"Uruguay
Natural" produce transgénicos
/ por José Abó
EN 1829 LA "HONORABLE
Asamblea General Constituyente y Legislativa" decretó
el inicio de un proyecto de demolición de la muralla que circunvalaba
la ciudad de Montevideo. Los informes técnicos auguraban que
el proyecto era rentable, que abriría a la ciudad hacia nuevos
horizontes y que no tenía riesgos en cuanto a la vulnerabilidad
de la seguridad de los ciudadanos. Un estudio impecable.
El gran error fue que se
basó exclusivamente en argumentos enfocados a los beneficios
económicos del proyecto y alimentados por la miopía
generada por el simbolismo de la emancipación de las cadenas
coloniales. Con las piedras extraídas de la muralla se podrían
encarar grandes obras de construcción de caminos y otras públicas.
Nuevamente perfecto. Salvo que faltó visión1 .
Pero ¿quién
iba a pensar en aquel momento que la gran ciudad amurallada podría
convertirse, más de 100 años después, en un gran
centro de atracción turística miles de veces más
rentable que el proyecto técnico de corto plazo? Realmente
muy poca gente. Algunas voces se izaron en contra pero ante la contundencia
racional del proyecto, las intuiciones de grandes visionarios cayeron
ante el positivismo imperante en esa y nuestra época. Únicamente
ideas ajenas a la racionalidad pura y casi religiosa que impera desde
el iluminismo en la civilización, podrían alcanzar una
visión cierta del cauce de las tendencias del consumo de ocio.
La muralla cayó y
toda posibilidad de transformar a Uruguay en el mayor centro turístico
de la colonización española se perdió para siempre
2 .
¿En qué se
asemeja la muralla de Montevideo a los transgénicos?
En primer lugar, al igual que el desmantelamiento de la muralla, la
adopción de transgénicos en Uruguay es un pasaje de
ida. El término transgénicos refiere a organismos vivos
que fueron modificados mediante la audición de genes exógenos
para lograr nuevas propiedades. Un grupo de técnicos del Ministerio
de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) aprobó el cultivo
de alimentos transgénicos (sucedió con la soja RR y
próximamente pasará con el maíz) y, probablemente,
en poco tiempo se reducirán o eliminarán las variedades
no transgénicas a sembrar.
¿Cuál será
el costo de recuperar la variedad de semillas para cultivos no transgénicos?
¿Cuál es el valor perdido del conocimiento adquirido
durante años por los técnicos agropecuarios en el tratamiento
de cultivos naturales? Los técnicos del MGAP realizaron un
informe sobre la base de aspectos de rentabilidad de los cultivos
(actual), y presentaron sus ventajas económicas con profundos
fundamentos. Un estudio impecable. Además se basaron en estudios
sobre la ausencia de riesgos al consumo humano (nadie pudo probar
lo contrario). Casi perfecto, salvo que una vez conseguido el monopolio
por parte de las grandes multinacionales de los productos transgénicos,
su comportamiento puede seguir dos caminos: o se comportan según
las reglas universales de los productores monopólicos mediante
la maximización de su beneficio y el aumento del precio hacia
el productor, o se convierten en una Organización No Gubernamental
(ONG).
La segunda similitud entre
la muralla de Montevideo y los transgénicos, es que se ignoran
los efectos no racionales que conducirán a las nuevas generaciones
a aceptar o rechazar el consumo de estos productos genéticamente
modificados. ¿Quién sabe si el consumidor del futuro
preferirá los productos naturales o, por el contrario, se entregará
dócilmente a consumir productos artificiales (aquellos que
la naturaleza no puede generar sin la intervención directa
humana). ¿Los productos orgánicos continuarán
con su crecimiento de más de 20% anual; se detendrán
en los volúmenes actuales o decaerán?
Felizmente para Uruguay
existen dos aspectos que diferencian las dos situaciones. En 1829
era mucho más difícil prever la importancia del turismo,
y mucho menos las preferencias y los valores a defender para atraerlo.
Hoy en día, aunque no es seguro, es más fácil
realizar hipótesis sobre la tendencia de la humanidad a preferir
productos naturales o artificiales, especialmente en los alimentos.
La segunda diferencia es que cuando se demolió la muralla,
el país no había definido ninguna política o
estrategia que le impidiera tomar esa decisión. Sin embargo,
Uruguay intenta hoy en día -aún con errores como la
adopción de los transgénicos- promocionar al "Uruguay
Natural".
Organismos como Uruguay
XXI, Ministerio de Turismo, Instituto Nacional de Carnes (INAC) e
incluso el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria
(INIA), se presentan hacia el exterior con esta gran idea promocional.
En el sector privado ya son varios los frigoríficos y otras
empresas de alimentos que incursionan con éxito en el campo
de los productos orgánicos.
EL ERROR DE LOS TRANSGÉNICOS ES DE UNA CLARIDAD ABSOLUTA
EN TÉRMINOS COMERCIALES, Y MUY POCA GENTE PERCIBE LO ABSURDO
DE VENDER A UN PAÍS Y A SUS PRODUCTOS COMO NATURALES, MIENTRAS
SE ACEPTAN LOS TRANSGÉNICOS
El error de la demolición
de la muralla fue muy importante si se lo mira en perspectiva, más
de 150 años después, pero el error de los transgénicos
es de una claridad absoluta y contundencia en términos comerciales,
y muy poca gente percibe lo absurdo de vender a un país y a
sus productos como naturales, mientras se acepta la antítesis
de las preferencias de los consumidores de lo "natural":
los transgénicos.
Este artículo no
discute los argumentos de los técnicos que aprobaron las medidas
referentes a los transgénicos. La perspectiva es absolutamente
comercial e intenta influir en todos aquellos involucrados en la creación
incipiente de la marca país para Uruguay. Si nadie mencionara
que este país puede ser un gran productor de alimentos y lugares
naturales, este artículo no tendría sentido, al menos
desde una perspectiva comercial. Menos aún si Uruguay no hubiese
sido calificado como el sexto país más natural del mundo
en el ranking de Sustentabilidad Ambiental del World Economic Forum.
Pero desgraciadamente se invierte tiempo, inteligencia y dinero en
fomentar nuestro país como natural y se deciden políticas
contrarias a ello.
El tema de los transgénicos
para Uruguay no es principalmente de seguridad alimenticia ni de biodiversidad,
sino un tema de marketing, un tema de estrategia país. A continuación
se realizará un análisis de las consecuencias que la
política de adopción de alimentos transgénicos
puede tener en Uruguay.
¿Es un error comercial
ingresar en el mercado de alimentos transgénicos?
Para responder a esta pregunta se debe analizar en detalle qué
significa conceptualmente un error comercial.
Ante la ausencia de una
estrategia comercial a nivel del país, la única decisión
errónea -en términos absolutos- es aquella que no es
rentable. En términos relativos, es aquella que se adoptó
pese a tener menor rentabilidad que otras alternativas. Se debe realizar
la salvedad que debe cumplir con las leyes vigentes que protegen la
salud, seguridad y bienes de las personas.
En resumen, si se cumple
la ley ante la ausencia de una estrategia comercial a nivel del país,
toda transacción con resultado económico positivo es
aceptable. Sin embargo, no toda acción comercial es deseable
aunque sea aceptable. A estos efectos debe preguntarse si dicha acción
comercial genera conocimientos que puedan transformarse en ventajas
competitivas para el país o, por el contrario, introduce al
país en un camino en el cual las fortalezas actuales y potenciales
del país se ven disminuidas; y, lo que es peor, sin posibilidades
de recuperación.
Desgraciadamente, la producción
de alimentos transgénicos en Uruguay y el criterio con el que
son aceptados -basándose en la rentabilidad actual y en la
ausencia de riesgos para la salud humana- hace pensar que no existe
una estrategia comercial a nivel del país o que la misma es
caótica en su coherencia. Este tipo de errores, al igual que
la metáfora de la destrucción de la impresionante muralla
de Montevideo, se deben a que no se entienden algunos de los aspectos
determinantes para la correcta toma de decisiones con impacto a largo
plazo.
Las fortalezas de Uruguay
La Fortaleza de Montevideo simbolizó el poder del Reino de
España y el freno a las aspiraciones expansionistas de Portugal.
Tal como sucedía en la antigüedad, las fortalezas como
recursos escasos y competitivos representan la protección y
el motor del desarrollo de los países en la actualidad3 . Por
ello, primero se debe identificar las fortalezas y luego mantenerlas
en perfectas condiciones, y no arriesgar su debilitamiento o destrucción.
En un artículo publicado
en la revista Antiguos Alumnos del IEEM en agosto del año 2000,
y con la firma de quien escribe, se hizo referencia a la marca país
y se identificaban cinco pilares básicos como fortalezas económicas
de Uruguay; entre ellas destacaba el potencial de ser un país
natural. En el año 2002, el World Economic Forum calificó
a Uruguay como el sexto país más natural del mundo4
.
¿Por qué se publica un índice de este estilo
y se incurren costos de relevamiento para poder investigar este tema?
La respuesta es simple: porque es un recurso escaso, económicamente
importante y porque interesa tanto a la opinión pública
como a empresas y gobiernos. Se espera que el gobierno uruguayo haya
diseñado un plan a medio plazo para lograr acceder al primer
lugar, porque como todo buen conocedor del marketing, sabe que el
mercado recuerda el nombre del líder o pionero; y poco sirve
a escala comercial figurar en el sexto puesto5 . Únicamente
resta preguntarse si la fortaleza de lo "natural" es una
tendencia o una moda pasajera. Para eso se analizarán las características
más importantes del mercado.
Características
del mercado
El mercado de los alimentos está en plena evolución.
La demanda de productos naturales aumenta desde hace algunos años.
En Europa, Estados Unidos (EEUU), Japón y otros mercados menores,
se observa una fuerte tendencia hacia los productos naturales. Así,
el mercado de los productos orgánicos posee un precio superior
de un 15% en promedio, y un crecimiento anual del 25 al 30% desde
hace más de una década. El mercado actual de productos
orgánicos alcanzó en 2002 a US$ 3.000: en EEUU y de
US$ 4.000: en Europa. Está previsto que en 2003 este mercado
aumente en unos US$ 2.000:6 .
Varias multinacionales de
venta de alimentos asumieron su compromiso con los productos orgánicos.
El Cloetta Fazer Group, con 22 % de participación de mercado
en los países escandinavos, Heinz con la mayor participación
de marcado en Inglaterra, y Bread & Circus en EEUU son tres ejemplos
de compañías que comprometieron su posicionamiento hacia
los alimentos orgánicos. El 80% de los supermercados de EEUU;
y más del 95% de los de Europa, cuentan con secciones de venta
de productos naturales. Los productos vegetales en Europa -cuando
no son productos certificados como orgánicos pero no son transgénicos-
lucen un gran etiquetado que menciona "Producto no modificado
genéticamente"7 .
PARA EL CONSUMIDOR DE
PRODUCTOS NATURALES, LOS ALIMENTOS TRANSGÉNICOS SON LO MÁS
SIMILAR AL VENENO QUE CONOCEN
Por otro lado, países
como Japón, Brasil, Méjico y los que integran la Comunidad
Económica Europea (CEE), pusieron trabas a la importación
de productos transgénicos. Existe la posibilidad de que estas
trabas se extiendan al mercado de la carne si no se garantiza que
la alimentación del ganado está basada en forrajes y
granos no transgénicos. Por ejemplo, la ciudad de Vedic en
Iowa, EEUU, prohibió la venta e introducción de productos
no orgánicos y, Río Grande do Sul, Brasil, estudia un
proyecto de ley para declarar al estado como libre de transgénicos.
Respecto a Uruguay, actualmente
tiene sólo un cultivo transgénico aprobado: la soja
RR, que representa menos del 7% de la producción de granos
(sin considerar el arroz). En tanto, en Argentina la soja transgénica
representa el 49% de la producción en volúmenes físicos
y el 65% de las exportaciones gránicas8 .
El comportamiento del
consumidor
Se estima que el 7% de la población mundial es vegetariana,
y que las mujeres y las personas más jóvenes son quienes
tienen más tendencia a adoptar este tipo de dieta. Además,
se calcula entre un 10 y 20% adicional a quienes cuidan complementar
su comida de origen animal con una gran proporción de origen
vegetal9.
Toda elección de
productos por parte del consumidor está influida por una amplio
conjunto de creencias acerca de lo que considera como apropiado o
deseable. En algunos casos éstas motivaciones emocionales crean
un compromiso muy profundo con el producto o una marca determinada.
Con frecuencia, las personas no son conscientes de las fuerzas que
los atraen hacia ciertos productos y los alejan de otros, al estar
influidas por sus valores, sus creencias y su percepción del
mundo. Así de simple y de complicado es el consumidor.
Los criterios de clasificación de los consumidores deben ser
entendidos e interpretados y no discutidos. Simplemente deben ser
tomados como datos10 . Ante la decisión de autorizar el cultivo
de una variedad transgénica, es suficiente con saber que para
el consumidor de productos naturales, esos alimentos son lo más
similar al veneno que conocen.
Dado que los parámetros
de comportamiento de los consumidores son parte integral del entendimiento
del ser humano y su diversidad, es un error encarar el tema de los
transgénicos desde un enfoque exclusivamente positivista; como
hizo Uruguay al estudiar las ventajas en términos económicos
y de salud humana. El positivismo y el racionalismo no pueden explicar
los efectos de los valores y las creencias, ya que para esas teorías
filosóficas éstos no son considerados como parte de
la ciencia. Por esta razón, un estudio de este estilo debe
ser multidisciplinario y no técnico-positivista, ya que se
puede incurrir en errores que no consideran otros tipos de saber como
la intuición y el sentido común11 .
Propiedad intelectual
y monopolios
Los granos transgénicos están protegidos intelectualmente.
Tanto es así que en varios casos, los productores están
inhabilitados a sembrar nuevamente los granos que cosecharon. La patente
de propiedad intelectual que poseen las compañías de
granos pueden degenerar en mercados monopólicos.
Conviene entender cuál
es el mecanismo de los monopolios, especialmente cuando derivan de
la protección de la propiedad intelectual. El equilibrio entre
el precio y la demanda en situación monopólica, resulta
en mayores precios de equilibrio que en las situaciones de competencia12
. Esto es así en la teoría y en la práctica,
y se debe a que las empresas intentan maximizar su beneficio.
El proceso de generación
del monopolio difiere en el plazo de implantación de acuerdo
a si deriva de regulaciones legales que lo protegen (empresas públicas
uruguayas, por ejemplo), o de un derecho de propiedad intelectual.
En el último caso el plazo de constitución del monopolio
es mayor debido a que el proceso de difusión del producto se
extiende hasta lograr que el mismo remplace a los productos competitivos
o sustitutos, y logre una participación de mercado tal que
difícilmente el consumidor pueda tener elección. Es
en ese momento pueden aplicarse los mecanismos de aumento de precios
al consumidor .
Una forma de detectar si
se siguió esa estrategia, es identificar si el proveedor fomenta
la introducción de su producto mediante precios menores a sus
costos. Por ejemplo, si las semillas transgénicas (patentadas)
se venden a un precio menor que las naturales, con un precio similar
de venta final, el productor ve incrementada su rentabilidad y por
tanto la adopción de los transgénicos será explosiva.
Pero al ser los transgénicos un producto elaborado desde la
semilla natural -transformada mediante procesos químicos que
introducen genes extraños- no es posible que el precio de las
semillas sea menor a menos que exista una política de subsidio
por parte del dueño de la patente. ¿Cuándo cambiará
esta política? Según los estudios del comportamiento
de los mercados monopólicos, se incrementarán los precios
cuando se eliminen las alternativas o cuando su escasez haga que el
precio de la alternativa suba hacia un nuevo equilibrio14 .
Por lo tanto, el argumento
de que los transgénicos son más rentables, no es válido
a mediano o largo plazo por el solo hecho de que los costos de las
semillas son menores. Debe ser fundamentado con menores costos de
manejo.
Por último, existen
dos aspectos a destacar. En primer lugar, las cosechas transgénicas
como la soja RR no dejarán de ser un commodity ya que el producto
permanecerá indiferenciado de la misma soja plantada en otro
país, y el productor uruguayo seguirá siendo tomador
de precios como hasta ahora. En segundo lugar, existen oportunidades
nuevas como los productos orgánicos para diferenciarse y poder
escapar de los commodities.
El ejemplo más claro
es el vino orgánico producido por Vinos de la Cruz, con un
precio de venta en puerta de bodega de US$ 6 frente a US$ 1.2 del
resto de los mejores vinos uruguayos. ¡Nada más ni nada
menos que un 500% de incremento! Si además Uruguay logra imponer
su marca de origen para productos orgánicos, el premium de
precios será aún mayor.
La marca "Uruguay
Natural"
El proceso de creación de una marca comienza con la selección
de los valores que se quieren transmitir; en este caso, el valor de
la protección de la naturaleza y la producción de productos
y servicios ecológicos. Durante este proceso, la guía
deben ser las preguntas: ¿Qué queremos ser? ¿Cuál
es la imagen que queremos crear?
Respecto al tema ecológico,
Uruguay definió su deseo de ser reconocido como un gran país
natural. Económicamente tiene sentido y los sectores que en
un inicio pueden ser impactados positivamente son el turismo y los
productos agropecuarios.
Una vez definido el concepto,
el siguiente paso es generar una "personalidad" que permita
mostrar una imagen coherente hacia el exterior. Es en esta instancia
que se debe decidir qué productos y servicios adoptar y cuáles
rechazar15 . La personalidad de la marca no puede incluir aquellos
productos que no permitan estructurar una visión coherente
de marca hacia el consumidor (ver gráfico 1).
Al igual que automotora
Volvo rechaza todo vehículo que pueda dar la sensación
de inseguridad, y que Mercedes Benz se resiste a cualquier producto
que pueda degradar su imagen de prestigio -por más rentable
que sea-, Uruguay debe negarse a cualquier producto que no encaje
con el concepto que tienen los consumidores de lo "natural".
Saber qué es lo que
se debe rechazar es tan importante como saber qué es lo que
se quiere. El ejemplo más claro en el ámbito continental
es el de Costa Rica, que convocó a las farmacéuticas
internacionales para que busquen alternativas medicinales en su enorme
banco genético vegetal. Y para hacer más creíble,
y vendible, su compromiso con el medio ambiente, los partidos políticos
locales acordaron impedir el paso de proyectos de exploración
y explotación petrolera, al igual que los de minería
a cielo abierto. "Esas reservas se quedarán ahí,
enterradas", dijo José León Desanti, ministro de
Finanzas y encargado de Ciencia y Tecnología, en Costa Rica.
"Nuestra posición privilegiada y nuestra gente valdrán
más que los hidrocarburos"16 .
Como se mencionó,
el consumidor de productos naturales considera a los alimentos transgénicos
como lo más similar al veneno. Basta resaltar el hecho de su
asimilación con el famoso personaje de ficción, el monstruo
Frankenstein. Los consumidores de lo natural -aquellos a quienes se
debe considerar clientes- hablan de Frankeincosechas, Frankeinalimentos,
Frenkeinpescados. Los alimentos transgénicos tienen una personalidad
asociada por estos consumidores a lo monstruoso, contaminante y, por
supuesto, antinatural.
Intentar compatibilizar el "Uruguay Natural" con la producción
de transgénicos es una contradicción en sí misma,
y sería el primer grave error en el proceso de creación
de la incipiente marca. En el proceso de gestación de la marca
aún se está en la primera de varias fases. En el futuro
próximo se debería publicitar, promocionar y negociar
la apertura de mercados, entre otras varias y difíciles tareas.
Pero de nada vale pasar a las siguientes si no se define correctamente
la personalidad de marca. No se pueden destruir los cimientos de esta
fortaleza que se comienza a construir.
La biotecnología
Una de las causas de la toma de decisiones estratégicas comerciales
erróneas más frecuente, es la decisión de impulsar
un área de tecnología de avanzada y aceptada como motor
futuro de las economías, considerándola cómo
un todo y no un conjunto de disciplinas con requerimientos, capacidades
y potenciales diferentes. Es el caso de la biotecnología.
INTENTAR COMPATIBILIZAR
EL "URUGUAY NATURAL" CON LA PRODUCCIÓN DE TRANSGÉNICOS
ES UNA CONTRADICCIÓN EN SÍ MISMA
Prácticamente nadie
duda que un país con capital intelectual y potencial de desarrollo,
debe incursionar y fomentar conocimiento en áreas de alto crecimiento.
Por ende, Uruguay debe invertir en investigación, desarrollo
y producción de productos biotecnológicos.
En términos generales, la biotecnología es el uso de
organismos vivos o compuestos (obtenidos de organismos vivos) para
ofrecer productos de valor para el hombre. Ésta es una disciplina
con una gran variedad de ramificaciones de conocimiento y aplicación.
Los alimentos transgénicos constituyen una subdisciplina de
la biotecnología (ver gráfico 2), no están alineados
con el concepto de marca de lo "natural" y, por lo tanto,
no existe ninguna justificación para aseverar que Uruguay debe
acepar dichos alimentos so pena de quedar rezagados tecnológicamente
en un área tan importante como la biotecnología.
Por el contrario, dado que la cantidad de disciplinas es tan amplia
y los recursos limitados, el objetivo de innovar y liderar en biotecnología
aconseja focalizar los recursos escasos en algunas pocas ramas de
especialidad.
Los alimentos transgénicos
son contrarios a una estrategia de la formación de marca "Uruguay
Natural" y su prohibición total no inhibe la investigación
ni el desarrollo de la biotecnología sino que por el contrario
orienta en otras áreas para invertir y focalizar los recursos.
Ni siquiera los más importantes clusters de biotecnología
como el Silicon Valley de California o el Triangle Research Park de
Carolina del Norte, abarcan la totalidad de las disciplinas sino que
enfocan sus recursos (decenas de billones de dólares al año)
de acuerdo a sus planes estratégicos.
Si bien el gráfico
2: La industria de la biotecnología, muestra esquemáticamente
las diferentes ramas de la biotecnología, interesan dos conceptos
que se desprenden del mismo.
En primer lugar los alimentos
transgénicos son una parte menor de la tecnología. El
cultivo de transgénicos difiere en su uso, sea éste
como fuente de alimentación, sea como destino de materia prima
para otras ramas como la farmacéutica. Únicamente se
lo puede clasificar como contrario a la estrategia de "Uruguay
Natural" cuando el destino es la alimentación. En segundo
lugar existen disciplinas que tienen un efecto neutro en la generación
de marca "natural" (materiales industriales orgánicos,
productos químicos orgánicos industriales, pesticidas
y químicos orgánicos).
Por otra parte, varias áreas
de la biotecnología están alineadas o encajan perfectamente
con la imagen que el país transmitir al exterior. Para ampliar
las disciplinas ecológicas de la biotecnología, conviene
detallar algunas aplicaciones específicas. En agricultura:
biopesticidas orgánicos, fertilizantes orgánicos, técnicas
de manejo sustentable del suelo; en procesamiento de alimentos: tests
de contaminación de alimentos, tests de verificación
de alimentos transgénicos; en industrial: químicos orgánicos,
producción de energía, tratamiento ecológico
de aguas residuales, bioreciclamiento de residuos domésticos
e industriales, tratamiento de maderas, decoloración orgánica
de pulpa de papel, curtido orgánico de cueros17 . Es a este
tipo de proyectos específicos al que el país debe dedicar
sus escasos recursos económicos con el doble propósito
de generar empresas rentables y de fortalecer la imagen de "Uruguay
Natural".
Conclusiones
1. Existe un mercado significativo y en crecimiento para los
productos alimentarios naturales, especialmente los orgánicos.
2. El consumidor tiene grandes resistencias al consumo de productos
transgénicos; está dispuesto a pagar más por
los productos naturales. No se lo debe intentar convencer de algo
contrario a lo que cree, sino debe entenderlo y venderle lo que pide.
3. La producción de alimentos transgénicos es
contraria a una política comercial de promover a "Uruguay
Natural".
4. Uruguay puede y debe invertir en biotecnología, especialmente
en aquellas áreas relacionadas con la ecología y rechazar
la producción de alimentos transgénicos.
5. Los países importadores están utilizando trabas
no arancelarias para la compra de productos transgénicos. Estas
trabas pueden ser extendidas al mercado cárnico con gravísimas
consecuencias para los productores y frigoríficos uruguayos.
6. La situación de rentabilidad de los artículos
transgénicos es transitoria dada la fase de difusión
de los productos hacia un monopolio protegido intelectualmente.
7. Al igual que la destrucción de la muralla de Montevideo,
ser un país que produce transgénicos es un error sin
solución en el proceso de creación de la marca país
con carácter natural. Sin embargo, recién se comenzó
a demoler la muralla por lo que aún se puede colocar en su
lugar las pocas piedras caídas.
8. El aspecto es suficientemente importante para que la sociedad
civil y el espectro político se involucren activamente. La
aprobación de los cultivos transgénicos debería
ser por ley, como en la CEE.
9. Dado que la soja representa menos del 7% de la producción
de granos y que existen cultivos alternativos, el costo de oportunidad
de prohibir los transgénicos en Uruguay es marginal.
10. Para Uruguay éste no es principalmente un tema de
sanidad o biodiversidad sino de estrategia comercial.
11. Se está en una fase primaria de creación
de una imagen país, la de definición de la personalidad
de marca, pero no vale la pena seguir adelante si no se completa correctamente.
Serían recursos gastados a fondo perdido.
12. Se debe actuar rápido si se quiere liderar. Pronto
otros países pueden posicionarse como líderes en producción
de alimentos naturales y ocupar ese lugar en la mente del consumidor.
Desplazar a un competidor de la mente del consumidor es un trabajo
mil veces más complejo que tomar su lugar antes que otros.
Notas al pie y
bibliográficas
1 En esa época,
los avances de la técnica de asedio convirtieron a las murallas
en un elemento de defensa anticuado.
2 En ciudades como Cartagena de Indias (Colombia) y Roma (Italia),
entre otras, las murallas constituyen uno de los principales atractivos
turísticos y, por tanto, una importante fuente de recursos
económicos.
3 KOTLER, Philip; HAIDER, Daonald; REIN, Irvin. Marketing Places:
Attracting Investments, Industry, and Tourism to Cities, States and
Nations. Free Press, 1993.
4 ABÓ ZUMARÁN, J. Un modelo conceptual para generar
una marca país y Ensayo sobre marca país para Uruguay.
Revista de Antiguos Alumnos del IEEM, Año 4 N° 2, agosto
2001.
5 URBAN, Glen; CARTER, T; GASKIN, S; MUCHA, Z. Market share rewards
to pioneer brands: An empirical analysis and strategic implications,
Management Science, 32, junio 1986, pp. 645-659.
6 (FAO) www.fao.org
7 Retail Magazine, enero de 2003.
8 Encuestas agrícolas de invierno y primavera del Ministerio
de Ganadería Agricultura y Pesca (MGAP).
9 SOLOMON, Michael R. Consumer Behavior: buying, having, and being.
Preentice Hall 5th edition, 2002, p. 101.
10 SIRGY, M. Joseph. Self Concept in consumer behavior: A critical
review. Journal of Consumer Research 9, 1982, pp. 287-300
11 Fundamentos de Max Scheler (1874-1928) y Nicolai Hartmann (1882-1950).
12 VARIAN, Hal R. Micoeconomics Analysis. W.W. Norton & Company;
3rd edition, 1992, p. 294.
13 ROGERS, Everett M. Diffusion of Innovations. Free Press 4th edition,
1995, pp. 320-329.
14 VARIAN, Hal R. Micoeconomics Analysis. W.W. Norton & Company;
3rd edition, 1992, p. 244.
15 AAKER, Jennifer L. Dimensions of Brand Personality. Journal of
Marketing Research, 33, 1997, pp. 347-256 y PARKER, Whan, MILBERG,
Sandra and LAWSON, Robert. Evaluation of Brand Extensions: The Role
of Product Feature Similarity and Brand Concept Consistency, Journal
of Consumer Research, 18, 1991, pp. 185-193.
16 América Economía, N° 234, 28 de junio de 2002.
17 MONROE, Tapan; CRAFT, Gary; HULTTON, David. A critical analysis
of the local biotechnology industry cluster: Counties of Alameda,
Costa Conta and Solano. EASTBAY Works, Silicon Valley, 2002.
POR JOSÉ ABÓ,
PhD (C) in Management, IESE, Universidad de Navarra; Master en Administración
de Empresas, IEEM, Universidad de Montevideo; Ingeniero de Sistemas,
Universidad de la República; profesor de Dirección Comercial
del IEEM, Universidad de Montevideo (www.um.edu.uy/ieem).
Este artículo
fue publicado en la revista Antiguos Alumnos del IEEM de la Universidad
de Montevideo en abril de 2003.
Nota: El autor agradece
a Gonzalo Silva (i+D), creador del diseño y primeras fases
de la marca "Uruguay Natural", y a Diego Canessa (SMS Consulting),
por la información y conceptos brindados; imprescindibles para
la confección del presente artículo.