INFORME SOBRE LOS RIESGOS SANITARIOS Y AMBIENTALES DEL MALATHIÓN

por: Dr. Raúl A. Montenegro, Biólogo *
Córdoba, Argentina
enero de 2001

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11. SINERGISMOS

Usualmente los efectos de los plaguicidas se estudian con modelos simplificados que suelen excliír numerosas variables y posibilidades. En el caso particular del Malathión se plantean por lo menos tres situaciones de alta complejidad:

(a) Complejidad variable del insecticida. El Malathión técnico no es una sustancia pura única sinó una mezcla de composición variable. Además del Malathión pueden encontrarse hasta 14 impurezas distintas además de los aditivos inertes. Para resumir este cuadro puede utilizarse el término "complejo Malathión". Su efecto tóxico es por lo tanto función de este arreglo de moléculas. En fórmula:

Tcm = f (Tm; Ti1 ... Tin; Ta1 ... Tan; F)

Donde Tcm es la toxicidad del complejo Malathión; Tm es la toxicidad del Malathión "puro"; Ti1 ... Tin la toxicidad T, respectivamente, de las impurezas i1 a in, por ejemplo trimetilfosfatos, Malaoxón etc., y Ta1 ... Tan la toxicidad T, respectivamente, de los aditivos "inertes", por ejemplo, en algunas formulaciones, xilenos. "F" es un factor de interacción entre partes del complejo. En algunos casos la presencia de dos trimetilfosfatos diferentes reduce su toxicidad individual.

La diversidad química del complejo Malathión es función, entre otras variables, de la composición original del Malathión técnico, del tiempo de almacenamiento, de la temperatura a que estuvo expuesto etc. En fórmula:

Dcm = f (q; ta; tt; F)

Donde Dcm es la diversidad química del complejo Malathión; "q" es la composición química del producto a la salida del proceso de fabricación (Malathión puro, impurezas de fabricación, aditivos de fabricación); ta es el tiempo de almacenamiento de ese producto; tt es la temperatura o modelo térmico a que se somete el complejo químico, y "F" un factor de interacción entre las partes químicas.

(b) Mezcla original del complejo Malathión con otro plaguicida. En este caso pueden resultar supercomplejos más tóxicos para los mamíferos y otras formas vivas. Esta situación debe tenerse muy en cuenta porque es frecuente el uso de mezclas de insecticidas. En ratas bajas dosis de Malathión con carbaryl, un insecticida carbamato, incrementan la presencia de ciertas enzimas indicadoras de daño celular en hígado (Abdel-Rahman, Lechner y Klein, 1985). La misma combinación de plaguicidas reduce el número de fetos vivos en ratas pregnantes. También disminuye la ganancia de peso de la madre (Lechner y Abdel-Rahman, 1984).

Combinaciones de Malathión con endosulfán, un insecticida organoclorado, son más tóxicas que el Malathión aislado porque su combinación interfiere los procesos orgánicos de detoxificación (Srikanth y Seth, 1990). También se demostró que el diazinón, otro insecticida organofosforado, mezclado con el Malathión, produce una mayor inhibición de la colinesterasa en ratas que el Malathión solo (Iyaniwura, 1990).

(c) Variación en la aplicación del complejo Malathión. Los diferentes usos del plaguicida, la disponibilidad del producto, la cultura de aplicación y otras variables hacen que la cantidad aplicada y el tiempo de aplicación varíen enormenente. En el caso particular del valle de Traslasierra, la Secretaría de Agricultura del gobierno de la provincia de Córdoba está intentando imponer un sistema de aplicación no profesional, donde los aplicadores serían personas desocupadas que se incorporarían, transitoriamente, al "Plan Trabajar". Pese a la riesgosidad del complejo Malathión los voluntarios rentados sólo recibirían un entrenamiento mínimo e incompleto que aumentaría los riesgos del manejo y uso del insecticida.

(d) El Malathión y el ambiente. Este es un universo particularmente variable. El complejo químico Malathión es dispersado para que actúe sobre un "blanco" específico (por ejemplo la mosca de las frutas). Pero al producirse la aplicación la mayor parte del producto no entra en contacto con el "blanco" sinó con el ambiente, y como lo veremos luego, también con destinatarios vivos que lo reciben pasivamente. Esta falta de "recorte y especificidad" provoca numerosas interacciones entre el complejo Malathión y el ambiente.

Como parte de este proceso altamente variable el Malathión y sus acompañantes pueden permanecer un cierto tiempo "t", ser químicamente transformados a moléculas no tóxicas (fundamentalmente por hidrólisis) o convertirse en productos más tóxicos que el propio plaguicida. Esto ocurre, por ejemplo, cuando por efecto de la temperatura o la acción microbiana el Malathión se convierte en fracciones más tóxicas como el Malaoxón. N.E. Barlas, de la Hacettepe University de Turquía, aplicó Malathión en un suelo poblado con 6 bacterias reconocidas por su capacidad para "romper" las moléculas del organofosforado. A los 10 días de la aplicación el 25% del Malathión "puro" había desaparecido por ruptura (descomposición). Pero se crearon, en su lugar, nuevas sustancias químicas. El 14% de la cantidad original se convirtió en ácidos monocarboxílicos y un 8% en el altamente tóxico Malaoxón (Barlas, 1996; Sinclair, 2000). También es posible que el Malathión se encuentre por accidente en el ambiente con otros plaguicidas previamente utilizados, y que esto aumente o disminuya su efecto. En este trabajo, por ejemplo, ya se analizó cómo la mezcla de Malathión con carbaryl, Malathión con endosulfán y Malathión con diazinón aumentan los efectos tóxicos del Malathión (cf. Abdel-Rahmán, Lechner y Klein, 1985; Lechner y Abdel-Rahmán, 1984; Srikanth y Seth, 1990; Iyaniwura, 1990).

Además de las interacciones químicas, el complejo Malathión produce impactos de distinto tipo y envergadura sobre los ecosistemas naturales, productivos y urbanos. En estos ambientes la aplicación de este insecticida no sistémico y de amplio espectro produce impredecibles bajas en la biodiversidad de insectos y de otros artrópodos de reducido tamaño. También tiene efectos sobre la biodiversidad de microrganismos del suelo y del agua, y organismos mayores (en particular peces y aves). Altas concentraciones de Malathión son tóxicas para los microrganismos (Singh y Seth, 1989). El efecto es particularmente grave e impredecible en ambientes donde los ecosistemas nativos están siendo simplificados o destruidos, y en todos aquellos con biodiversidades muy bajas.

(e) Los receptores del Malathion. En este grupo heterogéneo se sitúan los receptores "no blanco" de la aplicación, entre ellos seres humanos. Una cantidad "n" del complejo Malathión contacta o ingresa durante un tiempo "t" al o los receptores involuntarios. Además de la variación cuali-cuantitativa de lo que "contacta" o "ingresa", existe un estado orgánico que puede potenciar o disminuír los efectos del plaguicida. En muchos casos pueden desencadenarse mecanismos de sinergismo. Personas alimentadas con dietas pobres e inadecuadas suelen ser mucho más sensibles a los plaguicidas que aquellas bien alimentadas (Bulusu y Chakravarty, 1988; Brenner, 1992). Lo mismo sucede cuando los receptores son por ejemplo fumadores, o cuando las particulares características de trabajo, lugar de vida e idiosincrasia agregan "n" factores de agravamiento. La afectación del sistema inmune por contacto o ingesta de Malathión es un buen ejemplo. Si la persona está sometida a otros factores inmunodepresivos (intensa exposición a la radiación ultravioleta, trabajo en atmósferas muy contaminadas con óxidos de nitrógeno, ingesta de dibenzodioxinas etc.), que a su vez desencadenan "n" procesos orgánicos negativos, como por ejemplo una mayor sensibilidad a enfermedades infecciosas, el Malathión incrementa los riesgos.

Quienes toman la decisión de aplicar un insecticida de alto riesgo como el Malathión en ambientes donde existe población humana deben asumir que el estado orgánico de esa población puede potenciar sus efectos tóxicos, aún a dosis que se consideran de bajo riesgo. El uso del complejo Malathión en el valle de Traslasierra podría provocar, por ejemplo, la aparición de casos de la enfermedad de Saku.


12. CONTAMINACIÓN POR MALATHIÓN. EFECTO SOBRE LOS ECOSISTEMAS Y LA BIODIVERSIDAD

En general y pese a los mecanismos degradativos, el Malathión y sus acompañantes y derivados suelen contaminar el suelo, las aguas superficiales y subterráneas e incluso el aire.

12.1. Contaminación.

(a) Contaminación del suelo.

(b) Contaminación de aguas. Se ha registrado contaminación por Malathión en pozos de agua subterránea en Ontario, Canadá (Frank y otros, 1987), y California, Mississippi y Idaho en los Estados Unidos (Frank y otros, 1987; Hind y Evans, 1988; EPA (1988). Lamentablemente no se han encarado programas de monitoreo que permitan monitorerar su impacto. El Malathión también se registró, por ejemplo, en aguas superficiales de los Estados Unidos. En California se muestrearon los sistemas de agua de 28 condados y se halló que 5 estaban contaminados con Malathión (Howard, 1991). Los desagües pluviales del condado de Santa Clara, donde se han empleado rociados masivos por aire, se hallaron concentraciones de Malathión y Malaoxón (Oshima, 1982).

(c) Contaminación del aire. En Estados Unidos el Malathión se detectó en el 27% de las muestras de aire de 14 estados en 1970, y en un 21% de la muestras en 16 estados en 1972 (Howard, 1991). En 1987 se encontró que las microgotas de la nieba en el valle central de California y en Maryland, Estados Unidos, concentraban, trasladaban y depositaban numerosos plaguicidas lejos de sus fuentes originales. El Malathión y otros organofosforados eran los contaminantes más frecuentes (Gloftelty, Seiber y Liljedahl, 1987; Schomburg, Glotfelty y Seibur, 1991). Las concentraciones de Malaoxón eran 10 veces mayores que el Malathión en áreas no agrícolas, y crecía con el aumento de la distancia al sitio de aplicación (Glotfelty, Seiber y Liljedahl, 1987).

12.2. Efectos sobre los ecosistemas.

El Malathión y sus impurezas es un tóxico de amplio espectro que a las dosis de control de la mosca de las frutas por ejemplo mata organismos de biomasa equivalente. Cuando el rociado afecta ambientes nativos y por lo tanto de alta biodiversidad, el Malathión técnico produce una importante mortandad de insectos y otros artrópodos. Esto desbalancea local y temporalmente los arreglos de la cadena alimentaria. Un efecto biodepresor similar, aunque mucho más intenso, se registra cuando es aplicado en ecosistemas productivos y urbanos.

El Malathion puro es medianamente tóxico para aves y tóxico a muy tóxico para peces (Pisces). Produce además numerosos efectos orgánicos negativos a dosis no letales. Niveles de Malathión en agua tan bajos como 5 ppm causan defectos cardíacos en peces. Estudios conducidos en la Rutgers University de New Jersey, Estados Unidos, mostraron que peces desarrollados a partir de huevos fertilizados que se sometieron al Malathión presentaban ritmo cardíaco irregular, variación de contenido de sangre en el corazón, edema pericardial y defectos de formación del corazón (Solomon, 1979). Este investigador indicó que "otro problema derivado del uso de insecticidas es el efecto de sus metabolitos. Un metabolito primario del Carbaryl es el 1-naftol, mientras que el Paratión y el Malathión se transforman en Paraoxón y Malaoxón. [Estudios realizados] sobre estos dos últimos metabolitos mostraron un decrecimiento de la población celular, de la síntesis de ADN y de la síntesis proteica en cultivo de células del músculo pectoral de pollo [Wilson, 1973]. Por lo tanto, el metabolito puede ser más dañino que el compuesto original" (Solomon, 1979).

Tortugas acuáticas de Florida expuestas al Malathión mostraron defectos de nacimiento. El Departamento de Anatomía de la Universidad del Estado de Nueva York encontró que el Malathión produce 5 veces más defectos de nacimiento, por ejemplo malformaciones esqueléticas, que el plaguicida Captán. Los autores de este trabajo sugieren que los tumores superficiales hallados en tortugas fluviales de Florida podían atribuírse al Malathión (Department of Anatomy, 1973).

Estudios realizados en el Departamento de Zoología de la Universidad de Poona, en India, mostraron una alta sensibilidad de las ranas al Malathión. Niveles de 1 a 5 ppm provocaron colas y cabezas deformes y conductas inusuales de nado en renacuajos (Department of Zoology, 1983).

Lagartijas expuestas a niveles de Malathión de 1 mg/kg y 3 mg/kg sufrieron daño en hígado, riñón e intestino. El estudio, realizado por el Departamento de Biología de la Facultad de Ciencias (Universidad de Omangazi, Turquía) indicó que "el uso descontrolado del Malathión y compuestos relacionados hará peligrar no solo la [población] de lagarijas sinó que afectará además la cadena alimentaria y el [balance del ecosistema] en forma negativa" (Department of Biology, 1995).

13. El uso del Malathión en Traslasierra y sus posibles efectos sobre los ecosistemas locales

13.1.Origen del problema.

El área de Agricultura del gobierno de la provincia de Córdoba decidió, unilateralmente, la aplicación del complejo Malathión en el valle de Traslasierra para controlar las poblaciones de moscas de la fruta (Diptera, Tephritidae). Esta decisión se adoptó a fines del año 2000 en ausencia de moscas que justificaran tal decisión (Rizzi, 2000a). Contrariando protocolos reconocidos de prevención y control, al momento de la decisión gubernamental el valle de Traslasierra no contaba con una red estadísticamente diseñada de trampas para la detección precoz de Tephritidae. Aún hoy esa red no existe.

En 1994-1995 Enrique estudió la abundancia de moscas de la fruta, Tephritidae, en el valle de Traslasierra (Rizzi, 1997). Capturó ejemplares de seis especies: Ceratitis capitata, Anastrepha fraterculus, Anastrepha alveatoides, Rhagoletis blanchardi, Rhagoletotrypeta sp y Pseuutreta sp. Tanto Ceratitis capitata, originaria de Africa Occinental, como Anastrepha fraterculus, de origen sudamericano, eran entonces las más abundantes (Rizzi, 1997). C. capitata, en condiciones de laboratorio, tiene un ciclo de vida, a 23 ºC, desde la postura del huevo hasta la emergencia del adulto, de 25 días (Quesada Allue, 1994). En A. Fraterculus el ciclo de vida a 25-26 ºC se completa en 30 días (Ritacco, 1991). En condiciones naturales el ciclo biológico de C. capitata dura entre 25 y 60 días dependiendo de las condiciones climáticas (bajas temperaturas alargan el tiempo de desarrollo) y los frutos disponibles (Rizzi, 1997). El adulto de C. capitata vive aproximadamente 1 a 2 meses en climas cálidos y hasta 10 en climas templados (Ritacco, 1991). La mosca del Mediterráneo puede tener de 1 a 10 generaciones anuales en lugares con gran abundancia de alimentos, donde los inviernos no son rigurosos y los hospederos maduran en forma escalonada durante todo o gran parte del año (Putruele, 1991).

Usando trampas Jackson y Mc Phail, Rizzi obtuvo individuos adultos de Ceratitis. capitata y Anastrepha. fraterculus durante todo el año. Para el período de estudio (1994-1995) halló un aumento de las capturas en noviembre, pero el mayor aumento de la abundancia ocurrió entre la primera y segunda semana de diciembre. Desde ests fecha y hasta marzo se registraron los valores más altos: a fines de enero A. fraterculus, a mediados de febrero C. capitata y a principio de marzo también C. capitata. Después de marzo la abundancia de C. capitata dismunuyó paulatinamente hasta practicamente desaparecer en julio. A. fraterculus disminuyó desde fines de febrero a valores próximos a cero entre mayo y junio con reapariciones sucesivas en julio, agosto y octubre (Rizzi, 1997).

Rizzi analizó muestras de frutos colocadas en cámaras de cría para la obtención de adultos. C. capitata se desarrolló en durazno (Prunus persicae), damasco (Prunus armeniae), níspero (Eriobotrya japonica), pomelo (Citrus paradisi), tala (Celtis tala) y Caqui (Diospyros caqui). A. fraterculus se desarrolló en durazno y damasco, y también en granado (Punica granatum). Finalmente Rhagoletotrypeta se registró en tala arbusto (Celtis pallida) (Rizzi, 1997).

Debe asumirse que Tephritidae puede desarrollarse en numerosos hospederos implantados, entre ellos durazno, pomelo, naranja, mora, pera, níspero, cereza, damasco, ciruela, membrillo, olivo (fruto maduro), uva, manzana, dátil, higo, palta, mandarina, granada, caki, tomate, zarzamora, pimiento, melón, nogal y almendro, y en frutos de especies nativas, por ejemplo tuna (Opuntia sp.), tala arbusto y tala árbol.

13.2. Organización ecológica. Mosaicos.

El ecosistema terrestre en mosaico (Montenegro, 1995) está formado por ecosistemas balanceados y productivos, o bien balanceados, productivos y consumidores.

(a) Los ambientes balanceados o "naturales" son el resultado de procesos evolutivos prolongados. Se corresponden en Argentina, arbitrariamente, con las Provincias Biogeográficas que definieron Cabrera y Willink (1980). Dentro de ciertos límites estos ecosistemas suelen tener alta biodiversidad y estabilidad dado que su contenido de información permite enfrentar "n" situaciones de disturbio interno y externo. Su cociente P/R es aproximadamente igual a 1, pues la mayor parte de la energía solar efectivamente captada se degrada y transforma en calor localmente (P/R@1). En el valle de Traslasierra sus ambientes nativos pertenecen a la Provincia Biogeográfica Chaqueña. Hacia el oeste llano existe una fuerte influencia de la Provincia Biogeográfica del Monte. En la zona serrana se suceden tres pisos principales de vegetación:

(a.1) Bosque serrano (aproximadamente de los 500 a los 1.350 m de altura). En Traslasierra una de sus especies dominantes es el molle (Lithraea ternifolis). Otras formaciones del valle incluyen palmares, y la vegetación halófila de Pampa de Pocho.

(a.2) Matorral serrano. Arbustal de altura o "romerillal", situado entre los 1.300 y los 1.700 m de altura aproximadamente

(a.3) Pastizales y bosquecillos de altura a partir de los 1.700 m aproximadamente. La especie característica de los bosquecillos es el tabaquillo (Polylepis australis).

Lamentablemente estos ambientes están discontinuados y los remanentes sometidos a presión antrópica. Ello reduce su resistencia a los disturbios. Es importante señalar que tres especies de Tephritidae pueden parasitar frutos silvestres (tuna, tala árbol, tala arbusto), por lo cual siempre existiría una fuente potencial de moscas de las frutas.

(b) Los ecosistemas productivos o agroecosistemas resultan de la simplificación ecológica. Sus organizaciones bióticas superficiales son "decapitadas" mediante tala, desmonte, fuego y otros mecanismos. Solo se mantienen, del esquema original, sus suelos y parte de la información ecosistémica que ellos contenían. Sus relaciones P/R>1. Tienen en general baja biodiversidad y estabilidad, y muy alto costo de mantenimiento. En el valle de Traslasierra los ecosistemas productivos (plantaciones, ganadería) han ocupado zonas de topografía acentuada, donde desplazaron al bosque serrano e incluso a los romerillales y pastizales, y sobre todo los ambientes llanos. Algunos cultivos, como el de papa, se asocian a un fuerte uso de plaguicidas inadecuadamente evaluados. Traslasierra no puede ser caracterizada como zona con cultivos frutales a gran escala.

(c) Los ecosistemas consumidores o urbanos también resultan de la simplificación ecológica, mucho más drástica que en el caso de los agroecosistemas. Buena parte del suelo queda impermeabilizado con cemento y otros materiales. Su organización biótica es relativamente simple. Tiene muy baja biodiversidad y estabilidad, con una relación P/R<1.

En el valle de Traslasierra existe una cadena Norte-Sur de asentamientos humanos, en su mayor parte situados sobre zonas de contacto montaña-llanura. Excepto en ciudades como Villa Dolores y parcialmente Mina Clavero su edificación es de baja densidad y no compacta. Predomina una vegetación implantada, exótica, entremezclada con remanentes del ambiente Chaqueño de sierras. En los asentamientos de baja densidad y sus alrededores existen plantaciones frutales dispersas, en general de reducida superficie. Su modelo de distribución al azar dificulta cualquier tarea de control.

13.3. Inviabilidad del control de Tephritidae en Traslasierra.

Dado que el valle de Traslasierra tiene un complejo mosaico de vegetación implantada y vegetación nativa, cuyos ciclos frutales son muy heterogéneos y variables, y parte importante de ese complejo es hospedero de Tephritidae, el control es poco practicable. Dicho sistema se comporta como un modelo estocástico, donde el control de una parte de ese modelo es insuficiente para mantener libre de riesgo al resto del sistema. Los hospederos individuales y grupos de hospederos conforman un complejo sistema de "microislas" separadas, unas de otras, por complicados arreglos de vegetación nativa, nativa-exótic, exótica y obras antrópicas. Muchas de esas "microislas" son inaccesibles como consecuencia de barreras físicas, culturales o simplemente porque no han sido identificadas.

Las posibilidades de control son muy distintas en ambientes de planicie con vegetación achaparrada (mayor posibilidad) que en ambientes mixtos de topografía acentuada y llanos con alternancia de ecosistemas nativos de bosque, romerillal y pastizales de altura, plantaciones nativas y sistemas combinados (menor posibilidad, caso Traslasierra). Si bien Rizzi (1997) considera "posible" la erradicación de Ceratitis capitata, lo hace sobre argumentos poco consistentes (presencia de las Sierras Grandes como barrera natural, ubicación de polos productivos separados por grandes extensiones semiáridas). Su trabajo no considera adecuadamente el mosaico ambiental de Traslasierra ni las variaciones que este mosaico impone a las distribuciones poblacionales de Tephritidae.

La existencia de grandes supefices con ambiente nativo e infinidad de microíslas y bolsones con frutales, muchos de ellos poco accesibles, conspiran contra las campañas de control. Existe además una variable social no considerada. El acceso para control químico a propiedades privadas puede ser negado por los particulares en salvaguarda de su salud, invalidando así la supuesta efectividad de los sitios que sí son controlados. La creciente oposición de los habitantes de Traslasierra al Malathión hará crecer indudablemente este "bias". En cuanto a la otra especie dominante, Anastrepha fraterculus, para la cual se aplican también los comentarios anteriores, Rizzi sujetó la posibilidad de su control "a más estudios".

El complejo mosaico ambiental y social de Traslasierra debe ser cuidadosamente analizado durante el diseño de modelos de desarrollo de ciertos cultivos, y la aplicación masiva de plaguicidas de alto riesgo como el Malathión. Ciertos usos productivos del suelo pueden afectar negativamente otras actividades económicas, e incluso hacerlas colapsar. En este contexto la convivencia de grandes plantaciones frutales saturadas de organofosforados parece incompatible con el turismo sustentable y el desarrollo de proyectos de agricultura orgánica.

13.4. Trámites inapropiados y prima facie ilegales por parte del área de Agricultura.

Resulta incomprensible cómo el área de Agricultura del gobierno de la provincia de Córdoba pudo decidir el uso de un plaguicida de alto riesgo como el Malathión y la participación de aplicadores transitorios y no profesionales frente a los siguientes vacíos:

(a) No siguió los pasos administrativos previstos por la Ley del Ambiente 7343 y su reglamento (ver más adelante); (b) No tiene aprobado, por la Agencia Córdoba Ambiente, el Aviso de Proyecto que marca esa Ley (enero de 2001); (c) No tiene instalada una red de alerta temprana estadísticamente diseñada que permita detectar en forma permanente las apariciones de Tephritidae (red de trampas Jackson y Mc Phail); (d) No evaluó la estocasticidad del sistema de hospederos ni la inviabilidad de aplicar un insecticida fosforado en mosaicos ambientales dominados por vegetación nativa; (e) No estudió previamente el perfil toxicológico y ecotoxicológico del Malathión, ni el de sus impurezas y aditivos (Trimetil fosforotioatos, Malaoxón, otros); (f) No evaluó con anterioridad a la decisión el impacto sanitario y ambiental de la campaña de aplicación; (g) No realizó un estudio integrado sobre la organización ecológica, social y económica del valle para determinar la viabilidad de emprendimientos frutihortícolas sensibles a Tephritidae; (h) No evaluó los riesgos de decidir una campaña de aplicación de Malathión en temporada turística; (i) No consultó a la población y las ONGs locales y (j) No tuvo en cuenta los riesgos de acciones civiles y penales contra el gobierno de la provincia y el erario público que pudieran iniciar personas, organizaciones y empresas afectadas por el uso real y potencial del Malathión (Código Penal: violación al Artículo 248; Código civil: daños y perjuicios; otros).

14. ACCIONES PÚBLICAS Y LEGALES

14.1. En otros países.

La primera acción judicial exitosa contra el Malathión, encarada por personas afectadas por la aplicación aérea del plaguicida, se registró en la Corte del 10º. Circuito Judicial, en Polk County Florida, Estados Unidos). Nicholas Ruys y Pauline Ruys demandaron a su compañía aseguradora, formulando reclamos por los daños que sufrieron en su hogar. Los montos indemnizatorios permanecen confidenciales. Durante la aplicación de Malathión que dio lugar al Juicio unas 230 personas informaron haber sufrido efectos negativos en su salud (Business Journal, 2000).

En octubre de 2000 tres organizaciones civiles presentaron en los Estados Unidos una demanda en la Corte Federal para detener la aplicación por spray de Malathión. Las organizaciones son "The No Spray Coalition", "Disabled in Action", "Save Organics Standards-NY" y "National Coalition Against the Misuse of Pesticides". La presentación fue asesorada por los abogados Joel Kupferman (NY Law and Environmental Justice Project) y Karl Coplan (PACE Environmental Law Clinic). Si bien el Juez J. Martin no accedió a una prohibición permanente, rechazó lel pedido del gobierno de la ciudad de Nueva York para que el caso se archivara. Entre los documentos presentados a la corte figura un dramático documental donde puede observarse como la empresa Clarke Industry rocía indiscriminadamente personas en la calle, estantes con vegetales, mujeres embarazadas y niños (Cohen, 2000).

13.2. En Argentina.

No se obtuvo información sobre acciones judiciales contra proyectos públicos que involucren aplicación de Malathión. El único antecedente, referido en este caso al valle de Traslasierra, es la acción administrativa desplegada por vecinos de la zona para impedir el uso de ese organofosforado (diciembre de 2000). En su carta documento los pobladores del valle hicieron reservas para eventuales acciones Penales y Civiles.

Al respecto es interesante advertir que el área de Agricultura del gobierno de la provincia de Córdoba adoptó la decisión de aplicar Malathión en Traslasierra sin haber presentado previamente el Aviso de proyecto que marca la Ley del Ambiente y su reglamento (ver Diario La Voz del Interior, 2000). Consultada sobre el particular, la Agencia Córdoba Ambiente confirmó que dicho Aviso le fue requerido por nota a Agricultura, y que este organismo, al 12 de enero de 2001, no lo había presentado aún. Los funcionarios de Agricultura responsables de tomar la decisión habrían violado por lo tanto el Artículo 248 del Código Penal. Toda presentación de Aviso de Proyecto, independientemente del dictamen que haga la Agencia Córdoba Ambiente, no anularía la existencia de dicha violación.

15. ALTERNATIVAS AL USO DEL MALATHIÓN

Tanto los riesgos inherentes al Malathión y sus impurezas como el particular arreglo ecosistémico de Traslasierra invalidan la aplicación de Malathión. Cabe aplicar, asimismo, el "Principio de precaución". La mejor alternativa disponible es el Manejo Integrado de Plagas (MIP) sin fosforados ni otros plaguicidas de riesgo, pues este método puede balancear la efectividad del MIP elegido con la escala de producción frutal más adecuada al perfil socio-productivo actual de la zona.

El MIP "es un enfoque que enfatiza el ahorro de energía auxiliar del sistema y optimiza el desempeño del cultivo, como asimismo la resistencia ambiental a los fitófagos" y otras especies plaga. Su objetivo es "regular la población de esas especies por debajo del umbral de daño económico en un contexto ecológico, económico y social" (Brewer1996). El MIP incluye, entre otros. Los siguientes métodos:

(a) Practicas culturales: (a.1) Destrucción o utilización de los residuos de cosecha; (a.2) Poda y destrucción de los órganos afectados; (a.3) Limpieza de los bordes de los campos; (a.4) Rotación de cultivos; (a.5) Abonado, riego y drenaje; (a.6) Cultivos tempranos y tardíos; (a.7) Utilización de plantas trampa; (a.8) Utilización de variedades resistentes no transgénicas.
(b) Control mecánico: (b.1) Recolección a mano; (b.2) Trampas; (b.3) Telas metálicas; (b.4) Bandas pegajosas; (b.6) Zanjas y barreras; (b.7) Espantapájaros fijos y móviles (en general para aves)..

(c) Control físico: (c.1) Uso de sistemas que elevan la temperatura de sitios afectados por la especie plaga; (c.2) Usos de sistemas que por el contrario enfrían esos sitios; (c.3) Emisores sonoros; (c.4) Emisores luminosos; (c.5) Atractores ultravioleta y grillas electrificadas.

(d) Control químico: (d.1) Biocidas químicos de síntesis, dando prioridad a los de menor impacto sanitario y ambiental; (d.2) Biocidas derivados de productos naturales; (d.3) Repelentes y otras sustancias no biocidas.

(e) Control biológico: (e.1) Utilización de organismos vivos contra organismos vivos (por ejemplo virus, bacterias, hongos, insectos parásitos y parasitoides); (e.2) Uso de hormonas en insectos (juvenoides, ecdisoides); (e.3) Dispersión de machos estériles (con esterilidad obtenida por irradiación Gamma de las gonadas).

Para el caso particular de la mosca del Mediterráneo pueden utilizarse como parte del MIP, entre otras herramientas:

(a) Control biológico. Comprende dos métodos principales: (a.1) Uso de microhimenópteros que parasitan las larvas jóvenes y las pupas. Este método ha tenido un escaso desarrollo ante la preferencia por insecticidas de alto riesgo como el Malathión. (a.2) Técnica del macho estéril. Consiste en criar en laboratorio machos de Ceratitis capitata y esterilizarlos mediante radiacción Gamma. La fuente es generalmente Cobalto 60. Estos machos son liberados luego al ambiente problema, en lo posible a relaciones 1:20 (20 machos estériles por cada macho fértil). Dado que la hembra suele copular una única vez en toda su vida, y que la disponibilidad de machos estériles es mayor a la de fértiles, puede disminuír el número de cópulas "viables" y de huevos fertilizados. Este método suele utilizarse cuando la densidad poblacional de la plaga es relativamente baja. Uno de sus inconvenientes, muy poco evaluado, es que la irradiación de machos puede generar mutantes no estériles con algún carácter indeseado que refuerce o aumente la riesgosidad de la plaga.

(b) Control cultural. Comprende dos métodos principales: (b.1) Recolección de frutos caidos. Mediante este procedimiento se recogen frutos que pueden estar parasitados por larvas. Aunque un documento de la Secretaría de Agricultura y Ganadería recomienda el enterramiento a 60 centímetros de profundidad o bien la quema, esta última práctica no debe ser utilizada. Además de ser un peligroso agente iniciador de incendios, existe la posibilidad que aplicaciones anteriores de Malathión hayan dejado residuos, y que estos se transformen por calentamiento en compuestos mucho más tóxicos. (b.2) Roturación de suelos. Mediante esta práctica se remueven los 2-3 primeros centímetros del suelo para eliminar las pupas. Como herramientas pueden usarse la rastra de dientes o rotativas. Es conveniente realizar el trabajo durante el invierno.


16. REFERENCIAS

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Alavanja, M.C.R., A. Blair y M.N. Masters. 1990. Cancer mortality in the U.S. flour industry, JNCI, vol. 82, nº 10, pp. 840-848.

Albright, R.K.; B.W. Kram y R.P. White. 1983. Journal of the American Medical Association (JAMA), vol. 250, nº 18, p. 2469.

Aldridge, W.N. y B. Nemery. 1984. Toxicology of trialkylphosphorothioates with particular reference to lung toxicity. Fund. Appl. Toxicol., 4, p. S215-S223.

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Referencias:

* Profesor Titular de Biología Evolutiva Humana (Facultad de Psicología) de la Universidad Nacional de Córdoba. Presidente de la Fundación para la defensa del ambiente (FUNAM), ONG con status consultivo en Naciones Unidas. Director de la Maestría en Gestión Ambiental de la Universidad Nacional de San Luis. Ex Rector de la Universidad Libre del Ambiente (ULA). Premio Global 500 de Naciones Unidas (Bélgica), Premio a la Investigación Científica (Universidad de Buenos Aires), Premio "Nuclear Free Future" (Salzburgo, Austria)