número 220-octubre-2024 |
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Boletín electrónico de RAP-AL Uruguay |
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COP16: crisis de biodiversidad, negacionistas climáticos y extractivismos progresistas por Eduardo Gudynas La Conferencia de las Partes (COP) es el órgano rector del Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB), un tratado ambiental global. Allí se congrega la diplomacia ecológica, gobiernos, empresas y ONGs. Eduardo Gudynas afirma que las medidas propuestas son cada vez más insuficientes y vincula el extractivismo de izquierda con el negacionismo de derecha. Se inició una nueva cumbre de la Convención de la Diversidad Biológica (COP16), que en este año tiene lugar en la ciudad de Cali (Colombia). Los delegados de los gobiernos compartirán ese encuentro con miles de otros participantes que provienen de organizaciones ambientalistas, federaciones de campesinos, organizaciones indígenas y centros de investigación, de todos los rincones del planeta. Su tarea es concretar medidas para proteger las especies vivientes, todas ellas, desde los más grandes mamíferos, pasando por la flora, hasta desembocar en los microorganismos. Se llega a esa cumbre sabiendo que la situación es muy grave. Entre la evidencia disponible, el último reporte sobre el Planeta Viviente (LivingPlanet), señala una catastrófica caída en el 73 por ciento en casi 5.500 especies que fueron evaluadas. El peor deterioro ocurrió en América Latina. Sin embargo,
a pesar de esas evidencias, e incluso a pesar de que Cali representa el
décimosexto encuentro de los gobiernos, las acciones concretas
para proteger las diferentes especies son totalmente insuficientes. |
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¿Comemos veneno en Uruguay? por Daniel Pena Lo que sabemos y lo que no sabemos sobre la presencia de agrotóxicos en los alimentos. La información acerca de los residuos de plaguicidas en alimentos de Uruguay es extremadamente escasa. A continuación, se resume la información brindada por 13 pedidos de acceso a la información pública que fueron enviados a distintos organismos del Estado entre 2022 y 2024 sobre la presencia de residuos de agrotóxicos en diferentes alimentos. Los resultados no son alentadores. Hace poco más
de 50 años que la agroindustria comenzó a utilizar sustancias
químicas para aumentar la productividad en la producción
de alimentos. La función de estas sustancias es intoxicar diferentes
tipos de organismos vivos: herbicidas (que matan plantas llamadas malezas),
fungicidas (matan hongos), insecticidas (matan insectos llamados plagas),
entre otros. Según se decía inicialmente, estos químicos
biocidas (que llamaremos plaguicidas o agrotóxicos para ser más
claros) solo atacaban a sus plagas objetivo, eran inocuos para la salud
humana si se usaban bien y no perduraban en el ambiente. |
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Horas «sucio» de glifosato y «miedo a las represalias»: historias de vida en las arroceras y el impacto de agroquímicos que estudió la Udelar por Mateo Piaggio Investigadores de la Udelar estudiaron el impacto de agroquímicos en los trabajadores arroceros y un caso de un trabajador llegó a la CIDH; el presidente de la Asociación de Cultivadores de Arroz rechazó las acusaciones. Las avionetas fumigadoras sobrevolaban por el pueblo donde Arrozal 33 le dio una casa a Julio de los Santos. La empresa, que dio origen
al poblado de Arrozal Treinta y Tres en las primeras décadas del
siglo pasado, lo contrató de oficial herrero en 2014. Julio se
encargaba de soldar cosechadoras, carros, tractores, fumigadoras. La exposición
a los agroquímicos no se reducía a las avionetas fumigando
sobre su casa: incluía su propia trabajo. Me ensucié todo el pantalón, hasta adentro de los championes tenía glifosato. Le pedí al encargado que me dejara ir a cambiarme y no me dejó. Me dijo: ‘Cuando vayas a comer te cambiás’. Estuve como dos horas y pico sucio de glifosato y mojado», explicó en una entrevista a No toquen nada (Del Sol) en diciembre de 2020. Julio tuvo una enfermedad pulmonar
irreversible que lo dejó dependiente de una mochila de oxígeno. |
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La COP16 de Cali y la defensa de la biodiversidad por Miriam Lang La Conferencia de las Naciones Unidas sobre Biodiversidad, que se reunirá del lunes 21 al 1º de noviembre, se enfrentará al desafío de pensar la defensa de la naturaleza frente a las soluciones mercantiles que hoy entusiasman a gran cantidad de inversores y al gran negocio de la conservación. Del 21 de octubre al 1º de noviembre tendrá lugar en Cali, Colombia, la decimosexta Conferencia de las Partes (COP) sobre biodiversidad. La COP es el órgano rector del Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB), un tratado internacional adoptado en la Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro en 1992. A esta edición del evento bianual, el gobierno colombiano le puso como título “La COP de la gente y de la reconciliación”. El lema oficial, “Paz con la Naturaleza”, invita a “repensar un modelo económico que no priorice la extracción, sobreexplotación y contaminación de la naturaleza”. Se anuncia una disputa álgida entre una sociedad civil preocupada y movilizada, en la que además del movimiento ecologista se destacan los pueblos indígenas y sus organizaciones; un gobierno anfitrión que ha declarado al país “potencia mundial de la vida” y, al menos en su discurso, ha dado muestra de ser el gobierno latinoamericano más proambiental; y, finalmente, un proceso multilateral que ya abrió las puertas en grande a las empresas y a los fondos de inversión. Estos actores esperan que se terminen de estandarizar créditos de biodiversidad –análogos a los créditos de carbono– que puedan comercializarse internacionalmente para supuestamente compensar la pérdida de biodiversidad. Pero ¿qué implicaciones y consecuencias tiene esta conversión del tejido de la vida misma en una mercancía? |
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Las madres ‘heredan’ microplásticos a sus hijos, muestra un experimento en ratones por Wired Ratones expuestos
a microplásticos traspasaron los residuos del material a los órganos
vitales de sus crías. El plástico, concebido como un material sintético y resistente, se inventó en 1907. Hasta 2022 (115 años después) la ciencia descubrió que el organismo puede retener partículas de micro y nanoplásticos (MNP). Con el avance de las investigaciones, los científicos han encontrado restos microscópicos de polímeros en peces, aves y mamíferos, así como restos en testículos, espermatozoides, placenta, torrente sanguíneo, cerebro, colon, hígado, riñones y todo el sistema digestivo. |
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