Uruguay: No
se concretan amenazas
La empresa Monsanto, propietaria de la patente del gen conocido como
RR, que confiere a los cultivos tolerancia al herbicida glifosato, se
ha lanzado a recuperar la inversión hecha en este gen. Las
estrategias que está aplicando difieren en cada país,
pero en todos los casos queda claro que Monsanto quiere cobrar de cualquier
forma. Las respuestas de cada país también difieren. En
Uruguay el asunto
pasó prácticamente inadvertido, con muy poco interés
de la prensa, que en algunos casos contribuyó a enredar más
una situación de por sí confusa.
Las primeras noticias datan de noviembre de 2004. Representantes de
la transnacional llegaron a Uruguay con un planteo un tanto extremo:
Los productores de soja transgénica uruguaya deberán pagar
entre US$ 3 y
US$ 7 por tonelada por el uso de este gen o enfrentarse al riesgo de
que el producto no sea descargado en el puerto de destino [1]. Lo curioso
es que no intentaron entrar en contacto con las semilleras,
los productores ni el gobierno. Monsanto habló directamente con
los exportadores. Antes de explicar siquiera qué pretendía,
Monsanto recurrió a la amenaza.
A pesar de lo inusual
de la situación, la noticia tuvo muy poca repercusión
y la información no abundó. Un año después
resulta difícil reconstruir los hechos basándose en la
prensa. Después de la noticia
de noviembre, habrá que esperar cuatro meses para la siguiente
mención: el 18 de marzo de 2005 el diario El País asegura
que los productores se sienten molestos y engañados porque la
empresa
estaría impulsando un acuerdo con los exportadores de soja [2].
Hasta ese momento, no se conoce reacción del gobierno; cabe destacar
que el nuevo gobierno, con los consiguientes cambios de funcionarios
en prácticamente todas las esferas, había asumido menos
de tres
semanas antes.
Pasan otros cuatro meses y el mismo matutino retoma el tema [3], esta
vez para decir que, a diferencia de lo que ocurre en Argentina, el Inase
descarta problemas con pagos a Monsanto y que la tranquilidad
de los semilleristas uruguayos radica en que, a nivel local, el pago
de las regalías se realiza en el momento en que se adquiere el
producto . Más adelante en el mismo artículo, Enzo Benech,
director
del Inase [4], explica que: (...) (en Uruguay) no están patentados
los genes, pero a los exportadores se les pidió que cobren una
retención del grano que se destina al pago de las regalías
a la multinacional . No queda muy claro cómo es esto: si el pago
de las regalías se realiza en el momento en que se adquiere el
producto ,
¿por qué se pidió a los exportadores que cobren
una retención del grano que se destina al pago de las regalías
a la multinacional ? Cabe destacar que lo que se pidió a los
exportadores es que aceptaran la
retención, no que la cobraran. En realidad no iban a cobrar nada,
sino que simplemente recibir menos dinero.
Finalmente, el 31 de agosto El País Agropecuario, en edición
especial sobre biotecnología, le dedica a este asunto un parrafito
que asegura que en Uruguay no hay conflicto [5]. Sin embargo ya no se
habla de exportadores o retenciones sobre grano sino de la semilla que
el productor se guarda para la próxima siembra. Según
el artículo, en estos casos se pagará una regalía
de US$ 3,20 por cada 50 kg de semilla y todo el sistema será
controlado por Urupov [6].
Parecería que en menos de un año hubiesen cambiado las
situaciones y los planteos. En realidad se trata de dos situaciones
superpuestas que conviene diferenciar. Se paga dos veces, pero no se
paga por lo mismo,
aunque eso parezca. Eso sí, el que paga siempre es el productor.
Ya en noviembre del año pasado, el gerente de Urupov, Diego Risso,
explicó que hacer dos pagos no equivalía a pagar dos veces:
No, no se estaría cobrando dos veces pues, en caso de salir el
sistema, a través
de las exportaciones se estaría cobrando solamente el uso del
gen RR y por los otros sistemas se estaría cobrando el uso de
la genética. Son cosas totalmente distintas [7].
Evidentemente este lenguaje crea todavía más confusión.
Para el común de la gente no es fácil comprender que el
gen RR y la genética sean cosas totalmente distintas . La prensa
no ayuda, entrevera los
conceptos y los sistemas y salta de uno al otro sin que nada quede claro
para la mayoría. Intentaremos aquí describir ambas cosas
y ver hasta qué punto son totalmente distintas .
En primer lugar, la genética. Esto no tiene que ver con la biotecnología
sino con el mejoramiento convencional que hace cada criadero de semillas.
Uruguay reconoce la propiedad de variedades vegetales [8], de modo que
cuando alguien obtiene una nueva variedad vegetal (que sea distinta,
uniforme y estable) puede obtener un título
de propiedad. El director del Inase, Enzo Benech [9], lo explica con
un ejemplo muy simple: es igual que cuando alguien tiene el título
de propiedad de una casa. Con esa casa puede hacer lo que quiera:
venderla, alquilarla, usarla o abandonarla, incluso donarla. Lo mismo
ocurre con la semilla. El dueño podrá cobrar lo que bien
entienda. Si alguien no está de acuerdo, no tiene más
que ir a comprar a otro lado:
nadie lo obliga a aceptar estas condiciones.
La regalía extendida es un mecanismo para hacer valer los derechos
del obtentor. Nidera, por ejemplo, la aplica a la soja y a los trigos
Baguette. Ambos cultivos son autógamos: esto significa que son
genéticamente estables, por lo que luego de cosechar el productor
puede guardar semilla para volver a plantar porque estas plantas no
se cruzan, se autofecundan, de modo que la tecnología (el mejoramiento
convencional) permanece. Por eso la regalía extendida no se aplica
a plantas no autógamas, por ejemplo el maíz, donde se
utilizan híbridos y es necesario cambiar la semilla todos los
años. Ahí no funciona la
propiedad, porque la propiedad es biológica.
Así como en Uruguay se reconoce el derecho del obtentor, la excepción
del agricultor también está reconocida. Se trata justamente
del derecho del agricultor a reservar semillas para la próxima
vez,
práctica que nació con la agricultura, sin tener que pagar.
La regalía extendida va contra ese derecho, que está contemplado
en la Ley de Semillas [10]. Lo que ocurre es que a partir del decreto
reglamentario
de esta ley (decreto 438/004 y más concretamente su artículo
46) [11] se permiten los acuerdos entre partes relativos a la semilla
reservada. Teóricamente los pequeños productores estarían
exentos,
pero como no hay definición clara de pequeño productor,
el reglamento alcanza a todos por igual. Si el productor firma el acuerdo,
por más pequeño que sea, tendrá que pagar y no
puede quejarse.
El decreto 438/004 fue muy cuestionado incluso antes de su aprobación.
En agosto de 2004 la Comisión Nacional de Fomento Rural se declaró
en contra, alegando que Se limitan los derechos de los productores
usuarios a plantar su propia semilla, ya que tendrán que pagar
las regalías que las empresas obtentoras fijen. Esto atenta contra
los derechos que otorga la propia Ley de Semillas en el Art. 72, en
cuanto
a las potestades de los productores de reservar semillas para uso propio
[12]. Sin embargo, en diciembre el decreto se aprobó tal cual,
y ese fue uno de los reclamos hechos al presidente Vázquez en
Zapicán,
donde el flamante gobierno celebró un Consejo de Ministros, el
primero realizado en el interior del país. Entre otras cosas,
el artículo 46 del decreto reglamentario de la Ley de Semillas
se califica de
atropello [13].
Este artículo permite los acuerdos de partes sobre la reserva
de semilla de un cultivar protegido para uso propio . Como el decreto
reglamentario sigue vigente, los obtentores vegetales (los criaderos
como Nidera, Don Mario) pueden celebrar contratos con los productores
para el cobro de la regalía extendida. A pesar de que los acuerdos
de parte no aparecen explícitamente en la ley hasta diciembre
de 2004,
según se informa la regalía extendida se está cobrando
desde hace dos o tres años. Hasta aquí lo relativo a la
genética .
El gen es el famoso gen CP4, conocido como RR (Roundup Ready), desarrollado
y patentado por Monsanto y aplicado a diferentes cultivos, como el eucalipto
o el maíz. Sin duda el cultivo RR que más
éxito ha tenido es la soja, tanto así que en todo el país
es imposible encontrar soja que no sea RR. Monsanto considera que nunca
recuperó la inversión realizada en esa tecnología
y ha iniciado una campaña feroz
para cobrar su impuesto tecnológico en el mundo entero.
En algunos países el gen está patentado y la empresa tiene
otras formas de hacer valer sus derechos . En Uruguay no existen las
patentes sobre los genes, entonces no se pueden cobrar. Determinada
a
cobrar como sea, Monsanto entró en contacto con los importadores
en los países de destino antes incluso de hablar con productores,
semilleristas o gobierno; los exportadores uruguayos recibieron el
condicionamiento del importador europeo. El sistema propuesto era el
siguiente: en el puerto de destino, digamos Rotterdam, se toman muestras
del grano para ver si es RR. En caso afirmativo, hay que
demostrar que esa semilla fue comprada formalmente. Si no es así,
y puesto que allí puede hacerse valer la patente, se descontará
una cantidad (la propuesta era partir de US$ 3 y ascender gradualmente
hasta US$ 7) que cada eslabón de la cadena irá descontando
al siguiente: exportador (empresas como AgroTerra, Erro o Cargill),
acopiador y finalmente el productor. Esto no es propiamente el impuesto
tecnológico sino una retención, una forma de recuperar
el impuesto no cobrado.
Ahora, si la semilla fue comprada formalmente, no habría problema.
Sin embargo, habíamos quedado en que la regalía no tenía
que ver con el gen sino con el mejoramiento convencional. Lo que ocurre
es que con la
regalía se están cobrando dos cosas, el derecho del obtentor
y el uso del gen RR (puesto que no puede cobrarse aparte al no reconocerse
la patente sobre el gen), que la empresa que cobra tendría que
hacer
llegar a Monsanto. Esto no siempre ocurre, y ese es uno de los problemas.
La amenaza de la retención se aplicaría solamente a la
semilla ilegal , que en Uruguay es poca pero existe.
Uruguay no acepta que el derecho del obtentor se pague sobre el grano
(ver nota [8]), por lo que el gobierno inició contactos con Monsanto
para explicarles que esto no es Argentina . Siendo la mayor parte de
la producción formal, lo más lógico sería
que Monsanto negociara con las distintas semilleristas, cosa que aparentemente
está haciendo. El sistema de retenciones llegó a instrumentarse
pero nunca se aplicó. Es
improbable que se aplique en el futuro.
Suponemos que tras los acuerdos con las empresas de semillas la regalía
extendida que ya se está cobrando aumentará, porque Monsanto
está reclamando su parte y es poco probable que las semilleristas
quieran quedarse con menos. Por otra parte, quienes no estén
cobrando regalía extendida tendrán que pasar a hacerlo,
o instrumentar algún otro sistema para cobrar el uso del gen
y hacer llegar ese dinero a
Monsanto.
¿Qué hará Monsanto si no logra acuerdo con los
semilleristas? En otros países ha habido amenazas de dejar directamente
de vender semilla de soja, pero esto resulta muy improbable ya que la
región (el Mercosur y
Bolivia) es la mayor productora mundial de soja y es por lo tanto un
gran negocio para Monsanto. Una vez más los productores son rehenes
de la situación, pues en Uruguay no hay soja que no sea RR: el
que quiere plantar soja tendrá que usar el gen de Monsanto.
El hecho de que Uruguay no reconozca patentes sobre los genes no impide
que Monsanto empiece a cobrar por su gen RR y por cualquier otro que
se le ocurra, en la soja o en otros cultivos. Simplemente se
le llamó la atención en cuanto a los métodos. Si
se abre al diálogo y propone un sistema civilizado , que oculte
el hecho de que efectivamente se está cobrando una patente que
el país no reconoce, la
dudosa legalidad de esta práctica no se pondrá en tela
de juicio.
Trabajo realizado por: Colectivo Bioptimistas
Diciembre 2005
Para mayor información: bioptimistas <bioptimistas@riseup.net
Notas y fuentes
[1] Soja con patente , boletín Conexión
Tecnológica Nº 86
[2] Regalías de la soja una vez más cosechan polémica
en chacras , El
País, 18 de marzo de 2005: Los productores uruguayos están
molestos y
sostienen que han sido engañados, porque las empresas que venden
la
soja con el gen RR, cobran la regalía (un porcentaje de semilla
por
bolsa) y ahora Monsanto pretende cobrar "valor tecnológico"
.
[3] El Inase descarta problemas con pagos a Monsanto , El País,
17 de
julio de 2005.
[4] Instituto Nacional de Semillas, institución de derecho público
no
estatal que se rige por el derecho privado. El gobierno tiene
representación en el instituto a través de su presidente.
Más
información en http://www.inase.org.uy.
[5] Párrafo sobre Royalties del artículo El Uruguay Transgénico
,
El País Agropecuario Nº 126, 31 de agosto de 2005.
[6] Urupov (Asociación Uruguaya para la Protección de
Obtenciones
Vegetales) es la agrupación de las empresas nacionales y extranjeras
dedicadas a la obtención de variedades vegetales. Es la rama
uruguaya
de la Unión Internacional para la Protección de las Obtenciones
Vegetales (UPOV). Más información en http://www.upov.int.
[7] Diego Risso, gerente de Urupov, entrevistado el 15 de noviembre
de
2004 en el programa radial Tiempo de Cambio (Radio Rural), citado en
Conexión Tecnológica Nº 68.
[8] En noviembre de 1994 Uruguay adhirió al Acta 78 de la UPOV,
donde
se reconoce la propiedad de las obtenciones vegetales y su pago a
través de la semilla.
[9] Entrevista con Enzo Benech, 9 de noviembre de 2005.
[10] Ley Nº 16.811 (Ley de semillas):
http://www.parlamento.gub.uy/Leyes/Ley16811.htm.
[11] Decreto reglamentario Normas generales de la producción
y
comercio de semillas , diciembre de 2004:
http://www.presidencia.gub.uy/decretos/2004121705.htm
[12] Comunicado de la CNFR de agosto de 2004. Fuente:
http://uruguay.indymedia.org/news/2004/11/29776.php
[13] Vázquez escuchó a la gente en Zapicán y respondió
, comunicado
de prensa de la Presidencia de la República Oriental del Uruguay,
http://www.presidencia.gub.uy/_Web/noticias/2005/04/2005042506.htm