2.000 sustancias que alteran tus hormonas: qué son los disruptores endocrinos y cómo evitarlos

La SEEN advierte que los niños y las embarazadas son los grupos más vulnerables a la exposición de estas sustancias disruptoras endocrinas.
Los disruptores endocrinos (EDC, por sus siglas en inglés) son sustancias químicas, ajenas al cuerpo humano, capaces de alterar el equilibrio hormonal. A diferencia de otros tóxicos, no actúan por envenenamiento directo, sino «engañando» al sistema endocrino al mimetizar, bloquear o modificar la acción de las hormonas naturales. Y con motivo del Día Mundial de las Hormonas, que se celebra este 24 de abril, el doctor Alberto Fernández, secretario de la Junta Directiva de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), «el sistema hormonal funciona mediante un mecanismo de «llave y cerradura». Los disruptores pueden actuar de tres formas:
- Mimetismo: Se hacen pasar por una hormona (como el estrógeno) y activan una respuesta innecesaria.
- Bloqueo: Se pegan al receptor y evitan que la hormona real haga su trabajo.
- Interferencia: Alteran la producción, el transporte o el metabolismo de las hormonas naturales».
«Al interferir el sistema de transmisión que del mensaje que suponen las hormonas, pueden tener múltiples efectos sobre el equilibrio hormonal en el adulto y sobre el desarrollo y crecimiento en el embrión, feto y el niño. En algunas ocasiones bloquean el mensaje hormonal al comportarse como antagonistas, pero en otras ocasiones potencian el efecto hormonal o, incluso, lo multiplican como agonistas», recalca el doctor Nicolás Olea, coordinador del Grupo Endocrinología y Medio Ambiente de la SEEN.
2.000 sustancias con posible efecto hormonal
La cifra responde a la ubicuidad de la química industrial moderna. El riesgo es difícil de evaluar porque los disruptores no siguen la regla clásica de «la dosis hace al veneno»; a veces, dosis mínimas en momentos críticos son más peligrosas que dosis altas, matiza el doctor Fernández. Además, existe el «efecto cóctel»: la combinación de muchas sustancias pequeñas puede tener un impacto mayor que cada una por separado. Dentro de este gran catálogo, «se han asociado con actividad hormonal cerca de 2000 productos, que interfieren con la síntesis, transporte, acción y metabolismo de las hormonas, conocidas como disruptores endocrinos», señala el doctor Olea.
Aunque la lista es larga, las más presentes en nuestro entorno incluyen:
- Bisfenol A (BPA): Común en algunos plásticos y recubrimientos de latas.
- Ftalatos: Utilizados para dar flexibilidad a plásticos y en fragancias de productos de higiene.
- Parabenos: Conservantes en cosmética.
- Sustancias perfluoroalquiladas (PFAS): Los llamados «químicos eternos» presentes en antiadherentes y tejidos impermeables.
- Pesticidas organoclorados: Residuos en ciertos alimentos de agricultura intensiva.
Cómo reconocer un trastorno hormonal
Los síntomas suelen ser «inespecíficos», como cansancio extremo, alteraciones bruscas de peso, cambios en el ciclo menstrual o problemas de fertilidad. Cualquier sistema hormonal puede verse alterado, pero gana por mayoría la probabilidad de que sea la función tiroidea, en términos de hipotiroidismo, los problemas de estrógenos como pubertad precoz en niñas o endometriosis en mujeres adultas o la obesidad y diabetes en la población general.
El doctor Fernández hace hincapié en los dos grupos más vulnerables:
- Embarazadas y fetos: El periodo prenatal es el más crítico. La exposición puede programar enfermedades metabólicas o alteraciones en el desarrollo neurocognitivo y genital del futuro bebé. Desde retraso en el crecimiento intrauterino al nacimiento precoz o con bajo peso. Eso entre los efectos visibles, pero se admiten también disfunciones en el desarrollo que en el caso de problemas neuroconductuales solo serán vistos en los primeros meses tras el nacimiento.
- Niños y adolescentes: Su sistema endocrino está en plena maduración.
Medidas para reducir la exposición a estas sustancias
Desde la SEEN, recomendamos pequeñas acciones que reducen significativamente la carga tóxica:
- Alimentación: Priorizar productos frescos y de temporada. Lavar bien frutas y verduras o pelarlas.
- Cocina: Evitar calentar recipientes de plástico en el microondas; usar vidrio, cerámica o acero inoxidable.
- Hogar: Ventilar la casa diariamente para reducir el polvo cargado de químicos y evitar fragancias sintéticas fuertes (ambientadores).
- Etiquetado: Elegir cosméticos y productos de higiene libres de parabenos y ftalatos.
No hay «dietas milagro» para «limpiar las hormonas»
El doctor Fernández recalca que es vital desmentir que existan «dietas milagro» para «limpiar» las hormonas en tres días. El cuerpo no se «desintoxica» con zumos, sino mediante procesos hepáticos y renales complejos que se protegen evitando la exposición, no con productos mágicos. También es falso que «todo lo natural es seguro» y «todo lo químico es malo»; lo importante es la evidencia sobre la disrupción hormonal.
Por su parte, el doctor Nicolás lea subraya que «pensar que muchos de los efectos adversos son permanentes y no saber que hay una gran reversibilidad y compensación de las deficiencias. El especialista puede ayudarte de forma muy eficaz en la remediación del efecto adverso».
No se debe esperar a que los síntomas interfieran con la vida diaria para acudir al endocrinólogo. «Ante irregularidades menstruales persistentes, sospecha de pubertad precoz, dificultades para concebir o cambios metabólicos sin causa aparente, el endocrinólogo es el especialista capacitado para realizar un perfil hormonal preciso y valorar el impacto ambiental en la salud», explica el doctor Alberto Fernández.
Rafa Sardiña
Fuente: El Periodíco