número 199-enero-2023 |
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Boletín electrónico de RAP-AL Uruguay |
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Clorpirifós en Uruguay por Marìa Isabel Càrcamo El Clorpirifós es un insecticida organofosforado clorado de amplio espectro utilizado tanto a nivel agrícola como urbano. Es empleado en una variedad de cultivos agrícolas, así como en césped y plantas ornamentales. También se utiliza para controlar plagas en el ámbito de la salud pública, incluidos los tratamientos para mosquitos, control de hormigas, cucarachas y ciertas especies de garrapatas que pueden transmitir enfermedades. Es un plaguicida neurotóxico de desarrollo, actúa inhibiendo la enzima acetilcolinesterasa, causando envenenamiento por colapso del sistema nervioso del insecto, provocando su muerte. Esta enzima también está presente en las células nerviosas de los humanos y otros animales. Esto significa que la neurotoxicidad del Clorpirifós no se limita a los insectos. La exposición en humanos
al Clorpirifós puede provocar varios trastornos del neurodesarrollo.
Se ha relacionado con una disminución del coeficiente intelectual,
pérdida de memoria de trabajo, autismo y enfermedad de Parkinson.
Los niños son una población de mayor riesgo, porque sus
cerebros están todavía en desarrollo y cualquier alteración
puede causar serias dificultades. |
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En Uruguay y en toda América lo que impulsa las floraciones de cianobacterias son los nutrientes vertidos al agua y no la temperatura por Leo Lagos Investigación que analizó datos de más de 460 lagos de América de todos sus climas llama a “hacer énfasis en el control de los nutrientes, independientemente de los gradientes de temperatura”, y señala que “los factores locales son más críticos y más susceptibles de control que las fuerzas externas globales” El planeta se está calentando.
La ciencia lo viene diciendo desde hace décadas y la evidencia
es ya innegable: si bien la Tierra ha pasado por períodos glaciales
y otros más cálidos que el actual, el aumento de la temperatura
que se viene produciendo desde la revolución industrial no se debe
a procesos naturales sino que es consecuencia de las actividades del ser
humano. |
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Balance
2022 por RALLT La aprobación en Argentina de la siembra del trigo transgénico resistente a sequía y al herbicida glufosinato de amonio, conocido como trigo HB4, y su aprobación para la comercialización en Brasil (principal importador de trigo argentino) y otros países como Australia y Nueva Zelanda, es una de las noticias más alarmantes en el tema de transgénicos en América Latina. Este trigo, desarrollado por
científicos argentinos podría ampliar la frontera del trigo
hacia zonas ahora dedicadas a cultivos para la alimentación local
y nacional, o en el territorio de poblaciones tradicionales que ocupan
zonas áridas y semi áridas. Significa además que
ingresa a la matriz productivo el peligroso herbicida el glufosinato de
amonio, un peligroso agrotóxico, 15% más tóxico que
el glifosato, y a la mesa de los consumidores, trigo transgénico
con trazas del agrotóxico. |
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10 Motivos para cultivar alimentos en nuestra huerta por Javier Souza Todos los seres vivos necesitamos alimentarnos con la finalidad de crecer , desarrollarnos y realizar nuestras funciones vitales (correr, trabajar, soñar), a los humanos obtener estos alimentos nos lleva una parte de nuestra vida, ya para cultivarlos como para obtener los ingresos suficientes para adquirirlos en el mercado. Diversas causas
entre las que sobresalen: el bajo acceso a los bienes comunes naturales
(acaparamiento de la tierra y el agua), la falta de trabajo, los bajos
salarios, la suba en los precios de los alimentos y el cambio climático
determinan que una cantidad creciente de personas no accedan a una alimentación
adecuada en cantidad y calidad. Obtener por nuestros medios una parte
de nuestros alimentos no solo nos permitirá alimentarnos mejor,
sino ocupar nuestro tiempo, generar trabajo, hermosear nuestra casa, crear
ingresos y hacernos más libres e independientes de todos aquellos
que impiden la consecución de la soberanía alimentaria. |
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Los peligros del microplástico por DW No hace mucho tiempo que los microplásticos son un problema público. Christian Laforsch es un pionero en la investigación de estas partículas. Le interesa especialmente su peligrosidad, pues podría ser algo decisivo para nuestra vida en el futuro. Los microplásticos son partículas diminutas que se encuentran en todas partes: en la nieve de las montañas, en el agua de nuestros ríos y en el aire que respiramos. Son tan pequeñas que solo se pueden ver con un microscopio. Christian Laforsch, profesor de la Universidad de Bayreuth, y su equipo se propusieron encontrar estas capciosas partículas. Las detectan en el agua, en el aire y en el suelo mediante aparatos de medición de fabricación propia. Sin embargo, además de encontrarlas, los investigadores también quieren saber lo peligrosas que son tanto para las personas como para el medio ambiente. |
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RAP-AL
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