
La investigadora de INIA también indicó que los problemas
en raigrás serían mayores a los registrados en yerba carnicera.
Afirmó
que "si se confirma que existe resistencia" al glifosato "las
consecuencias pueden ser nefastas ya que no sólo los costos se
elevarían, sino que habría que rotar con otros herbicidas
menos efectivos".
"En
otros países, como en Estados Unidos, se ha llegado a controlar
resistencias a mano contratando cuadrillas de gente para ese trabajo.
Es un retroceso gigante que por el momento parece lejano para Uruguay",
agregó.
Por
otro lado, Daniel Bayce, gerente de la Cámara Uruguaya de Semillas
(CUS) afirmó que "se han detectado problemas de resistencia
en diferentes chacras".
Bayce
explicó que más allá de la iniciativa informada
por Carrera, hay en otros países investigaciones locales con
el fin de enfrentar este problema.
En
ese sentido, indicó que en Argentina se realizan investigaciones
por parte de la Universidad de Buenos Aires y del Instituto Interamericano
de Cooperación para la Agricultura (IICA). En ese país
este problema es muy serio y viene desvelando a los técnicos
agrícolas que antes tiraban glifosato y se olvidaban de las malezas.
El
problema no es el glifosato, es el mal uso de esta tecnología
y precisamente ese mal uso es el que ha generado una resistencia en
las malezas que complica a los principales productores agrícolas
de prácticamente todo el mundo.
Pablo
Besón
26
enero 2014
Fuente