Plásticos, combustibles y hornos de cemento en Uruguay

RAPAL Uruguay recientemente ha dado a conocer un informe donde da cuenta del uso de los residuos plásticos como combustible. 

A nivel mundial existe una gran preocupación por el aumento de la producción y la generación de residuos de plásticos tanto a nivel urbano como rural. En Montevideo se recolectaron 439.578 toneladas de residuos sólidos en el año 2024. En promedio, cada persona produce alrededor de 1 kilo de residuos diariamente y desecha unos 47 kilos de plásticos al año, que en gran parte corresponde a envases y plásticos descartables. Mientras que en el este sector agrícola se desechan anualmente alrededor de 3.500 toneladas de plástico proveniente de silobolsas, envases de agroquímicos, mangueras de riego y láminas plásticas utilizadas en invernaderos, entre otros elementos.

Distintos ministerios, instituciones y actores sociales involucrados en el tema residuos buscan evitar la contaminación de suelos y cursos de agua mediante programas oficiales y de reciclaje. Para la disposición final y reciclaje de residuos existen planes de gestión para asegurar que los envases y materiales plásticos no terminen quemados o abandonados a cielo abierto. Promueven combinar dos estrategias técnicas complementarias : el reciclaje mecánico (acción que simplemente transfiere y recircula sustancias químicas tóxicas de los plásticos desechados a los nuevos productos) y el coprocesamiento (vertiendo los residuos plásticos no reciclables en los hornos de las cementeras, donde son quemados).

Es importante destacar que la gestión de residuos plásticos solo ayuda a minimizar ínfimamente los impactos ambientales y en la salud de las personas. Estudios científicos recientes confirman que en la fabricación y composición de los plásticos se utilizan más de 16.000 sustancias químicas. De este total, al menos 4.200 compuestos están catalogados como altamente preocupantes debido a su toxicidad para la salud humana y el ambiente.

Si bien las industrias del cemento y de gestión de residuos promueven el coprocesamiento en hornos como un sustituto «ecológico» del petróleo y una solución a la saturación de los vertederos, esta práctica simplemente convierte los hornos industriales en incineradoras encubiertas, dispersando contaminantes orgánicos persistentes (COP) en el entorno local y en la cadena alimentaria. Incinerar combustibles derivados de residuos, con su alto contenido de plástico, es como sustituir una fuente de combustible contaminante por otra. Se liberan importantes gases de efecto invernadero junto con partículas contaminantes y sustancias químicas nocivas, incluidas las dioxinas y furanos, posibles subproductos de la quema de plásticos. El hecho de que los hornos funcionen a combustión completa no elimina este riesgo, apenas lo disminuye.

La utilización de Combustibles Derivados de Residuos conlleva problemas que no se consideran en su real magnitud al promoverlos.

En el presente informe, luego de reflexionar sobre los puntos antes mencionados, y con el objetivo de tener en cuenta la salud humana y el medio ambiente como prioridad, se mencionan algunas recomendaciones. Se propone clasificar formalmente los  combustibles derivados de residuos como residuos peligrosos en el marco de los tratados internacionales. Es urgente reducir la producción de plásticos y acabar con su quema en hornos, priorizando la protección ambiental y la salud humana.

RAPAL Uruguay

Octubre 2026